viernes, 24 de febrero de 2017
El palacio del barbas“Esprit Green Tourism”, el Palacio del Barbas, un plan diferente e interesante para tus próximas vacaciones. Eco-agroturismo, desarrollo rural sostenible, comprometido con la conservación de las tradiciones locales, el patrimonio cultural, natural y del medio rural Filandeño. Refugio de paz, relax y disfrute de la belleza de la naturaleza.
sábado, 18 de febrero de 2017
FILANDIA DESTINO ECO-AGRO TURÍSTICO Y CULTURAL.
FILANDIA DESTINO ECO-AGRO TURÍSTICO Y CULTURAL.
Filandia se consolida como destino turístico nacional e
internacional, contexto que genera preocupación por el masivo atiborramiento de turistas en su zona urbana, ambiente que
viene ocasionando las molestias concomitantes a la actividad: desorganización vial,
colapso de servicios públicos (agua, alcantarillado, energía eléctrica), contaminación
visual, auditiva, desmedido tráfico vehicular, deficiencia en parqueo, etc.),
verdad que pone en evidencia la ausencia de una planificación turística local.
Su área rural presenta un cumulo de potencialidades turísticas sin revelar,
verdaderos “tesoros y campeones” representados en sus habitantes y recursos
locales, que adecuadamente catalogados podrían constituir una alternativa de
alto valor turístico de corte
comunitario. Ante todo, ofrecer a los visitantes la amabilidad, calidez y cordialidad
de la población rural filandeña, factores que reflejan su estirpe cultural e
histórica.
Como
no revelar lo tradicional del paisaje rural cafetero, los elementos que guardan el encanto de tiempos pasados y
presentes, representados en los recursos locales, biodiversos, históricos,
culturales, tradiciones y económica, aspectos que no se entrevén y se desatienden como atractivos turísticos.
Sinnúmero
de “tesoros y campeones” relacionados con los procesos productivos, artesanales,
culturales y agroindustriales: historia, arqueología, arquitectura y otras
experiencias maravillosas de producción agropecuaria que se desarrollan en las
24 veredas del municipio, que permitirán una experiencia extraordinaria de
reconocimiento y relación del hombre con el medio ambiente y su cultura.
Ideas
creativas como la fabricación de almohadas de carbón de guadua diseñada para
combatir el estrés por don Ovidio, un campeón orgulloso de su “tesoro”, es una
muestra indiscutible de la diversidad de manifestaciones culturales de la zona
rural filandeña, representadas en el arte, cultura, tradición, religiosidad,
voluntad y costumbrismo.
Otro
“tesoro”, es el turismo verde que no está debidamente posicionado como
oportunidad turística. El Distrito de Conservación de Suelos Barbas-Bremen es
lugar propicio para sentir y vivir las riquezas naturales; ecosistema mágico y
biodiverso, condición que le permitió la declaratoria de área de interés
mundial para la conservación de las aves (AICA).
En
Filandia se debe pensar en un desarrollo turístico rural comunitario, que
fortalezca la competitividad y el emprendimiento en el sector y que contribuya
a mejorar la calidad de vida, la protección del medio ambiente y el patrimonio
cultural de sus habitantes.
Álvaro
Hernando Camargo Bonilla
Vigía
del Patrimonio, miembro de la Academia de Historia del Quindío Filandia destino
viernes, 10 de febrero de 2017
El verdadero Dorado existía en las entrañas de la Tierra.(microhistoria del camino del Quindío)
El verdadero Dorado existía en las entrañas de la Tierra.
Fray Pedro Simón en sus crónicas se refería así:
"La Provincia de los Quimbayas, en medio de la cual está la ciudad de
Cartago, es riquísima de oro. Al comendador Ruy Váez de Sosa le mostró una
india de su servicio la sepultura de su padre el Cacique Yambo, y abriéndola
hallaron una tabla de oro con que estaba cubierto el ataúd del difunto, que
pesó $13,000 de buen oro y saco otros tantos en otras joyas."[1]
Apenas terminaba la Conquista, los rapaces
españoles se dedicaron preferentemente a la fácil y lucrativa tarea de explotar
las minas de oro. Las
hallaron riquísimas y muy productivas
en Arma, Antioquía, Buriticá, Zaragoza, Remedios y Cáceres; en Anserma,
Cartago, Cali, Popayán y Almaguer; lugares que entonces hacían parte de la
provincia de Popayán.
