GUAQUEROS Y MINEROS, Y LA NOMENCLATURA DEL TERRITORIO.
“Siempre me han gustado las
guacas, nací con esa alunadura ¿Sabes? Al guaquero le rasca el alma, como si la
tuviera llena de candelillas. Para mí una guaca, cualquier guaca, es emoción,
es vida.”
Benjamín Baena Hoyos. El Río
Corre Hacia Atrás. Carlos Valencia Editores. Bogotá. 1890. Pág. 39.
“Oís Chuchito, están sacando oro
en el Quindío por “pilas” en una vereda que llaman Montenegro o Monteoscuro, encontraron
una sepultura con la pendejadita de 70 libras de oro”.
Bernardo Ramírez Granada. Crocinas de Dionisio. Edit.
Quimgraficas. Pag.39. 1981.
Multitudes de aventureros atraídos
por las impresionantes leyendas de los tesoros de las tumbas Quimbayas,
trasegar tupidas selvas, salvaron abismos, vadearon torrentosos ríos,
enfrentaron fieras salvajes, malsanos climas, y se internaron a los “Planes del
Quindío”, donde establecen rancherías para guarecerse de los rigores de la
noche y los peligros de la espesura al final de cada jornada, y luego, dar
rienda suelta a su pasión febril consolada por golpes de suerte al descubrir
los tesoros sepultados por los Quimbaya, y así, salir de sus afugias económicas.
La
fiebre del oro de las huacas perduró por más de 40 años, los “guaqueros” se
dedicaron a remover sepulturas indígenas, desenterrando oro por arrobas, el
cual dilapidaron en borracheras, lujuria y extravagancias, como lanzar monedas
a la “jura”, al momento de sus muertes, sus amigos debían hacer colecta para
sufragar los gastos de su entierro. Una
vez reducido el hallazgo de guacas, empezaron a husmear los sitios mineros de
donde los indígenas obtenían el oro. Así nace la actividad minera de veta y
aluvión en el Quindío.
El
territorio circundante del camino del Quindío constituyó el inicio de la actividad
minera en la “Hoya del Quindío”. Afirmación que se percibe en los textos
relacionados con la tramitación de solicitudes correspondientes al denuncio y
posterior asignación del derecho de explotaciones mineras, y que se puede observar
en la GACETA OFICIAL DEL DEPARTAMENTO DE MANIZALES, correspondientes al año de
1909.
Al
repasar los textos en mención, permite descubrir la primitiva nomenclatura de
la división política administrativa de sitios y lugares del territorio, nombres
que, con el trascurrir del tiempo, algunos se han cambiado por otros que desconocen
los nombres iniciales.
A
continuación, algunos de los nombres estipulados en las solicitudes de denuncio
y asignación de minas, tales como: SAN
JOSÉ, ROBLE, ROBLE VIEJO, ARRAYANAL, LA FLORIDA, ALTO MACANAL, VOLCÁN DE
MACANAL, CANAAN, CERRO CHAGUALITO, CERRO DEL CASTILLO, ALTO DEL RETIRO, ALTO DE
LA PALMA, CERRO DEL CINABRIO, EL CÓNDOR, BOQUERÓN, El VENADO, EL CHUSCAL, MAGAÑA,
LAGUNETA, EL TAMBO, PAPALITO, CUBA, EL VENADO, VENUS, FRACCIÓN DE RIOARRIBA
(Cocora), MORROGACHO, CRUCES, MORROAZUL, CONDINA, etc.
DENUNCIO DE
DESCUBRIMIENTO DE MINAS.
En
siguiente descripción de la relación histórica del tema aludido se puede
observar el suceder histórico de esa nomenclatura.
En agosto 16 de 1909. Jesús Antonio
Arango M., vecino de Manizales manifestó ante la Gobernación del
Departamento de Manizales, que en el paraje
“El Cóndor”, jurisdicción de Salento, se encentraba
una mina de veta, de oro y plata, de nuevo descubrimiento, la cual es
continuación Noroeste de la mina denominada “La Conchita”, y deseando obtenerla en posesión y propiedad, la
denunció formalmente, para su laboreo,
advirtiendo que o dentro de la mina que denunció existía parte de otra mina
abandonada, cuyo nombre y poseedores ignoraba; pidió que para los efectos
de la ley se le diera curso al
respectivo denuncio como mina abandonada, y que en adelante La mina se llamaría “La Guillermina”. Para
su deslinde, se tomó como base dos mojones de la línea latitudinal Noroeste de
la mina “La Conchita”, con dirección también hacia el Noroeste. El denunciante
se reservó ejercer la posesión, según lo consagrado en el Código de Minas, y
para el efecto adjunto copia del aviso al Alcalde de Salento, de conformidad
con lo dispuesto en el artículo 8º. del citado Código, y la constancia de haber
pagado los derechos fiscales. Solicitó al Gobernador, disponer este denuncio de
acurdo a la Ley.
