miércoles, 31 de mayo de 2023

LA BATALLA DEL PIENTA. APUNTES DE LOS HECHOS OCURRIDOS EL 4 DE AGOSTO DE 1819 EN CHARALA.

LA BATALLA DEL PIENTA.

APUNTES DE LOS HECHOS OCURRIDOS EL 4 DE AGOSTO DE 1819 EN CHARALA.


Ilustración 1-Puente sobre el río Pienta, 1885

Tres días previos a la Batalla de Boyacá, el 4 de agosto de 1819, ocurrió en Charalá Santander un enfrentamiento entre campesinos y tropas españolas, que se conoce como la batalla de Pienta. Más que una confrontación militar, fue una masacre perpetrada por los españoles contra la población civil.

Los habitantes de la provincia del Socorro, al enterarse de que Bolívar había pasado el Páramo de Pisba, organizaron una guerrilla de aproximadamente mil hombres, provistos de caballos y armas rudimentarias, mino con el propósito de unirse y apoyar la lucha libertaria. El general español José María Barreiro al darse cuenta de esta sublevación, desplazo la guarnición que tenía en Socorro a Charalá, donde ocasionaron una masacre contra la población civil.

El texto denominado: Peregrinación de Alpha por las provincias del norte de la nueva granada (1850-1851), de Manuel Ancizar, registra el relato de Ramón Santos, que por la época ejercía como de Alcalde de la villa de Charalá, además, las versiones de Idelfonso Hurtado, Agustín Erillo, Nicolás Chacón y otros que coinciden con el primero, en el sentido que fue imposible que las fuerza que tomaron a Charalá el 4 de agosto de 1819, fueran los residuos del ejército de Barreiro vencidos en Boyacá el siete de agosto del mismo año por las fuerzas patriotas que combatieron en aquel campo a la orden de Bolívar.  Indica el texto que los asesinatos y saqueos de Charalá, habían sido anteriores a la derrota de Barreiro en Boyacá, lo que hacía imposible que la masacre referida fuera perpetrada por los vencidos en el Puente de Boyacá, ya que la batalla sucedió tres días después.

Relata la historia que el General español Lucas González, Gobernador de la provincia del Socorro, enterado de que las fuerzas del libertador habían vencido a los españoles en los llanos de Casanare, emprende marcha con rumbo a Bogotá, en búsqueda de las fuerzas patriotas que quedaban por combatir en la provincia. Gonzales, reunió un ejército de poco más o menos trescientos hombres y recorrió la provincia, hasta que recibió orden del Virrey, para que marchara para Boyacá en auxilio de Barreiro.

 

Entre tanto el Coronel Antonio Morales (luego General) había llegado a este pueblo, comisionado por el Libertador para formar y disciplinar cuerpos militares, que ayudaran a las expediciones patriotas. Estando situado en Oiba, el General español González, en su marcha a Boyacá, supo de la llegada y parada que había hecho Morales en este pueblo, Gonzales y la fuerza que comandaba, asediadas y hostigadas por los pobladores, que se mostraban en contra de la dominación española, sin duda alguna, le motivaron y obligaron a abandonar el camino que llevaba para Boyacá, eligiendo ir a combatir a Morales y pacificar a los habitantes de Charalá, la que sitió, ocupó y saqueó por tres días. Los soldados, como decía el dicho, no dejaran estaca en pared, destruyeron por completo el pueblo. Al mismo tiempo, decapitaron de 200 a 300 personas; violaron y asesinaron dentro de la iglesia a Helena Santos, hermana de Antonia Santos.

La fama de tan terrible y espantosa catástrofe, originó desplazamiento, pobreza y atraso en Charalá, que, con sus riquezas y emprendedores habitantes, había sido uno de los pueblos más distinguidos de la Nueva Granada, y de los primeros de la provincia del Socorro.

Con curiosidad aluden los narradores, por qué Morales no intentó la defensa de Charalá y evitar la entrada de las fuerzas de González, y el resultado de las tristes consecuencias que le siguieron, y de los mismos informes se pone en conocimiento que no faltó patriotismo ni valor a los habitantes de aquella época, puesto que, más de dos mil hombres estaban dispuestos para hacer la defensa de su pueblo, aunque a la verdad sin la pericia militar y mal armados, pero resuelto a

morir defendiéndose, aunque fuera a piedra, palo o pescozones. Este sentimiento entusiasmaba a los vecinos, por cuanto estaban comandados por un Jefe de confianza, como lo era el Coronel Morales; pero a este, según se aseveraba, le faltaron el valor y patriotismo; le faltó valor, porque se intimidó a la vista de las fuerzas de González, que a la verdad se componían de hombres disciplinados y armados. En cambio, los Charaleños, una guerrilla numerosa, algo disciplinada en la milicia, aunque numerosos y resueltos, estaban mal armados; tenían cerca de cien fusiles, varias lanzas, palos y otros instrumentos que su entusiasmo les había hecho inventar, aparte de la fuerte e impugnable defensa de sus ríos y trincheras que se habían  construido en los puntos de entrada y sus puentes, puntos que se habían podido defender con un pequeño número de hombres, como sucedió en 1841, en que la guardia que custodiaba el puente del rio Pienta, rechazó y derrotó más de 100 hombres, por orden del Gobierno y encabezados por José María Tavera, marchaban a combatir la guerrilla que dirigía el antiguo guerrillero Miguel Dulcei. Les faltó patriotismo, porque, decían, que prefirió huir, salvando a su pretendida y dejando en desamparo y sin salvación al pueblo y de haber sacrificado a los valientes combatientes, que sin orden ni auxilio de su Jefe atacaban denodadamente, impidiendo el paso de las fuerzas de González, quienes fueron derrotados oprobiosamente. Tal fue la ferocidad de sus voraces enemigos, que se asegura que, en el mismo templo, fueron degolladas varias personas, entre otras, la bella y virtuosa joven Elena Santos, a quien después de su muerte estupro un soldado.

En fin, Charalá ha sido teatro no solamente de los desastres de la guerra de la Independencia, sino que también escenas de las posteriores guerras civiles. En la confrontación del año de 1840, , Charalá se vio comprometida y muchos de sus hijos sostuvieron guerrillas contra. la fuerza de lo dominantes del país, a costa de los pudientes y de los sacrificios de los pobres, que expusieron sus vidas valerosamente, antes que consentir que una nueva tiranía los dominara; pero al fin, perdida toda esperanza y recurso, le pareció prudente al cabecilla Miguel Dulcei hacer una honrosa retirada y disolver su gente, habiendo recibido del general Mosquera algún auxilio y garantía de preservar su vida. Así terminó una lucha de partidos, que acabó de arruinar a este pueblo.

 

 

Álvaro Hernando Camargo Bonilla.

 

Fuente: Peregrinación de ALPHA, (M. Ancizar). Por las provincias del norte de la Nueva Granada, en 1850 y 51. CATALOGACIÓN. BOGOTÁ. INPRENTA DE ECHEVERRIA HERMANOS. 1853

 

 

  

miércoles, 24 de mayo de 2023

LA CHICHA, LICOR CON RAÍCES PREHISTÓRICAS.

 

LA CHICHA, LICOR CON RAÍCES PREHISTÓRICAS.
La chicha esta entrañablemente ligada a la historia del territorio.



 
“Ven pronto chichera no tardes más
Que tu buena chicha quiero tomar
Para emborracharme y poder gritar
Y a una linda chica poder besar. “
 
La chichera de los Golden boys.

 

Puesto de Chicha, siglo XIX - Dominio Público.

Licor consumido por los indígenas desde la pre hispanidad, resultante de la fermentación de frutos como el maíz, chontaduro, piña y yuca, entre otros, que sirvan de sustrato en la confección de la bebida que denominaron chicha. Su uso se referencia en toda América Latina, no obstante, su método de preparación variaba según la zona, pero casi siempre su esencia se fundamentaba en la fermentación del maíz. Todavía en algunas zonas de Colombia se preserva la tradición de disfrutar la espirituosa bebida que hace parte de las tradiciones ancestrales.

FABRICACION

Cuentan los cronistas, que en los pueblos indígenas del Nuevo Reyno de Granada fabricaban la chica, utilizando el maíz, planta nativa que cosechaban dos veces al año. Su producción estaba a cargo de las mujeres, quienes “ensalivaban” y masticaban el maíz, lo que permitía la adicción de una sustancia presente en la salíba denominada ptialina, sustancia que transformaba el almidón en azúcar, operación fundamental para causar la fermentación de la bebida.