Referencias tomadas del cuaderno de gastos llevado
por el director de las minas de la concepción, Lázaro de Molina en el año de 1751,
ratifican lo antes descrito.
Lázaro de Molina, partió de Santa Fe, provisto de
ocho arrobas de hierro, dos de acero; once mulas, rumbo a Llano-grande (Ibagué).
Lo acompañaban un minero, dos negras, una de servicio y otra con funciones de
cocinera; todos con las provisiones necesarias en ropa, toldos, camas, aguardiente,
carne, pan y cacao, para sustento durante el tiempo de viaje.
Al llegar a Ibagué les fue preciso esperar catorce
días antes de proseguir el viaje, por necesidad de buscar en alquiler los
bueyes necesarios para proseguir el viaje por las montañas del Quindío. Allí se
aprovisionaron de aguardiente y partieron rumbo a Cartago, a donde llegaron después
de tres semanas de viaje, debido al mal tiempo durante el viaje.
De Cartago partieron para el Chamí, en donde por no
existir camino para animales, utilizaron 18 indígenas cargueros de silla, con
tercios de cuatro arrobas cada uno. En este lugar, se quedaron dos días
esperando que les aviasen los indios y
empapelasen los tercios, lo que se entiende taparlos con hojas de bijao; fueron
alquilados diez y seis cargueros de silla, porque se sustrajeron dos cargueros de
los 18 contratados; uno destinado para el jefe de la caravana, y otro destinado
al minero; lo que les salió mal después, porque el minero cayó enfermo el
primer día, y urgió darle dar el carguero del jefe para trasportar al minero
enfermo, porque uno solo no era suficiente. De modo que al dueño de la
expedición, le obligó pasar toda la montaña a pie.
PETICIÓN DEL CAPITÁN FRANCISCO FERNÁNDEZ DE
PALENCIA. AL GOBERNADOR Y CAPITÁN GENERAL DEL NUEVO REINO DE GRANADA.
El Capitán Francisco Fernández de Palencia, vecino
de Santafé, tuvo noticia de la existencia de ricas minas de oro, plata y cobre
en el remoto y desierto páramo del Quindío y sus vecinos había vetas de
minerales de plata, oro y cobre. Con el pretexto de contribuir a aumentar las rentas
reales, y a la par, poder obtener licencia y dádivas por parte de corona, por
el descubrimiento de tierras nuevas y minas para su aprovechamiento, saló de
Santafé, el mes de Noviembre del año de 1632.
Ingresó en tres ocasiones a los páramos de
cordillera, llevando consigo algunos españoles, esclavos e indios. Exploró por
espacio de cuatro meses continuos, a expensas personales, costeando el sustento,
cabalgaduras, armas, municiones, herramientas, avíos, y pago a los indígenas
que los guiaron y ayudaron a lo referido y todo lo demás que precisaba el
desarrollo de la expedición y descubrimientos, en los que gastó altas sumas de
dinero, además, de poner en ostensible riesgo su propia vida y la de sus acompañantes,
a causa de la dureza y soledad de los terrenos por donde transitaron, y la
presencia por aquellas tierras de los temibles Pijaos rebeldes resguardados en
esos parajes. En sus andanzas descubrió minas
de veta de oro y plata muy ricas, de cuyos metales llevó a Ibagué para ensayar
la calidad de los metales encontrados en las minas descubiertas, e igualmente
proceder a su registro ante el Alcalde ordinario de Ibagué, delimitando su ubicación
y pedir el permiso de laboreo por el termino de un año y definir la escogencia de una mina principal
y otra secundaria y ponerlas en labor,
como hizo constar en el respectivo registro que presento ante la real audiencia
de Santafé, además de algunas piedras con muestras del metal de las señaladas
minas, que hizo ensayar por personas peritas que certificaron su riqueza, pues
de un quintal de tierra, fructifican a más de dos marcos de plata y oro.
