jueves, 1 de julio de 2021

EL CAMINO DEL QUINDIO , Y PREFERENCIA DE TRANSITO AL DE GUANACAS .

 EL CAMINO DEL QUINDIO , Y SU PREFERENCIA DE TRÁNSITO .

Las crónicas del Padre Aguado, una de la más antigua entre las demás, compendio escrito hacia el año de 1572, fundamentado en los manuscritos del Padre Medrano, y del archivo de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada, ilustra minuciosamente la conquista. sumisión y ocupación del valle de las Lanzas, y los demás pueblos indígenas localizado entre Tocaima, del Nuevo Reyno, y Cartago, en la gobernación de Popayán, comandada por Andrés López de Galarza.

En el Valle de las Lanzas, estaba habitado por pueblos indígenas muy belicosos y guerreros, que impedían el tránsito por corto camino, de Santafé, a la gobernación de Poyan, por lo que la comunicación, viajeros y comercio de estas dos gobernaciones, se hacía por otro camino, muy áspero, más largo y en mal estado, que se transitaba por Villa Vieja (Neiva) y Timaná, en donde más, adelante, se debía atravesar un páramo despoblado, frío y áspero, en numerosos viajeros morían emparamados. Además, la gran cantidad de leguas de recorrido, duplicaba el tiempo de su caminata su excesiva distancia.

Para remediar estos inconvenientes, se hacía necesario pacificar y someter a los naturales del Valle de las Lanzas, quienes dificultaban el paso entre Ibagué y Cartago por un breve camino, razón por la cual , los pobladores de Santafé y Tocaima solicitaron a la Real Audiencia, pacificara, sometiera y a los indígenas que no permitían el breve tránsito por un camino más cómodo, y permitiera  el tránsito, comunicación y comercio del Nuevo Reino con la gobernación de Popayán, sumado a lo anterior, adoctrinar a los naturales para el servicio de la Santa Madre Iglesia, y la obediencia al Rey, lo que acrecentaría las arcas y rentas de quintos reales, al beneficiar los grandes vetas  y minas de oro y plata.

 

En consecuencia, la Real Audiencia y Cancillería en el Nuevo Reyno de Granada, comisionó Andrés López de Galarza, quien una organizada y bien armada tropa salió a cumplir el encargo

 

por las riberas de los ríos Coello y Combeyma, en donde se ensanchaba el famoso Valle de las Lanzas (julio de 1550). De donde se trasladó hacia el noroeste, a tierras de Methayma



Su fundación es consecuencia de la necesidad de someter a los naturales ubicados en el “Valle de las Lanzas”, entre las poblaciones de Tocaima y Cartago, en el intermedio del Nuevo Reino y la Gobernación de Popayán. Naturales, señalados de combativos, guerreros, que impedían el paso, por un breve camino que comunicaba a Ibagué con Cartago, lo que obligaba el tránsito de viajeros y el comercio de estas dos gobernaciones, por un camino dilatado, hosco y escabroso, que pasaba por Neiva y Timaná, atravesando el largo, frio y despoblado páramo de Guanacas, lugar donde se emparamaban y morían muchas personas y caballerías. Camino de largo recorrido, inclemencias y fragosidades, que duplicaba el tiempo y costos a los viandantes que lo recorrían. Para remediar estos inconvenientes, emprendieron la ocupación y sometimiento de los indígenas ubicados en las proximidades del camino entre Cartago e Ibagué. Además, de poder verificar los informes de la existencia de minas de oro y plata.

Galarza, partió de Tocaima en compañía de 93 milicias españolas, cuarenta de a caballo y los demás de infantería, y llevó como capellán, a Francisco González Candis, con quienes vadeo el río Magdalena en el sitio denominado “la canoa de Montero”. En su itinerario llegaron a Metaima, donde fueron recibidos por los caciques Ilobone y Otaque, quienes en gesto de amistad les recibieron y les brindaron frutos de la tierra (maíz, papas, batatas, raíces de apios, guayabas, aguacates), los alojaron a sus propias viviendas, que eran unos bohíos, denominados por ibéricos caneyes. Casuchas de vara en tierra, de sesenta, ochenta, y cien pasos de largo, techados con palmicha, o de hojas de bihaos, y paja, que abundaban en el lugar.

Después de su estadía en Metaima, tomó guías y lo necesario, y partió con su gente con rumbo a un pueblo de indios enemigos de los de Metaima. En el camino cruzaron el río de Tolima, que baja de la Sierra Nevada, en los confines de Cartago, donde nacen sus aguas derivadas de la nieve, y la que citaban Tolima, que en lengua nativa significaba nieve.

A un día marcha llegan a la confluencia de dos ríos, el uno que baja del valle de Anaima, y el otro el valle de Matagaima, ríos que forman una meseta, de aproximadamente media legua de área, en la cual habitaba el cacique Embiteme con sus guerreros, que armados, esperaban la llegada españoles en un paso único para translación hacia la meseta con cabalgaduras y soldados, pues no había otro que fuese acomodado para poder por ella subir los caballos a la población.