Inicialmente, los aborígenes producían la chicha con maíz molido, al que se le adicionaba agua, produciendo un fermento que derivaba en un licor embriagante. Este procedimiento se huso hasta finales de la Colonia, luego se le incorporaron otros elementos, como melaza, cal, cereales; para hacerla gustosa al paladar de los europeos.

Desde los inicios de la vida colonial la chicha fue blanco de censuras y de múltiples medidas por parte de las autoridades españolas que pretendían impedir o controlar su elaboración y consumo ante las funestas consecuencias que generaba su uso excesivo, desde el punto de vista de la salud, la moral y el “orden público”. Las autoridades trataron de atajar esta especie de epidemia etílica con disposiciones que al fin de cuenta no obtuvieron ninguna eficacia dada las profundas raíces del vicio.

USOS

Los aborígenes bebían la chicha en sus fiestas, juegos y rituales relacionados en su percepción del universo y prácticas funerarias. En sus ceremonias se emborrachaban por muchos días con chicha de maíz y yuca, casi siempre, con funestos resultados, porque enajenados y apoderados de la furia, echaban mano a sus armas, matándose unos a otros.

No eran estos indios grandes comedores, pero en el beber se enmendaban, por ser ordinario el que bebe mucho comer poco; era esto tan ordinario y enviciado en ellos, que en teniendo la totuma con la chicha en las manos, bebían, cantaban, danzaban y orinaban, todo junto, que era su mayor fiesta.”[1]

Sus deudos los enterraban depositando en sus sepulcros suministro de comidas (bollos y brebajes) y chicha, según sus creencias las necesitarían para el camino del más allá, además de armas y joyas, enterraban vivas a sus mujeres y servidumbres, porque creían que las necesitarían para proseguir el camino. También, como bebida cotidiana alimenticia, pues era considerada nutritiva y medicinal. Su uso se extendió a negros, mulatos y mestizos y a españoles, que la conocieron al momento desembarcar en estas tierras, lo cual se convirtió en un icono desde la época colonial, hasta finales del siglo XX.

Su consumo desmedido, ocasionaba resultados funestos a la salud, reconocidos por fiebres, dolor en el cuerpo y otros síntomas que podían llevar a la misma muerte. Razón por la cual, las autoridades prohibieron definitivamente la venta y consumo de chicha y otras bebidas como el guarapo, a los propietarios de chicherías y pulperías y el empleo de mujeres para el expendio los días de fiesta a causa de los gravísimos daños que obraba, en la moral y en el organismo de las personas (Fernando VI, el 19 de julio de 1725, expidió una Cedula Real, con el propósito). La iglesia fue la abanderada en la campaña de erradicación de este desafortunado vicio. Amenazaba, bajo la pena de excomunión la ingesta de chicha guarapo y aguardiente

Las legislaciones respetivas fueron tomadas con indiferencia, pues la medida estaba encausada más a los aspectos de recaudación de impuestos, que a su control social, pues el mismo Rey deroga esas leyes, autorizando la producción de aguardiente de caña como fuente rentística para el fisco real, lo único que le interesaba se fundamentaba en el control de producción y consumo para generar pingues ganancias.

LA CHICHA EN EL QUINDÍO.

Nuestro territorio no fue ajeno a la producción de esta bebida, los archivos de Filandia registran la existencia de un establecimiento dedicado al expendido de chicha. En el presupuesto de rentas y gastos municipal de Filandia, en la Provincia del Quindío, departamento del Cauca, existía como sustento fiscal el cobro de impuesto al expendido de chicha.

Un texto en particular, relacionado con una petición a la tesorería lo corroboraba:

“Recaudación municipal, Filandia mayo 14 de 1914 (recaudador: Julio A Guinand) Comunicación al Concejo Municipal del señor Benjamín Quintero O., manifiesta que desde el 1° de enero hasta el 30 del presente mes estuvo consignando en la tesorería municipal de rentas de este distrito la cantidad de un peso oro ($ oro 1), como impuesto mensual o gravamen de una Chichería en esta cabecera y como me persuadiera que en tal negocio perdía parte del capital invertido en dicha preparación por lo excesivo del gravamen, resolví suspender la preparación de tal líquido, y hoy he resulto dirigirme a ustedes como lo hago por medio del presente, suplicándoles se sirvan rebajar tales derechos a treinta ctvs. ($ oro 0, ctvs.) mensuales, considero que este gravamen  si puedo pagarlo lo servido a la poca venta o consumo de dicho licor en esta población…”

El calarqueño Jaime Buitrago Cardona (1904–1963), en su novela narrativa del coloniaje en el Quindío (Hombres Trasplantados), hace referencia a la famosa chichería y piqueteadero de “Maximila”, donde expendía efervescente chicha que preparaba en “pipas” de madera, además de suculentos piquetes a la usanza Cundiboyacense, de donde era oriunda.

“Guaqueros y colonos la perseguían ofreciéndole los tesoros extraídos de las guacas. A sus pies caían torzales, báculos, brazales, coronas de hermosa factura como si ella representara una beldad perversa, una Huitaca aborigen.”[2]

La ingesta de su chicha, aumenta las fuerzas a los guaqueros y colonos más inofensivos, tornándose pendencieros, y en las oscuras noches disparaban el revólver por el solo placer de observar el fogonazo. Gritaban ¡Arriba Maximila! No hay como tus piquetes, vociferaban otros y a los acordes de viejos tiples y guitarras de los zurrungeros convertían la chichería en foco de jolgorio.

OTRAS BEBIDAS

EL GUARAPO: Con la llegada de la caña de azúcar, surge la preparación de otra bebida embriagante que se obtenida de la fermentación de la miel de la caña de azúcar, adicionada con agua. Esta gramínea, originaria de Nueva Guinea, fue traída por Colon a América en su segundo viaje a finales de 1493, entre una gran variedad de animales y vegetales que introdujo.  La caña se ha considerado como el más importante aporte del Viejo al Nuevo Mundo.

CHIRRINCHI Y/O TAPETUSA: La miel de caña da origen a otro tipo de bebidas alcohólicas artesanales y de contrabando, derivadas de la destilación del guarapo de caña, conocidas como Chirrinchi, tapetusa, viche y ñeque entre otros. En el año de 1699, la iglesia lideró una campaña para erradicar el vicio de beber chicha, guarapo y aguardiente, bajo la amenazaba de ser excomulgados.

La evolución en la destilación etílica, nos llevó a la elaboración de bebidas más “delicadas”. De las bebidas ancestrales solo quedo lo que el dicho popular refiere: “Se perdió chicha, calabazo y miel”.

 

Álvaro Hernando Camargo Bonilla.



[1] FRAY PEDRO SIMÓN. NOTICIAS HISTORIALES DE LAS CONQUISTAS DE TIERRA FIRME EN LAS INDIAS OCCIDENTALES 3ª. NOTICIA.TOMO IV TERCERA PARTE Pág.184

[2] Jaime Buitrago Cardona, (1904–1963). Hombres Trasplantados. BIBLIOTECA DE AUTORES QUINDIANOS. Novela narrativa del coloniaje en el Quindío.  Pág.125

lunes, 22 de mayo de 2023

MANUEL POMBO A LOMO DE MULA DE MEDELLIN A BOGOTA. ATRAVEZANDO EL PÁRAMO DE RUIZ A 1852


PASOS DE LA CCORDILERA DEL QUINDIO.


A mediados del siglo XVI caminos comunicaban los valles de los ríos Magdalena y Cauca, atravesando la cordillera central y comunicaban a Santafé con la Gobernación de Popayán.

El primer y único camino, recorrido por los indígenas y luego por los españoles, partía del puerto de Hernando Montero en el Magdalena, en frente de la desembocadura del río de las Piedras, (hoy Opia) al Magdalena, pasaba por Venadillo, Real de Minas de don Bartolomé Frías Carvajal, y ascendía hasta el páramo, atravesaba por en medio de los nevados (a la izquierda los de Tolima y Quindío y a la derecha los de Ruiz y Santa Isabel), descendiendo a Cartago Viejo. Con fecha 16 de mayo de 1567 se expidió la real Cédula confirmándose la sentencia por al cual se prohibía el tránsito por el camino llamado del páramo, obligando a los transeúntes a pasar por Ibagué; y hubo necesidad de poner en su cumplimiento Alguaciles con vara de justica en el camino prohibido.

