lunes, 2 de noviembre de 2009

COMPOSICIÓN DE UNA JORNADA DE ARRIERÍA










RECUA DE BUEYES





Buey: Animal utilizado en la arriería para cargar bastimentos y mercancías de gran tamaño y peso. Se utilizó por su seguridad en su pisada(pezuña hendida) en caminos peligrosos. Cargado de canastos tejidos de bejucos como: El chusco o chusque, el cucharo, el chagualo, el acatorral, el cestillo, el granadillo, y el tripeperro









CARGUERO
Carguero: Persona que ejercía el oficio de cargador de mercancías o personas, en sillas de cañas que se colocaban a la espalda. Oficio desempeñado por indios y mestizos en las diferentes épocas de la historia del Camino del Quindío.


Lichiguero: Es el que lleva la comida de los patrones y de los silleros y camareras, que son mantenidos por el patrón.





CARGA DE BAULES













La Arriería hace parte del patrimonio e identidad de Filandia, como el tesoro Quimbaya, el camino del Quindío, la palma de cera, la arquitectura, el canasto, el café, el escudo y la bandera.

Por el CAMINO DEL QUINDÍO, empieza la formación de nuestros ancestros Quindianos; el territorio delimitado por él, fue objeto de colonización por diferentes empresas propuestas para la reconstrucción y sostenimiento de la vía.

“El comercio, a través de la arriería, fue hasta los primeros lustros del siglo XX, la principal actividad. Convirtiéndose en una de las profesiones más lucrativas y notables a lo largo y ancho del país en esa época.

Unos a pie, otros a caballo y los demás con mulas y buyes cargados de herramientas y avíos, cobijas, esteras de iraca, mujeres y niños llevados a lomo de bueyes en canastos y angarillas, provisiones y animales domésticos, 102 personas Echado pie a tierra y fundaron a Filandia.

Las actuales vías carreteables son, en su fondo, el moderno camino de automotores que antaño, con otros niveles y distancias, transmontaron cordilleras, cruzaron valles, vadearon ríos, rodearon nevados e interminables recodos de caminos polvorientos en verano e intransitables por el lodo y la lluvia, durante el invierno; por las grandes recuas de bueyes, mulas, caballos, cargados de mercancías.

Sangrero: El término designa al joven aprendiz de la arriería a cuyo cargo estaba encomendado todo lo relacionado con la asistencia de los arrieros y recuas de mulas y bueyes. (Cocinar, reparar monturas, pastear las bestias y hacer de campanero en los recodos del camino para evitar los choques de recuas que caminaban en direcciones opuestas.

Buey: Animal utilizado en la arriería para cargar bastimentos y mercancías de gran tamaño y peso. Se utilizó por su seguridad en su pisada(pezuña hendida) en caminos peligrosos. Cargado de canastos tejidos de bejucos como: El chusco o chusque, el cucharo, el chagualo, el acatorral, el cestillo, el granadillo, y el tripeperro

Sillero o carguero: Persona que ejercía el oficio de cargador de mercancías o personas, en sillas de cañas que se colocaban a la espalda. Oficio desempeñado por indios y mestizos en las diferentes épocas de la historia del Camino del Quindío.

Antigüedades cafeteras: Elementos indispensables en la actividad cafetera el hombre finlandés utiliza la despulpadora, la fumigadora, comúnmente llamada “cacorra” por que pesa y talla. La romana que le da exactitud al peso y costo de los granos de café que lleva al mercado. La caperuza que ilumina el camino y con su tenue luz hace mas fructuosa su labor.

Petaca: Arca de cuero o de madera o de mimbre cubierta de piel para formar el tercio de la carga de mula, buey, caballo, silero o carguero.

El coroteo: Terminada la jornada de colonización el colono asientas sus reales y necesita de su rustica cama para pasar la noche. Al despuntar el día comienza otra jornada que lo llevara a otra fonda caminera. En su baúl lleva su ropa y uno que otro objeto de su vida y sus recuerdos, al igual que su fe de un ser supremo.

Turega: Cajón llevado sobre dos bestias de carga, una adelante y otra atrás, llevando, sobre fuertes maderos que las unen por los dos lados y asegurados con los aperos. En esta se trasportaban las maquinarías y mercancías difíciles de cargar en un solo animal.

Carga de café: De nuestras montañas a lomo de mula sale el producto insigne de Colombia, fruto del trabajo campesino, quien con su familia, llenos de ilusiones espera que sea saboreado en una humeante taza de café Colombiano.

Carga de leche: Tan importante como el café este preciado alimento y sus derivados como es: queso, kumis, arequipe y cortado; básicos en nuestra vida, le ha dado a la Filandia un merecido sitial, proporcionándole a nuestro paladar ese sabor inconfundible de la tradición de nuestros abuelos.

La rastra (guadua o madera): Compuesta por guadua, madera de árboles como: cedro, roble, nogal, granadillo, comino, laurel, guayacán, caracolí, mediacaro, barcino, guadua macana, guadua cebolla y guadua rayada, romerón, arrayán. Elementos de nuestra naturaleza utilizadas en la construcción de las viviendas y edificaciones que dieron origen a la arquitectura antioqueña legada de nuestros ancestros.

Carga de leña: De los troncos viejos de los árboles escogen los leños para producir la hoguera que da calor vida al hogar.

Aguateros: Cargadores de agua para el uso doméstico en grandes cepas de guadua debidamente descanutadas y provistas de un tapón de trapo o tuza de maíz.

Bambuqueros o músicos: Músicos alegraban la arriería al final de cada jornada.

ALGUNOS TÉRMINOS DE LA ARRIERÍA

Angarilla: Aparejo para animales de carga, de ahí se cuelga los canastos o los cajones para trasportar mercancías delicadas, va sobre sudaderos hechos de juncos, de enea o guasca de plátano o sobre costales.

Alforjas: Dos bolsas de cuero unidas por una faja del mismo material; va sobre la montura a los lados del jinete, en ella se lleva la ropa indispensable y el dinero para los gastos del viaje.

Arriador: Palo con una delgada correa de cuero (guaraca) de res, se utiliza para arrear las cabalgaduras.

Bastimentero: Animal de carga que se utilizaba para llevar las provisiones de la arriería

Baúl: artefacto de manera donde se llevaba la ropa de los patrones o de la familia en las largas jornadas de camino en la época de la colonización del Quindío.

Enjalma: Artefacto para animales de carga, formado por dos grandes almohadillas de paja basto unidas por una lona fuerte que da sobre el espinazo de la bestia de carga. Sobre la enjalma la carga es asegurada con la sobrecarga y la lía.

Damajuana: Zurrón o Bombona, vasija de cuero de boca estrecha, muy barriguda y de capacidad para doce litros, empleada para transportar licores, melaza, etc.

Guarniel o carriel: Bolsas en fuelle con varios compartimentos, alguno de estos secretos que los arrieros llevaban colgados al cuello, contra una cadera. Prenda típicamente antioqueña. En él se llevaba la barbera, las cartas de la novia, un espejito, un peine, un par de dados, un naipe español, una aguja de arría, una capotera, un ovillo de hilo, un pequeño mechón de cabello de la amada, el colmillo del morrocoy, el yesquero, una tarjeta postal mostrando dos manos entrelazadas y la palabra amor, tabacos y una vela de cebo.

Lichiguero: Es el que lleva la comida de los patrones y de los silleros y camareras, que son mantenidos por el patrón.

Mulera: Ruana de tela fuerte (lona) que lleva consigo el arriero y que además de cubrirlo del frió le servía para vendarle los ojos a la mula mientras la cargaba y descargaba.

Pisador: Cabestro. Cuerda, lazo, rejo que sirve para llevar de cabestro a la cabalgadura y que pende del cabezal. Hace parte de apero de las bestias de carga.

Rabuegallo: Pañuelo de gran tamaño y de tela de colores, generalmente rojo, que se lleva al cuello.

Sobernal: Pequeño bulto que se coloca sobre la carga que lleva la bestia. Generalmente montaban un niño como sobernal de la bestia.

Sudadero: Especie de alfombra confeccionada generalmente de juncos, de enea, o de guasca de plátano que se le pone a la bestia de carga debajo de la angarilla para que no maltrate demasiado los lomos del animal.

Tapapinche: Delantal de tela de lona para cubrir de la cintura hacia abajo, hasta las rodillas, el cuerpo del arriero. Servía para proteger la vestimenta del arriero.

Verraquillo: Perrero, vara delgada de madera muy fina para confeccionar arriadores, perreros, zurriagos o bordones.

Yesquero: Los elementos para hacer fuego que cargaban el carriel los arrieros.

domingo, 25 de octubre de 2009


Reseña Histórica del Municipio de Filandia Cornelio Moreno.1928

A la memoria de los fundadores

1878-1928
Tipografía y Papelería “Los Andes”, Jaramillo Hermanos y Cía. Manizales.

“El presente opúsculo, que dedico a la memoria de los fundadores de Filandia, como sincero homenaje de admiración, en el quincuagésimo aniversario de su fundación, ha sido elaborado consultando los archivos de las oficinas
del municipio y acopiando otros datos por medio de reportajes hechos a personas que, por haber sido casi contemporáneos con los hombres de aquella época, merecen toda confianza por su veracidad y honradez.

¡Gloria a los invictos luchadores que con su abnegación e intrepidez contribuyeron eficientemente al engrandecimiento y prosperidad de la patria!

Cornelio Moreno.

A MANERA DE PROEMIO

La lectura de este opúsculo me sugirió una idea bastante clara del acendrado amor que su autor profesa a Filandia.
Ninguno de los hijos dela Hija de los andes a escrito una pagina que recuerde su origen, sus costumbres y sus fastos notables. Solamente el señor Moreno, ardiendo en patriotismo gratuito escribió de manera completa y agradable, los mejores capítulos de la historia de Filandia.

Para escribir sobre determinada localidad, se debe tener dentro del alma encendido amor por la patria chica, por que sin él es imposible consagrar siquiera una palabra de patrio afecto a aquellos lugares que debido a su corta edad o al medio en que viven, no han podido agitar el gonfalón tan alto que puedan percibirlo los centinelas de la historia.

Es el señor Moreno en vista de la inaplazable necesidad de una obra, como la suya, para Filandia, emprendido la tarea de prepararla a fin de llenar el vacío que otros no habían pretendido llenar. No está vinculado a este suelo por lazos de nacimiento, solamente lo une a el él vinculo que voluntariamente sale de corazón. Y ahora en el quincuagésimo aniversario de su fundación, o por mejor decir en sus bodas de oro, ha querido agasajarla, refiriendo a sus laboriosos habitantes la modesta pero valiosa historia de sus cincuenta años corridos.