El valle de Matagaima (hoy Cajamarca), y Anaima (hoy Anaime) desplegaba dos leguas y media de área, toda poblada, el resto de la comarca fragosa y muy quebrada, y hacia arriba las montañas quebradas y provistas de espesa selva. El valle de Anaima (Anaime), lo calcularon de cuatro leguas de largo, y todo él estaba poblado.

GALARZA INCURSIONA Y SOMETE A LOS ANTURALES DE LA PROVINCIA DE TOCHE.


El cacique llamado Bombo, le informó a Galarza que en la otra ladera de la cordillera había un camino, por el cual se podría pasar hacia Cartago, pasando el remate de la cordillera que separa río Magdalena y el río de Cauca. Los indos le dijeron que, pasando esta cordillera, a la otra vertiente, residían muchos de naturales. Para verificar la información, Galarza envió algunos soldados a lo alto de la sierra para que observaran y verificaran la existencia de las poblaciones que los indios decían.

En1550, después de fundar a Ibagué, Galarza marchó con parte de sus soldados en misión del descubrimiento de la provincia de Toche; y llegado a ella descansó algunos días con su gente, puesto que halló abundancia de comida, de la que los naturales tenían.

En el tiempo que Galarza estuvo en esta provincia, envió dos soldados a una sierra, para que desde allí echaran un vistazo lo que había adelante. Envió Galarza solo dos soldados porque tenía la sierra tan cerca de sí, que le parecía podrían ser fácilmente socorridos y auxiliados si eran atacados por los indígenas.

Los soldados poseídos por la codicia, olvidaron el riesgo y peligro en que iban, y sin el resguardo y cuidado necesarios, se desviaron del camino y destino que Galarza les había indicado, y se fueron a unos caneyes de indígenas ubicados en el valle de Toche, antes de llegar a la sierra, a robar el oro que los indios tenían; pero fueron sorprendidos por los nativos antes que su codicia y desordenado deseo hubiese sido efectivo, quienes le dieron muerte, y les desollaron el rostro, lo que acostumbraban hacer con los enemigos que matan, para usarlos como máscaras en sus bailes y borracheras.

Galarza esperaba el regreso de los soldados, pero al pasar el tiempo, y visto que no regresaban, sospechoso de algún mal suceso, y para verificar la causa de su tardanza envió un oficial con algunos soldados, porque si acaso los indios hubieran dado muerte.

Llegaron a la sierra, y no encontraron rastro alguno de los soldados, emprendieron el regreso por los bohíos de los indígenas, quienes les salieron, queriendo hacer con ellos lo que habían hecho en sus compañeros, y aunque los bárbaros eran muchos, con mucha facilidad fueron reducidos en combate por los españoles, y al llegar a una plazoleta rodeada por bohíos de los indígenas, en la cual hallaron los cuerpos de los dos soldados, con innumerable cantidad de flechas que les habían tirado, teniéndolos puestos como blanco, y con los rostros desollados. Visto por el caudillo y soldados este tan triste espectáculo, tomaron los cuerpos y los enterraron en una loma cercana, y se devolvieron a dar noticia de lo sucedido a Galarza, quien ante los sucesos, determinó volver con su gente a Ibagué, para proveerse de más municiones y soldados, y volver a la provincia de Toche a castigar a sus moradores por el atrevimiento y daño que habían hecho. A su regreso fue recibido por los indígenas armados y en pie de guerra, información proveída por los espías que Galarza habían enviado. Galarza, vista la determinación de los indios, por medio de sus intérpretes, les persuadió y pidió que dejaran las armas y recibieran la paz, que él les prometía, y daba su palabra de no hacerles mal ni daño ni consentir que de otros se les hiciese, porque no quería sino su amistad, olvidando la muerte de sus soldados, que bien entendía que pues ellos les habían muerto les habrían dado alguna ocasión para ello.

Los indios, no creyeron lo que Galarza les decía ni queriendo la paz, que les ofrecía, emboscaron a los españoles y atacaron por todas partes. Galarza, en vista que no admitieron la paz y clemencia con que les ofrecía, arremetió contra ellos con su gente y con sus caballos, y los derrotaron, matando a más de cuatrocientos indígenas.

Después de esta masacre, Galarza con su gente paso a otra provincia llamada Tocina, que está junto al nevado, y la pacificó, y regresó Ibagué, sin haber recibido daño alguno, y repartió y encomendó los indios de la tierra a toda su gente, a cada uno según sus méritos.[1]



[1] Recopilación historial; escrita en el siglo XVI por Pedro de Aguado. y publicada por primera vez. 190Ó BOGOTÁ — COLOMBIA — IMPRENTA NACIONAL - BIBLIOTECA DE HISTORIA NACIONAL. https://archive.org/stream/recopilacinhisto00agua/recopilacinhisto00agua_djvu.txt

miércoles, 16 de junio de 2021

 

MICRO HISTORIA DEL TERRITORIO.