El segundo, el Camino del Quindío que comunicó el occidente con el centro del país, fundamentalmente el valle del Cauca con el río Magdalena y Santa Fé de Bogotá. A inicios de la Colonia, contrató su apertura el Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Ibagué con los señores Joanes de Leuro, Francisco Bernáldez, Pedro Navarro, el Capitán Antonio de Meneses y los Capitanes Miguel de Oviedo, Melchor de Valdés, Diego de Ortega, Miguel Morales, Alonso Ruiz de Sahajose y Juan Irusta.  Su ruta era también una prolongación del camino hacia Quito pasando por ciudades como Popayán, Cali, Buga, Cartago, entre otras.

En la cordillera del Quindío (Cordillera Central) de cimas de grandes alturas como las del volcán nevado del Tolima, del Ruiz y Santa Isabel, se reconocen tres pasos: Guanacas, que cruzaba el páramo del mismo nombre y llegaba a Popayán; Quindío, de Ibagué a Cartago; y el de Herveo. Vados históricos por donde hicieron transito silleros, cargueros y viajeros desde valle del rio Cauca al del rio Magdalena y viceversa, trasportando mercancías y provisiones con destino a los centros mineros de Marmato, Supía, Novita y Antioquia.

Mercancías y provisiones se embarcaban en Santa Marta y remontaban el Magdalena hasta Honda, donde se almacenaban y continuaban sus destinados. De Honda, iniciaba el transporte a lomo de cargueros, lichigueros, bauleros y petaqueros (solo acarreaban 4 arrobas), seguidos por bueyes y mulas que conducían las cargas que superaban la de los cargueros y silleros, guiados por baquianos conocedores de caminos, atajos y selvas que debían transitar por varios días. Peones, bestias (caballos, mulas, bueyes y hasta perros), con sus enseres y abastos necesarios como tasajo (carne ahumada de res), arepas de maíz, arroz, chocolate y aguardiente, emprendían su aventura caminera.

CAMINOS DEL SIGLO XIX

En el siglo XIX se referencia la existencia de tres grandes caminos: el del Ruiz, el de Herveo y el que comunicaba a Mariquita con Sonsón.

De Lérida, pasando por el caserío de Coloya, atravesaba el río Bledo y las quebradas de La Honda y de San Juan, para llegar al Líbano, ubicado en los declives del nevado del Ruiz. Seguía su ascenso al lugar donde se fundó la población de Murillo, sobre los repechos del Ruiz. Continuaba su rumbo por Santa Bárbara, Rosarito, Quebradanegra, Boqueroncito, Boquerón y la quebrada de La Hedionda; seguía en subida hasta la Cueva del Toro, de ahí, llegaba a la zona de los arenales del nevado; seguía en descenso a la Cueva del Nieto, prosiguiendo por zona de páramo por entre pajonales y frailejones, luego cruzaba los ríos Lagunilla y Gualí cerca de sus nacimientos, y llegaba el sitio de Rancholargo, ubicado en el espinazo de la cordillera. De ahí se descendía hasta La Virginia, y a la Aldea de María, donde se encontraba el cruce del camino que van de Herveo a Manizales, sitio de donde se toma rumbo para Salamina, Aguadas y Sonsón.

El oidor y visitador español Juan Antonio Mon y Velarde, pone en marcha la magna empresa colonizadora hacia las montañas del río Buey y Arma y alcanzar nuevas tierras aptas para la agricultura, colonizar y fundar nuevos pueblos con gentes sin ocupación alguna y alejarla del ocio, la improductividad y los vicios, así mismo, obtención de riqueza y de prosperidad. Su idea, empieza con la fundación de Sonsón, de donde empezó la migración de familias necesitadísimas de Antioquia.

 


MANUEL POMBO A LOMO DE MULA DE MEDELLIN A BOGOTA.  ATRAVEZANDO EL PÁRAMO DE RUIZ A 1852

 


 

El escritor Payanés Manuel Pombo, transitó la ruta colonizadora de Medellín a Bogotá. En una primera etapa llegó a Manizales último bastión Antioqueño: luego de un pequeño descanso continuó su itinerario rumbo a la capital de la república por la ruta que de Manizales conducía a Lérida, provincia de Mariquita, trasmontando la cordillera por los Nevados de Herveo y Ruiz.

Describe su viaje por el largo y escabroso camino, detallando paisajes, estado de los caminos, medios de transporte, costumbres de la vida cotidiana, hábitos alimenticios, viviendas y aldeas recién fundadas, como la Ceja, Abejorral, Sonsón, Salamina, Aguadas, Pácora, Neira y Manizales, donde en sus recién trazadas calles, todavía se notaban los troncos y raíces de los árboles derribados.  Después de su descanso en Manizales, contrata nuevo caporal, arrieros y bestias de carga y adquiere los abastos necesarios para continuar su viaje el 23 de febrero de 1852.

Empieza su ascenso a las tierras del Tolima por la cordillera Central a la Mesa de Herveo, situada a cinco mil quinientos noventa metros sobre el nivel del mar, ruta de pioneros colonizadores de Herveo, Murillo y Líbano, pertenecientes a familias de apellidos como: Echeverri, Arangos, Parras, Boteros, Ceballos, Santas, Cifuentes, Dávilas, Agudelos, Morales, Alarcones, Jaramillos, Alzates, Pinedas, Mirandas, Ospinas, Gavirias, Flórez, Díaz, Villegas, Ramírez, Aguirres, Riveras, Ramos, Cárdenas, Cardonas, Vegas y otros más.

Don Manuel Pombo en el año 1852, viajó de Medellín a Bogotá, pasando la cordillera por los nevados de Herveo y Ruiz. Con lujo de detalles, relata su correría por uno de los tantos caminos establecidos durante la colonización de los territorios del gran Caldas. Su crónica detalla lo acontecido en el tránsito de esa malísima trocha, tan mala, que se requería de mucha suerte para poder salir ileso en su travesía. Rocas, pantanos, barrancos y abismos, no sólo eran peligrosos, sino que llenaban de vértigo y miedo a los viajeros. Resaltando que el trayecto de camino comprendido de Salamina a Manizales, se hacía casi imposible de transitar, como lo vivido en el recorrido por los sitios de la Chillona, compuesto por monstruosas bajadas, subidas, fangales, laderas y precipicios.

 

 

SU TRAVESÍA. AVENTURAS Y ANECDOTAS.

DE MEDELLIN A MANIZALES.

 

Previo a los preparativos de viaje (fletado de arrieros y bestias de silla y de carga), Inicia el viaje en Medellín, por largo y fragoso camino, el 3 de febrero del año 1852. Cruzó los puentes de junín, La Toma y Bocaná, donde terminaba la ciudad. Continuó por el alto de La Villa, desde donde se divisaba la ciudad, los llanos de Chachafruto y del Tablazo, Santa Elena, Ríonegro (antigua Arma, fundada en 1542 por Miguel López Muñoz), San Antonio de Pereira, cruzó las quebradas de Aguaclara, Guamito, La Espinosa y El Hato, para arribar a La Ceja.

Rápidamente y después de una corta estadía, siguió su viaje por La subida de Las Colmenas, continuando hasta las riberas del caudaloso río Buey, de donde prosigue por el alto El Roble, Las Dantas, Chagualo y se aproxima a Abejorral (Mesenia).

Parte de Abejorral, pasando la quebrada Chorro-Hondo, sube la cuesta y la quebrada de San Antonio, para descender al sitio del Erizo, la Quebradona, alto de Carrizales, río Aures, alto de Capiro, arribando a Sonsón.

Continuó para Salamina, por el alto de Buenavista, el alto de Canelo, alto de Los Medios, río Arma, alto y cuesta de La Chorrera, quebrada de La Arenosa y la subida de Aguasclaras, ruta que lo condujo al pueblo de Aguadas.

De aquí, su itinerario continuó por el alto de La Montañita, quebrada de Castrillón, alto del Oso y la Víbora, alcanzando el alto de Ranchoalegre, próximo al de Las Coles, lugar cercano a Pipintá, desde donde divisó la Loma de Pozo, punto donde fue ejecutado el Mariscal Jorge Robledo por orden de Belalcázar, el 1° de octubre de 1546.