No tiene la obra las proporciones que hallamos en aquellos relatos que abarcan todos los acontecimientos de uno varios países en determinadas edades. Ella solamente presenta la guirnalda multicolor formada de los diferentes sucesos desarrollados en la pequeña región denominada Filandia.

Un relato local o regional no enseña historia, pero haríamos mal en querer encontrar en aquel toda la historia. Tácito nos muestra en sus costumbres el carácter y la vida de aquel pueblo que se llamo la Germania: Jenofonte elegantemente nos enseña los mejores fastos de la Hélade; Josefo nos detalla algunos acontecimientos de Judea, y Cantú en su popular Historia Universal nos hace oír los mayores truenos, por decirlo así, de todas las edades.

Estos narradores insignes nos han enseñado historia, pero no toda la historia, por tanto tenemos que hojear y estudiar todo lo que sobre esta se escriba.

La valiosa obrita amenamente escrita por el señor Moreno a mas de la claridad y buen método expositivo, condiciones cardinales en toda obra didáctica, se ve en ella el juicioso encadenamiento de pormenores y sucesos de notable importancia local para los que aquí abrieron sus ojos. Presenta un verdadero texto de enseñanza anecdótica, intuitiva y pintoresca, como lo pide el presente. Esta libre de inútiles palabras; aun más, no tiene esas pesadas nomenclaturas que se hallan en otras obras de la misma índole.

El Finlandés encontrara en ella, si quiere, el origen, las costumbres y todas aquellas bellas tradiciones que nuestros ascendientes antioqueños, sembraron como primer jalón de fundación en el muerto Nudilleros, ¡Oh las tradiciones son la fuerza de ayer! Sepamos que ellas son cadenas de oro que unen el presente con el pasado. Son el eco interminable de aquellos antiguos que al decir adiós a la posteridad quisieron no desprenderse de sus brazos. No olvidemos, pues, las tradiciones; y al perderlas, si tal desgracia nos sucede, no dejemos de escuchar la profunda sentencia de Avellaneda: “Los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus destinos”

Esta obra no debe mirarse con desdén; antes creo, y muy fundadamente, que será acogida con cariñoso beneplácito de todos, Además hago sinceros votos porque ella reciba a todo el aplauso que se merece.

Para concluir, si mi concepto no peca en las apreciaciones que anteceden, la adopción de la obrita geográfico-histórica del señor Moreno, para la enseñanza en las escuela se Filandia, vendría a dar a su hijos una presea de valiosísimos quilates, con la cual podrían engalanar aquel breviario de recuerdos, que a ninguno falta al volver los ojos al querido solar que lo vio nacer.

Antonio J. Cárdenas A.

Filandia, Agosto MCMXXVIII



GEOGRAFIA DEL MUNICIPIO
DE FILANDIA
SITUACION Y NOMBRE


Filandia, enclavada en uno de los flancos de la cordillera Central de los Andes, es uno de los cuarenta y tres municipios en que está dividido el Departamento de Caldas y pertenece a la rica y floreciente región del Quindío. Su nombre se deriva del latín filius (hijo) y del ingles ladina (Andes), es decir, hijo de los Anees.

Extensión y límites

La extensión del municipio de Filandia alcanza a 9.021 hectáreas, Su altura sobre el nivel del mar es de 2066 metros.

Limites generales

El Municipio de Filandia limita por el norte, con Pereira; por el sur, con Circasia: por el occidente, con el departamento del Valle y los municipios de Quimbaya y Montenegro, y por el oriente, con Salento.

Límites detallados

Del punto denominado “Alto del Roble”, siguiendo el camino de Bolillos, hasta el arroyo Barbas; por éste abajo, límite con Pereira, hasta el saldo de la Arabia; de aquí una recta de travesía hacia el sur, límite con el departamento del Valle, hasta Pavas; de aquí una recta a los nacimientos del arroyo San Felipe; por éste abajo hasta ponerse al frente de la casa de Santiago Castillo; de aquí de travesía en línea recta, limite con Quimbaya, pasando por Las Delgaditas, al arroyo Buenavista; éste abajo hasta la desembocadura del arroyo Armenia; por éste arriba hasta ponerse al frente de la casa de Benjamín Marulanda; de aquí pasando por las partidas de La Española hasta caer al río Roble; por éste arriba hasta la desembocadura del arroyo Cruces; éste arriba hasta sus nacimientos; de aquí una recta al Alto del Roble, punto de partida.

Relieve del suelo

El suelo del municipio de Filandia es muy quebrado a causa de esta recostado sobre uno de los contrafuertes de la cordillera Central, y está encerrado por dos riachuelos: el de barbas y el de El Roble, que lo atraviesan de oriente a occidente, por el norte y el sur, respectivamente. Sólo se encuentra una peque meseta en la parte oriental del municipio.



Ríos

En el municipio no hay propiamente ríos, sino riachuelos, de los cuales los principales son: el Barbas, el Roble, el Bolillos, y los arroyos de Cruces, Socorro, Portachuelo, San José, y Armenia.

Clima

El clima del municipio es generalmente frío y muy sano; es sin duda el mejor de la hoya del Quindío. Tiene también tierras templadas en la parte baja u occidental.

Habitantes

El número aproximado de habitantes del municipio es de 12832, pertenecientes en su generalidad a la raza blanca y profesan la religión católica, apostólica, romana y hablan todos el castellano. Los negros son muy escasos.

Temperatura y distancias

La temperatura media del municipio es de 17º., la máxima, de 25º. y la mínima, de 14º. Dista de Bogotá 27 miriámetros 7 kilómetros, y de Manizales, 5 miriámetros 6 kilómetros.

Producciones naturales

Las empresas cafeteras, que son la principal industria de los habitantes, puede decirse que constituyen la riqueza del municipio, aunque también se cultiva en buena escala la caña de azúcar, el plátano, el maíz y toda clase de legumbres.

La industria pecuaria se ha desarrollado considerablemente y se encuentra grandes y hermosas dehesas de ganado vacuno.

Industria y Comercio

La industria manufacturera tiene algún desarrollo y suministra toda clase de herramientas para la agricultura, sillas de montar y calzados de muy buena calidad. Su comercio ha tomado notable impulso en los últimos años y está bien establecido con las ciudades de Manizales, Cali, Pereira y Armenia.

Filandia, la ciudad cabecera del Municipio, tiene 48 hectáreas de superficie y una población aproximada de 2500 habitantes. El progreso urbano ha tomado notable incremento, debido a la laboriosidad y energía de los vecinos. Posee buen templo parroquial, hospital, magnifico acueducto metálico, suficientes edificios para escuelas, un convento de madres betlemitas, excelentes edificios públicos y privados, buenas casas de comercio, dos plazas, la de mercado y la de ferias, puesta la servicio en el año de 1926, y un parque. Tiene, además, alumbrado eléctrico, juzgado de circuito y oficinas de notaria y registro, una trilladora de maíz y otra de café, destruida esta última por un reciente y pavoroso incendio.

Se cree que en los alrededores de la ciudad s encuentran ricas minas de oro y de hulla, que no han sido explotadas.

Vías de comunicación

Las únicas vías de comunicación que tiene el municipio son los caminos de herradura que lo unen con las ciudades vecinas de Pereira, Armenia y demás poblaciones del Quindío. Se proyecta la construcción de dos carreteras: una que unirá a Filandia con el ferrocarril Nacederos-Armenia, y la otra que empalmará con la carretera Pereira-Armenia.


RESEÑA HISTORICA DEL MUNICIPIO
DE FILANDIA

El territorio que hoy constituye el municipio de Filandia, está situado en uno de los contrafuertes de la cordillera Central de los Andes en un delicioso clima que tiene 17º. De temperatura media y 2066 metros de altura sobre el nivel del mar. Fue habitado antes de su fundación por algunas tribus indígenas, según se observa de las huellas que han dejado. Los indomables pijaos, que fueron los últimos, en su retirada de la región del Quindío, dieron la última batalla con los conquistadores españoles en el punto determinado Trincheras, cerca de La Balsa, hoy Alcalá, y que lleva es nombre porque allí se atrincheraron los indios, pues aún se ven señales de fosos que abrieron.

En los años anteriores a su fundación, Filandia figuró como fracción o corregimiento de Salento, con el nombre de Nudilleros. El municipio de Salento es uno de los más antiguos de la región del Quindío en el departamento de Caldas.

Fundación

La fundación de Filandia, hasta entonces Nudilleros, tuvo lugar el 20 de agosto de 1878. Felipe Meléndez le dio el nombre de Filandia, tomado del latín filius (hijo) y del inglés landia (Andes), es decir, “hijo de los Andes”. Frecuentemente se confunde este nombre con el de Finlandia, pis europeo.

Más de ciento dos individuos, encabezados por el doctor José Ramón López Sánz, Severo Gallego, Gabriel Montaño, Ramón Peláez, Felipe Meléndez, de los cuales algunos viven todavía, firmaron el acta en que se declaraba solemnemente la fundación, documento que debe reposar en alguna de las oficinas del Municipio de Salento, según se cree.

Primeros Colonos

Los primeros colonos que pisaron el territorio fueron antioqueños, a quienes el gobierno auxiliaba con dinero y herramientas.

Entre éstos figuraron unos Valencias que ocuparon en su orden a Portachuelo, El Roble y Pavas. Después, los cónyuges José María y Dolores García, quienes se situaron en lo que hoy es la plaza principal y salida para Salento.

El doctor Ignacio Londoño y su hermano don Pedro fueron los primeros que explotaron los terrenos denominaos La Española, y el señor Andrés Cardona, que aun existe, fue uno de los encargados para enviar peones a romper y explotar montañas.

Dice el señor Cardona que más de quinientos hombres guaquearon los terrenos donde está situado Montenegro, perteneciente entonces Filandia.

Municipio

En el año de 1892 se elevó a Filandia a la categoría de municipio, integrado por los corregimientos de Circasia y Montenegro, pero a poco tiempo fue eliminado. Más tarde, por la ordenanza 31 de 24 de julio de 1894 la Asamblea del Cauca volvió a crear el municipio, perteneciente a la provincia del Quindío, compuesto del corregimiento del mismo nombre, su cabecera, y de Circasia, segregándolos, respectivamente, de los municipios de Cartago y Salento. A Filandia perteneció también el territorio correspondiente al municipio de Quimbaya, conocido entonces con el nombre de corregimiento de Alejandría, hasta el año de 1922 en que por ordenanza 26, expedida por la Asamblea de Caldas, en dicho año. Lo erigió en municipio pues ya desde 1908 se había segregado del departamento del Cauca el distrito de Filandia, para integrar el departamento de Manizales, hoy Caldas. Según datos existentes en la oficina del Concejo Municipal, parece que Montenegro hozo parte de Filandia hasta el año de 1895.