PARTE OFICAL

LEY

 22 de abril de 1825


CONCEDIENDO EXCEPCIONES A LOS QUE CON ARREGLO A LO QUE EN ELLA SE DISPONE ESTABLEZCAN POSADAS O MESONES EN LOS CAMINOS. PUBLICOS

El senado y cámara de representantes de la república de Colombia reunidos en congreso

CONSIDERANDO:

1°. Que la escasez que hay de posadas, mesones, o ventas en los caminos públicos perjudica a los viajeros, y embaraza el trafico interior, al propio tiempo que si hubiera tales establecimientos en la proporción correspondiente las tropas en marcha recibirían de ellos un importante servicio:

2° que por estos motivos es necesario fomentar dichos establecimientos, ya para que los viajeros, o ya las tropas en marcha tengan el auxilio que en ellos puedan recibir;

DECRETAN:

Art.1° Quedan exceptuados del sorteo para servir en el ejercito permanentemente los pobladores, mesoneros, o venteros, que establezcan posadas, mesones, o ventas para el abrigo y comodidad de los transeúntes en los caminos públicos o nacionales y márgenes de los ríos navegables.

 

Art,2° Esta exención comprende a los criados o sirvientes que sean indispensablemente necesarios para el servicio de dichas posadas, mesones o ventas.

 

Art. 3° Los posaderos, mesoneros, o venteros que establezcan sus posadas, mesones, o ventas en tierras nacionales, que hasta ahora se han conocido con el nombre de baldíos, quedan exentos de pagar arrendamiento por el terreno que ocupe la posada venta o mesón, entretanto que dure el establecimiento.

 

Art. 4° Los posaderos mesoneros, o venteros que formen sus establecimientos en caminos nacionales o públicos, que atraviesen paramos o desiertos, quedan eximidos:

1º. De toda contribución para los fondos municipales en razón de la posada, venta o mesón que establezcan:

 

Art. 5° Para gozar en sus casos de las gracias concedidas en los cuatro artículos anteriores son requisitos indispensables:

1º. Que la posada venta, o mesón que se establezca diste a lo menos dos leguas de las que están ya establecidas o se establecieren;

2º. Que para establecerlas se presenten los empresarios ante los jefes municipales, manifestando el lugar, la capacidad del edifico y el número de sirvientes que necesiten;

3º. Que el jefe municipal conceda la licencia expresando en ella la capacidad que ha de tener el edición destinado para la posada, venta o mesón, el número de criados o sirvientes que le son afectos y la obligación que tiene el empresario de proporcionar a las caballerías de los transeúntes pasto o potrero seguro por su justo precio.

 

Parágrafo 1º. Pertenece a los jefes municipales oído el informe de la municipalidad respectiva y atendidas las circunstancias de lo más o menos frecuentado que sea el camino, y toda las que deban tenerse presentes, graduar la capacidad del edificio y el número de criados o sirvientes que sean afectos a la posada, venta o mesón. 2º. De cualquiera otra contribución en razón de la posada, venta o mesón que establezcan.

 

Parágrafo 2°de la determinación del jefe político municipal en los casos de este decreto podrá reclamarse al gobernador de la provincia quin oído el informe del mismo jefe político, sin más progreso, y sin que ningún caso el negocio pueda ser contencioso lo decidirá gubernativamente,

Art. 6° Los mesoneros, posaderos, o venteros que no cumplan alguna de las obligaciones expresadas en el artículo anterior, si no lo hicieren dentro del término que les asigne el jefe municipal quedan sin derecho a los privilegios concedidos por los cuatro primeros artículos,

Dado en Bogotá a veinte de abril de mil ochocientos veinticinco. -décimo quinto. -

El presidente del senado. -Luis A. Baralt.

El presidente de la cámara de representantes, Manuel María Quijano-

El secretario del senado. —Antonio José Caro. —

El diputado secretario de la cámara de representes -Vicente del Castillo.

Palacio de Gobierno en Bogotá a 22 de abril de 1825-

Ejecútese.

Francisco de Paula Santander. -

Por S. E. el vicepresidente de la Republica, encargado del poder ejecutivo el secretario de estado del despacho del interior

José Manuel Restrepo.

Fuente: Gaceta de Colombia, No 192. Domingo 19 de junio de 1825. Trimestre 15.


Por: Alvaro Hernando Camargo Bonilla

 

miércoles, 9 de junio de 2021

HISTORIA DEL TERRITORIO LEGISLACION SOBRE CAMINOS EN COLOMBIA

 

HISTORIA DEL TERRITORIO

LEGISLACION SOBRE CAMINOS EN COLOMBIA

Ley 60 de 1905 (artículo 20),

Decreto 21 DE 1909

(enero 07).