Reanuda su marcha en dirección al río Arquía, que se une al río Cauca en el paso que denominado Bufú, lugar donde se encuentran los restos de un fuerte militar, construido a mediados de 1813 por el sabio Caldas y destinado a la defensa militar de los españoles comandados por Sámano, en tiempos de la Reconquista Española.

Se sigue del alto de Las Coles, por las pequeñas sabanas de las Trojes, y se descendía al rio Pozo. A poca distancia se cruzaba la quebrada la Frisolera y se llegaba a Salamina

En febrero 18, partió de Salamina con dirección a Manizales, por un pésimo camino hasta llegar al río Chamberí,

Del punto denominado La Chillona continuó por intrincadas laderas, hasta trepar al alto del Cardal, descendió a la quebrada la Tarea, continuó subida y al alto de Pan de Azúcar, de donde descendió al río de Tapias y la quebrada de Santa Isabel, subió el alto de Cantadelicias, para arribar al pueblo de Neira, de donde continuo a Manizales. En su tránsito de Salamina a Manizales, camino tres días, en una distancia de diez leguas, a consecuencia de lo escabroso y mal estado del camino y de la crudeza del invierno. En este trecho, pasó por Pueblorrico, descendió al río Guacaica, continuó por la subida de La Linda, y luego en travesía por el Morrogacho, entró a Manizales, después de recorrer treinta y seis leguas de camino desde Medellín a Manizales, última población fronteriza de Antioquia con el Cauca en el sur, que ese momento contaba apenas con tres años de fundación.

 

DE MANIZALES A BOGOTA

Después de dos días (21 y 22 de febrero) de permanencia en Manizales, se proveyó de los avíos o bastimentos (carne, arroz, bizcocho, chocolate y panela y aguardiente), necesarios para la travesía de cuatro o cinco días de por la helada y desierta cordillera, y de contratar nuevos arrieros y bestias de carga y de montar (bueyes y mulas), tomo camino el 23 de febrero, a las siete de la mañana, en caravana compuesta de trece bueyes, tres perros. un guía, cuatro arrieros y un caporal por el mismo camino tomado por los primeros colonizadores antioqueños, dos años antes que Pombo.

A la vanguardia, el buey madrino y seis bueyes más de remuda. En la mitad, cinco bueyes cargados con el equipaje y víveres (paila, ollas y olletas para cocinar, el tarro de guadua con las velas, dos grandes, enjalmas y toldos), todo destinado para acampar en los buenos contaderos en que hubiera agua y se pudiesen cerrar los portillos para que no desertasen los bueyes, y las de los que iban sin ellas y que habían de volver cargados con sal, tabaco y otros artículos de Ambalema. Cerraba la caravana Pombo y un arriero descansados tranquilamente sobre nuestros bueyes, aderezados con enjalma el del arriero y con galápago el de Pombo.

Empezó la expedición por el camino del Ruiz y Herveo, hacia Mariquita, por un pésimo y estrecho sendero, escabroso por el invierno, fangoso, lleno de hoyos, raíces, troncos destruidos y palos caídos, y sus taludes tupidos de enmarañados chuscales de ramas flexibles y espinosas con peligrosas púas laterales de todas formas y dimensiones, obstruían el paso y herían, desgarraban los vestidos y los cuerpos de animales y viajeros.

Por recodos pequeñas planicies y colinas entapizadas de grama, y un sendero de piso arenoso, engalanado con musgo y abundantes helechos, en donde se hace pare para descansar, según la evidencia de fríos tizones y restos de leños, que atestiguaban que otros pasajeros habían hecho lumbre y pernoctado allí. También, escondidas entre el bosque algunas chozas desiertas, y aun humeante su fogón.

En una constante lluvia, pasaron la quebrada del Perro y la de Manizales, en donde se hizo alto toda la expedición. Era hora de comer y de permitir a los bueyes que mordiscasen el nudillo que abundaba en la cañada. Consumieron ración de carne, arepa y panela con agua, revisaron las cinchas, sobrecargas y continuaron el viaje. Después de otra corta espera en las márgenes del Chinchina, llegaron a la explanada de Los Frailes, designada para acampar. Puestas en tierra las cargas y

pasada revista de inspección a los bueyes, los arrieros se dividieron, unos para proporcionar acomodo a aquellos animales y otros para buscar las varas, la leña y el agua que se requerían para levantar los toldos y cocinar la merienda.

Febrero 24- Antes de que la rubia aurora pensase en alegrar la tierra asomando su faz risueña por el rosado oriente, andaban suavemente hacia la región de la nieve, hacia los cráteres en la mesa de Herveo, y los nevados del Ruiz, Santa Isabel, Tolima y Quindío

Febrero 25-Cuanfo fue necesario salir de la inacción a que nos reducía el frío glacial de la mañana y determinamos seguir camino. todo lo hallamos cubierto de un manto Je escarcha, .la lona de las tiendas, los árboles del bosque, la fangosa superficie de la tierra. El agua congelada en los charcos semejaba espejos,

Por algún· tiempo seguimos batallando entre los atolladeros de la trocha. hasta que llegamos al término en que la vegetación se reduce a esparto. Iraca y frailejón. A cuatro mil metros de altura, y se abrió ante nosotros una inmensa explanada cubierta de pajonal.

A la derecha, se dilata la mesa de blancura refulgente del Herveo, Al occidente y al norte dominábamos la serie escalonada de montañas de Antioquia, al oriente el descenso hacia los valles del Magdalena, y al sur erguían sus cabezas resplandecientes El Ruiz, Santa Isabel y Tolima.

Elías González quien en1847 abrió el camino entre Manizales y Mariquita, por los nevados que integran la Mesa de Herveo, por donde los primeros colonizadores antioqueños penetraron a tierras del Norte del Tolima y comenzaron a cultivar trigo, papa y arveja, en las zonas más altas; y el fríjol, caña de azúcar, maíz y el café, se empezó a cultivar a partir del año de 1870 y que según historiadores de Líbano Tolima, fue introducido por el general Isidro Parra, quien lo consiguió en los cafetales de Sasaima y Viotá en Cundinamarca y lo sembró en sus haciendas llamadas La Moka y Mesopotamia, en el Tolima.  Cultivos propios de las tierras de media montaña, sitio predilecto de los colonizadores provenientes de Antioquia.

Pasando como maromeros por una trocha impracticable, repleta de desfiladeros, hondonadas, y tenebrosos callejones atestados de barro, en que se hundían hasta las rodillas.

Febrero 26- continuó la marcha, ascendiendo hasta el alto del Derrumbe, en la base del nevado del Ruiz y sobre la enorme sima de Lagunilla, dejando atrás la mesa de Herveo, donde al fondo en donde corre el río Lagunilla. Se continúa bajando por cuestas rápidas y deleznables por tan largo trecho, hasta el alto opuesto, que llaman del Boquerón.

Frecuentes hilos de agua minerales y astringentes, que por el hedor por la hediondez que despide se denomina Aguahedionda.

A la orilla del camino un torrente de mediano caudal en que el viento, que sus aguas se disuelven en golas que vuelven a subir en forma de lluvia y empapan el camino, por cuya razón dan a este punto el nombre de Chispeadero.

Una de las masas de tierra precipitadas desde el Ruiz ocasionó, en 1846, la

formidable inundación de Lagunilla, donde después se fundo Armero fue construido sobre los depósitos volcánicos de la erupción de 1845.

Del alto del Boquerón sigue la cuesta hasta el río Lagunilla, que se pasa tres veces por pésimos vados. El camino, a medida que desciende, va presentando más vigorosa vegetación.

Sabanalarga, un hermoso tambo nuevo, desquite de las penalidades pasadas preparando sabrosa comida y tendiendo buena cama. Segué el camino por pasaremos los canjilones de Bermúdez (hombre rico, dueño de tierras, hatos salados y minas por estos lados). y la María Pardo (esposa, que tenía que sufrirle todo su despotismo).

Incurrió en una leve falla un esclavo, y el amo lo condenó a la desproporción nada pena de un novenario de ayuno y látigo. El inculpado pidió el perdón, pero el hombre he implacable.