Gobierno eclesiástico


Recientemente fundada la población de Filandia, se construyo una capilla, donde según crónicas, se dijo al primera misa por un padre Baena que, en viaje de Manizales a Bogotá, pasó por este lugar. Se dice que en dicha época se enviaba a Pereira a prestar cáliz para poder celebrar el augusto sacrificio

En el archivo parroquial sólo hay constancia de lo siguiente:

Al principio perteneció Filandia en lo eclesiástico, a la vicaria foránea de Santa Rosa de Cabal y después a la de Pereira. Desde 1884 fue viceparroquia de Salento.

Por decreto del ilustrísimo señor obispo, Gregorio Nacianceno Hoyos, de 22 de enero de 1905, se erigió en parroquia a Filandia, y el 17 de mayo de 1915, por decreto del mismo ilustrísimo señor Hoyos, fue elevada dicha parroquia a la categoría de vicaría foránea. Al presbítero señor Francisco de P. Montoya le tocó ser primer vicario.

En los años de 1884 a 1889 fue cura párroco el presbítero señor Ismael valencia.

Desde 1889 hasta 1895 ejerció el curato el presbítero señor José Ignacio Pineda.

Desde enero de 1895 a julio del mismo año, el mismo presbítero señor Valencia, quien actualmente viven en la ciudad de Armenia, ciego y en extremada pobreza.

De Julio a septiembre de 1895, el mencionado señor presbítero José Ignacio Pineda, quien murió en una de las poblaciones de Antioquia. Fue el padre pineda de carácter ardiente, activo y enérgico y se distinguió por su heroísmo como capellán del ejército en la guerra civil de 1899 a 1902 y fue hecho prisionero en el combate de Aguadulce en Panamá. Cuentan que a pesar de lo selvático d esta región y de lo intransitable de sus caminos, andaba en su bestia con tal velocidad y destreza, que nadie lo igualaba. En la población del Santuario (Antioquía) nació este ministro del Señor.

En septiembre de 1895 ejercio el curato por ultima vez,el citado presbítero señor Valencia.

De octubre de 1895 al año de 1901 fue cura el presbítero señor Jesús María Restrepo, sacerdote meritorio por sus virtudes, Falleció en el hospital de Guayaquil (Ecuador), a donde fue, según se refiere, con el fin de ingresar en una de las comunidades religiosas.

El presbítero señor Restrepo inició los trabajos del templo y casa cural existentes hoy.

En octubre de 1901 empezó a ejercer el curato el presbítero señor Francisco de P. Montoya y duró hasta mayo de 1923. El Padre Montoya, actualmente cura excusador de Pácora y oriundo de Jericó (Antioquía), se distinguió por sus virtudes y por su amor al progreso. A él le tocó la continuación de los trabajos del templo y casa cural, comenzados por el mencionado presbítero señor Restrepo, y además, puso todo su esmero en traer la al parroquia, como en efecto sucedió, la comunidad de religiosas betlemitas para regentar la escuela de niñas, hecho que tuvo lugar en el año de 1907, previa la construcción del edificio que había de servir para la enseñanza. También llevó hasta us terminación el hospital de caridad de San Vicente de Paúl existente en el municipio.

Desde el año de 1923 hasta 1926 fue cura el presbítero señor Gonzalo Álvarez, oriundo de Neira. El padre Álvarez fue generalmente estimado por sus feligreses, y progresista. Emprendió con tesón la reforma de la torre del templo y el mejoramiento del cementerio. Hoy ha fijado su residencia en Santa Rosa de Cabal.

El 7 de septiembre de 1926 vino a ejercer el curato el presbítero Salomón Castaño y lo ejerce actualmente con el carácter de vicario foráneo. El presbítero señor Castaño es natural de Pereira. Se ha distinguido por sus acrisoladas virtudes, por su elocuencia y energía de carácter para combatir el vicio, y por su espíritu progresista. Con desmedido empeño ha emprendió la completa refección del templo. Esta obra tiene la particularidad d haberse levantado sobre veinte columnas cilíndricas de madera de barcino, que tienen cuarenta centímetros de diámetro, aproximadamente. Prueba evidente de la feracidad de las tierras de la región del Quindío, sobre todo, en los primitivos tiempos.

En cuanto a ornamentación, el presbítero señor Castaño no ha omitido esfuerzos para la consecución de los mejores ornamentos y ha hecho traer, contando con el apoyo de los feligreses, hermosas imágenes de Europa, descollando entre ellas la de la Santísima Trinidad, que puede decirse es una de las maravillas del arte.

Como coadjutores han figurado los siguientes:

El presbítero señor Francisco Restrepo, en la actualidad cura párroco de Belalcázar.

Vino después el presbítero señor José F. López, capellán actualmente de San Juan de Dios en Manizales. Sucedióle el presbítero señor Joaquín Pablo Londoño, hoy cura párroco de Yalí (Antioquía) , y por ultimo, el presbítero señor Marco A. Duque, oriundo de Aránzazu, quien vino a parroquia en el año de 1914, y en sus varios años de ministerio ha dado a conocer su gran celo y escrupulosidad por la salvación de las almas. Hoy desempeña en la parroquia el cargo de capellán de las madres betlemitas.

Apuntes históricos

El terreno para edificar el templo y la casa cural lo regaló la señora Dolores García, nombrada la principio entre los colonos.

El terreno para el cementerio fue donado por el señor Gregorio Arango (a. Sordo).
Las primeras campanas las regaló el señor Gerardo Jaramillo con el producto de un inocente juego de gallos, muy distinto del de riñas. Una de dichas campanas se envió a Circasia.

Las campanas existentes fueron donadas por los señores Norberto Ospina (a. casfú) y Victoriano Arias. Estos sacaron una gran guaca en la Soledad (varias arrobas de oro). Tal hallazgo los obligó a desprenderse de una pequeña parte en beneficio de la iglesia. Las campanas las fabricaron en Buga, para lo cual se destinaron tres libras de oro.

El Reloj que hoy existe en la torre del templo, lo compró con las dadivas de los feligreses, el presbítero señor Jesús M. Restrepo. La campana del reloj se fundió en un incendio ocurrido en una bodega o caserillo llamado San José, ceca a Buenaventura, a consecuencia de un combate que allí hubo en la última guerra civil, época en que era traído dicho reloj a la parroquia.

Un cuadro antiguo de la Santísima Trinidad fue traído de la Balsa (Alcalá), lo mismo que una pila para agua bendita. Dicho cuadro, se dice era español, fue hallado en un rancho abandonado, ceca de Alcalá. El que actualmente se venera en la iglesia parroquial, fue tomado de aquél por los señores Milciades Valencia y Jesús María Palomino, con bastante perfección.

La primera custodia fue regalada por los señores Luis Ceballos y Rosa de Jaramillo, accionistas de la guaca hallada en La Soledad.
La primera visita episcopal la practicó en la parroquia el ilustrísimo señor Juan E. Ortiz, obispo de Popayán y los primeros misioneros que vinieron a ella fueron los R.R. Padres Franciscanos Bernardino Arana y Juan, cuyo apellido se ignora.

La cruz de la misión, con las insignias de la pasión, es la que actualmente se contempla en la iglesia y fue construida por los señores José María y Jesús A. Benjumea, y pintada por el señor Milciades Valencia.

El presbítero señor Jesús M. Restrepo trajo el primer melodio, que es el mismo que hoy existe. En los primeros años se acmompañaba en el coro con instrumentos de cuerda.

Fue primer sacristán el señor Cipriano Loaiza y primer corista, el señor Tomás Hurtado.

Gobierno Civil
Corregidores

Sólo se sabe que después de la fundación fue primer corregidor el señor Rafael Carvajal y el último, el señor Rafael Ramírez.

Alcaldes

En el año de 1894 en que se elevo Filandia a la categoría de distrito, fue primer alcalde el señor Rafael Ramírez, último corregidor anotado antes.

Entre los varios alcaldes que se han sucedió, unos han dejado huellas del celo que tuvieron en el cumplimiento de su deber, y otros quizá pasaron desapercibidos.

Hoy es alcalde del municipio el señor Rafael A. Heredia y secretario el señor Fernando Villegas.

El distrito no tienen ningún corregimiento, pues Quimbaya que era el único, fue erigido en municipio, como antes de dijo.

En el año de 1925 se creó una inspección de policía, que funcionó el barrio occidente de la ciudad y fue de corta duración. Actuó como inspector el señor Desiderio Mesa y como secretario el señor Luis E Echeverri.

La alcaldía dispone de siete policías departamentales y siete municipales, comandados por un sargento, y varios policías auxiliares que prestan sus servicios ad-honorem en las distintas fracciones.

Concejo Municipal

En el archivo de la ofician del Concejo hay constancia de que en el año de 1894, fecha de la creación del municipio, fue primer presidente de la municipalidad el señor Dionisio Jaramillo. En la actualidad ejerce este cargo el señor Antonio Vallejo y es secretario el señor Marco T. Aguirre.

Interminable sería detallar la actuación de cada uno de los concejos que han existido y sólo no limitamos a decir que algunos de ellos han dejado vestigios de probidad y progreso, hechos que pregonan las obras publicas existentes y las iniciadas en los últimos años. En cambio, otros Concejos pasaron silenciosamente su periodo.
Presupuesto de Rentas

Desde los primeros años de vida municipal los concejos han trabajado con ahincó por sostener el equilibrio de los presupuestos que han aumentado fabulosamente año por año. El presupuesto de rentas en el año de 1927, ascendió a la cantidad de 40.000 y en el presente año a 59.000.

Habitantes
La población de Filandia cuenta hoy con un total aproximado de 12832 habitantes y profesan todos la religión católica.

Los hombres de trabajo son laboriosos y emprendedores. El comercio, la agricultura, sobre todo el cultivo del café y la ganadería, han tenido grandísimo impulso en la época actual y parce que el municipio esté llamado a desempeñar papel muy importante en los destinos de la nación, si sigue en ebullición el entusiasmo de sus moradores.

Personería Municipal

Aparece como primer personero el señor Manuel Londoño en los comienzos de la vida distrital. Algunos de sus sucesores han trabajado con marcado interés por el progreso material del municipio. En cambio, otros han permanecido inactivos.

El actual personero es el señor Rafael Patiño, quien apenas ha empezado su periodo. Debido a la penuria en que se halla hoy el tesoro municipal, el señor Patino ha encontrado serias dificultades para la continuación de las obras publicas. Se tiene confianza en que con la recaudación de los varios impuestos, se podrán intensificar tales obras y llevarlas hasta su terminación.