Reglamenta el uso de los caminos como vías públicas.

 

Artículo 1º. Los caminos públicos se dividen en caminos nacionales, departamentales, comunales y seccionales o de vereda.

Artículo 2º. Los caminos públicos son bienes de uso común inajenables é imprescriptibles. Toda porción de un camino público que haya sido usurpada se restituirá luego que sea reconocida, quedando a favor del público los edificios u obras de cualquiera clase que sobre ellos se hubieren construido.

Artículo 3º. Los caminos públicos tienen sobre los predios rústicos colindantes las siguientes servidumbres activas:

I - La de tomar de ellos, en sus lechos naturales, la piedra, el cascajo y demás elementos necesarios para la construcción y composición de las mismas vías é indemnizándose a los dueños el valor de los materiales extraídos;

II - La de trasladar a dichos predios los animales que mueran en las vías públicas y cualesquiera otros objetos que en casos extraordinarios se depositen sobre dichas vías y obstruyan o embaracen el tránsito.

III - La de desagües de las mismas vías, que deben mantener limpios los dueños de los predios que los reciban

IV - La de no re recibir ninguna agua de un predio superior conducida por cauce artificial sino con permiso del Ministerio de Obras Públicas, si se tratare de un camino nacional; del Gobernador del respectivo Departamento, si se tratare de un camino departamental, y de la Municipalidad, si se tratare de un camino comunal seccional, y bajo las precisas condiciones de cubrir el agua en la extensión necesaria para no causar ningún embarazo al tránsito, y conservar el acueducto y su cubierta en buen estado;

V - La exención de contribuir para los gastos de deslindes y cercas medianeras.

Los primeros son obligatorios a los colindantes, y cuando éstos quieran construir cercas medianeras el costo será todo de su cuenta, y

VI - La de dar paso a los transeúntes, aun rompiendo las cercas, cuando el camino estuviere intransitable o peligroso.

Artículo 4º. La resolución de toda cuestión relativa a las servidumbres activas de las vías públicas es de competencia privativa de la Policía.

La resistencia a llenar los deberes que imponen estas servidumbres será castigada con una multa de $ 1 a $ 100 oro.

Artículo 5º. Ninguno puede hacer en un camino público obra alguna para su uso particular, y el que la haga incurrirá en una multa de $ 1 a $ 50 oro.

Los daños causados por obras particulares en los caminos serán reparados a costa de los que hayan hecho tales obras. La obra se demolerá por la Policía a costa del culpable, si éste no lo hiciere en el plazo que se fije, y los materiales quedarán á favor de la vía pública.

Artículo 6º. El dueño de fosos o chambas contiguos e inmediatos a los caminos debe mantenerlos limpios y con los desagües convenientes; y si por no hacerlo las aguas inundaren los caminos, incurrirá en una multa de $ 10 y reparará inmediatamente el daño.

Artículo 7º. El dueño de una corriente de agua o el que haga uso de ella no puede arrojarla sobre una vía pública.

Cuando tenga necesidad de hacerla atravesar por dicha vía no podrá verificarlo sino con permiso del Gobernador, si se tratare de un camino nacional o departamental, y de la Municipalidad, si se tratare de una vía comunal o seccional, y cubriendo el cauce del agua en la extensión necesaria para no causar ningún embarazo al tránsito. El que contravenga a esta disposición incurrirá en una multa de $ 1 a $ 50 y reparará inmediatamente el daño causado.

Artículo 8º. Las Municipalidades y los individuos particulares tienen en favor de las vías públicas y para la seguridad y comodidad de los que transiten por ellas los mismos derechos que los dueños de heredades y edificios privados.

Siempre que a consecuencia de una acción intentada en virtud de este derecho haya de demolerse o enmendarse una construcción o de resarcirse un daño sufrido, se adjudicará a las Rentas Municipales respectivas o al querellante particular la multa en que incurra el contraventor.

Artículo 9º. Se prohíbe construir represas, pozos y abrevaderos á menor distancia de dos metros a uno y otro lado del camino. Esta distancia se medirá desde el borde exterior de las cunetas del camino o desde la línea divisoria con el predio.

Artículo 10. Incurrirán en una multa de $ 1 a $ 50 los cultivadores de las heredades colindantes con un camino siempre que al verificar las plantaciones y las demás labores de agricultura o de cualquiera otra manera perjudiquen los cerramientos muros de sostenimiento, aletas de alcantarillas, estribos de puentes y cualesquiera otras obras del camino.

Artículo 11. Incurrirán en la multa de $ 1 a $ 100 oro los labradores que en sus cultivos y mejoramiento de los predios rústicos colindantes con un camino público arrojen sobre sus cunetas tierras, abonos, hojas o cualquiera otra materia que impida el libre curso de las aguas, y los pastores y ganaderos que en la custodia, apacentamiento y conducción de sus ganados ocasionen el mismo daño.