Al tercer día del castigo el esclavo pudo fugarse, y previendo que por eséll dirección no se le buscaría, tomó para el Magdalena y en unos balsos se echó río abajo, resuelto a dejarse devorar por los caimanes si por acaso se veía alcanzado.

Furioso el dueño cuando supo que su víctima se le escapaba, ensilló su macho alazán y ante los cielos y la tierra pronunció este voto: - i Que el diablo me lleve en cuerpo y alma si me desmonto antes de atrapar a ese bellaco!

Y creyendo encontrarle entre las breñas de la cordillera, montó para perseguirle.

Apenas ocupó la silla cuando el macho se desbocó, y desbocado anda todavía desde hace más de cien años, sin dejar apear al jinete y pasando con él como relámpago por su casa y por toda la extensión de la cordillera. Andará así hasta el juicio final, y entonces el diablo le cogerá la palabra.

La María Pardo, persuadida de lo irrevocable de la suerte de su marido, se fue a Bogotá e invirtió todo su caudal en obras piadosas para obtener de Dios lo único que es ya posible: que el día del juicio su marido aprehenda al prófugo, para que no se cumpla la condición que le ha de entregar al diablo.

Febrero 27- del tambo de Sabanalarga, Sigue el camino en trocha, llegaron a la casa llamada de Los Buriticaes, Salvo aguardiente, en la casa solo había un gallo de raza fina, destinado a la pelea… continuamos avanzando

En Vallecito, explanada alegre en donde quedan los escombros de una casa incendiada, nos detuvimos para engañar el hambre. Después de otras horas de marcha, divisamos el caserío de El Líbano, después de transitar cinco días a la intemperie y desierto.  Algunas familias antioqueñas, vigorosas y diligentes, forman este núcleo de lo que con el tiempo será gran poblado

Febrero 28- nos despedimos del Líbano, descendíamos hacia el valle, subían la temperatura

 

LOS MONOS

Allá van los monos

Jugando baraja,

Que ninguno sabe

Para quien trabaja.

Allá van los monos

Tocando guitarra,

Porque ya no afloja

Nadie lo que agarra.

Allá van los monos

Tocando bandola,

Como ellos hay otros

Que no tienen cola.

Allá van los monos

hechos una pena,

Después de comerse

Una roza ajena.

 

Pasamos por los sitios y casas de Manzanillo, San Juan y Aguador hasta que llegamos a las lomas y casas de Santa Bárbara, en donde nos detuvimos. Desde aquí se domina el valle de Mariquita, tierra caliente, palmeras, las ceibas, los cauchos y los tamarindos, de los guaduales, de las plataneras y los cacaotales, de los trapiches entre las suertes de

caña, de los caneyes en que se aliña el tabaco, y los arrozales que ondulan con los vientos y de los pastales de guinea que reposadamente mordiscan los toros robustos.

Febrero 29-Pueblo de Peladeros,

Marzo 1° -Salida de Peladeros. Chorrillos,

Marzo 2 y 3-De Chorrillos a Ambalema.

Marzo 4-EI amanecer en tierra caliente. Vega de Colombaima.

Marzo 5- Casasviejas.

Marzo 6-Bello punto de vista sobre el alto que domina a Apulo

Marzo 7-Hasta Tena, Bogotá, a las siete de la noche.

Finaliza en Bogotá el 7 de marzo del mismo año; empleando 36 jornadas de arriería.



Fuente: Manuel Pombo Obras Inéditas. Editadas por Camacho Roldan & Tamayo. Liberia Colombia. IMPRENTA DE LA TRIBUNA. calle 12, Nos. 168 a 174. Bogotá.  1914

Por Álvaro Hernando Camargo Bonilla

lunes, 24 de abril de 2023

CAMINO DEL QUINDÍO, BIEN DE INTERÉS CULTURAL

CAMINO DEL QUINDÍO, BIEN DE INTERÉS CULTURAL

Turismo / ABRIL 23 DE 2023

Autor: Daniela Garzón.



Las montañas que se aprecian desde el ‘Corazón Verde de Colombia’ ocultan los caminos que transitaron quienes fundaron este pequeño departamento. El Quindío nació imponente, desde antes de su fundación en 1966 ya había marcado uno de los caminos históricos del país, el mismo sobre el cual quedaron las huellas de indígenas, colonizadores, viajeros, ejércitos, guerrilleros, exploradores, aventureros y científicos

La salida era a las 7:45 a.m. Para esta ocasión cambiamos la colada y las tazas de café de Filandia, por trochas, potreros, pantanos y fincas escondidas entre árboles y neblina. El historiador Álvaro Hernando Camargo, vigía del patrimonio, fue el encargado de guiarnos por los tramos de tan emblemática ruta Quindiana. 

La primera parada fue el Alto del Roble. Desde la cerca de púas don Álvaro nos mostró parte del Camino del Quindío, cubierto casi por completo por el bosque; para llegar hasta allí pasamos la cerca por debajo, al cruzar lamentamos haber ido en tenis. “Estamos en la variante que conducía el camino del Alto del Roble a Cartago viejo, que hoy es Pereira. En este sitio el camino se unía con la nueva ruta que se hizo cuando se trasladó Cartago al lugar actual”, nos cuenta Álvaro. Al fondo, entre montañas, está el cañón de la quebrada Boquía, que desembocaba en el Río Quindío, “hasta 1956 el camino no era por Salento, era por el valle de la quebrada Boquía, hasta un sitio que se llama El Molino, que es donde está el puente metálico yendo a Cocora”, destaca el historiador.

Camino Cartago Viejo.

Curvas en la historia

Sobre el topónimo Quindío hay quienes dicen que viene de los colibríes o del edén; don Álvaro nos habla del término Quindío y su origen en la lengua aymara o quechua “en el caso mío, creo que viene de la palabra ‘quingo’ que significa curvaturas en los caminos” nos dice.

Esta palabra, que desde hace 56 años resuena en el país, tiene eco en el pasado, sobre sí lleva el peso de la Cordillera Central, uno de los ramales más importantes  de los Andes, que tuvo por nombre Cordillera del Quindío, “las cordilleras no se denominaban como lo hacen hoy, la occidente se llamaba Cordillera del Chocó, la central se llamaba Cordillera del Quindío y la oriental se llamaba Cordillera de Sumapaz”, destaca Álvaro Camargo y agrega que el nombre Quindío aparece en crónicas desde 1542 “la palabra ‘quindío’ se refería a estas montañas, a la cordillera que hoy llamamos Central, de ahí viene el nombre del Quindío” agrega. 

Mientras más avanzamos por el camino y charlamos con don Álvaro, el pequeño territorio deja de parecer tan pequeño, en cada paso, sus montañas gritan historia, esa olvidada e ignorada por propios. Fueron los caminantes los que se atrevieron a escribir sobre este lugar, la expedición botánica realizada por Mutis y Alexander von Humboldt le dieron paso a textos en los que hoy reposa la travesía por el Quindío, del camino Humboldt escribió que era un canalón profundo cubierto de capa vegetal que servía para aferrarse cuando había peligro de caer. 

Como Santiago de Compostela 

A las 10:00 a.m. llegamos a la vereda la Julia, a 1.883 msnm, es el punto en el que el camino desciende a Boquía desde la Posada Alemana; la lluvia comenzaba a caer y los perros de la finca vecina nos acompañaron en el recorrido, hicimos una parada en la historia, para hacer fotografías de Boquía, de las montañas y, por supuesto, de los perros. 

Desde hace más de 28 años don Álvaro ha adelantado investigaciones en colectivo e individual con el fin de referenciar, señalizar y reconstruir los tramos del Camino del Quindío. “En 1995, como docente del colegio el Sagrado Corazón de Filandia, empecé con los estudiantes a investigar, a buscar sobre el Camino del Quindío, hicimos excursiones buscando el camino, creamos un periódico y una fundación que se llamó Tibuchina y eso fue permeando las instituciones”, nos dice Álvaro. 

Producto del esfuerzo y unión de entidades como el Fondo Mixto de Promoción de la Artes y Cultura, la gobernación a través de la Secretaría de Cultura y universidades, se logró hacer el reconocimiento de los tramos y se comenzó el proceso de socialización con las personas, con el fin de que ese camino se convierta “en una ruta semejante a la de Santiago de Compostela que es muy importante en el turismo cultural, nosotros en el Quindío carecemos de turismo cultural”. 