Existe también en la ciudad una junta de ornato y embellecimiento, encargada de acuerdo con el personero municipal, de propender por todas aquellas obras que luzcan por su importancia y que den un aspecto verdaderamente estético a la ciudad.

Poder Judicial

Filandia perteneció en lo judicial primeramente a Cartago, la capital de la provincia del Quindío, en el departamento del Cauca, hasta el año de 1905. De este año en adelante al circuito de Armenia hasta el año de 1925.

Juzgado Municipal
A principios del año de 1895 aparece en el archivo del Concejo Municipal una nota por la cual se nombra Juez municipal al señor José I Sanz; ése no acepto y se nombro en su remplazo al señor Raimundo Jaramillo. Declarado insubsistente este nombramiento, se designo para juez al señor Juan Gregorio Benítez; pero en junio de dicho año funciono con tal cargo el señor Julián Martínez y como secretario el señor Antonio J López V.

En la actualidad desempeña la judicatura el señor Jesús A. López y la secretaría el señor Olimpo Rodríguez, a quien toco ser juez en época anterior, cargo que ejerció con toda competencia. Nos es desconocida la actuación de los demás jueces, pero creemos que haya sido de absoluta honradez.

Juzgado del Circuito

Por ley 58 de 1925 el congreso nacional creo el circuito judicial de Filandia, integrado con el municipio de Circasia.

Por esta creación se trabajo frenéticamente desde el año de 1918, para cuyo efecto tuvo que hacer el municipio grandes erogaciones.

El 15 de febrero de 1926 se instalo pomposamente el juzgado, siendo el prime juez doctor Benjamín Vallejo, quien duro hasta el 17 de junio del mismo año. Lo acompaño como secretario el señor Jesús M Heredia. A la instalación concurrieron delegados de las poblaciones vecinas.

De junio de 1926 a 30 de junio de 1927 actuó como juez suplente el señor Jesús M. Heredia y como secretario, el señor Pedro J Naranjo.

El 1º. De julio de 1927 se hizo cargo del juzgado el doctor Libardo Correa y nombro secretario al señor Tulio M Cortés. El doctor Correa ejerció hasta el 12 de diciembre de dicho año. Su sucesor, doctor Norberto Ossa, es hoy titular y tiene como secretario al señor Pedro J. Naranjo.

El actual juez, doctor Ossa y los demás jueces que han pasado por al oficina del juzgado, así como sus secretarios, han marcad o brillante etapa en el camino de la justicia, distinguiéndose por su honradez y competencia.

Este juzgado funciona en la casa consistorial del municipio, pues a pesar de que el gobierno compró el terreno apropiado para edificar la oficina y cárcel de circuito, parece que ningún paso se ha dado para llevar a la práctica tales obras.

Instrucción Pública

Este importante ramo ha marchado con buen éxito en el municipio, no obstante las muchas dificultades con que se tropieza en las labores escolares.

Los primeros maestros que hubo en Filandia en la época de su fundación, fueron los señores Emiliano Botero y Emiliana Jaramillo esposa de José J. Gutiérrez. Figuran también en dicha época los señores Milciades Valencia y Belarmina Mejía.

Escuela Urbana de niñas

Fue primera maestra oficial de esta escuela la señora Rosario Restrepo, esposa del señor Jorge Villegas=

Desde el año de 1907 se hicieron cargo de ella las R.R. madres betlemitas, traídas por influencia del presbítero señor Francisco de P. Montoya.

La primera superiora en dicho año fue la R. madre Agustina, española, siendo entonces superiora general de la comunidad en Colombia la R. Madres Luisa Salinas.

Este plantel, que cuenta con internado, ha sido uno de los mejores, puesto que las alumnas reciben esmerada educación cristiana, Su fama se ha extendido por todos los pueblos del departamento y de los ms inmediatos vienen señoritas a recibir la enseñanza de las madres.

Con una escuela infantil privada, establecida por las R.R. madrees, la matricula excede de trescientas alumnas en esta escuela.

Hoy es superiora la R. madre María Carolina y tiene como seccionales a las madres Margarita María, Rosalía, Lucia, Isabel, Cornelia, Guadalupe y Francisca.

Este establecimiento, semillero de virtudes y de donde han salido las maestras que regentan las escuelas rurales, es una de las glorias que enorgullecen a los habitantes de Filandia.

El local en que funciona esta escuela, fue derribado por un huracán, cuando empezó a construirse y mas tarde un incendio destruyó gran parte de él, por lo cual hubo de reedificarse, Es amplio y actualmente se le hacen reformas a estilo moderno. Tiene, además, una capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús, que brilla por su aseo y ornamentación. En ella se venera una hermosa imagen del milagroso Niño Jesús de Praga, como el tesoro más valioso que poseen las betlemitas.

Escuela Urbana de varones

Los primeros maestros de Filandia desde el principio de su vida municipal, fueron los señores Carlos Hoyos y Víctor Fernández,. Entre la multitud de sucesores de estos, muchos ha habido ilustres por sus cualidades morales y pedagógicas que han honrado el magisterio.

En la actualidad regentan la escuela los señores Cornelio Moreno, como director, desde el año de 1923, y como seccionales, Eufrasio y Félix Henao, Antonio J. Cárdenas, Benigno A. Marín y Rómulo Morales.

De esta escuela han salido alumnos que han hecho carrera en distintas ramos del saber, y muchos otros hacen estudios secundarios en Bogotá, Manizales, Popayán y Santa Rosa de Cabal.

La matricula en los últimos años se ha acercado a trescientos alumnos y funciona a escuela en dos locales distintos.

Ha habido en el municipio en épocas diferentes algunos colegios de carácter privado, y fue director del primero el señor Gerardo Valencia, que más tarde fue presbítero y falleció hace poco tiempo. Puede decirse que ellos contribuyeron benéficamente a la educación popular.

Escuelas rurales

Las escuelas de esta clase han sido poco numerosas. Hoy cuenta el municipio con siete escuelas rurales alternadas en las fracciones de El Paraíso, La Mesa, Bambuco, Pativilca, el Vigilante, La Cauchera y La India, de las cuales son directoras, respetuosamente, la señora Juana M. Serna y señoritas Ana M. Serna, Pastora Gracia, Ofelia Hurtado, Adela Martínez, Rosalbina Ramírez y Manuela Betancur.

Existen también dos rurales privadas, una en La Arabia, clausurada recientemente por el gobierno, cuando era oficial, y otra en La Castalia. A esta última se le dio hace pocos días el carácter de pública.

En estas escuelas hay aproximadamente quinientos cuarenta alumnos matriculados.

Los maestros tienen como inmediatos superiores un inspector local, que es actualmente el señor Leopoldo López, u una junta escolar representada por los señores presbítero Salomón Castaño, presidente; el inspector local nombrado, Pedro J. Londoño, adjunto, y los señores presidente del concejo y alcalde municipal.

Los maestros de Filandia afrontan una situación bastante precaria, debido a lo reducido de los sueldos que devengan. A pesar de las insistentes y continuas solicitudes hechas a distintas entidades, las escuelas del distrito no han sido colocadas en la categoría que les corresponde.

Entre sus hijos tiene Filandia a los señores Miguel García y Arturo Flórez, quienes recibieron grado de maestro en la escuela normal de institutores de Manizales y son honra del magisterio caldense.

Hombres notables nacidos en Filandia

Entre los hombres notables por su ilustración y talentos y por sus virtudes cívicas figuran los siguientes:

Dr. Tulio Suarez, actual secretario de Gobierno de Caldas, que ha sido representante al congreso.
D. Arturo Suarez, novelista, hermano del anterior.
Dr. José M. Villegas, ex secretario de hacienda del departamento de Caldas.
Dr. Roberto Restrepo, medico de fama, quien ha hecho estudios en los principales centros de Europa y Estados Unidos.´
Dr. Gerardo Restrepo, ingeniero de prestigio, hermano del anterior, y que ha sido interventor del ferrocarril de Caldas.
Dr. Rogelio Restrepo, odontólogo, hermano de los anteriores, quien tiene su gabinete en Manizales.
Presbítero señor Rafael Herrera y Dávila, sacerdote ejemplar.
Dr. José Manuel Hincapié, ingeniero de alto vuelo, quien actualmente ejerce su profesión en la república de Panamá.

También ha dado Filandia varios religiosos, hermanos Maristas, hermanas Vicentinas y madres Betlemitas, pudiéndose citar entre los primeros a los hermanos León Antonio y Ramón María, conocidos en el mundo con los nombres de Jesús A. Cardona y José R. García, respectivamente, y como hermanas vicentinas a Sor Inés y Sor Matilde, conocidas con los nombres de Piedad y Teresa Gutiérrez, hijas de los señores Jesús María Gutiérrez y Rita Botero.

No se sabe con exactitud cuales pertenecen a la comunidad de madres Betlemitas.

Filandia debe sentirse orgullosa por haber sido la cuna de esta falange de hombres ilustres y de vírgenes castas con que plugo a Dios enriquecer su suelo, como un dón precioso concedido a la virtud y a la invencible constancia de sus felices progenitores en la lucha por la prosperidad de la religión y de la patria.

Instituciones de beneficencia

Sólo existe un hospital de caridad, denominado de San Vicente de Paul, cuya fundación se debe al presbítero señor Jesús M. Restrepo y mejorado después notablemente por el presbítero señor Francisco de P. Montoya. El edificio es cómodo y de buenas condiciones higiénicas. Puede decirse que dispone de buenas rentas.

Dirige el hospital como enfermera, la señora Rosa Ramírez. Su fundación tuvo lugar antes del año de 1914 y fue primer administrador el señor Ángel M. Martínez, de grata memoria para los finlandeses. Organizado formalmente este asilo, se hizo cargo de él, como síndico, el señor Juan de D. Martínez, hasta el año de 1922 que le sucedió su hermano José Manuel. Actualmente es síndico el culto ciudadano señor Julio Fernández, recientemente posesionado de tal cargo.

Oficina de estadística

Este ramo se inicio en año de 1916 y estuvo a cargo del señor Argemiro Valencia y Ospina, como oficial. En 1920 fue director subalterno el señor Julio A. Guimand, y en la actualidad es jefe de esta oficina el señor Julio Fernández, ya nombrado como sindico del hospital y sucesor del señor Luis C. Zuluaga.

No se conoce la organización que tenga esta oficina cuya importancia no se oculta la buen criterio. El señor Fernández se propone reorganizarla convenientemente y entonces se podrá palpar su verdadero mérito.

