miércoles, 3 de febrero de 2021

HUMBOLDTH EN SU PASO POR “LLANO GRANDE.”

HUMBOLDTH EN SU PASO POR “LLANO GRANDE.”








Así se nombraba una parte del Valle del Magdalena, a partir de  Melgar, Espinal; San Luis y Contreras, en la Mesa de Coello, donde  Humboldt describe su estadía, del 17 al 20 de septiembre del año 1801.

Concretamente se refiere en su parada, a la  hacienda azucarera del  laborioso e inteligente Luis Caicedo, hermano del honorable clérigo Fernando Caicedo rector del Colegio del Rosario en Santafé. Allí hizo algunos experimentos relacionados con la preparación del jugo de caña de azúcar y su conversión en panela

En este lugar, describe la hermosísima palma de cuesco, también denominada  “palma real o palma de vino”,  que se enarbolaban entre los matorrales,  cuyo  fruto maduro emana un delicioso olor a manzana madura, y que se utilizaba en la destilación del famosísimo “Vino de Palma”, y como  alimento para cerdos. Describe sus características, su altura de 12 a 15 metros, con hoja que alcanzan  hasta 6 metros de largo, y que ancestralmente se usaban para la techumbre de viviendas.

Después de su parada, prosigue su camino, y cruza el río Coello en el paso denominado “Angostura”, ubicado en el cañón de impresionante y romántica belleza visual, y de más de 60 metros de profundidad, adornado con espesos matorrales y palmas de Cuesco; que después de su vado, conduce al pequeño valle, formado por los ríos Combeima y Chipalo, en cuyo extremo occidental esta ubicada Ibagué. 

Describa las impresiones de Humboldt

Alexander von Humboldt quedó impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región.

Impresiones sobre el Camino del Quindío

  • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé.
  • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá.
  • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta.

La Gente y la Economía Local

  • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre.
  • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero.
  • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué.

El Papel de Don Ignacio Buenaventura

  • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello.
  • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron.
  • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura .

Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío

En la mañana del 21 de septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa.

Al llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.

Durante su estancia en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino.

Humboldt se sintió conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en sus obras.

A medida que avanzaban por el camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.

La crónica de Humboldt sobre su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de esta región de Colombia.