Centro de interpretación histórica.

Sobre las 11:30 a.m., el viaje histórico terminaba dejando pendiente tramos del Camino del Quindío, charlas, montañas que cruzar y perros que saludar. La lluvia comenzaba a caer con un poco más de fuerza. Con la vista dirigida a Boquía, don Álvaro cuenta por qué el caserío debería ser un Centro de Interpretación Histórica importante: “todas las etapas de la historia transcurrieron por Boquía, la pre hispanidad, el descubrimiento, por acá pasó Melchor Valdez, descubriendo el camino”.

Fue del caserío que se desprendieron los hilos conductores para poblar los municipios que hoy hacen parte de las curvas Quindianas, hoy además de ser el paso obligado para llegar a Salento, es un punto de interés para visitantes por su sendero, por donde alguna vez pasó el tren, el puente de La Explanación, la vieja estación y su amplio paisaje natural.

Bien de interés cultural.

“Me acaban de dar la noticia en la Academia de Historia, se va a emitir el decreto por medio del cual el Camino del Quindío queda incluido en la lista de bienes de interés cultural”, celebra Álvaro Camargo. Esta declaratoria sería el punto de partida para que los gobiernos le aporten el dinero necesario para recuperar los tramos y poner en el contexto de un turismo histórico cultural.

Roca explotada por minería, Camino del Quindío, alto del Roble.


Boquía, desde Camino del Quindío en la vereda La Julia.

 

 

 



viernes, 14 de abril de 2023

LA PROVINCIA DE QUIMBAYA


POBLACIONES, RÍOS, MONTES DE LA PROVINCIA DE POPAYÁN.



“QUINDIÓ, Montañas ásperas y de mucha altura en la Provincia y Gobierno de 

 

 

DESCUBRIMIENTO DE LA PROVINCIA QUIMBAYA Y LA FUNDACIÓN DE CARTAGO.

 

La historia de la provincia Quimbaya es un relato fascinante y complejo, intrínsecamente ligado a la llegada de los conquistadores españoles. Bajo el estandarte de la búsqueda incesante de oro y la ambición desmedida, figuras como Jorge Robledo irrumpieron en estas tierras en 1540. Este capítulo colonial no solo narra la subyugación y la feroz resistencia de los pueblos indígenas, sino también las intrincadas alianzas y las cruentas guerras que modelaron un territorio rico en recursos y cultura. Desde el desafiante cruce del río Cauca hasta la fundación de ciudades como Cartago y Santafé de Antioquia, la crónica de la conquista de la provincia Quimbaya es un testimonio indeleble de violencia, determinación y el profundo legado que transformó para siempre estas tierras y sus gentes.

 

Tras pacificar Pozo y Paucura (donde también hubo conflictos y actos de barbarie caníbal por parte de los Paucures), Robledo se dirigió hacia la provincia de Arma, famosa por sus riquezas auríferas y sus "Armados" —guerreros que se protegían con láminas de oro batido. A pesar de la fama de los españoles y el terror que inspiraban, los habitantes de Arma resistieron, aunque finalmente fueron dispersados, dejando a su paso una gran cantidad de oro.

 

Finalmente, Jorge Robledo llegó a la anhelada provincia de Quimbaya, situada entre los ríos Otún y Quindío, y entre las ciudades de Ibagué y Anserma. Esta tierra montañosa, abundante en guaduas, de clima templado y con un volcán activo, prometía grandes riquezas. Los Quimbayas, gente de buen parecer, no practicaban el canibalismo salvo en grandes fiestas, y eran hábiles orfebres. Robledo, con su gente inicialmente renuente debido a la apariencia inhóspita de la provincia, insistió en su exploración. El Capitán Suer de Nava, enviado para reconocer el terreno, regresó con la confirmación de la riqueza del lugar, especialmente en oro.

 

Así, la gente de Robledo decidió fundar una villa en la parte llana entre los ríos Otún y Quindío, a la que llamaron Cartago, en memoria de los "cartagineses" (como se autodenominaban los pobladores que habían subido desde Cartagena). Pedro López Patiño y Martín de Arriaga fueron sus primeros alcaldes.

 

ROBLEDO PROSIGUE NUEVAS EXPLORACIONES Y FUNDACIONES.

 

ras fundar Cartago, continuó sus exploraciones, volviendo a cruzar el Cauca. En sus incursiones, se encontró con diversas poblaciones indígenas, algunas amistosas y otras hostiles, que le ofrecían desde humildes presentes hasta advertencias de canibalismo. Enfrentó territorios despoblados, pueblos levantados en armas y la constante amenaza de emboscadas. En una ocasión, el Capitán Vallejo y su grupo tuvieron un encuentro aterrador con indios que llevaban cuerdas, piedras y ollas, declarando que las cuerdas eran para atar a los españoles, las piedras para despedazarlos y las ollas para cocinarlos.

 

Robledo también se aventuró en el valle de Aburrá (actualmente el Valle de San Bartolomé para los españoles), conocido por la riqueza de sus sepulcros. La provincia de Ebéjico fue otro de sus destinos, donde la resistencia indígena fue notable. Pedro de Barros, con su caballo adornado con cascabeles y un alano (perro de presa), logró sembrar el terror entre los guerreros, un acto que demostraba la efectividad de las tácticas españolas.

 

Tras innumerables desafíos, incluyendo el hambre, la falta de herrajes (que resolvieron fabricando fuelles con borceguíes y forjando metal con ingenio) y la persistente resistencia indígena, Robledo finalmente logró su objetivo. En la loma de la Cruz, su gente, agotada por las continuas guerras y trabajos, accedió a su propuesta de establecer una ciudad.

 

Fue así como se fundó Santafé de Antioquia, tomando posesión en nombre del Rey y del Adelantado Sebastián de Benalcázar. La pacificación de la provincia fue un proceso brutal: el Capitán Pimentel, con la ayuda de perros, castigó a los de Péqui, mientras que el Capitán Vallejo asaltó el pueblo de Las Guamas, matando a su cacique Zuburruco y obteniendo un gran botín de oro y ropa. Finalmente, tras negociaciones y la liberación de prisioneros, la provincia se pacificó, sellándose con una misa solemne de agradecimiento.

 

Esta etapa de la conquista, marcó la codicia y deseo de conquista de Robledo, la resistencia indígena y la violencia inherente a la bárbara incursión, dejó una huella indeleble en la historia de lo que hoy conocemos como la Provincia de Quimbaya.

 

CONQUISTADORES, TERRITORIOS Y DESAFÍOS EN LA CONQUISTA DE LA PROVINCIA QUIMBAYA.

 

Jorge Robledo, lideró una expedición marcada por la ambición, la estrategia y el constante enfrentamiento con las poblaciones indígenas. Su principal objetivo era el descubrimiento de nuevas tierras, búsqueda de oro, y la fundación de asentamientos para la Corona española.

 

CONQUISTADORES DE PROVINCIA QUIMBAYA,

 

Jorge Robledo: comandante principal de la expedición conquistadora, descrito como un capitán dedicado a la actividad de conquistas, con un halo de violencia y ambición que lo llevaba a explorar sin descanso.

Capitán Ruy Venegas: Quedó a cargo de la villa de Anserma.

Maese de Campo Hernán Rodríguez de Sousa: Figura clave en la organización militar y en la dirección de algunas operaciones.

Capitán Álvaro de Mendoza: Alférez general desde su salida de Cartago, participó en combates y reconocimientos.

Capitán Juan Vallejo: Regidor en Santafé de Antioquia, dirigió enfrentamientos y exploraciones.

Capitán Antonio Pimentel: Participó en batallas y fue nombrado Regidor en Santafé de Antioquia.

Capitán Suer de Nava: Realizó importantes reconocimientos y descubrimientos de oro, quedó a cargo de Cartago, y lideró tropas en la batalla de Ebéjico.

Gerónimo Luis Tejelo: Capitán que exploró la cordillera de las sierras nevadas y descubrió el Valle de Aburrá.

Juan de Frades: Realizó descubrimientos del río Cauca y exploraciones de camino.

Pedro de Barros: Protagonizó un incidente clave en Hebéjico, usando un caballo con cascabeles y un alano para amedrentar a los indios.

Pedro de Matamoros: Enviado para aprisionar a contrarios y buscar la paz.