Periódicos publicados en la ciudad

La prensa ha tenido también sus representantes, que han hecho vibrar su voz periodística con las siguientes publicaciones: “Pluma Libre”, “El Imparcial”, “El Aviador” y “La Lucha”, dirigidos, respectivamente, por los señores Marco T. Aguirre, Julio Guimand, J. Dubán Córdoba y Francisco E. Quintero.

La primera y única imprenta que hubo en la ciudad, la trajo el señor Julio Botero y se le conoció con el nombre de Tipografía Sucre.

Otros ramos de la administración

Tesorería municipal d rentas

Fue primer tesorero el señor Antonio Vargas, Después figuraron los señores Jesús M. Obando, Santiago Echeverri y Pedro M. Londoño. No se tiene conocimiento de otros tesoreros en esa época.

Muchos de los encargados de esta ofician dieron muestras de honradez. Hoy desempeña este cargo el señor Manuel Benjumea D., distinguiéndose por su probidad y exactitud en el cumplimiento de su deber.

Recaudación de hacienda nacional

Esta oficina, lo mismo que la de correos, estuvieron anexas a la telegrafía en los primeros años; y ya en 1919 figura como recaudador el señor Luis Guimand. En la actualidad desempeña este puesto el señor Simón J. Echeverri.

Administración de correos

Aparece como primer administrador de correos el señor Enrique Guimand, después de la creación del municipio y hoy está la oficina a cargo del señor José M. Benjumea D.

Oficina telegráfica.

La oficina de telégrafos se instaló en el año de 1892 y fue primer telegrafista el señor Lucas Ocampo, aunque otros afirman que fue el señor Julio Guimand. Hoy desempeña este puesto el señor Ernesto Ospina.

Notaria del Circuito

Desde el año de 1895 ejerció las funciones de notario el secretario del concejo municipal.

La primera escritura se otorgó ante el secretario del concejo, señor Eleuterio Trujillo, el 16 de junio de 1895. Por dicha escritura vendió el señor Rafael parra al presbítero doctor José Ignacio Pineda un terreno en Los Mesones. Pertenecía entonces Filandia al circuito del Quindío.

Ejercieron también como notarios los señores Francisco A. Robledo G., Andifacio Toro, Jerónimo Aguirre, José M. Gonzales y Santiago Echeverri, como secretarios del concejo, sucesivamente.

Se creó el circuito de notaria en el año de 1911 y fue nombrado primer notario el señor Félix Mejía, quien ha sido reelegido sin interrupción en todos los períodos hasta hoy. En tal época perteneció Filandia a la provincia de Pereira hasta el año de 1919 en que fueron eliminadas las prefecturas.

El notario, señor Mejía, es de carácter afable y goza de general simpatía.

Oficina de registro

En los primeros años el registro de las escrituras se hacía en Cartago y luego en Armenia hasta el año de 1915 en que se creó la oficina de registro en este municipio.

Fue primer registrador el señor Antonio Ramírez. El 13 de mayo de 1915 se registro la primera escritura.

Es actual registrador el señor José Jesús Benjumea, de afable trato en el desempeño de su cargo.

Junta Especial de Caminos

Hasta el año de 1927 funcionó la junta especial de caminos, encargada por el gobierno del departamento de sostener y mejorar los caminos, Los últimos miembros de dicha junta en este municipio fueron los señores Pedro J Londoño, Leopoldo López y Rafael Patiño, presidente, vicepresidente y secretario, respectivamente. Estas juntas fueron suprimidas en el citado año.

Vías de comunicación

Fijada el área de la población, se dio principio a la apertura de caminos para facilitar la salida a las fincas rurales y a las vecinas poblaciones. Tocó a la férrea mano de los primeros colonos antioqueños esta magna empresa. Entre estos figuran Tomás Valencia y otros de igual apellido, José María García, Juan de D. Blandón, Ramón Peláez, Mariano Vargas, Juan E. Parra, Jesus Osorio y muchos otros.

El primer juez poblador fue Ramón López, de Cartago, hermano del doctor Jesús López.

La plaza fue trazada por el señor José María Serna de Cartago.

El camino que parte para Cartago lo abrieron Remigio Blandón y sus hermanos, y el que conduce a la India, José León, ya finado y Antonio Moreno, éste último, dueño en ese tiempo de la salina de La Arabia.

El antiguo camino nacional que partiendo de la ciudad de Ibagué y pasando por esta cabecera va a Cartago, fue abierto por el batallón Pichincha y actuó como Ingeniero un capitán Ponce.

A este batallón le correspondió el arreglo de la calle occidental que partiendo de la esquina suroeste de la plaza, donde está uno de los edificios de la escuela de varones, sigue hacia Cartago. Por tal motivo, dicha calle llevó en un tiempo el nombre de Pichincha, nombre que debió conservar en recuerdo de la batalla; que en dicho lugar se dio en la magna guerra.

Hoy, las vías de comunicación que tiene el municipio, son los intransitables caminos de herradura que lo unen con Pereira, Armenia, Calarcá, Quimbaya, y Alcalá. En el invierno, que es casi permanente, se hace difícil la salida de la población.

Los finlandeses han solicitado insistentemente el apoyo del gobierno para mejorar tales vías, pero a pesar de todo, la ciudad se ve casi aislada por la carencia de puentes y caminos para poder comunicarse con los pueblos aledaños.

Actualmente se tiene el proyecto de construir una o dos carreteras para unir el municipio con algunas de las estaciones del ferrocarril Nacederos-Armenia. Con tal fin ha venido una comisión de ingenieros a estudiar la vía más aparente para el trazado.

La realización de tal obra será la redención de Filandia.

Producciones – Comercio.

El territorio de Filandia es muy rico en los tres reinos de la naturaleza, especialmente en el vegetal y animal. En cuanto a la riqueza mineral, sobre todo en metales preciosos, se sabe que es imponderable en el suelo colombiano, pero inexplotada aún en muchas regiones.

El reino vegetal cuenta con toda clase de cereales, árboles propios para el aserrío, arbustos que, como el cafeto, proporcionan lo necesario para la vida de la mayoría de los habitantes.

En lo que se refiere el reino animal, en la época de la fundación se encontraban fieras como el león, tigre, oso y gran variedad de serpientes. Todavía se encuentran de estos animales, especialmente serpientes.

Se refieren los siguientes hechos curiosos:

Hubo tigre que en la noche penetrara a las casas, que carecían de puertas, y sacaban a los perros guardianes que dormían debajo de las camas que servían de lecho a sus amos. Esto sucedió en el sitio que hoy es plaza de ferias y sus cercanías. Los terribles felinos no respetaban la tranquilidad del hogar domestico, siendo mayor la impavidez de sus habitantes.

El primer tigre fue cogido por los señores Mariano Vargas e hijos y Juan Blandón; para lo cual fabricaron una trampa, en el punto que por esta razón se llama “Trampa del tigre”. Para esta cacería pusieron en la trampa un cerdo pequeño que sirviese de carnada, pero receloso el tigre de caer en ella, estuvo rodeándola por espacio de seis u ocho meses hasta que al fin cayo en la red.

Larga sería la relación de cuanto ocurrió en aquel tiempo en que se luchaba con toda clase de escollos.

Tocante al reino mineral, existe la creencia bien fundada de que hay en el territorio minas de oro y carbón de piedra (hulla), sin que nadie se halla preocupado con entusiasmo por explotarlas.

El comercio, que en los primeros años marcho lentamente, ha alcanzado hoy intenso desarrollo.

Al progreso material ha contribuido visiblemente la Sociedad urbanizadora, establecida en el municipio en el año de 1926, que ha impulsado notablemente la construcción de modernos edificios.

Puede decirse que en los seis últimos años, Filandia ha llegado a un grado máximo de civilización, pudiendo competir con importantes ciudades del departamento.

Costumbres de los primeros Habitantes

En lo que se refiere a costumbres de los primitivos habitantes sólo se sabe que en el vestir eran sencillos: Los hombres usaban pantalón de manta y saco de dril, guarniel y ruana, y las mujeres, falda de fula, pañolón de vistosos colores y hábitos de gran tamaño. El calzado era casi desconocido y muy tarde fue entrando en uso. Las comidas eran a estilo antioqueño: a las seis de la mañana se tomaba el desayuno, consistente en buena cantidad de chocolate, mezclado con maíz y acompañado de una enorme arepa de este cereal, pelado; a la hora del almuerzo, nueve de la mañana se tomaba un gran plato de zancocho, que llevaba carne de vaca, cerdo, guagua y otros animales monteses. A las doce del día se servía una enorme totuma de mazamorra, mezclada con leche si la había y un cuarto de panela; a las dos de la tarde, hora señalada para la comida, se tomaba un gran plato de frisoles con lonjas de tocino y luego un buen mate de mazamorra. Se bailaba con frecuencia a los compas de música de curdas y se entonaba de cuando en vez canticos populares. A las nueve de la noche, después de cenar, se rezaba el rosario y a continuación se entregaban al sueño. A la mañana siguiente y antes de que el sol lanzara sus primeros rayos, se empuñaban los instrumentos de labranza y se marchaba al trabajo que dignifica y engrandece al hombre. Así paso la vida de los intrépidos habitantes de Filandia en sus primeros años.

Hechos diversos

Por datos fidedignos se sabe que los primeros que trabajaron en la construcción del templo y de la cárcel y en el arreglo de la plaza, fueron los señores Mariano Vargas e hijos y Rafael Carbajal.

Las primeras casas que se construyeron en la plaza pertenecieron a los señores José M. García, Rafael Naranjo, Rafael Carvajal, Rafael parra y Ángel M. Martínez y la primera de balcón la hizo en la calle real el señor Carlos Franco, en el mismo lugar en donde hoy se halla la del señor Simón J Echeverri.

Los primeros introductores de mercancías fueron los señores Demetrio Salazar y Sotero Suarez.

El primer matancero fue Manuel Piedrahita.

Primer medico, el señor José M. González, dueño de la primera botica.

El primer asesinato se perpetro en la persona de José M. García, citado ya, y fue autor del delito Alberto Echeverri; éste le dio varios peinillazos en su misma casa (la de García situada en la plaza), donde se verificaba un baile en celebración del primer mercado que tuvo lugar un día sábado.

También se dio muerte violenta a Pedro Ruiz, posteriormente, crimen ejecutado en la calle Real por Jesús A. Palacio.

Los primeros artesanos que se conocieron, fueron los siguientes:

Rosendo García, músico de cuerdas.
Ángel M. Martínez, sastre.
Eusebio Patiño, carpintero.
Tomás Gutiérrez, dentista.
Ezequiel Restrepo, talabartero.
Atanasio Arias, Cerrajero.

Profesiones y oficios

Los primeros que ejercieron la abogacía fueron los señores Emiliano Botero y Jesús M. Obando.