Artículo 12. Los dueños o arrendatarios de predios colindantes con un camino no podrán impedir el curso de las aguas procedentes de la vía, arrancar raíces y remover la tierra en los declives y terrenos contiguos a la vía, que produzcan derrumbes sobre ella, y directa o indirectamente pueden obstruir ó embarazar su tránsito.

Las obras necesarias para reparar estos daños se ejecutarán á costa de los contraventores, sin perjuicio de las penas que les impondrá la autoridad de policía correspondiente.

Artículo 13. Cuando por un terreno abierto se hayan establecido muchos caminos o veredas por los habitantes de sus contornos para comunicarse cada uno con los otros, si el dueño del terreno quiere cerrarlos, no será obligado a dejar más entradas y salidas que las necesarias para la comunicación de los que hayan tenido tránsito por el terreno, sin perjuicio de los predios vecinos.

Artículo 14. A los caminos departamentales y comunales que no estén demarcados debe dárseles una anchura de veinte metros por lo menos, equivalente a lo que determinó la Ley colombiana de 13 de octubre de 1821. Los caminos demarcados se conservarán con la anchura que tengan, siempre que ésta no se menor de doce metros, y si fuere menor se aumentará hasta veinte metros o hasta donde lo permita el derecho que haya tenido el público.

Artículo 15. Aun cuando un camino tenga veinte o más metros de anchura, si se hubiere tomado por un colindante alguna parte que antes hubiera pertenecido a tal camino será restituido a éste, y si dicho colindante hubiere construido cercas encerrando en sus heredades parte del camino, serán derribadas a costa del propietario.

Artículo 16. Los caminos seccionales y particulares tendrán la anchura de que hayan estado en posesión los que hacen uso de ellos.

Artículo 17. El que varíe la demarcación de una vía pública quitando terreno del que le corresponde pagará una multa de $ 1 oro por cada metro cuadrado de camino tomado sobre la vía si esta fuere rural, y el cuádruplo si fuere urbana, sin perjuicio del reintegro, indemnización y costos a que haya lugar conforme a las leyes.

Comuníquese y publíquese.

Dado en Bogotá, á 7 de enero de 1909.

R. REYES

El ministro de Obras Públicas,

Nemesio CAMACHO

martes, 1 de junio de 2021

DISERTANDO SOBRE LA GENESIS FUNDACIONAL DE FILANDIA QUINDIO.

 

 

DISERTANDO SOBRE LA GENESIS FUNDACIONAL DE FILANDIA QUINDIO.
Cronología política administrativa fundacional.
PERIODO CAUCANO.

 


Fundación: 20 de agosto de 1878.

Constituida como caserío por Ordenanza del 30 de enero de 1883.

Instituida como Municipio por la Ordenanza 33 del año de 1892, integrado los corregimientos de Circasia y Montenegro.

Revalidada como Distrito Municipal, por la Ordenanza 31 del 24 de Julio de 1894.

El Gobernador del Departamento del Cauca, en razón de que la ordenanza número 33 de 17 de agosto de 1892, derogó las ordenanzas número 5°, 6° y 11°de 1886, y la 29 de 1890 y todos los decretos expedidos por la Gobernación, con el carácter de segregación y supresión de distritos municipales, y puso en vigor la citada ordenanza.

Para darle desarrollo legal, expidió el decreto 206 de septiembre 28 de 1892, que determinó la vigencia de la ordenanza número 33 de 17 de Agosto de 1892,  a partir del día 7 de Octubre de 1892, y desde esa fecha quedó legalmente suprimido el distrito de Salento, y se constituyó el de Filandia.

ORDENANZA 33 DE 1892 DETERMINA LOS DISTRITOS DE CADA UNA DE UNAS DE LAS PROVINCIAS DEL DEPARTAMENTO, ELIMINÁNDOSE ALGUNOS Y ERIGIÉNDOSE OTROS CON LA INDICACIÓN DE SUS TÉRMINOS MUNICIPALES.


A poco tiempo fue ratificada la creación del Distrito de Filandia, por la ordenanza 31 de 24 de julio de 1894, entidad territorial compuesta el corregimiento del mismo nombre, que seria la cabecera del nuevo Distrito, y el de Circasia, segregándolos de los Municipios de Cartago y Salento.


Fuente:

La Asamblea Nacional Constituyente y Legislativa de Colombia, Ley 17 de 1905 abril 11, sobre división territorial, decretó en su artículo 3°, creó el departamento de Caldas entre los Departamentos de Antioquia y Cauca.

Las provincias que formaron el Departamento de Caldas en esa fecha fueron las de Manizales, Aránzazu, Robledo y Marmato, con Manizales como capital.

La Ley 1ª. de 1908 (agosto 05), decretó la creación del Departamento de Cartago, formado por las Provincias de Marmato y Robledo, del extinguido Departamento de Caldas. La duración administrativa de este departamento fue efímera, pues se suprimió el 31 de agosto del mismo año.