Juan de Torres: Soldado valiente que murió defendiendo a un compañero en un puente de bejucos.

Otros soldados mencionados: Pedro de Cieza de León (cronista), Alonso de Villacreces, Berrobi y Santiago (veteranos de Darién), Diego de Mendoza, Francisco de Avendaño, Martín de Arriaga, Giraldo Gil, Pedro de Velasco, Francisco Pérez Zambrana, Pedro López Patiño, Pedro de Bárrios, Juan Rubio, Alonso de Hóyos, Pedro Cobo, Pedro Solano de Quiñones, Antonio Redondo, Marcos Márquez, Francisco de Frías (capellán del ejército), Juan del Busto.

 

RECORRIDOS DE CONQUISTA Y PUEBLOS INDÍGENAS ENCONTRADOS.

 

Anserma: Punto de partida de Robledo, donde dejó al Capitán Ruy Venegas.

Río Cauca (Paso de Irra): Lugar donde Robledo y su gente realizaron un ingenioso y peligroso cruce.

Provincia de Picara: Robledo pasó por esta provincia para recoger tributos, y posteriormente recibió la respuesta de Benalcázar allí.

Paucura: Desde aquí se enviaron capitanes a Cartago. Es un punto clave en la ruta.

Sierra Nevada: Cruce difícil para llegar al valle de Arbi.

Valle de Arbi: Valle famoso y rico, cuyo camino era buscado por la expedición.

Provincia de Arma: Robledo costeó hasta aquí. Encontró caciques que le entregaron ofrendas de oro, pero también resistencia y conflictos, incluyendo la pérdida de caballos y ataques a "indios vivanderos".

Pueblo de la Pascua y Pueblo Blanco: Lugares por donde pasó Robledo después de Arma, donde sometido a sus moradores.

Zemifára: Provincia que Robledo encontró en guerra, pero que logró pacificar. Ahí tomó oro y prisioneros.

Pueblo de las Peras: Vecinos en guerra, el Capitán Álvaro de Mendoza luchó contra ellos.

Pueblo de la Sal: Nombrado así por la sal labrada en pilones encontrada. Aquí Tejelo partió a explorar.

Valle de Aburrá (Valle de San Bartolomé): Descubierto por Gerónimo Luis Tejelo, descrito como un país angosto pero bueno, rico en sepulcros y abundancia de recursos. Robledo lo desamparó el 24 de agosto.

Río Cauca: Robledo lo alcanzó nuevamente tras salir de Aburrá, encontrando pueblos con pilones de sal y ropa de algodón.

Valle de Curumé: Robledo salió de este valle, dejando a Álvaro de Mendoza.

Provincia de Ebéjico: Robledo llegó a esta provincia, donde los naturales habían huido. Aquí se libró una importante batalla y finalmente se fundó Santafé de Antioquia.

Loma de la Cruz: Sitio donde el ejército español estuvo cercado por los indígenas.

Valle de Penco: Robledo entró en este valle, hallándolo despoblado.

Purruto y Guaramí: Provincias que Robledo pasó a descubrir desde Penco.

Valle de Péqui y Pueblo de las Guamas:r4 Enfrentamientos posteriores a la fundación de Santafé de Antioquia.

 

ATAQUES Y ENFRENTAMIENTOS.

 

Ataques en la Sierra Nevada: Un cabo con 40 infantes y caballos encontró una aldea, la sorprendió al amanecer y tomó prisioneros, pero tuvo que retirarse por la embestida de numerosos flecheros indígenas.

Enfrentamiento en el Pueblo de las Peras: El Capitán Álvaro de Mendoza, con infantes (sin caballos por lo escarpado del terreno), saqueó el lugar. Al regreso, se encontraron con cuatro mil indígenas que se entregaron a la paz tras un encuentro tenso, revelando que sus armas estaban destinadas a atar, despedazar y cocer a los españoles.

Batalla en el Valle de Aburrá: Mil indios sorprendieron a Gerónimo Luis Tejelo al romper el alba. Los indios, asombrados por el aspecto y la valentía de los españoles, huyeron inicialmente, pero regresaron reforzados con dardos, hondas, flechas, peleando con admirable tesón durante hora y media antes de ser maltratados y escarmentados.

Enfrentamiento en los puentes de bejucos: Un grupo español, buscando una ruta, se enfrentó a indios en bohíos. Posteriormente, en un puente estrecho, fueron atacados. Juan de Torres murió valientemente al intentar salvar a un compañero, y varios españoles resultaron heridos.

Batalla en el Valle de Curumé: Álvaro de Mendoza y su gente, buscando víveres, se enfrentaron a un poderoso escuadrón indígena. Los ballesteros españoles causaron gran destrozo, haciendo retroceder a los indios que, asombrados por las armas, huían incluso al ver espadas.

Batalla en Ebéjico: Robledo encontró la provincia en armas. Pedro de Barros, usando un caballo con cascabeles y un alano (un tipo de perro de presa), logró dispersar y atemorizar a un escuadrón de hasta cuatro mil "Gandules" que esperaban en el valle de Arbi y en las cumbres. Un indio fue despedazado por el perro.

Asedio en la Loma de la Cruz: Robledo y su gente estuvieron cercados tres días por el enemigo, que les había tomado los pasos. Tuvieron que retirarse de noche, siendo la sorpresa de su aparición en la cumbre suficiente para que dos mil guardias indígenas huyeran.

Batalla en Ebéjico (segundo enfrentamiento): Robledo, al regresar de sus descubrimientos, encontró Hebéjico en armas. Fortificándose, mandó a los Capitanes Vallejo y Pimentel atacar al día siguiente, causando muchas bajas entre los indígenas sin pérdidas para los españoles.

Castigo en el Valle de Péqui: El Capitán Pimentel, usando "la ferocidad de los perros", sometió a los indios de Péqui, que no volvieron a intentar alteraciones.

Asalto al Pueblo de las Guamas: El Capitán Vallejo, con treinta infantes, asaltó el pueblo al amanecer, luchando a la luz de hachones de paja. Mataron al cacique Zuburruco y capturaron oro, ropa de algodón y prisioneros, aunque tuvieron que retirarse por refuerzos indígenas.

 

OTROS ACONTECIMIENTOS PROPIOS DE LA CONQUISTA.

 

Búsqueda del Valle de Arbi: Un objetivo constante en las exploraciones de Robledo, motivado por las noticias de su riqueza.

La construcción de balsas de guadua: guaduas ligadas para cruzar el Cauca, así como la fabricación de fuelles para forjar herrajes.

Los Caciques indígenas entregaban oro a los españoles como señal de paz o tributo.

Canibalismo indígena: Los indios de Arma, al hacer presa de indios al servicio de los españoles, los comieron. También se menciona que los indígenas del Pueblo de las Peras tenían la intención de cocinar a los españoles.

Suicidios indígenas: En el Valle de Aburrá, algunos naturales se ahorcaron con sus propias mantas por espanto al ver a los españoles, considerando sus gestos, barbas y atuendos obra del demonio.

Resistencia y desafíos: La constante dificultad del terreno (sierras frías, ríos profundos, sendas estrechas), la escasez de herrajes para los caballos y la necesidad de víveres.

Piedad de Robledo: Se menciona su piedad al mandar decir misas por los soldados muertos y su temor a Dios.

Milagrosa supervivencia: La historia del español que se salvó en el primer puente, cayendo por una peña e invocando a la Virgen de Guadalupe, encontrando sustento milagrosamente.

Fundación de Santafé de Antioquia: Tras la unión de las tropas en Hebéjico, Robledo propuso establecer una ciudad debido al cansancio de su gente, lo que llevó a la fundación de esta villa en nombre del Rey y Sebastián de Benalcázar, con sus primeros regidores y alcaldes.

Motivos de la hostilidad indígena: Robledo explicaba a los indígenas que la guerra era causada por su negativa a la paz, aunque los indios de las Guamas indicaron que sus caciques no querían la paz, a diferencia de la gente común.Popayán y Nuevo Reyno de Granada, se pasan para ir a Anserma y otros lugares, pero el camino es impracticable en el invierno, y aún en el verano es molesto y peligroso así por el sumo frio como por los peligros y malos pasos.