Por las consideraciones antes expuestas, Francisco
Fernández de Palencia, estaba resuelto de volver a las dichas minas y
poblarlas, y descubrir otras más ricas que había descubierto en aquel contorno,
y si para el efecto, debía gastar en toda su dinero, que era considerable,
pedía a las autoridades la confirmación en la otorgación de la licencia de
explotación y beneficio en los siguientes términos
“En la vía y forma que más haya lugar (le derecho y
me convenga registro ante vuestra señoría las aguas de la quebrada que llaman
de Toche desde su nacimiento hasta donde entra en el río de San Juan, con los
asientos de ingenios de moler y beneficiar metales que hubiere en la dicha
distancia”.
A Vuestra Señoría pido y suplico etc.
Francisco Fernández de Palencia.
[1]Restrepo Vicente. ESTUDIO SOBRE LAS MNAS
DE ORO Y PLATA DE COLOMBIA. Segunda edición. Imprenta silvestre t compañía. Bogotá
1888. Pág 47
miércoles, 1 de febrero de 2017
El pueblo Quimbaya fue mancillado hasta en sus sepulturas.
El pueblo Quimbaya fue mancillado hasta en sus sepulturas.
Ambiciosos
e Insaciables guaqueros traficantes de tesoros indígenas, horadaron y
profanaron sus cementerios, denominados “patios de indios”; reputados por la
riqueza de su orfebrería: como lo fueron: Pueblorrico y Montenegro, y La
Soledad cerca de Filandia.
En
1890, en el sitio de La Soledad, trece años más tarde, de la fundación de
Filandia, los guaqueros Norberto Ospina (a. casfú) y Victoriano Arias, extrajeron
dos guacas que contenían un preciado ajuar funerario en oro y cerámica,
sepultado entre los siglos II A.C. y X D.C. correspondiente al estilo
"quimbaya clásico".
Del prolífico
hallazgo, denominado: “La guaca de La soledad”, se desprendieron de una pequeña
parte, en beneficio de la iglesia de Filandia. Tres libras de oro se entregaron
con destino a la compra de las campanas del templo, la cuales fueron fabricadas
en Buga. Las demás piezas de oro fueron llevadas a Bogotá, donde, el
coleccionista italiano Cario Vedobelli, quien poseía el denominado: "Museo
Comercial Italiano en Bogotá", procedió a a clasificar, e inventariar las
piezas del tesoro, según su uso, peso y medida, denominándolo: Colección
Filandia".
El
Presidente Carlos Holguín Mallarino, ordena a la Comisión de Exposiciones,
Subcomité de Protohistoria, en agosto de 1891, comprarla por $ 10.000 pesos oro.
La "Colección Filandia" pasa ahora a conocerse como la
"colección del gobierno". Así, el 20 de julio de 1892, día de la
Independencia Nacional de Colombia, Holguín, en su informe al Congreso, se
anticipó a justificar la donación del Tesoro de los Quimbayas, diciendo:
“Es la más completa y rica de objetos
de oro que habrá en América, muestra el grado de adelanto que alcanzaron los
primitivos pobladores de nuestra patria. La hice comprar con ánimo de exhibirla
en las exposiciones de Madrid y Chicago, y obsequiársela al Gobierno español
para un museo de su capital, como testimonio de nuestro agradecimiento por el gran
trabajo que se tomó en el estudio de nuestra cuestión de límites con Venezuela
y la liberalidad con que hizo todos los gastos que tal estudio requería.
Como obra de arte y reliquia de una
civilización muerta, esta colección es de un valor inapreciable. Antes de
mandarla a Madrid propuse al gobierno de Venezuela que tomase la mitad de la
colección para que el obsequio fuese de ambos gobiernos. No habiendo sido
aceptado el ofrecimiento, determiné hacerlo por nuestra cuenta”.[1]
[1] Carlos Holguín, "Informe al
Congreso", 20 de julio, 1892. Diario Oficial, República de Colombia.
martes, 31 de enero de 2017
Microhistoria del camino del Quindío y el presidio de Toche en 1843
Informe
de Pastor Ospina, administrador del presidio de Toche en la ladera oriental de
la cordillera del Quindío-
Fuente:
Gaceta de la Nueva Granada Bogotá, domingo 7 de mayo de 1843 trimestre 46 núm. 618.
En
Ibagué, a 5 de abril de 1843, el señor Pastor Ospina, administrador del
presidio de Toche en la ladera oriental del camino del Quindío rinde informe al
Secretario del Interior y relaciones exteriores de la Nueva Granada-
En
el punto de Toche a donde había marchado, con el objeto de inspeccionar los
trabajos del camino de Quindío y ordenar las disposiciones convenientes para el
adelanto de la obra, Pastor Ospina, relata un sucinto informe, de lo que se
había practicado hasta esa momento en el camino del Quindío.