Se conoció como primer aserrador a Valerio Gómez.
Aparecen como primeros asentista de la renta de licores los señores Lino Jaramillo, Felipe Arcila y Juan C. Delgado.

Como primera panadera, Victoriana Cardona y como primera hotelera, la señora Silveria Ospina.

Fue dueño de la primera fábrica de velas el señor Manuel Piedrahita.

El señor Demetrio Salazar puso la primera tienda de abarrote.

Figura como dueño de la primera empresa cafetera, el señor Baldomero Quintero; después los señores Pedro Duque y Jesús Correa.

En el punto del Socorro montó la primera estufa, el señor Jesús M. Hernández y otros compañeros, por los años de 1916 a 1917. Fue vendida al señor Rafael Jenaro Mejía y a poco tiempo la destruyó un incendio. El señor Mejía hizo construir después la que hoy existe.

Los primeros que trajeron a la espalda sal de La Arabia (fracción) para vender, fueron Ramón Sánchez y su esposa.

Merecen también mencionarse los siguientes sucesos:

En el paraje de La Julia, en época remota, los conyugues Nepomuceno Carvajal y Dolores Arbeláez, Tobías Carvajal, hermano del primero, y su esposa, dejaron cierta noche dormidos en su casa tres niños solos, y al volver los hallaron convertidos en ceniza, por causa de un incendio producido por una luz.

Los primeros elefanciacos que se conocieron, fueron Tomás Gutiérrez y sus hermanos que vinieron de la aldea de María.

Trajeron las primeras recuas de bueyes y de mulas, los señores Rafael Naranjo e hijos y Jesús Giraldo.

El cementerio lo bendijo un padre García, párroco de Salento.

El primer asalto a la población lo hicieron los guerrilleros que vinieron de Montenegro comandados por un coronel Echeverri, en la guerra de 1899. Esta guerrilla dio muerte a los conservadores Toto Serna y un Correa. Era alcalde municipal en esa época, el señor José Arias, que aún vive.

Juan Emilio parra y Tomás Hurtado fueron los primeros que vendieron terrenos al municipio.

La planta eléctrica que actualmente existe, la hizo construir el señor Rafael Jenaro Mejía en el año de 1917. El municipio le concedió el privilegio para explotarla por diez años. Hoy pertenece a otra compañía.

El acueducto metálico de propiedad del distrito fue construido en el año de 1917. Es de los mejores que se conocen en la región del Quindío.

La Primera banda de músicos en los tiempos primitivos, fue la de los señores Britos y su director, el señor Antonio Brito.

Los habitantes de Filandia profesan mucho amor a la música y son muy aficionados al baile. El lujo que hoy se tiene para vestir, forma vivo contraste con la sencillez de la época de fundación.

Hoy existe la mejor de las bandas de música, con un magnifico instrumental, Es director de ella el señor Agustín Villamarin, maestro de fama y de gran merito artístico, que ha arrancado aplausos en donde quiera que ha hecho sentir los acordes emocionantes del sublime arte.

Tuvo el señor Villamarin, como antecesor muy distinguido al señor Lucio Suárez, cuya vida se extinguió, dejando imperecedero recuerdo en todos los finlandeses.

Hechos que resaltan

Se faltaría a la justicia si dejara de consagrarse un recuerdo a la memoria de un hombre, no ilustre por su saber, pero si grande en virtudes delante de Dios, único fin que debemos perseguir.

Este distinguido varón fue el señor Ángel M. Martínez, honra y prez de la sociedad de Filandia.

Con ilimitada filantropía dedicada los mejores años de su vida a remediar las necesidades de los pobres y de los enfermos, con generosas dadivas, aunque para ello tuviera que desasirse de sus propios vestidos y del pan adquirido para el abastecimiento de su hogar. En una palabra, fue el apóstol de la caridad que a su paso por el mundo, dejo para la historia de su pueblo una página de gloria y un ejemplo digno de imitarse.

Filandia Agosto 20 de 1928

DATOS ESTADISTICO

El número total de habitantes en 1918 fue de 12832
El nuero total de hectáreas del Mpio. Es de 9021
Distribuidas así:

En micay 3157
En pasto común 1373
En montes y rastrojos 2553
En café 1408
En cultivos varios 482
En área de población 48

El valor de las propiedades urbanas y rurales, asciende a 2.900.000.00
El valor de las propiedades municipales asciende a 120.000.00
El número de árboles de café es de 1.407.600
La producción anual de café computando a 2 y media libras por árbol es de 140.760 arrobas anuales.
El número de cabezas de ganado mayor es de 6000
El consumo del mismo, en los últimos años es el siguiente:

1918 GANADO MAYOR 1011 GANADO MENOR 841
1919 “ “ 1504 “ “ 1777
1920 1365 2006
1921 1209 2089
1922 1373 2106
1923 1402 21831924 1490 1077
1925 1524 1197
1926 1541 1242
1927 1446 1314

PRESUPUESTO

1920 18.000.00
1923 25.000.00
1927 39.000.00
1928 58.000.00

Se encuentran en el municipio: Una trilladora de café, una de maíz, tres fabricas de jabón, tres de velas, una de café, cuatrocientas treinta y seis (436) despulpadoras de café y siete ingenios de caña, movidos por fuerza animal.























domingo, 4 de octubre de 2009

CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD



La Finca El Palacio, es un lugar natural, situado en el Municipio de Filandia, Departamento del Quindío, en el piedemonte de la Cordillera Central de los Andes sobre en el cañón Río Barbas, Paraje el BIZCOCHO, vía a la Quebrada San Luis. A 1850 metros sobre el nivel del mar.

Ubicación: La Finca EL PALACIO es un área de conservación en Filandia en el cañón Río Barbas, a 1850 metros sobre el nivel del mar. Para llegar a ella se debe cumplir con un trayecto de 24 kilómetros en vehículo desde Armenia hasta Filandia, y allí tomar la carretera del Paraje el BIZCOCHO, vía a la Quebrada San Luis.

COMPONENTE NATURAL:
CLIMA: Temperatura promedio: 16 grados centígrados. Rango altitudinal: 1750 -1850 m.s.n.m. Precipitación pluvial: de aproximadamente 2792 Mm;
FLORA: En sus trece hectáreas la finca el Palacio alberga más de siete hectáreas de selva húmeda Andina. Se registran plantas de familias tales como. MELASTOMATECEAE, RUBIACEAE, ASTERACEAE, ARECACEAE, ACANTHACEAE, CLUSIACEADE, HELICONIACEAE, PIPERACEAE, SOLANAEAE, SIMARUABACEAE, de uso maderable, medicinal; además posee un gran numero de orquídeas, epifitas, palmas como la palmiche, molinillo, macana y palma de cera (Ceroxylon alpinum), helehos arborescentes (Cyathea spp.).
Fauna representativa: Existe gran variedad fauna. Se tiene registro de especies de mamíferos, como: Cusumbo, Perro de monte. Perico de pelo o perezoso, familia de monos aulladores (Alouatta seniculus), guatín, murciélagos, martejas; aves como la pava caucana (Penélope perspicaz), la pava negra (Aburria aburri), Carriquí de montaña, Barranquero, Ardillas, soledad real, cocu ardilla, la perdiz colorada (Odontophorus hyperytrus); reptiles, batracios, artrópodos, 35 especies de mariposas, 15 especies de escarabajos, 37 especies de hormigas; etc.

La Finca el Palacio tiene senderos y caminos ecológicos que les brinda la oportunidad de internarse en un escenario natural donde podrán tener un contacto directo con la naturaleza y extasiarse con ella y darle la oportunidad a sus hijos de tener una experiencia positiva.

Podrá extasiarse en medio de la hermosa selva húmeda andina, en donde se han abierto senderos en los que podrá observar un sin fin de especies de la flora del lugar. En este sorprendente lugar, apreciará la presencia de árboles características del lugar como el papelillo, molinillo, mestizo, etc.

viernes, 21 de agosto de 2009

EL CAMINO DEL QUINDIO EN LA GESTA DE LA INDEPENDENCIA COLOMBIANA




EL CAMINO EN LA INDEPENDENCIA



El conflicto que condujo a la emancipación de España se desarrolló en Colombia entre 1810 y 1819. Se inició el 20 de julio en Santa fe de Bogotá cuando un grupo de patriotas, utilizando como excusa la negación en términos ofensivos para los americanos del préstamo de un florero que se solicitó al español José González Llorente, iniciaron una revuelta que dio origen al "grito de independencia".

Fue una guerra sin cuartel, que involucró a la población que profesaba n intenso amor por las ideas de libertad, se alistaron para alcanzar el objetivo propuesto, dentro de los cuales podemos citar a líderes como Antonio Nariño, José María Córdoba, Atanasio Girardot, y muchos otros más; personajes que con la ayuda de partidarios extranjeros, al mando de nuestro libertador Simon Bolívar y Antonio José de Sucre, traspasaron el Camino del Quindío en busca de tan anhelada causa libertaria.

Por el Camino pasaron varios de los héroes de la independencia. El cinco de Diciembre de 1810 Antonio Baraya y Atanasio Girardot, salieron de Ibagué, cruzaron por la hoya del Quindío y llagaron Cartago. En el año de 1815 el pacificador Pablo Morillo envío a los condenados por él, para el mantenimiento del camino en el tramo de Boquía a Cartago.

Las contiendas presentadas en inmediaciones del camino del Quindío entre españoles y patriotas se presentaron en las inmediaciones de Cartago. De estos acontecimientos son pocas las fuentes históricas que se relacionan con el tema; lo hallado se limita a los acontecimientos relacionados con el paso de tropas y en diferentes momentos, al igual que el paso del Libertador en enero de 1830, año de su fallecimiento.

En el desarrollo de las movilizaciones de independencia el camino fue necesario para él transito de ejércitos procedentes de Santafé hacia el occidente con el propósito de apoyar a las regiones de la Gobernación de Popayán leales a la causa libertaria

Para la guerra de la Independencia se encontraba un camino fragoso enmarañado, por poco intransitable. La legislación de la época se encamino en solucionar los problemas del transito del camino del Quindío, que se relacionaban con su mejoramiento y el de el poblamiento.

Por consiguiente se hace una reseña cronológica de eventos relacionados con el caso:

En Noviembre 24 de 1811, patriotas como los generales Antonio Baraya y Antonio Nariño, en el desarrollo de las campañas, el ejército libertador traspaso la cordillera central en tránsito de Santafé al valle del Cauca con sus ejércitos. El itinerario seguido por la tropa fue el siguiente:
15 de noviembre de 1810, salida de Bogota
24 de noviembre, llegada a Ibagué
5 de diciembre, iniciación de la marcha por el camino del Quindío.
13 de diciembre, termino del movimiento anterior en Cartago.