El Decreto número 216, expedido por Rafael Reyes en desarrollo de la Ley 1ª del año 1908, sobre división territorial, agregó al Departamento de Manizales las florecientes poblaciones, que surgidas ayer no más en la extensa y fértil Hoya del Quindío.

PERIODO CALDENSE.

El decreto 916, de agosto 31 de 1908, anexó a los municipios de Armenia, Calarcá, Filandia, y Circasia al departamento de Manizales, antes de Caldas.

REGRESO DE LA NOMINACION DE MANIZALES A CALDAS.

Este cambio nominal, lo admite el decreto 340 de 1910 (abril 16), que reglamentó la Ley 65 de 1909, sobre división territorial. La norma profiere el mantenimiento de los departamentos de Neiva y Manizales, así como los de Cali y Buga, entidades territoriales que solicitaron la formación de un nuevo departamento, formado por la unión de los dos, con la denominación del Valle. Igualmente, el artículo 1° del referido decreto, profiere que los Departamentos de Manizales y Neiva permanezcan con los mismos límites que tenían, y se denominaron con los nombres de Caldas y Huila, respectivamente.

 

Álvaro Hernando Camargo Bonilla



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la Asamblea del Cauca volvió a crear el municipio, perteneciente a la provincia del Quindío, compuesto del corregimiento del mismo nombre, su cabecera, y de Circasia, segregándolos, respectivamente, de los municipios de Cartago y Salento. A Filandia perteneció también el territorio correspondiente al municipio de Quimbaya, conocido entonces con el nombre de corregimiento de Alejandría, hasta el año de 1922 en que por ordenanza 26, expedida

lunes, 10 de mayo de 2021

 

MICRO HISTORIA DEL TERRITORIO.

Algunos textos afirman que don Felipe Meléndez, era un maestro de escuela, y que entro por la “CALLE DEL EMPEDRADO” del barrio el Recreo, acompañado de los valientes colonos cargados de esteras y canastos, a descuajar montañas en el sitio que se ha denominado históricamente “NOVILLEROS, y no Nudilleros. La historia debe ser sustentada en fuentes indiscutibles, que superen la fábula y/o especulación.

Una memoria genealógica permite desmentir lo antes enunciado:

Felipe Meléndez, abogado natural de Cartago, combatiente por el conservatismo en el 1860, en cuya época fue gobernador de la provincia del Quindío. Después de la nueva situación creada en la república; el liberalismo lo eligió magistrado del Tribunal Superior de Justicia del Estado en los tres bienios de 1875-77, 1877-79 y 1881-83. En este último año lo nombró la legislatura magistrado del Tribunal de Occidente (Cali). En 1879 concurrió a la legislatura.

Entró en la evolución política denominada Regeneración y siguió ocupando altos puestos oficiales; fue vocal de la municipalidad de la actual provincia de Buenaventura, secretario de hacienda del Cauca en 1883, fiscal y magistrado del Tribunal del distrito judicial de Popayán el cual presidió. Concurrió a la Cámara de Representantes en 1896 y 98 Fue profesor de la Universidad. (O. A.).

Estamos velados por ficciones históricas con respecto a la historia de algunos fundadores de los pueblos de origen Caucano en el Quindío: Salento, Filandia, Calarcá, Armenia, y Circasia.  

Montaño fue un político que ocupó altos cargos públicos en el Cauca, además de participar en las contiendas civiles de 1860, ejerció la docencia universitaria, y fue jefe político de la municipalidad del Quindío.

La misión de cronistas, compiladores y/o historiadores, debe ceñirse a la fidelidad de los datos informados. Lo demás es especulación histórica.

 

Alvaro Hernando Camargo Bonilla.

 

Fuente: [1] DICCIONARIO BIOGRAFICO Y \ BIBLIOGRAFICO DE COLOMBIA POR JOAQUIN OSPINA MIEMBRO DE LA ACADEMIA ANTIOQUEÑA DE HISTORIA Y DE LA SOCIEDAD GEOGRAFICA NACIONAL DE WASHINGTON. TOMO II. MCMXXXVII BOGOTA - EDITORIAL AGUILA - COLOMBIA S. A. Pág. 800

 MICRO HISTORIA DEL TERRITORIO. FILANDIA Y MONTENEGRO.

La iglesia católica ha sido protagonista en la fundación y desarrollo socioeconómico de los pueblos en “La Hoya del Quindío”.

Escudriñando documentos y fuentes históricas, presentamos la reseñas  de uno de los tantos clérigos que influenciaron en la historia, en esta ocasión, oteemos uno de ellos:

JOSE FERMIN LOPEZ MONTES.