Manizales,
agosto 16 de 1909
JESUS A. ARANGO M.
José Miguel Arango, denunció una mina de oro y plata en el paraje de Boquerón, fracción del mismo
nombre, jurisdicción de Salento, a
nombre y beneficio del señor Jesús María Restrepo,
y denominada: “Continuación Oriental de
la Moravia”.
José Miguel Arango, denunció en el paraje de angostura, fracción de Salento, una mina abandonada, por el señor Marco E. Osorio, para que
se otorgara el derecho de explotación al señor Gabriel Marín.
Esta mina estaba alinderada así: Por el Oriente la cuchilla de Angostura; Por Occidente la cuchilla de Morroazul; por el Sur la quebrada de Boquía, y por el Norte con el río de Otún, y ubicada en terrenos baldíos en la quebrada de
Boquía.
José Miguel Arango, en la fracción
de “Boquerón”, jurisdicción de Salento, denunció una mina de filón, de oro
y plata, abandonada por el señor Tomas C, Jaramillo,
conocida con el nombre de “Los Pinos”,
limitada por el salto de la quebrada
Manizales, lindando con la cuchilla
los Pinos, de aquí a la mina el
“Zancudo”, a la quebrada el Cóndor,
sobre la mina el Cóndor y concluir en la quebrada Manizales, punto de partida.
Jesús Antonio Escobar G, vecino de Circasia y residente en
Salento, en el paraje “El Venado”
fracción de “El Chuscal”, jurisdicción del Distrito de Salento, denunció
una mina de veta, de oro y plata, abandonada por el señor
Segismundo Escobar, ubicada a
continuación de la mina denominada “Santa Librada”, la mina no se conocía
por nombre alguno, y en adelante se llamará “Australia”.
Victoriano Vélez, en septiembre 9 de
1909, en la fracción de “Magaña”, jurisdicción de Salento, denunció una mina
de veta de oro y plata, conocida con el nombre de “El Guayabo” ubicada en la orilla de la quebrada de “Laguneta”.
La mina se conocía con el nombre del guayabo, y se alinderaba así:
Del alto de Magaña, por el camino que de Salento conduce a
Ibagué, hasta los linderos de
Laguneta; esta arriba hasta la cordillera del páramo, y de aquí al punto de
partida, o sea al camino. El ultimo propietario conocido fue Julián Arias.
José Miguel Arango, en la fracción
de “Boquerón”, jurisdicción de
Salento, denunció una mina de filón, de oro y plata, de antiguo
descubrimiento, abandonada por el señor Tomas
C. Jaramillo, y deseaba obtenerla en posesión y propiedad para el señor Enrique Arango. La Mina se conocían con
el nombre de “Los Pinos”.
Luciano Trujillo B., Y LA SOCIEDAD
MINERA LA MORENA, en el paraje denominado “El Tambo”, jurisdicción
del Distrito de Salento, denunció una mina de aluvión, conocida con el
nombre de “Boquerón”, en el
punto denominado Angostura,
hacia el nacimiento del rio Boquerón.
Miguel Arango, en el paraje
de “Papalito”, jurisdicción
de Salento, denunció una mina de filón, de oro y plata, denominada “El Callao”.
Jesús Antonio Escobar G., en el paraje “El Venado”, fracción de “El Chuscal” jurisdicción del Distrito de Salento, denuncio
una mina de veta, de oro y plata, denominada Santa Librada, y que en adelante seguirá llamándose Borneo, abandonada por el señor Segismundo Escobar.
José Miguel Arango, en el paraje “Venus”, jurisdicción de Salento, denuncio una
mina de filón de oro y plata, abandonada
por el señor Felipe Arcila, deseaba obtenerla en posesión y propiedad para
el señor Eleazar Henao.
Luciano Trujillo, vecino del Distrito de Armenia, en el paraje denominado “El Tambo”, jurisdicción del Distrito de Salento, denuncio una mina de aluvión
abandonada, y deseaba obtenerla en posesión y propiedad, la denuncio
formalmente para sí y la Sociedad minera
de la “Morena”.
La
mina se conocía con el nombre de
“Boquerón”, y deseaba que se llamara igualmente; el ultimo poseedor lo fue el señor Belisario Salazar, hoy vecino del
Distrito de Ibagué. Se estableció el deslinde de la mina desde el punto denominado “Angostura” y
de aquí siguiendo la medida legal, hacia
el riachuelo llamado “Boquerón”.