enumerar y describir las etapas, paradas e intenciones del el viaje de humbolth por el camino del quindio segun el contenido del siguientge texto Alexander von Humboldt quedó impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región. Impresiones sobre el Camino del Quindío • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. La Gente y la Economía Local • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre. • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero. • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué. El Papel de Don Ignacio Buenaventura • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello. • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron. • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura . En la mañana del 21 de septiembre vadeamos el río Coello, que nace en el páramo de Quindío y el cuál pasaríamos por allí mismo de nuevo (véase mi copia del mapa del QuindíoEs muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago. La ciudad de Ibagué fue construida al comienzo de la conquista en una alta cuesta del Páramo de Quindio, cuando menos a 1500 t. de altura. La gran riqueza en oro, parte en filones, parte oro de aluvión, motivó esa aventurada posición, alejada de todo humano tráfico En la cordillera, entre Herveo, Páramo de Ruiz, Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro montañas cubiertas eternamente de nieve; sólo Herveo no tiene nieve permanentemente) existe casi la seguridad de no poder encontrar indios salvajes (se dice mejor independientes) Pero al ser del Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven todavía indios libres en apartadas cordilleras. Es muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago. La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango. Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas. Ibagué es una mísera aldea en la que probablemente el número de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es muy extraño que desde la destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer. El clima es excelente, más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus habitantes da testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y produce cuanto se cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es eternamente agradable y hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de desfallecimiento.. todo esto no pesa más que el goce de satisfacer la tendencia hacia una vida libre, sin obligaciones, salvaje como la del jabalí. Tan fuerte es el ansia del hombre social de retornar al rudo estado natural. De ahí, el gusto de las clases cultas por la caza y por los viajes a los bosques y a los ríos... Los padres llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años cargados con 15 libras. Con la edad, la carga aumenta; no se abandona una profesión a la cual se ha acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga por los Andes 5 a 7 arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino está muy malo, en 15 días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y, como el regreso tarda 4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 - 12 pesos, de los cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender el viaje. En un país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y donde el trabajo humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir este oficio de cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad a la energía humana. Este cambio es posible poniendo, abriendo mejores caminos, ya que los hombres pueden trepar, llevando carga, altura que los animales no pueden escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta ahora lo contrario. Se debía haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el Peñol, hacia Medellín y haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier época del año; pero no; la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros con respecto a que su ganancia disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido mejorar el camino. La localización de la ciudad de Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común, sobre una mesa (meseta) entre los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de la montaña, que descienden desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in mensas profundidades. El agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría debido a que está mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el suroeste se tiene una romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy extenso, 200 m. de profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las cuales sobresalen altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza. Un puente de caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna obra colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle, anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido enviados por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85 años, don Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don Ignacio Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en descomposición, don Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de rentas de tabaco y aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era relativamente instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y Tejada. En el convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por Felipe II) vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega había abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto Cabello, desde hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá probablemente al interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la similitud del clima y a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del Magdalena. En Ibagué fueron ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque habían practicado sodomía con una mula (para llegar más placenteramente al trabajo) y por ello no fueron completamente enterrados. Es extraño que en este país, donde hay tal cantidad de mujeres de todos los colores, que en un país, así, las mulas tengan que cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena aquí al destierro, pero los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. Se enviaron expertos desde Santa Fé, quienes avaluaron el camino en 18.000 p. Como lo que los hacendados habían dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal exigió que Buenaventura entregara 6.000 p. El contestó, con gran acierto, que, de acuerdo con su lógica, debería suceder lo contrario, que él exigiera... El fiscal calló. La rigidez con que Buenaventura juntó todo para el mejoramiento del camino; la sugerencia que le hizo al virrey para el mantenimiento del camino: por cada carga hacer pagar 2 reales de aduana (en un año entrarían 600 p. y todavía funcionaba el transporte principal, por costumbre antigua, pasando por Guanacas). El flete tan barato que servía a los intereses privados de algunos habitantes ricos en bueyes (quienes no se daban cuenta de que es preferible hacer en un año 5 a 6 viajes por caminos mejores, cobrando menos, que, por el contrario, realizar en un año dos viajes por caminos pésimos ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*) ytodas estas circunstancias se conjugaron para terminar con el mejoramiento del camino. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango. _______________ [Nota marginal a la izquierda en la página 169:1] Es injusto que la jurisdicción de Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que hacer sola el camino (aunque Buenaventura comprobó a través de las actas —documentos— que es una obligación vieja de aquella jurisdicción el mejorar el camino de tiempo en tiempo, y que esta obligación se cumplió mejor en los primeros 50 años después de la Conquista). El interés es que toda la región comercie con el Chocó, Popayán, Quito y todas las provincias al occidente de los Andes. Por eso es de alguna forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué) se oponga siempre que so trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo se vuelva a realizar sólo a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la ruina de la ganadería que pasa a segundo plano por el mejoramiento. Que el gobierno adelante el dinero y lo recupere de nuevo a través de impuestos, (los cuales se pagarán tan voluntariamente como los del dique de Fontibón) y entonces la mejor parte de los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a oponer. _______________ Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta... _______________ [Adición complementaria] Buga Fusilado en Buga Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los 125 que hizo fusilar Morillo en el mismo año [Notas marginales a la derecha en la pág. 170] El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas. En el camino de Buga a Popayán, al norte de Río Palo, vimos con estremecimiento la localidad de García, donde habita la asesina Lemus, una mujer de la distinguida familia Arboleda de Popayán quien asesinó, con su primer marido y con dos negros, a un enemigo, europeo de nombre Crespo, en Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito los condenó a todos a la horca, pero la sentencia se aplicó solamente a los esclavos, cuyas cabezas se ven en Popayán en las rejas. La poderosa familia escondió a la señora, la colgaron en efigie; y tiene la frescura, creyendo que todo está olvidado, de volverse a casar y de vivir abiertamente a dos días de viaje del lugar donde cometió el crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió dispensa para el nuevo matrimonio, gritó con razón que existen hombres tan dementes que se casan con una asesina. Pero como la iglesia pidió silencio y exigió el sacramento del matrimonio, el obispo tuvo que permitir la boda. Tan grande es la influencia de algunas pocas familias en los países distantes, para las cuales no es imposible embellecer el delito. Medición del Tolima [Adición posterior:] De mi diario de Nueva Granada Al. Humboldt Latitud 4° 46’ Véase p. 66, 67 Medida del Tolima (Volcán al oeste de Santa Fé de Bogotá) He hablado en muchos sitios (p. 67) de la inmensa pirámide, ¿granítica?, de Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se la ve desde los más alejados puntos del Reino de la Nueva Granada, desde Honda, Santa Ana, Guaduas, Santa Fé, el páramo de Chingan, Melgar, del Hato de Quemado, cerca de Fusagasugá, de Ibagué y de todo el valle del Magdalena al sur del Saldaña. Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme masa de nieve que presenta, y él sólo podría bastar para situar en el mapa una infinidad de lugares. La operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy imperfecta. Para medirlo no es posible acercarse más que hasta el Valle de Carvajal, cerca de Ibagué, ya que los pocos indios que aseguran haber llegado al pie mismo de la nieve, aseguran también que allí el terreno es tan desigual que seria imposible hacer una operación geodésica. En el valle mismo, donde medí, tuve que vencer grandes dificultades para hacer la nivelación. Sinembargo, me halaga que la operación fue bien ejecutada. Los ángulos tienen una exactitud mejor que 8’’, creo de cerca de 5”. La nivelación fue hecha con el anteojo de prueba, colocando horizontalmente; pero la base: He ahí la dificultad no fue medida como la de Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con una cadena de Le Noir, pero con esmero... El terreno, por sus desigualdades, no ha permitido sino tomar los ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima se presentaba desde aquí menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende del flanco que ofrezca el Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve, pues el casquete de nieve que hay, es tan enorme que todos los indígenas aseguran que un día la cima es más puntuda, que otro, mesurada, que se forma nieve, o que se derrite. He aquí la forma que presentaba Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en que este coloso permaneció descubierto durante tres horas sin átomo de nubes. Medí el saliente occidental, que es lo que parece algo más alto que el resto. Seminario, II p. 176 Fig. I El plano del terreno donde medí. Bosquejo de la mano de Humboldt [Adición:] Sextante de Ramsden El señor Oltmanns encuentra para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del mar. Fig. II. Bosquejo de la mano de Humboldt Medida de la base Los ángulos de altura fueron tomados en A y en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo un ángulo de 16° 80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los ángulos se igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los contornos de nieve se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la oscuridad del espejo. Nótese que es necesario _______________ [Nota en el margen izquierdo de la página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima más alto que la azotea del Observatorio de Santa Fé: 1524 toesas Azotea: 1358 t. Tolima, sobre el mar: 2882 Mesa de Herveo, sobre el nivel del mar: 2871 t. Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal del Tollina a la altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la parte nevada del Tolima 2882 - 2465 417 t. Ángulo de la línea que une el Tolima y el Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más arriba, p. 67). El Páramo del Ruiz tiene una sierra horizontal de puntas caprichosas de las cuales solamente algunas pasan el limite inferior de la nieve. Semanario II, p. 176. Yo le doy 2865 toesas. Relation Hostirique, III, p. 204 Caldas, anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6. El señor Galle encuentra por encima de la estación A (669 t.). He aquí la cima a 2120 toesas, el límite de las nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima 2785 t., el límite de las nieves 2354 t. (abril 1842). agregar 1’ 30” a los ángulos que da el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin corregir por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra... En la estación B, la cima tenía sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es visible el fin de la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de p era 12° 40’ 10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba Tolima por encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la cima estaban en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula. Medí las pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré con el sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es decir, que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A, habiendo quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que el error fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias confesando las dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar completamente, falta de tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar los máximos del error. Mi ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del horizonte [artificial], y 8-12 pulgadas más alto. En B la distancia era de 10 pies 5 pulgadas, y la elevación apenas 13 pulgadas. Declinación magnética en Ibagué (p. 10), 5° 10’ NE. Llamada la más alta cima del Globo en el Hemisferio. Semanario, II p. 212. con Himalaya. _________________ La nivelación, con más de 18 estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La señal X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia, que la hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más alto que A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las distancias BS y XA fueron medidas inmediatamente; BS, reducido al horizonte= 462 metros XA= 77,4— 539,4 Para encontrar SX medí un triángulo rectángulo en el cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX = 72’ 80” [Adición:] 72° 30’ Oltmanns Para medir el cuerpo de la montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb 1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta tomar la mitad de la anchura por que no se veía la falda de la montaña del lado oriental. Como el límite inferior de la nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’. Desde el punto B (estación superior) ha sido levantado el centro del Tolima, haciendo un ángulo de 27° al occidente con el polo norte magnético; y la iglesia de Santo Domingo de Ibagué estando a 35° 55’ a la derecha de la estación A, es decir, ABC 35° 55’ otra parte Semanario, I, p. 3-8 2819 t. El barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro corregido, termómetro, 17 R. Esta es mi medida: 2863 t. este es también el resultado que obtuve en Kl. Schr. I, p. 460. El Semanario, II 178, coloca Tolima 1524 t. sobre Santa Fé, donde altura observada 2882 t. 669 163 832 Por un cálculo hecho de prisa parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A está a 1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas sobre el mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón. [Aquí el fin de la parte principal:] __________________ Perdí el cálculo del señor Oltmanns, pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863 t. sobre el mar. __________________ [ ¡Tachado por Humboldt! ] A, daría por La Place 4215 m. 608 t. 2163 2771 __________________ El cálculo hecho con el ángulo de Santa Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando se considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y como las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día por las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser evaluada y verificada con gran exactitud. No es de extrañar que yo tuve estaciones donde la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil criticar que hacerlo mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con esta condición como pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la montaña, una gran base me pareció el punto más esencial. [Adición posterior:] Termómetro en Popayán agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30. iaje por la cordillera de los Andes Más adverso que el mismo viaje son los preparativos. La apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos los criollos de convertir los aspectos más comunes en algo prodigioso y monstruoso, y el interés de los sectores más populares de describir el camino como excesivamente largo y peligroso - eso ocasionó interminables y no solicitados consejos, contradictorios...- Ora aconsejan dejarse cargar, ora tomar mulas, ora un toldo de lino, ora hojas para el rancho porque aquél, mojado, pesa mucho... Los muleros son, y eso no con injusticia, tan delicados que dejan reempacar las petacas (así se llaman las maletas americanas de viaje, una especie de caja de cuero) cien veces y pesarlas para que ninguna de las 2 compañeras tenga una libra más que [la otra...] Se aprende más fácilmente a bailar bolero, hablar cáusticamente.., que pasar el Quindio; así parece en Ibagué. La realidad es completamente diferente. Para gentes como nosotros que caminamos 6-9 leguas a pie, vadeamos ríos y permanecimos meses entre indios en las selvas, el viaje no tiene nada de extraordinario. El camino es una zanja con agua, rara vez empinado, y aún más raramente rodeado de precipicios. Está cavado en un granito meteorizado que tiene poderosos depósitos de arcillas producto de la descomposición de feldespato, y por eso es monstruosamente fangoso. Los aguaceros se juntan en los caminos y los derrumban con lodo y ardilla gredosa (letten). Ellos son casi siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal manera que se pueden alternar los pies con dificultad; por consiguiente, se parecen a la trocha de Honda, pero mucho más angosta por allí las rocas están erosionadas y se desmoronan en menor grado. El camino se amplía hacia arriba en forma cónica y el equipaje roza con las paredes. Muchas veces no se entiende cómo se abren paso las mulas y torpes bueyes. La profundidad de esas angosturas es de 20-30 pies, en las que con frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las paredes están cubiertas de musgo y sirven para agarrarse cuando se camina por los pequeños tabiques, los cuales han quedado entre los camellones formados por el paso de los animales; así, siempre se tambalea a derecha e izquierda y se requiere de apoyo. Esos camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies de profundidad, cunetas llenas de lodo negro, separadas por diques de 2 pulgadas de espesor; cuando el pie no da con el dique y cuando hay fuertes lluvias (como ocurrió en los últimos días en el Quindio), el dique se inunda y se confunde un hueco con el otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota con agua, sino que uno corre el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación obliga a poner ininterrumpida atención en el camino, una elección, un íntimo aconsejarse a si mismo acerca de qué hueco es el más profundo. Es lo peor del camino y cansa el espíritu. Además, nunca faltan las heridas que uno se causa mediante las muchas inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es demasiado ancho para poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es muy peligrosa. Es lo mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté inclinada a 30° y en la que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente estas angosturas tienen influencia muy dañina para la salud. En ellas se soporta un verdadero aire de sótano, el que debido al sin fin de vueltas está completamente estancado; un aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto con arcilla húmeda. Muchas veces la angostura durante largos trechos está cubierta de matorrales colgados de tal manera que se piensa estar viajando por un túnel. En esas angosturas he visto plantas etiolirte, y la obscuridad en pleno día es indescriptible. ¿Cómo puede ser saludable un camino, una travesía que sale de una llanura, pasando en parte por campos de hierba, en los que uno está expuesto a los más fuertes rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser saludable entrar en esos estrechos subterráneos y respirar aire viciado? Pero en un país donde no se razona, diariamente se repite que el camino del Quindio es sumamente saludable, que allí se sanan los enfermos... Se habla de las fuerzas maravillosas del agua, de las aguas delgadas, de la mayor pureza del aire... Lo que uno dice, durante cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si el primero fue un monje! Aparte de la circunstancial que el camino sobre los Andes está abierto por lugares que mantienen una altura media entre Guaduas y Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre el nivel del mar, de tal manera que se goza de agradable temperatura media, no se ve en que se basa la idea de la salubridad. Una selva espesa y húmeda en la que se pudre gran cantidad de materiales vegetales, depósitos de pirita que descomponen el aire y estratos de ardilla gredosa (letten), eterno cambio de los rayos solares al oscuro aire de sótano en las angosturas, la inevitable mojada de los pies con agua estancada en la que se pudren las raíces de guadua... Eso por lo menos no son causas de salubridad. Tampoco faltan personas que se han enfermado en Quindío; no cuento los innumerables cargueros porque en ellos la causa es el cansancio, sino los mismos viajeros... Considero que la fama de la salubridad proviene del bienestar que experimentan la mayoría de los viajeros cuando cambian una vida sedentaria por la de la selva. Los españoles en las Indias llenan su cuerpo con carne hebrosa cocinada en agua y azúcar; no se mueven a ninguna parte, huyen del aire fresco como si fuese veneno. En Quindio están obligados a realizar esfuerzos corporales; viven al aire libre. La falta de provisiones obliga a la sobriedad... Personas que solo conocen la sombra de los campanarios, consideran que cada bosque es un paraíso, por eso la gran fama de la salubridad y de la maravillosa naturaleza del Quindío. De ninguna manera creo que la montaña sea muy malsana, pero tampoco hay ninguna causa física para creerlo mas curativo que cualquier otro camino en un bosque (como por ejemplo entre Guaduas y Honda). ______________ (Anotaciones al margen:) Sobre la altura de los pasos y la diferencia entre el espinazo de los Andes y los picos, véase mi nota adjunta al manuscrito de Ramond sobre la altura de los Pirineos. Alpes y Pirineos Espinazo 1200 toesas Andes 1800 diferencia de los picos 900 toesas De Buga a 3 leguas a 500 varas en el meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de Cali y 7 leguas... el Buga. Llano Grande a Cali 3 leguas. ______________ Cuando se quiere evitar el lodo de las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio, por un estrecho atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la izquierda. Este cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente hacia arriba o hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre raíces que debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa que se está saliendo de una mina. ______________ (Anotaciones al margen derecho:) Cuando el camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros, en vez de mulas se utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para que carguen; en el lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni siquiera los bueyes, se utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y resistentes que todo. ______________ Esa es la fiel descripción del camino en la elevada cordillera entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en adelante se vadean pantanos, lagunetas, exactamente como si se paseara en un corral, en un charco de estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de guadua casi siempre es de 2 pies de profundidad y peligroso por las púas del Arundo Bambos y de la espinosa Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los cargueros pasan esos pantanos de guadua muy habilidosamente, sobre delgados juncos de los que cualquiera sin experiencia se resbala. Dado los afeminado de los americanos, el que no quiere caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye una vergüenza para hombres blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es casi imposible). Se dice montar sobre gente, como sobre caballos; andar en carguero, como andar en bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era usual que personas distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios, en una especie de litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento español y fruto de la comodidad, así como también de la necesidad en un país donde es imposible montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos caminos (por Mompós y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare y Medellín), montar hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en el Chocó, por los caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San Agustín, debido al estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar, montar sobre gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a Santa Fé de Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río Samaná, hasta el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca (*) a San Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en la provincia de Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de Ibagué; desde Cali al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago, Nóvita, todas las personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no sólo porque es lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar por ahí, ¡la vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 - 14 pesos. El hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y muchas veces de 15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era desacostumbrado y vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es decir de cargadores de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece una diferencia, lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso firme, seguro y cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea terriblemente en la silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú con espaldar contra el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el transportado pueda arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición, la cargada se vuelve muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas suspendido en la silla. Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas de madera, las que muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si, en el camino de Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les cargaba a espaldas en una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta. La silla está sujeta a la espalda del sillero mediante correa de corteza cruzada, la que pasan por el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre la frente y sirve para mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente recto y erguido, mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una miserable y desamparada figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos de roca. Si el carguero quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta muy extendido, con la espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa de corteza cruzada. Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni mulas ni silleros. Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen siempre), buscaron sus sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente hábiles para de antemano y al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto fue la única vez en la que me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero que me dé la silla y se deje cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente pensó que yo estaba loco. Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé fácilmente en mis brazos, pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno se siente extrañamente halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un muchacho de 15 años y en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual se piensa al ajustar las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada más práctico para distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los cargueros se caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no saltar porque el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al sillero un impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se encuentra, en la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros —gentes—. Los comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda, Mompós y Santa Fé para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para vestidos). Regresan con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta cargueros, puesto que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y se escapan por desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse sus cargueros. Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de Popayán. _______________ Se tiene que estar muy convencido de la habilidad con la que caminan los silleros para no acobardarse en la silla. Hay que tomar en cuenta la descripción del camino arriba efectuada. Muchas veces el carguero hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida por varios minutos sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube al borde superior de la angostura, salta por encima de ella, se pasa las lagunetas sobre delgados palos... Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff, que sólo encuentran ciertos silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple a causa de su peso; así el gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos visto en Boca dei Nare. Si se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en Honda, no puede regresar a su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos muy fuertes que ayudan al carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6 a 7 y a veces 9 arrobas durante varios días. Hay gentes que cometen la barbaridad de espolear con tacones a los cargueros, como si fueran animales; pero ellos saben muy bien cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan sillas y personas en la cordillera, y huyen: un accidente que siempre he escuchado con una especie de cáustica satisfacción. Para demostrar que al carguero se lo trata exactamente como a un animal, menciono que en el Quindio y en la montaña de Nóvita es muy común que cuando el carguero enferma por el peso de la carga, el cargado abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a pie, con el resto del equipaje. En El Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con las piernas desnudas que (como todo pueblo afeminado) se quejaba del camino paramuno casi con lágrimas. Se les había enfermado un carguero que estaba reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían dejado en el bosque y se jactaban de su caridad cristiana (como ellos decían) porque le habían dejado suficiente comida. Ellos opinaban que entre tanto seguramente moriría, y en caso de que recuperase sus faenas, poco a poco se arrastraría a su casa. Los cargueros contaban histo rias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado no debería imponer terribles penas contra esos crímenes? A mi, de conformidad con mis sentimientos, me fue imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado si en una república la cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a enfermos y desamparados o mujeres... Se me obje tará que los cargueros son personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros, Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en silla... El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió hacer viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y Medellín, a Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de favorecer el proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud robusta, que en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que rebajarse arbitrariamente al papel de animales de carga. _____________ (Anotaciones al margen derecho:) Debido a que en el Quindio se utilizan más bueyes que mulas de carga, y aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han presentado graves accidentes cuando en las angosturas los bueyes se encuentran con el carguero y se espantan. No es posible eludirlos. _____________ Nosotros teníamos 5 cargueros para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro, y 12 bueyes y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de lienzo, de tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En la selva se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles, abiertos a hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales se pernocta, y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como en el Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos desde mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el mejor pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8 o 9, en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada mañana hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para preparar el almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada. Los cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua. Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos están, digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme en cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua de diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia. Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable. En el paso de los Andes no es posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de alimentos. Se tienen muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de hambre que enviaron por ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8 - 10 días, muchas veces dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de Popayán. Frecuentemente ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los riachuelos de la selva que parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el Quindío, de los cuales el uno nace en el nevado del Tolima y el otro en el nevado del Quindío, por los deshielos crecen tan rápidamente que vuelven impasables todas las quebradas y valles. Es más peligroso cuando las sacudidas sísmicas muy fuertes de la cordillera del Quindío, así como la de toda la sección de los Andes, obstruyen el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí se llama volcán a los derrumbos de rocas!). Luego el río crece hasta romper el dique. A veces el Quindío y el San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros se encuentran bloqueados entre ambos ríos de la selva de tal manera que no pueden ir ni para adelante ni para atrás. En ese caso una escopeta es de gran ayuda porque aquí hay muchas pavas (Phasianus y Crax), de las que uno se puede alimentar; también con frutos de palma, a pesar de que son escasos; cogollos de palma (las hojas no maduras y más gruesas); nueces... Nuevamente me refiero a la forma de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte por el miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3 hasta las 4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por cuanto uno tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la ranchería muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del espeso bosque al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque (plantas trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan palos. Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la casa, con habilidad y solidez admirables. El dibujo muestra el armazón. Este es amarrado con bejucos o en su defecto con pita o fique Agave, para luego cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por tanto: Bosquejo de mano de Humboldt Las tejas son hojas de Novum Genus Monandriae, dibujadas y descritas en el río Magdalena, muy diferentes del Thalia Geniculata, y según la propia confesión de Mutis (aunque él conoce la flor sólo a través de mis dibujos) un nuevo género. Esa planta, bijao (así llaman los americanos a todas las heliconáceas, y casi a todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito botánico. Crece en todo el valle del Magdalena y en los ríos afluen¬tes del Magdalena, muchas veces también en la caída occidental de los Andes, en el río Quindío, La Vieja y entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 - 20 pulgadas de largo, y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de salir de viaje haciendo una incisión o un doblez en el nervio de la hoja. Bosquejo de mano de Humboldt Valiéndose de este doblez el carguero cuelga las hojas a manera de tejas, en los hilos o bejucos con los que está amarrado el armazón. Todas estas son viejas artes de la experiencia indígena, aprendidas por los españoles. Es incomprensible cómo esos techos de hojas, mejor que cualquier carpa, resisten a los mas fuertes aguaceros. Esa admiración aumenta cuando se tiene una clara idea de la tremenda cantidad de agua que frecuentemente se precipita del cielo durante 96 horas ininterrumpidas, con truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro viaje por el Quindio tuvimos tristes experiencias porque llovía a cántaros día y noche, con truenos retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior Candicans) tiene una capa blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la penetración del agua. En cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así lo llaman los habitantes) y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la cordillera porque el techo ya no aguanta el agua. La casa es tan espaciosa que caben 2 catres. Debajo y al lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros 5 - 6 cargueros, cuyas transpiraciones y gases no son más agradables que los de los bogas en el río Magdalena. Los extremos abiertos; el frontón de la casa de hojas lo cerramos con nuestros toldos. Es muy desagradable que en cuanto se levanta el sol sobre el horizonte, por las mañanas, se empieza a enrollar las hojas (por miedo de que se sequen demasiado). Por consiguiente, si se quiere acampar algunos días, como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se está expuesto al ardiente sol y se cambian rayos solares por aguaceros; se corre el riesgo de mojarse hasta los huesos en un instante por cuanto no es posible cubrir la casa rápidamente con las hojas. Para una casa espaciosa y una cocina abierta, que se construye al lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4 arrobas, y las carga un peón. Vista global Geonostica Véase mi cuadro mineralógico de la América Meridional. La Cordillera Real o de los Andes, que en el norte del Perú forma una cordillera angosta, en Quito se extiende en un gran macizo montañoso del que salen varias ramificaciones, divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud en el Reino de Nueva Granada. El punto de esta división es el Páramo de las Papas, al sudoeste del Caloto. La Cordillera Oriental pasa al este del río Magdalena y Neiva, por el Páramo de Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca, Páramo de Tuquillo, Pamplona, hacia los Nevados de Mérida y Santa Marta. La Cordillera Central pasa entre los ríos Magdalena y Cauca, por Guanacas, Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de Arma, hacia Guamocó y cerros de San Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va al oeste del Cauca por las montañas o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro del Torrá (el más alto y famoso cerro del Chocó, entre San Agustín y Dagua), montaña de Nóvita hacia Citará y cordillera del Sinú. La cadena central es la principal; como lo demuestra su altura y sus primitivas masas montañosas, no cubiertas con arenisca. Tiene una altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de latitud, y esa cordillera gana altura hasta mas arriba de la nieve, como en el Nevado de Puracé, cerca de Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan, Tolima y Páramo de Ruiz. La masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene nieves eternas, de tal manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte. La cordillera decae rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle de los Osos, con una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental que divide el valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece baja desde los 2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo, está coronada por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde, Chingaza, cerro San Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna más de 2.100 toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud (donde la cadena Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera Oriental se eleva en el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos poderosas masas montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena montañosa occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende occidentalmente desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia la ensenada de Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en ninguna parte sube a más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los manantiales de los ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda, las tres cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos valles del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar) separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta, con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi desaparece lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las más altas muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino al final de una sierra de menor altura. En la Cordillera Central se encuentra el granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a nivel de tierra, desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San Lúcas. Cerca de Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué, apenas se lo ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del Magdalena incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se encuentra cubierta casi totalmente con formaciones estratificadas del Magdalena. Allá, en el Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz Verde y Laguna de Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a 1.800 . 