“Nació en Aránzazu el 24 de mayo de 1837, de los esposos, don Jesús María López G. y doña Rita Montes G. Sus primeras letras las aprendió en una escuela rural, y de allí pasó a la escuela urbana y colegios que se fundaron después. Desde sus primeros años manifestó gran viveza de imaginación, y era un gran investigador de todo cuanto se le presentaba, de tal suerte que su abuelo materno admirado de su vivacidad intelectual dijo en cierta ocasión, que “iba a aprender hasta las letras coloradas", adagio que entonces se tenia como símbolo de erudición perfecta.

 Sobresalió siempre en sus estudios, y en su amor a la verdad: virtud que cultivada por su amante celo a la profesión que ejerce, le ha hecho afrontar momentos difíciles pero decisivos para su personalidad inquebrantable. Su figura enhiesta no ha cejado jamás en las luchas por el bien y por la verdad, por su Dios y por su patria, y su vigorosidad férrea le llevará todavía a conquistas envidiables. Ha sido siempre un artista, cualidad que sobresalió desde los mismos momentos de Seminario. La música fue su hermana, y por eso se apoderó tic sus secretos nomo por ensalmo, Su profesorado en esta materia fue una realidad. Terminó sus estudios eclesiásticos el ano de 1911. y fue ordenado el 2 de julio del mismo año. Su inclinación irresistible ha sido la prensa. Apenas nombrado Cura de Montenegro, año de 1912, fundó un Semanario, ¡titulado E! Amigo del Pueblo’' en donde vertió todos sus conocimientos de acción redentora. Grandes fortunas conquistaren algunos de aquellos que acogieron sus instrucciones la población mejoró en todos sentidos por el estimulo que mantenía vivo el semanario por él redactado y dirigido. Cansado y enfermo abandonó en 1922 su primer cuarto, y por vía de descanso pasó a Riosucio, en donde fundó otro Semanario titulado “La Verdad”, con fines apologéticos. Desde entonces pudo apreciarse su lucidez de estilo, y la brillantez de sus exposiciones morales y dogmáticas. De tal manera que, sin herir personalmente a nadie, hacia comprender los equívocos de que se sirven los enemigos de la Iglesia para calumniarla. Pasó luego a Manizales, y empezó a colaborar en el Diario “La Patria” con el pseudónimo Jofrlo, y fue tal el resultado de sus artículos, que en menos de un mes ya era popular en toda la ciudad el pseudónimo. Dirigió en seguida un diario, “La Tradición” fundado por el excelentísimo señor obispo diocesano, Salazar y Herrera. Tuvo entonces polémicas políticas y doctrinales de relieve nacional, y el público lector, que lo era de intelectuales completos, le dio la razón a sus argumentaciones perfectas. Sin dejarse vencer por las múltiples ocupaciones del periodismo, era profesor al mismo tiempo en la Normal del Instituto y del Seminario Conciliar. Y en los momentos de descanso, se preparaba un libro que tituló “Soy Liberal", en donde analizaba filosóficamente las doctrinas liberales y demostraba la parte errónea que tienen tan bellas doctrinas de “libertad. igualdad y fraternidad”, libro quo no ha publicado por inconvenientes del momento, pero que algún día verá la luz. Terminado el diario, por motivos que la historia dirá, fundó en asocio de otros varios escritores otro diario “La Unión", en donde vertió toda la confianza de su triunfo de la verdad.

En sus paseos por la ciudad natal; sin perder un momento, entraba a desempolvar los archivos del Concejo y de la Parroquia, para buscar la historia de los exploradores, fundadores y benefactores del suelo que tanto amo, y esas anotaciones salieron en 1935 con el título de ‘Historia de Aránzazu”, obra que ha merecido el aplauso de todos los buenos hijos de la ciudad, y no sólo de las lirias sino de los troyanos.

 

Con motivo de la muerte de su madre, a quién amaba infinitamente, escribió un folletico en verso, titulado “Un Recuerdo Familiar", que mereció aplausos de hombres ilustres. También a publicado dos voluminosos folletos contra la herejía protestante titulados: "El Credo Protestante está contra la Biblia", y "Las Iglesias Católica y Protestante, según la Biblia”. De la segunda ha hecho ya tres ediciones, y los señores arzobispos y obispos de Colombia, le han dado por ello votos de aplauso, calificando estos trabajos con la nota “magna cum laude”, y como grandemente provechosos para la Iglesia Colombiana. Ha publicado, además, las Monografías de Salento, Montenegro, y tiene lista de Monografía de Filandia. Tiene otro folleto, ya aprobado por la autoridad eclesiástica, sobre la liturgia de Semana Santa, y otros sobre Acción Social y Católica, que está preparando cuidadosamente para darlos a publicidad.