En Julio de 1813 Juan Sámano ocupó la provincia de Popayán y derrotó una partida patriota bajo el mando de Serviez en un sitio cercano al río Risaralda o Sopinga.

En 1813 el Coronel Manuel Serviez que se retiraba de Cartago donde enfrentó a Sámano cruzó las montañas del Quindío en dirección de Ibagué.

En el año de 1815 los condenados por el Pacificador Pablo Morillo a trabajos forzados fueron enviados a trabajar la tierra y abrir camino, pasando por lo que hoy es Salento a Cartago.

En 1818 el general español Warleta consolidó su posición en Antioquía y con 400 hombres ocupó todo el Valle del Cauca.
Se empieza la persecución de simpatizantes de la causa libertaria americana y son traídos a trabajar en la apertura y mantenimientos de caminos como el del paso del Quindío, Sansón y Mariquita, etc.

Medio siglo después, 1810, con las luchas libertarias en el territorio de la Nueva granada, siguió la ola de violencia y desolación de la comarca, causada de la sangrienta persecución desatada por la reconquista española.

El dictador Antioqueño Juan del Corral envió tropas a la región en cabeza de José María Gutiérrez, alias “el fogoso” para aniquilar los reductos españoles y apoyar a los patriotas del Valle del Cauca.. “El Fogoso” incendió dos veces a Ansermanuevo.



PERSONALIDADES QUE TRASEGARON EL CAMINO DEL QUINDIO.



El desarrollo histórico del Camino no era ajeno a los sucesos acaecidos en ultramar; una serie de acontecimientos influyeron en su contexto geográfico; es importante hacer alusión de algunos de ellos.

La Declaración de los derechos del hombre y el del ciudadano de 1789; declaración que inspirara a los precursores de la Independencia y que aumento la ilustración de los criollos en las diferentes aéreas del conocimiento.

Los cambios económicos generados por el paso del sistema feudal colonial al predominio de una economía de libre mercado; todo auspiciado por los países europeos, quienes se disputaban el predominio de las antiguas colonias Españolas para proveerse de las materias primas necesarias paras la producción de manufacturas que luego serian exportadas a las mismas latitudes de procedencia de los insumos para su elaboración.

La guerra con Inglaterra y después con Francia arraso las arcas del erario español; y la financiación de de la contienda, se hizo centrado en imposiciones tributarias a las colonias americanas.

La postración económica en la que queda sumida la Nueva granada, demandaba del restablecimiento de la infraestructura vial, para la reactivación del comercio. Era urgente perfeccionar la agricultura, abrir caminos que facilitaran el intercambio de bienes entre las provincias de la naciente República y los puertos de embarque.

Se hacia indispensable entrar por todos los flancos al universo nuevo con industrias y transportes con destino a las metrópolis extranjeras que ya participaban en el libre comercio y al adelanto industrial, necesitaba la nueva República abrirse a ese universo.

Los sucesos de la lucha de Independencia, se entrabaron en disputas insulsas por parte de sus principales líderes, este enfrentamiento, condujo a un periodo histórico, conoció como la patria boba, suceso que permitió la reconquista española.

Los forcejeos internos generaron la división política entre federalistas y centralistas; situación que de algún modo infirió en el territorio del Camino del Quindío, pues los principales lideres se presentaban en contextos limítrofes, como Antioquía y Cauca, situación que genero conflictos entre estos dos contextos geográficos y sociales.

De forma directa e indirecta, entre otros muchos más, estos acontecimientos activaron de paso por el camino del Quindío por un amplio conjunto de viajeros, militares, políticos, y viajeros extranjeros, que bajo diferentes tramas de las ciencias y diversos patrocinios, vinieron en misiones científicas oficiales y/o particulares, con el fin de explorar e inventariar del potencial de recursos de nuestro suelo patrio por encargo de

Las guerras de la liberación, combinada con, ocasionó grandes costos: pérdida de vidas, salida de capitales, pérdida de bienes de producción, semovientes, y aumento de los robos, el abigeato, los atracos y asesinatos El crecimiento económico del Virreinato de la Nueva Granada se frenó desde 1810 por causa de la guerra de la Independencia. La clase gobernante criolla que substituyó a la española no tenía capacidad para solucionar los problemas; de modo que con la Independencia empezó una inestabilidad política y social.

ALEXANDER VON HUMBOLDT.



Friedrich Alexander Von Humboldt, Naturalista y explorador alemán, acompañado por el botánico francés Aimé Bonpland, en su viaje de exploración científica por América del Sur, paso por parte del actual territorio del Departamento del Quindío en 1801.

En julio de 1801 llegaron a Santa Fé, después de su largo viaje por el río Magdalena, donde fueron recibidos por el virrey y se entrevistaron con el sacerdote José Celestino Mutis, quien dirigía para la Real Expedición Botánica; emprendieron su viaje hacia Quito por el camino del Quindío.
Describe en su diario el paso del Quindío sobre su tránsito en la divisoria de aguas de la cordillera central: “El punto más alto del camino, la Garita del Páramo. Se encuentra a tres mil quinientos cinco metros sobre el nivel del mar. Como el pie de la montaña hacia la ribera del Cauca, no supera los novecientos treinta y seis metros, se disfruta allí de un clima término medio muy suave y moderado.
La cordillera del Quindío es una de las regiones más ricas en plantas útiles y curiosas. Allí encontramos la palmera Ceroxylon andicola, cuyo tronco está cubierto con una cera vegetal, pasionarias arborescentes y la preciosa Mutisla grandiflora, cuyas flores escarlatas tienen una longitud de dieciséis centímetros. La palmera de cera alcanza la increíble altura de cincuenta y ocho metros y el viajero queda sorprendido de encontrar una planta de esta especie en una zona casi fría y amas de dos mil ochocientos metros sobre el nivel del mar.
El 12 de septiembre, el sabio Mutis le despacha un “chasqui” a Ibagué, recomendándole el estudio de unas muestra de minerales de cinabrio que su herbolario Roque Gutiérrez había recogido en el Quindío, llegando a Salento. Allí arribó el 3 de octubre y realizó exploraciones en Boquía y Portachuelo, describiendo la contextura del suelo y buscando las fuentes de cinabrio. Recogió mariposas entre Boquía y Portachuelo, que cedió después a la Sociedad Linneana de Londres. Pernoctó allí por cuatro días.

Otra descripción hecha por el ilustrado, concierne con las epidemias de la Viruela que afecto al territorio de la Nueva Granada, principalmente en su paso por el Camino del Quindío en su estación en Ibagué, esto se evidencia en un aparte de su diario de viaje que se describe así:

“Tuvimos que permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto Cabello, desde hacía 5 años)”.

“En octubre de 1801, mientras viajábamos por el Quindío a pie, con nuestros instrumentos y colecciones cargados sobre doce buyes, soportamos muchas penurias por las contantes lluvias regionales a las que estuvimos expuestos durante los últimos tres o cuatro días del descenso de la ladera occidental de la cordillera. El camino conducía a través de un territorio cenagoso cubierto de cañas de bambú. Las púas con las cuales están armadas las raíces de esta gigantesca herbácea”.
Se coligen de sus narraciones que esta zona presentaba una gran biodiversidad constituida por la gran variedad de plantas y animales, y registra en su diario numerosas géneros, como la palma de cera y la Mutisia grandiflora.

En octubre de 1801 Humboldt y Aimé Bonpland, llegaron a Cartago, donde se albergaron en la vivienda de Sebastián de Marisancena. Expresa Humboldt: "De Cartago fuimos a Popayán por Buga, atravesando el bello Valle del Cauca y teniendo siempre a nuestro lado la montaña del Chocó y las minas de platino que allí se hallan".
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AGUSTÍN CODAZZI



Agustín Codazzi Bertoloti, militar italiano, deseoso de conocer cuáles eran los planes del Libertador, en los años 1818 a 1822, ingreso por el Golfo de Urabá, disfrazado de vendedor ambulante; subió por el Atrato; descendió por el Sanjuán, llego a Buenaventura, paso al Valle del Cauca, luego por el Quindío para llegar a Bogota. En Cartago, fue auxiliado por, Tomás Cipriano de Mosquera, quien le proporcionó una remonta de mulas y pasó el páramo de Quindío, de paso para Santa Fé.

“Nosotros nos establecimos en Cartago y el coronel Cancino en Anserma. No se podían encontrar caballos para hacer montar a nuestros lanceros y al estado mayor, porque Morales los había requisado todos y enviado a Cali. Era necesario pues atenerse a los refuerzos de Ibagué, a donde se había retirado Valdés con su ejército, porque nosotros éramos un puñado de gentes en proporción a las fuerzas de Morales, reunidas todas en torno a Roldanillo, y no teníamos otra esperanza qué arrojarnos sobre la Balsa [hoy Alcalá], en las montañas, y el coronel Cancino sobre el mismo lugar abandonado por el enemigo, al lado de acá de Juntas. Entre tanto Valdés, después de reunir su división, descendía del páramo del Quindío para -tomar la ofensiva y se unía a Aury, que a una con Cancino perseguía al enemigo, y le presentaba batalla en los hermosos llanos de Naranjos, pero éste lo evitó diestramente y en plena retirada se dirigió a Popayán. Emprendimos la fatigosa marcha por el páramo del Quindío y al llegar a Ibagué descansamos un día, de allí proseguimos por Piedras y en Guataquí se empezaron a hacer balsas con gruesos árboles, sirviéndonos principalmente, de cañas de guadua y del árbol de cumacá, muy ligero y fácil para trabajar”.

CHARLES STUART COLHRANE.

Marino y viajero que en 1822 se embarcó rumbo a América Llegó al puerto de La Guaira donde se interesó por el comercio de perlas. Visitó a Caracas y luego pasó a Colombia. Estuvo en la costa Atlántica y en Bogotá y recorrió los actuales departamentos del Cauca, Tolima, Antioquia, Chocó. Su travesía está descrita en los dos volúmenes del Journal of a residence and travels in Colombia, during the years of 1823 and 1824 (Londres, Henry Colburn S. y R. Bentley, 1825). En su crónica ofrece un interesante retrato de su paso por el camino del Quindío en el periodo posterior a la independencia:

“El 4 de enero de 1823: “Tres veces pasamos el Río Quindío. A la mañana siguiente, el cinco de enero, espante varios pavos silvestres y vi un engendro de animal entre liebre y conejo. Dormí donde un contadero en Novilla. (Posiblemente la denominación de la cuchilla de los Novilleros, con que se designa a Filandia en algunos textos de viajeros).