En
enero de 1843, se dispusieron algunos peones para cortar las maderas necesarias
para la fabricación del tambo de Toche y empezar el desmonte de una parte del camino. A
fines de febrero del mismo año,
siguieron a la montaña las dos secciones del presidio que habían estado
en Honda; y el 8 de marzo llegó a Toche el presidio que vino de esa capital; y
Pastor Ospina, llegó al mismo punto el 9, y el 10 principió a trabajar dicho
presidio.
El
estado de la obra en ese momento era la siguiente: se había construido en Toche
dos casas bastantes solidas una de 40 varas de frente por 10 de fondo, ambas con sus
correspondientes corredores; siendo la principal, que tiene 20 varas de frente,
el alojamiento del presidio. Se
construyó un puente provisional sobre el rio San Juan que servía para el paso
diario de la gente que trabaja en el camino y para los pasajeros; y se ha labró
bastante piedra para el puente de cal y canto que se debía construir sobre el
mismo río. Se limpió el plan donde debía desarrollar la nueva población.
Se constituyó una huerta y se plantaron en
ella la mayor parte de las semillas útiles propias del clima del lugar. Se ha hizo
el desmonte del camino desde Toche hasta el pie de San juan, que tenía cerca de
media legua, dándole un desmonte un ancho de 5 varas y aún más.
Se
abrieron zanjas para recoger las aguas que derramaban y circulaban por las
vegas del rio San Juan, y que formaban muchos barrizales en aquella parte del
camino. Se desvió este en los puntos en que tocaba con el rio, terraplenando una
de las faldas por donde fue preciso establecerlo. Se construyeron algunos
puentes sobre las zanjas de desagüe que atravesaban el camino: y se empezó a
formar sobre empalizadas el camellón donde se consolidó el camino en todas las
partes menos sólidas. se adelantaron las obras, se empezó el desmonte desde el
pie de San Juan, y se construyó una pequeña casa para la proveeduría en aquel punto y otra para el posadero
de Toche, que para la época vivía en casas con diferente destino.
Expone
el señor Pastor Ospina, que el trabajo del presidio no se había aprovechado
como se debiera; cosa que no era nueva, pues tal situación venía desde la
creación de estos establecimientos, y dependía de la falta de reglas bastante
detalladas para mantener constantemente el orden y a disciplina, y que todas
las operaciones se debían ejecutar bajo un plan sistemático combinado según las
circunstancias. Se proponía por tanto a la redacción inmediata de un reglamento
por el cual se pudiera obtener los resultados esperados, de acuerdo con el
decreto orgánico de los establecimientos de castigo, que contenían las reglas
generales que debían servir de base en la economía d dichos establecimientos.
A
más de las obras hechas a costa de los fondos nacionales, y de que hablaba
Ospina, se había practicado con el servicio subsidiario el desmonte de más de
una legua de camino desde el alto del Cural hasta la Pontezuela; y aunque dicho
desmonte no quedó de toda la anchura que debía darse al camino, se tenía sin
embargo adelantado bastante con él para la perfección de la obra en esta parte.
Hasta el 1° de junio continuarán los trabajos por cuenta del servicio personal
subsidiario pues era preciso dar tiempo para colectar las cuotas en dinero de
todos los contribuyentes de primera
clase, y de los de las otras que prefieren hacerlo de aquella manera; dándose a la vez los reglamentos convenientes
para que se prestase debidamente el servicio por los que hubieran de
verificarlo personalmente; en cumplimiento de todo lo cual trabajaban con
interés los agentes de la gobernación.
Pero en particular eran especialmente recomendables los importantes
servicios que en todo lo relativo a la empresa habían prestado y continuaban prestando
el jefe político de ese cantón y el alcalde del distrito, señores Andrés
Caicedo y Eduardo Casas.
Acompaña
al informe una breve relación de las observaciones que había podido hacer sobre
los terrenos y otras circunstancias del sitio de Toche en que debía formarse la
nueva población.
Soy
de US muy atento servidor. Pastor Ospina.