 

Como no deja el estudio ni un momento, y sigue con afán los adelantos de la ciencia eclesiástica, no es difícil, que, si Dios le alarga la vida, salgan le su cerebro muchas otras obras que realcen su personalidad. Como sacerdote, ha sido Cura de Montenegro, Cura y Vicario Foráneo de Pensilvania, Juez eclesiástico, examinador sinodal, y misionero diocesano. En su estadía de Filandia, un año, ayudó eficazmente al Cura a construir y dirigir la obra de la Capilla de las Madres Betlemitas. En Montenegro construyó un templo que es orgullo de la región. Con veladas y bazares, ayudó a construir gran parte del hospital en servicio. Regaló el lote de tierra para la plazuela Boyacá, en donde está el mejor parque de la ciudad. Fue el iniciador de la traída del agua del rio Roble, y ofreció para ello la primera manda. Inició la construcción.”[1]

Por  Alvaro Hernando Camargo Bonilla.





[1] DICCIONARIO BIOGRAFICO Y \ BIBLIOGRAFICO DE COLOMBIA POR JOAQUIN OSPINA MIEMBRO DE LA ACADEMIA ANTIOQUEÑA DE HISTORIA Y DE LA SOCIEDAD GEOGRAFICA NACIONAL DE WASHINGTON. TOMO II. MCMXXXVII BOGOTA - EDITORIAL AGUILA - COLOMBIA S. A. Pág. 556 a 559 

martes, 2 de marzo de 2021

El camino del Quindío en la gesta de la Independencia, Patria Boba, y Campaña del Sur.

 

COMBATE DEL “CERRO GORDO Y LAS CAÑAS, EN EL CAMINO DEL QUINDÍO.





El camino del Quindío en la gesta de la Independencia, Patria Boba, y Campaña del Sur.

En inmediaciones del camino del Quindío, en la vereda las Cañas del municipio de Alcalá, limítrofe con la vereda las Pavas, de Filandia, el 26 de julio del año de 1813, el ejército español, en cabeza de Juan Sámano, que había invadió al Cauca, se enfrento a los patriotas en terrenos que pertenecen a los actuales municipios de Alcalá, valle del Cauca; y Filandia  en el Quindío.

Unos 150 patriotas se habían replegaron de Popayán hacia Cartago, donde se unieron a las tropas comandadas por el francés Manuel Roergas de Serviez, comisionado por el gobierno de Santafé para reforzar la defensa de Cartago. Sámano con 1000 unidades ocupó a Cartago, y el 26 de julio de 1813, se enfrentó a Serviez, en Piedra de Moler, Cerro gordo y  Las Cañas; sitos ubicados en el camino del Quindío.

El “Cerro gordo” fue defendido por un destacamento de 25 patriotas, comandados por el capitán José Joaquín Quijano. Custodia que le  fue imposible impedir el avance de las huestes españolas, compuesta de 1.000, hombres; no obstante, los patriotas se disputaban el terreno palmo a palmo.

Serviez esperaba el arribo de un destacamento que debía auxiliarles, que venía de Ibagué a Cartago. Esperanzado en dicho refuerzo, se desplego hacia el sitio de las Cañas, donde resolvió hacer alto allí hasta el último momento, siempre con la esperanza de los auxilios de Santafé, que nunca llegaron.

La columna patriota, reducida ya a unos 70 hombres entre oficiales y tropa, fue sorprendida por el fuego enemigo, y se inició un nuevo y desesperado combate. Ante lo sorpresivo del ataque, la mayor parte de los oficiales huyó, y a su ejemplo los dos tercios de la tropa. No quedaban haciendo frente sino el comandante Serviez y los oficiales Pizarro, Molina y Esparsa con cosa de 20 soldados, entre los cuales estaba José Hilario López.

En media hora de combate, habían perdido al teniente Molina gravemente herido, y a la mitad de los 20 soldados que quedaron después de la desbandada de las restantes unidades. Serviez herido en una pierna, seguía empecinado en el combate, ordena teniente Pizarro hacer una carga al enemigo con seis hombres. Pizarro obedece lleno de energía, y en combate frente a frente, perdió tres hombres.

Ya solo quedaron 10 unidades de combate, que se salvaron al huir, por el camino, bajo una granizada de disparos enemigos, abandonaron la ofensiva, y emprendieron la retirada, atravesando la montaña del Quindío. Agotados, sin suministros ni abrigo, por el camino en parajes demasiado fríos, principalmente en el Boquerón del Páramo, y como único alimento, la carne medio cruda de mulas que encontraban en su paso, y que habían sido abandonadas por los viajeros, al perder la esperanza de salvarlas, por que se agotaban y estropeaban en términos que no había esperanza de salvarlas.

En el sitio llamado Las Tapias, encontraron el destacamento de soldados que esperaban en su auxilio, quienes los socorrieron con víveres que consumieron con apetencia. Llegaron a Ibagué a fines de julio de 1813. El piquete militar estaba reducido a unos 20 oficiales y otros tantos individuos de tropa.

 

Álvaro Hernando Camargo Bonilla

Fuente: Memorias de José Hilario López, 1798-1869. Capítulo II. Biblioteca virtual Luis Ángel Arango.