Que,
en el paraje de Boquerón,
jurisdicción de Salento, se encuentra una mina de veta, de oro y plata, de
antiguo descubrimiento, y desando obtenerla, a denuncio ante usted para que se
me dé la posesión y propiedad de ella.
Advierte que la mina es del señor Víctor Gómez A., y se
conocía con el nombre de “la Ilusión”,
y su deseo es que sea conocida con ese nombre en adelante.
Los
últimos poseedores fueron los señores Tomas C. Jaramillo,
Lisandro Pérez y Luis Rivera, los dos primeros vecinos de Salento, y
el último vecino de Cartago. Los linderos de la mina fueron los siguientes:
Habiendo tomado por base los puntos en el camino
nacional, mojón Noroeste de la mina “La Moravia” y el Alto de Laguneta.
Jesús Antonio Arango M, denuncio en el paraje “El Cóndor”, jurisdicción
de Salento, se encuentra una mina de
veta, de oro y plata, de nuevo descubrimiento, la cual es continuación Noroeste
de la mina denominada “La Conchita”.
La mina se llamará en adelante “La Guillermina”.
Benjamín Palacio, vecino Salento, mayor de edad, denunció una
mina de filón de oro y plata en la fracción de Rioarriba,
del Municipio de Salento, entre las quebradas Santa Isabel y
Morrogacho, de antiguo descubrimiento y abandonada, que se conocía con los
nombres de “Santa Isabel “o “El
Dimanante,” y cuyos últimos poseedores se ignoraban, lo mismo que su
residencia. En la confluencia de las quebradas, Santa Isabel con el
amagamiento- Deseaba obtenerla para que la posesión y propiedad de los señores Matías C. Trujillo y Antonio M. Sanín C.,
vecinos do Amalfi, en el
Departamento de Medellín.
Julio Vélez, en el paraje
de “Cuba”, Corregimiento de
Salento, (hoy Distrito), jurisdicción de Armenia, una mina de oro y plata
de antiguo descubrimiento, y deseaba formalmente denunciarla para el señor Santiago Vélez
Esta
mina se denominó en adelante “La Matilde”.
Alejandro Jaramillo L, Denuncia en Rioverde, en el punto llamado Los Limones,
de este Distrito, una mina de filón, de oro y plata, abandonada; y deseándola
obtenerla en posesión y propiedad para los señores Jorge Julio Mejía, Alejandro Londoño, Ricardo Vélez A., Lino Rafael
Galindo, Pedro Emilio Villegas, Francisco Mejía A., Pedro Juan Jaramillo L.
José Miguel Arango, en el paraje de “Morrogacho”, jurisdicción de Salento,
denuncio una mina de filón, de oro y plata, para ponerla en posesión y
propiedad de señor Joaquín Arias.
Esta mina se conocía con el nombre de “Chisperos”, su
último poseedor fue el señor Vicente
María Osorio.
Jesús Antonio Arango, de esta vecindad y mayor de edad,
manifiesto: Que, en el paraje del Cóndor,
jurisdicción de Salento, se
encuentra una mina de nuevo descubrimiento, de veta, de oro y plata, la cual se
hallaba a continuación de la mina “La
Romelia”. El nombre con que se conocería la mina sería el de “San Germán”.
Santiago Vélez, de esta vecindad y
mayor de edad, manifestó: Que, en el
paraje de Boquerón, jurisdicción de
Salento, se encentró una mina de veta, de oro y plata, de antiguo descubrimiento,
y desando obtenerla, la denuncio para que se le diera en posesión y propiedad.
Los linderos de la mina fueron los siguientes: Habiendo tomado por base los puntos en el camino nacional, mojón
Noroeste de la mina “La Moravia” y
el Alto de Laguneta. Advirtió que la
mina fue del señor Víctor Gómez A.,
y sus últimos poseedores fueron los señores Tomas C. Jaramillo,
Lisandro Pérez y Luis Rivera, los dos primeros mayores de edad y
vecinos de Salento Jesús Antonio Arango
M., manifestaron que en el paraje “El
Cóndor”, jurisdicción de Salento, se encentró una mina de veta, de oro y
plata.
En
consecuencia, queda por averiguar las motivaciones para designación de esos lugares
con esos nombres, e investigar sus cambios con las designaciones actuales.
Fuentes:
Benjamín Baena Hoyos. El Río Corre Hacia Atrás.
Carlos Valencia Editores. Bogotá. 1890. Pág. 39.
Bernardo
Ramírez Granada. Crocinas de Dionisio. Edit. Quimgraficas. Pag.39. 1981
Álvaro
Hernando Camargo Bonilla.