CORONEL J. P. HAMILTON

En el año de1823, fue comisionado por el Gobierno Británico para que viajara al recientemente constituido Estado Colombiano en búsqueda y exploración de minas de oro en territorios de la Nueva Granada.

Entre 1824 y 1827, Hamilton relata su paso por el Camino del Quindío, de regreso hacia Santa Fé, después de haber transitado por el Camino de Guanacas hacia Popayán, Calí y Cartago: “En la mañana del 22 de diciembre habíamos terminado todos los preparativos y nos aprestábamos ya a partir de Cartago Siendo las nueve de la mañana emprendimos camino hacia las montañas del Quindío, montando nuestras mulas, pues era mi propósito cabalgar hasta donde fuera posible. Encontramos el camino en no muy malas condiciones por espacio de tres cuartos de legua; más adelante estaba tan cenagoso que me vi obligado a apearme para vadear los charcos, calzado como estaba de botas altas y grandes espuelas, con gran diversión para los peones, naturalmente, pero con no menor mengua de mis reservas de grasa. Después de llegar a un alto, la bajada a lomo de mula por las veredas resbaladizas y fangosas era empresa rayana en lo temerario Partimos del Cuchillo a las seis de la mañana y a las tres de la tarde llegamos a un lugar llamado Portachilo. A la madrugada del 25 de diciembre la expedición estaba lista a partir de Portachilo. Habíamos mantenido las fogatas para ahuyentar a los tigres.

“Cuatro días de buen andar se emplean en la travesía de aquella parte del Quindío, conocida con el nombre de La Trucha, (la Trocha) región anegadiza y cenagosa; mas dejada atrás ésta, se pisa ya terreno más firme y los senderos empiezan a hacerse transitables. El agua de los arroyos que corren por allí es muy pura y deliciosamente fría; el clima tiene reputación de ser salubre y estimulante. Pasamos la noche en un lugar llamado El Cuchillo, donde nos fue de gran utilidad la tienda que en Popayán nos regalara don J. Mosquera, la cual alcanzaba a servirnos de dormitorio a Mr. Cade y a mí. En cuanto a los peones, construyeron con hojas de plátano traídas a tal efecto desde Cartago, una especie de cobertizos que llamaban ranchos y de cuyo abrigo hicieron partícipes también a nuestros criados. ”.
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Parece que J. P. HAMILTON y/o el traductor describe el paso del Quindío con un nombre equivocado; pues este paso no es conocido con el nombre de La Trucha, si no de La Trocha.

JEAN BAPTISTE BOUSSINGAULT

Bolívar deseoso de establecer en Colombia un centro de enseñanzas superiores, Francisco Antonio Zea fue confiado a la misión de reclutar jóvenes franceses. Boussingault fue convencido y el mismo Humboldt lo entrenó en diversas técnicas de observaciones científicas. Arribó a Colombia y viajo hacia el Ecuador. Dentro de esta época revolucionaria, participó en diversas acciones de guerra y dentro del ejército de Simón Bolívar alcanzó el grado de Coronel.

En 1827 tuvo la ocasión de pasar el Quindío rumbo a Cartago, para llevar a cabo reconocimientos de las minas de oro en Cartago y Río Sucio.

“El 23 de mayo de 1827, Jean Baptiste Boussingault, atraviesa del Quindío, lo cual narra con detalle. Contrata sus cargueros Ibagué y conviene con ellos el pago de sus servicios. Se refiere asimismo los bastimentos y entre ellos destaca a la panela y el ron con fundamentales en la provisión para el paso por el Camino. Como algo curioso, en proceso de registro alimentario, menciona el “fifí” o sea plátanos verdes secados al horno, cortados en tajadas longitudinales, harinosas pero duros, que para comerlos se rompían con una piedra y se ablandaban en agua.

“El 23 de mayo de 1827, a las siete de la mañana salimos de Ibagué; Siguiendo por la cresta del terreno llegué hacia las 3 a la Palmilla, en donde establecí campamento. En este sitio estábamos rodeados de bellas palmeras de cera (Ceroxilon andicola), quinquinas blancas descritas por Mutis y helechos arborescentes.

El 29 de mayo encontramos que el terreno para llegar de Cruzgorda al río Quindío era un pantano; en 3 horas de marcha llegamos a la orilla (altitud 1.816 metros, temperatura 16°) y pasamos el río sin accidente. En seguida subimos hasta el alto de Lara Ganao (altitud 2.067 metros), luego seguimos hasta El Roble (altitud 2.114 metros, temperatura 16°). Al salir de allí me picó cruelmente en el pie una avispa brava; un carguero me trató por medio de la aplicación de tabaco mascado sobre la picadura y el alivio fue inmediato; pude continuar la marcha. Acampamos en el Socorro (altitud 1.880 metros, temperatura 17°).

Después de siete días de transito desde Ibagué y en ruta hacia Cartago, el 29 de mayo del mismo año, narra su paso por los sitios que se relacionan con los actuales terrenos del camino comprendidos entre la Posada Alemana, Alto del Roble y Filandia. Esto se puede deducir en la siguiente narración:

“…Luego seguimos hasta el alto de Lara ganado (altitud 2067m.s.n.m) (posiblemente el lugar donde se encuentra actualmente la Posada Alemana), seguimos hasta el Roble (altitud 2144 m.s.n.m.), acampamos en el Socorro (altitud 1880 m.s.n.m.)(¿se refería a la quebrada del mismo nombre en zona del casco urbano de Filandia?), y el 30 de mayo fui a desayunar a Buenavista (altitud 1837 m.s.n.m) Allí empieza la peor parte del camino; uno camina en los guaduales expuesto a las espinas de esas gigantescas gramíneas y en un barro que llega a las rodillas. Por la tarde llegué cansado mojado y cubierto de barro al sitio de la Balsa (altitud 1279 metros, temperatura 22° C)”.

El bastimento que debíamos llevar consistía en tiras de carne seca de res, bizcochos de maíz, huevos duros, azúcar en bruto (panela), chocolate, ron, pedazos de sal que se conocen con el nombre de “piedras” y resisten a la humedad, y cigarros... los otros llevaban su propia alimentación o sea “tasajo”, panela, chocolate, arepas y sobre todo “fifí”, bananos verdes secados al horno, cortados en tajadas longitudinales, todavía harinosos al punto que adquieren la dureza y la consistencia del cuerno; para comer “fifí” en vez de pan, se le rompe con una piedra y se remoja en agua esta curiosa preparación, que no he visto hacer sino por los cargueros de Ibagué, es absolutamente resistente al ataque de los insectos y una ración pesa la cuarta parte de lo que habría pesado fresca

En enero de 1830 pasé el Quindío montado sobre una mula con tiempo muy favorable. En esta época, una división del ejército colombiano regresaba del Perú; el general Bolívar que la había precedido me dio algunas indicaciones… El 28 de enero llegué al punto culminante de páramo; durante la subida encontré una compañía de lanceros, camino de Ibagué, y los oficiales y soldados, andando a pie, quedaron muy sorprendidos de verme montado”… El 29 de enero pasé la noche en el Araganal (el actual Arrayanal, en la entrada para Salento, Posada Alemana). El 30 estaba en La Balsa, el 31 entré a Cartago a las 2 de la tarde. Montado en una mula había pasado el Quindío en 5 días y medio.”

ANTONIO JOSÉ DE CALDAS

Existen referencias bibliográficas sobre el paso del sabio Caldas por el Camino del Quindío, de las cuales podemos destacar, la siguiente:

En Marzo de 1816, Caldas recibe el encargo de fortificar los caminos de Guanacas y Quindío que cruzan la cordillera central; fue asignado al ejército del Norte. Pero los resultados de la guerra eran favorables a los españoles, tanto que el 6 de mayo de 1816 entraron en Santafé. Caldas, marcha hacia Popayán que todavía estaba libre, pero también habría de caer a los pies de Sámano.

“Todavía deseaba Cal­das hacer exploraciones nuevas, en los Andes del Quindío que no tenía visitados, para dar perfección a esta obra enteramente suya, pero no le fue posible verificarlo. Ignoramos el estado en que dicha obra quedó; y presumimos que, con título cam­biado, es la Quilología, puesta en limpio de su propia mano y firmada con su nombre, que fue vendida después de su muerte a un extranjero por la señora su viuda en momentos de necesidad extrema, y que, rescatada como reliquia preciosa, existe hoy en poder de un compatriota nuestro el señor M. M. Mosquera”.

El Libertador Simón Bolívar Por El Paso Del Quindío

El 22 de diciembre 1829, por decreto dictado en Cali dispuso el Libertador que se abriera el camino, y encargó de la dirección de los trabajos al Coronel Eusebio Borrero; y en 1839, estando éste, que ya era General, de Gobernador de la Provincia, consiguió que se destinaran el presidio a los trabajos de la vía.

Bolívar pasó una última vez por Japio en diciembre de 1829 y allí reposó por varios días, cuando ya la adversidad agobiaba su ánimo. Demoró en Cali del 22 al 25 de diciembre, se trasladó en esa tarde a la hacienda Mulaló, propiedad de don José Cuero, donde se entrevistó con el general Sucre. A la mañana siguiente partió para Buga. Saliendo hacia el Quindío se alojó también en Tuluá, en casa de los esposos González Tejada. Una gran recepción y baile se le ofreció en la casa de la familia Lozano, denominada después Casa de las Tribunas.

En1829, la muerte del General Córdoba en Antioquia afectó mucho al libertador, quien escribió: “estoy cansado….no puedo más, no puedo más”. Salio de Quito para Bogotá en octubre de 1929 y llega el 15 de enero de 1830.

La descripción de su aspecto relatada por varios historiadores es dramática. Nada mejor para apreciarla que los cuadros hechos por el pintor Espinosa en el período de enero a mayo de ese año, que muestran la decadencia física del ilustre enfermo.


El 5 de enero de 1830, el libertador regresa, por el camino del Quindío, con 282 hombres a caballo y 644 a pie.

Simón Bolívar, el cinco de Enero del año1830, a su paso por la “trocha del Quindío, establece la apertura del Camino del Quindío. Años después fueron establecidas dos poblaciones en las montañas del Quindío como bases de aprovisionamiento para la apertura del camino del Quindío, Boquía.

En Ibagué en 1830, estuvo envuelto en la sindicación judicial que se abrió contra el Libertador Simón Bolívar, sin que hubiera intervenido como conjurado sino como un ciudadano que reclamó la acción de la justicia para que se resarciera un agravio. . El recuerdo era compartido, porque un antepasado del compositor había hospedado en su casa al Padre de la Patria entre el 6 y el 7 de enero de ese año, la noche del suceso.