CRONOLOGIA HISTORICA DEL CAMINO DEL QUINDIO
LA MICROHISTORIA DEL CAMINO DEL QUINDIO
En febrero cinco de 1844, Jorge
J. Hoyos, administrador de Cartago en la Gobernación del Cauca, en comunicación
N°1845, dirigida al Secretario de Estado de la Nueva Granada, rinde informe del
etapa de composición del camino del Quindío, durante el periodo comprendido del
1°de agosto de 1844, hasta el 31 de enero de 1845 (seis meses de trabajos)¸
Informa que hasta esa fecha, se
habían abierto 47064 varas (37,66km) de extensión, con un ancho de 25 varas (20
metros) de camino; además de veinte cuadras recientemente abiertas, que por no
haber sido medidas ni pagadas no figuran en el referido informe. Los referidos trabajos
se adelantaron con peones libres, y presidiarios, a un costo de dos mil
cincuenta y siete pesos y un cuartillo (2057, ¼).
El
personal del presidio se empleó en relimpiar y mejorar el camino cerca al tambo
de Buriticá, hasta la distancia de una legua de el por uno y otro lado. Con los
presidiarios también se adelantó la conservación de los tambos de Arcabuquillo
y Buriticá y otro menor en Matecaña. Además, se cosechó y sembró maíz en
Arcabuquillo y en Buriticá.
Los
gastos en las obras referidas, sumaron quince mil setecientos veinte y nueve
pesos y un cuartillo (15, 729,1/4) en la forma siguiente:
Gastos
del presidio 7.456,3
Valor
de lo contribuido por el servicio personal subsidiario para caminos y aplicado
al de Quindío 3,
181,7 ½
Gastos
hechos con el fondo especial del camino
4, 574,1 2/4
Gastos
hechos provisionalmente del mismo fondo, pero que deben ser reintegrados en
parte por el fondo de gastos del presidio
516,4
Total 15, 729,1/4
Los
gastos del presidio incluía todo relacionado con la manutención (alimentación, vestido,
herramientas y salud) de los presidiarios y el pago de empleados del presidio.
Igualmente,
en la relación de gastos hechos con fondos del camino, se invirtió una pequeña
cantidad en la provisión de herramientas para algunas poblaciones y algunos fondos
destinados al establecimiento de una población en el Quindío (Boquía). La
formación de esta población se señala con entusiasmo por los vecinos de este
cantón, y es excitada por el señor Manuel Ibáñez, quien ofreció entre varios
ciudadanos cerca de cuarenta cabezas de ganado vacuno para auxiliar a sus
pobladores.
Fuente: Gaceta
de la Nueva Granada Bogotá, domingo 7 de mayo de 1843 trimestre 46 núm. 618
RESERVA NATURAL EL PALACIO DEL BARBAS
RESERVA NATURAL EL
PALACIO DEL BARBAS FILANDIA, QUINDIO,
Mientras miles de viajeros se
amontonan en el Valle del Cocora y en Salento, a tan sólo a una hora hacia
el occidente del Quindío, se viene desarrollando otro tipo de turismo
ecológico en la Reserva Natural Barbas-Bremen. En este paraje
natural, que bordea el pueblo de Filandia, se encuentra gran cantidad de fauna
como los icónicos monos aulladores así como flora endémica de bejucos
andinos que han sido utilizados por cientos de años en cestería.
Una de la fincas que mejor se está posicionando para este tipo de
caminatas y de avistamientos es El Palacio, que queda a tan solo 15 minutos de
la plaza de Filandia y que cuenta con servicio de alojamiento, alimentación y
güianza especializada para avistamiento de monos aulladores, visitas a cascadas
y eco caminatas de montaña.
Para nosotros ha sido de gran agrado
trabajar con la Finca El Palacio desde hace varios años y recomendamos a todos
nuestros lectores visitarla ya sea con un pasa-día o con alojamiento incluido.
El rugir profundo de estos monos es una gran experiencia para despertar en las
mañanas rodeados de una selva densa, verde y vibrante de vida. No se lo
pierdan!
Un
turismo que busque concienzar al visitante
a través de la observación, el estudio de los valores naturales y de los
aspectos culturales relacionados con el entorno. Un turismo donde el visitante se
involucre a las actividades propias del campo. Una actividad controlada y
dirigida que produzca el mínimo impacto sobre los ecosistemas naturales.
FINCA EL PALACIO
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