QUINCHIAS, Nación bárbara y numerosa de indios de la jurisdicción de Anserma del Nuevo Reyno de Granada, la descubrió Juan Vadillo el año de 1537, eran Caribes o comedores de carne humana, hoy han quedado muy pocos, y viven retirados en los montes.”

Fuente: Diccionario Geogrfico-HIstórico de las indias occidentales o América. Tomo IV. Madrid: en la imprenta de Manuel González. año de 1785. pág.359

LA PROVINCIA DE QUIMBAYA


En el corazón de Colombia, en la región del Eje Cafetero, se encuentra la histórica Provincia de Quimbaya, territorio de gran belleza natural y rica biodiversidad. Esta región, históricamente  su ubicación fue descrita por los cronistas españoles en los territorios de los actuales departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, y norte del Valle del Cacua, como un  territorio de variada geografía y recursos naturales abundantes.
La Provincia de Quimbaya fue habitada por la tribu Quimbaya, una cultura floreciente que se caracterizaba por su habilidad en la orfebrería y su rica tradición enológica. Los Quimbayas eran un pueblo guerrero y valiente, que se defendía de las tribus vecinas y mantenía un sistema de vigilancia y alerta constante.
La economía quimbaya se basaba en la agricultura, la caza y la pesca, y su alimento principal era el maíz. También recolectaban frutas, raíces y tubérculos, y se dedicaban a la orfebrería, creando objetos de oro con formas de animales y figuras humanas.
La cultura quimbaya era rica y diversa, y se caracterizaba por prácticas y rituales únicos, como la deformación craneal y la antropofagia. Los quimbayas también eran conocidos por su habilidad en la elaboración de joyas y adornos corporales de gran belleza y variedad.
La Provincia de Quimbaya fue descubierta por Jorge Robledo en 1540, y posteriormente fue colonizada por los españoles. La ciudad de Cartago, fundada en 1540, fue un importante centro comercial y cultural en la región.
En la actualidad, la Provincia de Quimbaya es un destino turístico popular, conocido por su belleza natural, su rica historia y su cultura vibrante. Los visitantes pueden explorar los parques nacionales, visitar las ruinas quimbayas y disfrutar de la deliciosa gastronomía local.
La historia de la Provincia de Quimbaya es un testimonio de la riqueza cultural y la biodiversidad de Colombia, y es un recordatorio de la importancia de preservar nuestro patrimonio natural y cultural para las generaciones futuras.

LA NUEVA CARTAGO.

A fines del siglo XVII, el 21 de abril de 1691, Cartago es trasladada al lugar donde se encuentra en la actualidad por los continuos ataques de los Pijaos, Cartago fue reubicada sobre las márgenes del rio llamado de la Vieja, cerca de su confluencia con el de Cauca. Limitando al occidente con Anserma, Toro y provincias del Chocó; y al sur Buga, Cali y Popayán; y al oriente, las montañas de Quindiù.

Para la época, ya habían establecidas muchas haciendas y hatos ganaderos, además, cultivos con que se abastecían las Provincias del Chocó. Se podía ir a pie desde Caracas hasta Cartago, y a las Provincias del Chocó y Antioquia; lo que constituía a esta a Cartago cómo el corazón y cruce de caminos del Nuevo Reino de Granada.

La Villa de Robledo, es denominada la ciudad del: "Sol más alegre de Colombia". Con un clima totalmente seco, cubierto por un cielo permanentemente azul y luminoso, se recrea a orillas del Río La Vieja.

Puerta de entrada al fértil Valle del Cauca, instalada sobre una planicie a 917 metros de altura sobre el nivel del mar, mantiene una temperatura promedio de 26 grados Centígrados. Limita al norte con el departamento de Risaralda; al oriente con Ulloa, Alcalá y el departamento del Quindío; al sur con Obando y al occidente con Toro y Ansermanuevo.

La mayor parte del territorio es plano o ligeramente ondulado y corresponden al fértil valle del río Cauca. Hacia el oriente se presentan algunos cerros de escasa elevación, entre las que se destacan el cerro Canalete, Cerro Gordo y las cuchillas Coloradas y Crestagallo.

Sus tierras están regadas por los ríos Cauca y de La Vieja, además de varias corrientes menores. Al Suroeste de la ciudad y en las proximidades del río Cauca se encuentra una extensa zona cenagosa.

Hacen parte del municipio los corregimientos del Cauca, Coloradas, La Grecia, Modín, Piedra de Moler, Puerto Valle, San Jerónimo, Santa Ana y Zaragoza y la Inspección de policía de Campoalegre.

HISTÓRICA VARIEDAD DE FLORA Y FAUNA.

Su territorio variado y abundante en flora y fauna, descrito en aves, exóticas de bellos y coloridos plumajes, como paujiles, garzas, loros, toches, cardenales, picaflores o tominejos, toches, gorriones, cucaracheros, azulejos, chicados, Pavas, guacharacas, Patos, Zarcetas, Perdices y Choros Ruiseñores y otros más, que, con su melódico y sonoro canto, alegraban y armonizaban el paisaje. En los montes, pululaban de mamíferos de varios tamaños y colores, como tigres, dantas, osos, saínos o jabalíes, también llamados lanchos (marranos de monte que tenían el ombligo en el espinazo), nutrias, guaguas, concejos, venados tatabros, micos y Guardatinajos (armadillos). En ciénagas no falta los peces como los patalós o jetudos, bagres, sardinetas.

Se cultivaba granos, hortalizas y Legumbres. Se cosecha caña de azúcar, maíz, frijol, arracachas, habichuelas, pimentones, ajíes o chiles, arroz, tabaco, cacao y café, todo de muy buena calidad.

En su selva abundaban excelentes maderas, como guayacanes, dindes, nogales, caobas, granadillos, ébanos, cedros negro y rosado, árboles de brasil, brasiletes, ciprés, tachos y otros medicinales y aromáticos, como el drago del que se destila una resina, denominada sangre de drago, y se usaba para fortificar la dentadura; el Palo, de Cruz, que por donde quiera que se corta la forma perfecta del signo de la cruz; y el caucho al que extraían su látex para confeccionar encerados o hules. Otros que servían de purgantes, como el pilón o avilla, y el aceite de María y caraña. Abundaban plantas de algodón y magueyes y Frutales, como: guayabas, nisperos, chirimoyas, anones y zapotes; unas particulares ciruelas, tamarindos, sandias melones, papayas, guanábanas, (cabezas de negro), granadas, badeas, granadillas, pitayas, guamas, pacaes o paternas o cojinicuiles, naranjas, limas, limones dulces y ácidos, madroños y caimitos. En Quindiù hay el Chontaduro o Pigibaye, nueces, Castañas, corozos o mararayes (de éstos se hace una Manteca muy sabrosa), conocida con el nombre de Mantequilla de Corozo.

Raíces alimenticias, como la yuca, ñame, arracacha, achiras y rascaderas, papas, batatas o camotes, y sobre todo la variedad, abundancia de Plátano que se comía crudo, cocido, asado, frito y acompañado de guisos; del maíz blanco y amarillo se hacía tortillas o Arepas, y bizcochos, hay de varios tamaños y calidades; en los viajes los indígenas se alimentaban de harina de maíz, que mezclaban con agua con sal o dulce.

Plantas y hierbas medicinales, flores de hermosa vista y fragancia. Los girasoles, mosquetas, claveles, mamancayos, azucenas, jazmines, y rosas. En Quindiù son silvestres muchas yerbas aromáticas, como el orégano, poleo y la yerbabuena, tan alta que cubre a un hombre puesto a Caballo. Es tan fecunda esta Montaña, tan sano su temperamento, excelente su clima, y las aguas tan delgadas, cristalinas y sabrosas, que muchos enfermos deplorados con solo transitar por ella han recobrado salud. Minas de Oro, de Azufre, bermellón y plomo. Es muy digna de que la recorra y observe un Naturalista y Botánico, que sacaría un Tesoro en los Reinos Vegetal y Mineral: yo la he pasa

do siete veces, y famosa siempre Quina o Quinaquina, el azafrán y la zarzaparrilla, la vainilla, y copiosas Salinas.

Por: Álvaro Hernando Camargo Bonilla.

Fuente; Campo y Rivas, Manuel. compendio Histórico e y de la fundación,

progresos, y estado actual a de la ciudad de Cartago en la Provincia de Popayán en el Nuevo Reyno de Granada de la América meridional.