2.000 toesas de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante singular el que la misma formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme manera, a una altura en la que en el viejo continente difícilmente se ven capas estratificadas, no cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real. Yo personalmente estoy inseguro si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes. ¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva, que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud, en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura; un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas (conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico. _____________ (Anotaciones al margen derecho:) no en la cumbre, pero si en la vertiente occidental se presenta arcilla pizarrosa en forma de islas, entre Fusagasugá y la Palma en la región de Villeta y Moniquirá, hay arcilla esquistosa primitiva. _____________ Además es sorprendente que las dos cuencas de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de Mompós y de Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que los inmensos valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a pesar de que se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el grosor de las estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más estrechas, y menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama. Porque aquí (indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa Fé, Sumapaz, con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el granito desnudo sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra del Meta, Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan el misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo). Mas hacia el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de México, no hay nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a la cadena oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había medido, tiene más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400 toesas. A 2.000 toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas. Así, en la parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre Puracé y Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas, como lo enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los declives más suaves). _____________ (Anotaciones al margen izquierdo:) De vez en cuando es posible encontrar arenisca en alturas desiguales porque se sedimentó en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin comunicación entre sí. Pero en el valle del Magdalena esta explicación es imposible porque aquí, en una cuenca, las faldas montañosas que la circundan están cubiertas con piedra arenisca, de manera desigual. Continuación del capítulo 36 Ya que desde Honda hasta Ibagué habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde Cartago hasta Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la fisonomía de la más vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención es tanto más natural, cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no sólo un poco, con la idea de haber visto lo más grande y elevado de esta tierra. ¡Montañas de la luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando nuestra cultura por otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y prejuicios, desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas Indias. Ver mi empezada composición sobre la fisonomía de las montañas en de Haeftens. la cadena de los Andes tiene la misma forma que todas las montañas de granito de otras partes del mundo. Esféricas, cumbres como segmentos esféricos, contornos suavemente redondeados... Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia, así el Riesengebirge, el Thüringer Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de los Alpes, Pirineos, la cordillera de Toledo, la cordillera de Caracas y todas las cadenas de granito que yo había visto en el viejo y nuevo continente. Esta forma seguramente se origina por la altura y la edad de aquellas cumbres que los eleva encima del escenario de posteriores corrientes, destrozos, tumultuosas hazañas de la creación, por la falta de estratificación que en micacitas forma cantos y dientes pizarrosos porque los estratos se rajan y resbalan; y por la falta de un tejido filamentoso y la falta de una atmósfera calmada en las alturas con acción uniforme y paulatina, mas disgregando que destruyendo. Así, la forma del granito común y corrientemente no estratificado. Pero en el granito mismo se elevan masas individuales en las que en el afloramiento se encuentra el propio granito con grandes cristales de feldespato y esteatita; en parte sobre el granito sienita y sienita en forma de pórfido, en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de Chamonix, y el Drachenfels, cerca de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de Cura, en la Cordillera de Caracas, tiene masas de granito estratificadas, en las que las capas están erigidas según prodigiosas leyes de atracción, hasta que convergen en pirámides. Esas masas más raras de granito se distinguen particularmente frente a las formas esféricas del resto de los granitos. Tienen casi la forma grotesca de los esquistos de pórfido, pero siempre en contornos medianos y dientes medianos, de estilo más simple, dirigido más hacia uno que según varios puntos. En los Andes no había visto estas estratificaciones de granito. Las más altas cumbres, nevados, aquí se distinguen mediante figuras en forma de torres y castillos, y casi siempre por conos enormemente truncados; así el Tolima, Quindío y Ruiz; a lo lejos aparecen como conos truncados, como pirámides, y así es la vista de las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde el Monserrate, desde Honda, tan grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei desde la torre de Marcus, cerca de Venecia; hay que esforzarse para considerar todo eso como granito. Mientras más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo grotesco cambia, pero los nevados siempre aparecen como masas en formas de torres y casas (por eso arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la condición desamparada de ese mundo indígena me impide, debido al aire enrarecido alcanzar las cumbres de esos nevados, y debido a que uno no puede acercarse a los nevados demasiado para darse en su cercanía una idea clara de su forma, así sólo se puede juzgar sobre sus masas montañosas, a raíz de las piedras y los detritos arrastrados por el agua nieve. Esos cantos rodados los he visto muy parecidos en los puntos más distantes; en el río Gualí que baja del Ruiz y Páramo de Herveo; en los ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado del Tolima; cerca de los nevados del Quindío y San Juan, en el paso de la cordillera; así también en los ríos que bajan del nevado Barragán —de tal manera que casi no cabe duda de que todos los nevados, todas esas formas arquitectónicas están construidas de la misma clase montañosa. Esa clase de montaña es difícil de denominar; es análoga la del Drachenfels y Siebengebirge, cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita Werner, siendo mezcla de, 1) mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con brillo de concha perla y muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como el feldespato del Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide. 2) de poco cuarzo, cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra cristalizada en láminas, pero acumulada en columnas de mica caucásica pero cuidado para que no se confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda cristalizada negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es más fibrosa que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero llamarlo, en vez de pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito porfidiáceo); la misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de feldespato, casi ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles (fenocristales) apretados en una masa fundamental [pasta] arcilifera de color, ora blancorrojizo, ora gris amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas, análogas el granito, son sin discusión los elementos que dan a los nevados la forma arquitectónica extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios más bajos lo demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen muy alto en el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así, aquella sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de Neiva y entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las arrastran al Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita con cantos rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río Negro, que rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo, mezclando sus cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la formación de sienita se demuestra también por la circunstancia de que nosotros habíamos visto aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente rodados, no rocas in situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la altura de 1600 toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas, y aún hoy en tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación de sienita tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las 1600 toesas _______________ es muy buena prueba de que lo mismo que el pórfi do de transición de Popayán pasa a Traquita hay también sienitas con cuarzo [pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su cuarzo y pasan a traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica y de masa fundamental [?], granitica, granulada. _______________ Formas cónicas y contornos arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua? _______________ i.e. donde no arden volcanes, como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y diabasa, _______________ Los componentes de los Andes son como las de todas las elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y micacita. Dolomieu me dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar las formaciones de granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres clases montañosas siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y no se pueden definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos veces, una gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda España, y he puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un observador tan exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas más elevadas del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del Reino de Nueva Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina, en el término de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se observan cambios en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania especialmente en Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas montañosas uniformes y totalmente separadas la una de la otra. Pero esta vecindad no decide nada frente a la edad relativa. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo): granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es tan común en Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau de l’Amerique Meridionale). [Adicción posterior] no había visto hasta ahora (escrito en Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la elevada cadena de los Andes; ahora acaso, cerca de Acapulco. Bosquejo de mano de Humboldt Si se sale del granito en d hacia f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto más bajo b c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por eso que aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que éste sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como en el Erzgebirge, Freiesleben. En la Cordillera de los Andes no he encontrado hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el que había visto cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de Seissen, en el Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde en los Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña, en la costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a considerar el granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al pie de los Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del valle del Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de Ibagué, en el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima, también cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán. Ese granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un poco de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta; barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el primero es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se hizo tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región gnéisica se encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de feldespato alterado); también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del gneis hacia la magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones de Freiberg, señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del gneis, o se trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo que llamamos diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y nitrógeno, formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las fuerzas químicas? La micacita, siempre sin granates, en los Andes del Quindio, Tolima... cubre el granito y en las faldas oriental y occidental, especialmente en la región del Moral, quebradas del Azufral y Aguas Calientes, en torno a Toche, en el Alto de Tres Cruces (donde se erigió una plancha de micacita, muy curiosa y bonita, orientada de oeste a este como recuerdo de que allí celebró misa el arzobispo de Popayán), los Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de Boquía y Portachuelo; es decir existe una poderosa capa de micacita de más de 600 toesas. En esta micacita de los Andes hay cuarzo detrítico con pirita entremezclada y a ella probablemente se debe el origen del azufre natural en la Quebrada del Azufral. Las aguas de esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de ácido sulfhídrico gaseoso un poco blanco lechoso. No sólo en el Tolima las aguas se saturan con ese gas, sino también a todo lo largo del camino. Con bastante peligro, colgados de ramas descendimos al abismo, donde se arranca el azufre de las rocas; al norte de la Quebrada del Azufral donde el barómetro marca 272 lin., aire, 16,5 R, encontramos una especie de cueva de la que brotaba vapor de azufre (38°, 2 R). Estando agachado, el gas de azufre me produjo mareos, a pesar de que mantuve el termómetro sólo pocos minutos en el hueco. La quebradita de azufre apenas tiene 23°,3 porque está mezclada con agua nieve. La familia blanca que vive en Moral se ocupa únicamente en la minería de azufre. Ellos recogen en parte arcilla gredosa mezclada con azufre natural en micacita descompuesta, en parte azufre mismo, desprendido con barras de la roca firme. Aquí se encuentran grietas y pasadizos llenos de azufre natural amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de azufre, probablemente (igual a los yacimientos naturales de alumbre del Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen muy nuevo con azufre separado del hierro de la recalentada pirita (***) y, quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda precipitado en las grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la naturaleza tiene aún otras vías de producir azufre a partir de distintas clases de tierra, así como se forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad en algunas plantas, presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la teoría de los volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria inmensamente importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en grandes cantidades, se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé..., prueba ésta de la uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes. Hasta ahora no he visto en los Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que se transforma en arcilla pizarrosa. El gneis y la micacita, que empieza a cubrir el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse mucho más que hasta 230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la Guarida del paramo del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de grano más fino pero libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por consiguiente, hoy en día. Bosquejo de mano de Humboldt en una altura media, c d, una especie de abrigo alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no alcanza ni al pie, ni a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido por transformaciones posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el mar caótico cundo se formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal vez de origen más reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de sienita, incluso la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de origen mucho más nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la singular roca de sienita, ya descrita. p. 24. A juzgar por la falta de cantos rodados de granito en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su frecuente ocurrencia en la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en la ensenada del valle, entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la presencia de micacita pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental de los Andes. En la falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas bajan más impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental. El declive occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay que atribuir que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es acarreado por las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente cerca de Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle oriental del Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa, café rojiza y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos rodados de diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas) ______________ [Anotaciones al margen derecho): En sitios meridionales al sur de los Andes, por ejemplo en el cerro Munchique, al este de Cascabel, se presenta sobre el granito sienita antigua sin feldespato vítreo o nacarado, sino una combinación granulada de feldespato común cristalizado, blanco-rojizo, en menor cantidad de hornblenda negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y ninguna mica, parecida a la antigua sienita que encontré en la isla de Cuba, cerca de la Regla, que está superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa rica en plata, y atravesada por venitas de Calcedonia. Ese horizonte con oro en polvo parece existir a través de todo el valle porque al oriente de la cordillera del Chocó también se le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla occidental del Cauca. El hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en Cartago, Buga y Cali, y que allí solamente pueden lavar oro en los actuales ríos, se debe en parte a las destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle de su nombre, y en parte a estratos estériles depositados sobre el granito; faltando estos estratos en el terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca, hacia Quilichao y Alegría, faltan esos yacimientos estratificados. Un importante examen consistiría en determinar si el conglomerado cercano a los Andes no es aurífero en ninguna parte, habida cuenta que contiene los mismos fósiles que se encuentran en los lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue destruido muchas veces y en sus erosiones no se encuentran granos de oro, casi se debería pensar que esa vieja formación de arenisca no contiene oro. Eso por lo menos demuestra que no es simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro en polvo (así llamo abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que contiene cantos rodados de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que es más vieja, porque si fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el conglomerado, y sobre la objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en polvo encima del conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la superficie del conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por calcita, yeso..., y que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos F _______________ Porque solamente una superficie tan fácilmente cambiable, como la arcilla gredosa (letten) y montañas de aluvión no han cambiado. _______________ Pero lo que más demuestra que el polvo de oro se ha originado en una muy, muy nueva evolución geológica es la importantísima circunstancia para el lavador de oro consistente en que la mayor cantidad de ese metal se encuentra en terrenos bajos y en collados o en gargantas secas principalmente en aquellas donde convergen varios barrancos secundarios. ¡Qué nueva debe ser una transformación del terreno, ya que no ha cambiado la actual superficie de la tierra, es decir una superficie tan fácilmente variable de arcilla gredosa y terrenos aluviales! Sobre la sienita yace principalmente en la vertiente occidental de los Andes una muy rara formación afín a la sienita porfidiácea, una diabasa primitiva. (Urtrapp). El parecido de esta con el basalto y basalto diabásico filoniano (como con el del Dransfeld, cerca de (Göttingen) es tan grande que uno puede equivocarse fácilmente. Pero la comparación de la construcción de los Andes con la de la Cordillera de Caracas, Cordillera de Parima, con la del Fichtelgebirge de Franconia y otras cadenas de granito, elimina totalmente las dudas sobre la existencia del Urtrapp primitivo. En el Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa forma mantos en el gneis y sienita, asimismo forma mantos en granito, en la cordillera de Caracas. En los elevados Andes, en ninguna parte he encontrado el Urtrapp entre rocas primitivas; pero su distancia de otras formaciones filonianas, su reposo inmediato sobre sienita y gneis, así como su iden tidad exterior con la indudable y primitiva diabasa de Caracas, me afirma que pertenece a una formación de transición y no a la filoniana. Esa diabasa se encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán, entre Iraca y páramo de Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua cuenca del Cauca, donde en larga loma forma la antigua orilla, descendiendo profundamente en el valle, en el curato de Quina Mayor y en los manantiales de Mandiva y Páez. Esa diabasa es negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el feldespato está íntimamente mezclado con la hornblenda que apenas se lo reconoce a través de una lupa, en la mayoría de las veces no contiene fósiles (fenocristales) incrustados y es fácilmente confundible con el esquisto anfibólico; a veces también contiene (como cerca de Quilichao) grandes y (especial mente y en gran cantidad) de olivina (1)verde espárrago, en delgadas zonas. Nunca es pizarroso; tiene estratificaciones en lajas de 12-14 pulgadas; no intranquiliza en absoluto al imán; contiene mucha pirita (maciza) entremezclada y se descompone en la superficie como el basalto, en arcilla de color amarillo-ocre, y (especialmente) en los afloramientos está conglomerado a bolas casi siempre de 18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas separadas. En el curato de Quina Mayor y Quilichao, esa diabasa primitiva forma la peña donde están directamente superpuesta por el horizonte de oro en polvo que también comprende los cantos rodados de la diabasa. La arcilla gredosa café-rojizo y café-amarillenta que, desde el río Fraile, llena la parte suroriental de la cuenca del Cauca, probablemente en gran parte debe su origen a la descomposición de la diabasa, de la misma manera que en la cordillera central de Bohemia la tierra negra se debe al basalto. Digo, en gran parte, puesto que es propio de las formaciones de diabasa y trapp (Werner), que con ella se han precipitado grandes formaciones de arcilla y arcilla gredosa (letten). La arcilla gredosa cubre en grandes cantidades la región situada alrededor de Tetilla de Julumito, cerca de Popayán (Los Cerillos); el camino de Popayán a Almaguer, en todo el trecho donde se encuentra verdadero basalto (Tetilla), pórfido de sienita (Puracé) y granito porfidiáceo en forma de columnas aisladas. Ésas masas de arcilla gredosa (letten) que acompañan a las formaciones trapp, no sólo hacen el camino a través de la cordillera de los Andes tan inaguantablemente resbaladizo y casi insuperable, sino que también tienen una triste influencia sobre ciertos sucesos naturales. Los volcanes andinos actúan en la formación de diabasa - trapp y vomitan (porque en volcanes tan elevados la roca fundida, lava, no puede llegar a la boca del cráter) sólo vapores y agua azufrada. Las colinas de arcilla gredosa (letten) de los alrededores se reblandecen y se deslizan... Así ocurre en Riobamba y en el Tunguragua. Además, la arcilla gredosa actúa por si misma mediante su enorme afinidad con el oxigeno (ver mi Mémoire sur les terre), y de este modo se originan, creo, fácilmente incendios en las montañas, cuyas rocas contienen mucha alumina todo explica la ocurrencia en los volcanes de diabasa, sienita, sienita de obsidiana y basalto, pórfido... ______________ (Anotaciones al margen derecho:) no dolerita sino diabasa de transición, como la calcita negra de cubertura, sobre pórfido de transición, demuestra que se transforma en traquitica, p. 39 y 24. ______________ A 2° - 3° de latitud, alrededor de Popayán, una formación trapp ampliamente extendida, ver libro Amarillo, viaje a Puracé. De Quilichao hasta Sotará, en 50 millas cuadradas, no se ve ningún granito; sólo cerca de Timbío, en los manantiales del río, de Las Piedras, hay micacita en la superficie; por lo demás, todo esta cubierto con sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes alturas con obsidiana de pórfido (Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas rocas con mucha hornblenda y con feldespatos vítreos, toman aquí la forma exterior de columnas de basalto. En todas partes se ven, alrededor de Popayán, conos truncados, cumbres redondas como una bola, tetas, montañas gemelas, contornos que hacen recordar los de Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma de cono hacia Jelima y Cali; así es el alta Chisquío, desde donde se ve el mar meridional con dos tetillas arriba, sobre la inmensa loma; así es el Broncaso, recortado en forma tabloide, cerca del Alto de las Piedras; así es el inmenso Pan de Azúcar de la Mazamorra y muchas otras montañas del Chocó, las que se ven desde Buga y Quilichao; así es la Tetilla de Julumito. Al principio se está dispuesto a considerar todo eso como si fuese basalto o diabasa, y las formas columnares de las partes engañan todavía más. Pero no, la mayoría de esas montañas cónicas son sienita porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad de feldespato nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto (2) sólo he visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y precisamente ésa carece de fragmentos columnares separados. Las columnas, excelentes, muchas veces de 18 pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy regulares de Pisojé, ni siquiera son diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo con feldespato común, mica negra y muy poca hornblenda. Esa región es según eso, más análoga al monte Eugenei (el “Graniti Colonnari” descrito por Strange), al cual vi en el Abano, que a los basaltos de Bohemia. Esas columnas de Pisojé, en la orilla del Cauca, declive occidental del Puracé, son en parte verticales, en parte están paradas perpendicularmente sobre horizontales. Es curioso que el verdadero basalto de la Tetilla se encuentra en pleno valle, talvez un indicio de cuanto más nuevo es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y más nuevo que los granitos porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa porfidiácea y pórfido de sienita del volcán Puracé y Sotará Addenda para el viaje a Puracé, ver Libro Amarillo. Es un hecho seguro y confirmado por todos los viejos habitantes que el páramo de Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40 años. Antiguamente este volcán era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió romo y actualmente parece una meseta. Este cambio es demasiado considerable y regular como parte atribuírselo a cambios producidos por la nieve. También los indios aseguran que hoy en día se observa en la cima del Puracé una suave depresión. Por consiguiente, el fuego ha ahondado el interior del volcán, el cual está precipitándose, hundiéndose como un edifico al cual le faltan los cimientos; una tremenda idea que llena la inspiración al pensar en la enorme masa de piedras en él volcán andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla, en los Cerillos, así como en otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el pórfido, pasando del denso al finamente granu lado muy veteado por calcita blanca, sin petrificaciones, pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo, desprendiéndose y descascarándose. La modi ficación negra tiñe los desprendimientos, un verda dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el mar caótico se precipitó aparte del ácido carbónico también caliza. _____________ bien que, p. 25 pórfido de transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde detenerse? pero Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p. 175. _____________ No debe confundirse esta formación calcárea con la que llena la parte honda del valle del Cauca, es decir el antiguo lago de Quilichao hasta el salto de San Antonio. Ese lecho marítimo, así como el del Valle del Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca arcillosa, que se apoya sobre los Andes y sube, como en las cercanías de la [Macana], piedra molar en el declive occidental del Quindío. Sobre esa arenisca, en muchos puntos, hay caliza compacta, especialmente cerca de Cali (desde donde va hasta Popayán), y encima de la caliza aquí y allá, yeso, pero la caliza y el yeso fueron arrastrados en el pasado por antiguas avenidas del agua; por consiguiente en la cuenca del Cauca se lo encuentra escasamente como ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé). La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán, donde hay fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá... La cuenca del Magdalena tiene la misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se encuentra limonita parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de Maracaibo y Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra madera petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto hay en la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al Totenliegenden de Turingia. (Comentario marginal, adición posterior a la derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra que una parte de esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido de transición y cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición que se acerca a la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de transición, p. 34. (Anotaciones al margen): Cerca de Cali, en Pereira, cerca de la cadena del Chocó, hace 3 -4 años un trecho de tierra empezó a arrojar humo y se formó un pequeño crater; en las inmediaciones desenterraron bolas de pirita de 7 - 8 pulgadas de diámetro, las que en contacto con el acero producen tantas chispas como nunca he visto en ninguna parte. Se taparon algunos huecos con tierra y aparecieron otros. La ciudad estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo se apaciguó. ______________ En el nevado de Barragán hay auténtico pórfido de retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el Chocó hay glosopetren de 4 pulgas de ancho. ______________ (Adición posterior): Cerca de Santa Ana hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de Croton sanguilf, Cumanaoua, diferente. ______________

Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío

  1. Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío.
  • Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar información sobre la región.
  1. Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del Quindío.
  • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su experiencia en la región.

Paradas

  • Ibagué
  • La Palmilla
  • La Ceja de los Volcancitos
  • La Guarida del Páramo
  • El Moral
  • Boquía
  • Portachuelo

Intenciones

  • Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  • Aprender sobre la historia y la economía local.
  • Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  • Reflexionar sobre su experiencia en la región.

compilar del siguiente texto una reseña relacionada con su estadía en boquia, y la descripcion de los cargueros y silleros y comose fabricaban las tiendas para pernocatar en el camino Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío En la mañana del 21 de septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa. Al llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población. Durante su estancia en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino. Humboldt se sintió conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en sus obras. A medida que avanzaban por el camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable. La crónica de Humboldt sobre su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de esta región de Colombia. Alexander von Humboldt quedó impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región. Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío 1. Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello. • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. 2. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío. • Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar información sobre la región. 3. Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. 4. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. 5. Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. 6. Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del Quindío. • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su experiencia en la región. Paradas • Ibagué • La Palmilla • La Ceja de los Volcancitos • La Guarida del Páramo • El Moral • Boquía • Portachuelo Intenciones • Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. • Aprender sobre la historia y la economía local. • Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. • Reflexionar sobre su experiencia en la región. Impresiones sobre el Camino del Quindío • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. La Gente y la Economía Local • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre. • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero. • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué. El Papel de Don Ignacio Buenaventura • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello. • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron. • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura . En la mañana del 21 de septiembre vadeamos el río Coello, que nace en el páramo de Quindío y el cuál pasaríamos por allí mismo de nuevo (véase mi copia del mapa del QuindíoEs muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago. La ciudad de Ibagué fue construida al comienzo de la conquista en una alta cuesta del Páramo de Quindio, cuando menos a 1500 t. de altura. La gran riqueza en oro, parte en filones, parte oro de aluvión, motivó esa aventurada posición, alejada de todo humano tráfico En la cordillera, entre Herveo, Páramo de Ruiz, Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro montañas cubiertas eternamente de nieve; sólo Herveo no tiene nieve permanentemente) existe casi la seguridad de no poder encontrar indios salvajes (se dice mejor independientes) Pero al ser del Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven todavía indios libres en apartadas cordilleras. Es muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago. La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango. Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas. Ibagué es una mísera aldea en la que probablemente el número de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es muy extraño que desde la destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer. El clima es excelente, más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus habitantes da testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y produce cuanto se cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es eternamente agradable y hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de desfallecimiento.. todo esto no pesa más que el goce de satisfacer la tendencia hacia una vida libre, sin obligaciones, salvaje como la del jabalí. Tan fuerte es el ansia del hombre social de retornar al rudo estado natural. De ahí, el gusto de las clases cultas por la caza y por los viajes a los bosques y a los ríos... Los padres llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años cargados con 15 libras. Con la edad, la carga aumenta; no se abandona una profesión a la cual se ha acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga por los Andes 5 a 7 arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino está muy malo, en 15 días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y, como el regreso tarda 4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 - 12 pesos, de los cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender el viaje. En un país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y donde el trabajo humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir este oficio de cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad a la energía humana. Este cambio es posible poniendo, abriendo mejores caminos, ya que los hombres pueden trepar, llevando carga, altura que los animales no pueden escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta ahora lo contrario. Se debía haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el Peñol, hacia Medellín y haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier época del año; pero no; la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros con respecto a que su ganancia disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido mejorar el camino. La localización de la ciudad de Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común, sobre una mesa (meseta) entre los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de la montaña, que descienden desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in mensas profundidades. El agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría debido a que está mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el suroeste se tiene una romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy extenso, 200 m. de profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las cuales sobresalen altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza. Un puente de caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna obra colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle, anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido enviados por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85 años, don Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don Ignacio Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en descomposición, don Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de rentas de tabaco y aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era relativamente instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y Tejada. En el convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por Felipe II) vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega había abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto Cabello, desde hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá probablemente al interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la similitud del clima y a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del Magdalena. En Ibagué fueron ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque habían practicado sodomía con una mula (para llegar más placenteramente al trabajo) y por ello no fueron completamente enterrados. Es extraño que en este país, donde hay tal cantidad de mujeres de todos los colores, que en un país, así, las mulas tengan que cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena aquí al destierro, pero los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. Se enviaron expertos desde Santa Fé, quienes avaluaron el camino en 18.000 p. Como lo que los hacendados habían dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal exigió que Buenaventura entregara 6.000 p. El contestó, con gran acierto, que, de acuerdo con su lógica, debería suceder lo contrario, que él exigiera... El fiscal calló. La rigidez con que Buenaventura juntó todo para el mejoramiento del camino; la sugerencia que le hizo al virrey para el mantenimiento del camino: por cada carga hacer pagar 2 reales de aduana (en un año entrarían 600 p. y todavía funcionaba el transporte principal, por costumbre antigua, pasando por Guanacas). El flete tan barato que servía a los intereses privados de algunos habitantes ricos en bueyes (quienes no se daban cuenta de que es preferible hacer en un año 5 a 6 viajes por caminos mejores, cobrando menos, que, por el contrario, realizar en un año dos viajes por caminos pésimos ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*) ytodas estas circunstancias se conjugaron para terminar con el mejoramiento del camino. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango. _______________ [Nota marginal a la izquierda en la página 169:1] Es injusto que la jurisdicción de Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que hacer sola el camino (aunque Buenaventura comprobó a través de las actas —documentos— que es una obligación vieja de aquella jurisdicción el mejorar el camino de tiempo en tiempo, y que esta obligación se cumplió mejor en los primeros 50 años después de la Conquista). El interés es que toda la región comercie con el Chocó, Popayán, Quito y todas las provincias al occidente de los Andes. Por eso es de alguna forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué) se oponga siempre que so trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo se vuelva a realizar sólo a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la ruina de la ganadería que pasa a segundo plano por el mejoramiento. Que el gobierno adelante el dinero y lo recupere de nuevo a través de impuestos, (los cuales se pagarán tan voluntariamente como los del dique de Fontibón) y entonces la mejor parte de los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a oponer. _______________ Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta... _______________ [Adición complementaria] Buga Fusilado en Buga Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los 125 que hizo fusilar Morillo en el mismo año [Notas marginales a la derecha en la pág. 170] El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas. En el camino de Buga a Popayán, al norte de Río Palo, vimos con estremecimiento la localidad de García, donde habita la asesina Lemus, una mujer de la distinguida familia Arboleda de Popayán quien asesinó, con su primer marido y con dos negros, a un enemigo, europeo de nombre Crespo, en Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito los condenó a todos a la horca, pero la sentencia se aplicó solamente a los esclavos, cuyas cabezas se ven en Popayán en las rejas. La poderosa familia escondió a la señora, la colgaron en efigie; y tiene la frescura, creyendo que todo está olvidado, de volverse a casar y de vivir abiertamente a dos días de viaje del lugar donde cometió el crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió dispensa para el nuevo matrimonio, gritó con razón que existen hombres tan dementes que se casan con una asesina. Pero como la iglesia pidió silencio y exigió el sacramento del matrimonio, el obispo tuvo que permitir la boda. Tan grande es la influencia de algunas pocas familias en los países distantes, para las cuales no es imposible embellecer el delito. Medición del Tolima [Adición posterior:] De mi diario de Nueva Granada Al. Humboldt Latitud 4° 46’ Véase p. 66, 67 Medida del Tolima (Volcán al oeste de Santa Fé de Bogotá) He hablado en muchos sitios (p. 67) de la inmensa pirámide, ¿granítica?, de Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se la ve desde los más alejados puntos del Reino de la Nueva Granada, desde Honda, Santa Ana, Guaduas, Santa Fé, el páramo de Chingan, Melgar, del Hato de Quemado, cerca de Fusagasugá, de Ibagué y de todo el valle del Magdalena al sur del Saldaña. Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme masa de nieve que presenta, y él sólo podría bastar para situar en el mapa una infinidad de lugares. La operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy imperfecta. Para medirlo no es posible acercarse más que hasta el Valle de Carvajal, cerca de Ibagué, ya que los pocos indios que aseguran haber llegado al pie mismo de la nieve, aseguran también que allí el terreno es tan desigual que seria imposible hacer una operación geodésica. En el valle mismo, donde medí, tuve que vencer grandes dificultades para hacer la nivelación. Sinembargo, me halaga que la operación fue bien ejecutada. Los ángulos tienen una exactitud mejor que 8’’, creo de cerca de 5”. La nivelación fue hecha con el anteojo de prueba, colocando horizontalmente; pero la base: He ahí la dificultad no fue medida como la de Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con una cadena de Le Noir, pero con esmero... El terreno, por sus desigualdades, no ha permitido sino tomar los ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima se presentaba desde aquí menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende del flanco que ofrezca el Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve, pues el casquete de nieve que hay, es tan enorme que todos los indígenas aseguran que un día la cima es más puntuda, que otro, mesurada, que se forma nieve, o que se derrite. He aquí la forma que presentaba Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en que este coloso permaneció descubierto durante tres horas sin átomo de nubes. Medí el saliente occidental, que es lo que parece algo más alto que el resto. Seminario, II p. 176 Fig. I El plano del terreno donde medí. Bosquejo de la mano de Humboldt [Adición:] Sextante de Ramsden El señor Oltmanns encuentra para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del mar. Fig. II. Bosquejo de la mano de Humboldt Medida de la base Los ángulos de altura fueron tomados en A y en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo un ángulo de 16° 80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los ángulos se igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los contornos de nieve se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la oscuridad del espejo. Nótese que es necesario _______________ [Nota en el margen izquierdo de la página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima más alto que la azotea del Observatorio de Santa Fé: 1524 toesas Azotea: 1358 t. Tolima, sobre el mar: 2882 Mesa de Herveo, sobre el nivel del mar: 2871 t. Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal del Tollina a la altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la parte nevada del Tolima 2882 - 2465 417 t. Ángulo de la línea que une el Tolima y el Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más arriba, p. 67). El Páramo del Ruiz tiene una sierra horizontal de puntas caprichosas de las cuales solamente algunas pasan el limite inferior de la nieve. Semanario II, p. 176. Yo le doy 2865 toesas. Relation Hostirique, III, p. 204 Caldas, anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6. El señor Galle encuentra por encima de la estación A (669 t.). He aquí la cima a 2120 toesas, el límite de las nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima 2785 t., el límite de las nieves 2354 t. (abril 1842). agregar 1’ 30” a los ángulos que da el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin corregir por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra... En la estación B, la cima tenía sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es visible el fin de la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de p era 12° 40’ 10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba Tolima por encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la cima estaban en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula. Medí las pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré con el sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es decir, que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A, habiendo quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que el error fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias confesando las dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar completamente, falta de tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar los máximos del error. Mi ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del horizonte [artificial], y 8-12 pulgadas más alto. En B la distancia era de 10 pies 5 pulgadas, y la elevación apenas 13 pulgadas. Declinación magnética en Ibagué (p. 10), 5° 10’ NE. Llamada la más alta cima del Globo en el Hemisferio. Semanario, II p. 212. con Himalaya. _________________ La nivelación, con más de 18 estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La señal X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia, que la hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más alto que A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las distancias BS y XA fueron medidas inmediatamente; BS, reducido al horizonte= 462 metros XA= 77,4— 539,4 Para encontrar SX medí un triángulo rectángulo en el cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX = 72’ 80” [Adición:] 72° 30’ Oltmanns Para medir el cuerpo de la montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb 1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta tomar la mitad de la anchura por que no se veía la falda de la montaña del lado oriental. Como el límite inferior de la nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’. Desde el punto B (estación superior) ha sido levantado el centro del Tolima, haciendo un ángulo de 27° al occidente con el polo norte magnético; y la iglesia de Santo Domingo de Ibagué estando a 35° 55’ a la derecha de la estación A, es decir, ABC 35° 55’ otra parte Semanario, I, p. 3-8 2819 t. El barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro corregido, termómetro, 17 R. Esta es mi medida: 2863 t. este es también el resultado que obtuve en Kl. Schr. I, p. 460. El Semanario, II 178, coloca Tolima 1524 t. sobre Santa Fé, donde altura observada 2882 t. 669 163 832 Por un cálculo hecho de prisa parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A está a 1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas sobre el mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón. [Aquí el fin de la parte principal:] __________________ Perdí el cálculo del señor Oltmanns, pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863 t. sobre el mar. __________________ [ ¡Tachado por Humboldt! ] A, daría por La Place 4215 m. 608 t. 2163 2771 __________________ El cálculo hecho con el ángulo de Santa Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando se considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y como las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día por las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser evaluada y verificada con gran exactitud. No es de extrañar que yo tuve estaciones donde la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil criticar que hacerlo mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con esta condición como pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la montaña, una gran base me pareció el punto más esencial. [Adición posterior:] Termómetro en Popayán agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30. iaje por la cordillera de los Andes Más adverso que el mismo viaje son los preparativos. La apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos los criollos de convertir los aspectos más comunes en algo prodigioso y monstruoso, y el interés de los sectores más populares de describir el camino como excesivamente largo y peligroso - eso ocasionó interminables y no solicitados consejos, contradictorios...- Ora aconsejan dejarse cargar, ora tomar mulas, ora un toldo de lino, ora hojas para el rancho porque aquél, mojado, pesa mucho... Los muleros son, y eso no con injusticia, tan delicados que dejan reempacar las petacas (así se llaman las maletas americanas de viaje, una especie de caja de cuero) cien veces y pesarlas para que ninguna de las 2 compañeras tenga una libra más que [la otra...] Se aprende más fácilmente a bailar bolero, hablar cáusticamente.., que pasar el Quindio; así parece en Ibagué. La realidad es completamente diferente. Para gentes como nosotros que caminamos 6-9 leguas a pie, vadeamos ríos y permanecimos meses entre indios en las selvas, el viaje no tiene nada de extraordinario. El camino es una zanja con agua, rara vez empinado, y aún más raramente rodeado de precipicios. Está cavado en un granito meteorizado que tiene poderosos depósitos de arcillas producto de la descomposición de feldespato, y por eso es monstruosamente fangoso. Los aguaceros se juntan en los caminos y los derrumban con lodo y ardilla gredosa (letten). Ellos son casi siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal manera que se pueden alternar los pies con dificultad; por consiguiente, se parecen a la trocha de Honda, pero mucho más angosta por allí las rocas están erosionadas y se desmoronan en menor grado. El camino se amplía hacia arriba en forma cónica y el equipaje roza con las paredes. Muchas veces no se entiende cómo se abren paso las mulas y torpes bueyes. La profundidad de esas angosturas es de 20-30 pies, en las que con frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las paredes están cubiertas de musgo y sirven para agarrarse cuando se camina por los pequeños tabiques, los cuales han quedado entre los camellones formados por el paso de los animales; así, siempre se tambalea a derecha e izquierda y se requiere de apoyo. Esos camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies de profundidad, cunetas llenas de lodo negro, separadas por diques de 2 pulgadas de espesor; cuando el pie no da con el dique y cuando hay fuertes lluvias (como ocurrió en los últimos días en el Quindio), el dique se inunda y se confunde un hueco con el otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota con agua, sino que uno corre el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación obliga a poner ininterrumpida atención en el camino, una elección, un íntimo aconsejarse a si mismo acerca de qué hueco es el más profundo. Es lo peor del camino y cansa el espíritu. Además, nunca faltan las heridas que uno se causa mediante las muchas inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es demasiado ancho para poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es muy peligrosa. Es lo mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté inclinada a 30° y en la que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente estas angosturas tienen influencia muy dañina para la salud. En ellas se soporta un verdadero aire de sótano, el que debido al sin fin de vueltas está completamente estancado; un aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto con arcilla húmeda. Muchas veces la angostura durante largos trechos está cubierta de matorrales colgados de tal manera que se piensa estar viajando por un túnel. En esas angosturas he visto plantas etiolirte, y la obscuridad en pleno día es indescriptible. ¿Cómo puede ser saludable un camino, una travesía que sale de una llanura, pasando en parte por campos de hierba, en los que uno está expuesto a los más fuertes rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser saludable entrar en esos estrechos subterráneos y respirar aire viciado? Pero en un país donde no se razona, diariamente se repite que el camino del Quindio es sumamente saludable, que allí se sanan los enfermos... Se habla de las fuerzas maravillosas del agua, de las aguas delgadas, de la mayor pureza del aire... Lo que uno dice, durante cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si el primero fue un monje! Aparte de la circunstancial que el camino sobre los Andes está abierto por lugares que mantienen una altura media entre Guaduas y Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre el nivel del mar, de tal manera que se goza de agradable temperatura media, no se ve en que se basa la idea de la salubridad. Una selva espesa y húmeda en la que se pudre gran cantidad de materiales vegetales, depósitos de pirita que descomponen el aire y estratos de ardilla gredosa (letten), eterno cambio de los rayos solares al oscuro aire de sótano en las angosturas, la inevitable mojada de los pies con agua estancada en la que se pudren las raíces de guadua... Eso por lo menos no son causas de salubridad. Tampoco faltan personas que se han enfermado en Quindío; no cuento los innumerables cargueros porque en ellos la causa es el cansancio, sino los mismos viajeros... Considero que la fama de la salubridad proviene del bienestar que experimentan la mayoría de los viajeros cuando cambian una vida sedentaria por la de la selva. Los españoles en las Indias llenan su cuerpo con carne hebrosa cocinada en agua y azúcar; no se mueven a ninguna parte, huyen del aire fresco como si fuese veneno. En Quindio están obligados a realizar esfuerzos corporales; viven al aire libre. La falta de provisiones obliga a la sobriedad... Personas que solo conocen la sombra de los campanarios, consideran que cada bosque es un paraíso, por eso la gran fama de la salubridad y de la maravillosa naturaleza del Quindío. De ninguna manera creo que la montaña sea muy malsana, pero tampoco hay ninguna causa física para creerlo mas curativo que cualquier otro camino en un bosque (como por ejemplo entre Guaduas y Honda). ______________ (Anotaciones al margen:) Sobre la altura de los pasos y la diferencia entre el espinazo de los Andes y los picos, véase mi nota adjunta al manuscrito de Ramond sobre la altura de los Pirineos. Alpes y Pirineos Espinazo 1200 toesas Andes 1800 diferencia de los picos 900 toesas De Buga a 3 leguas a 500 varas en el meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de Cali y 7 leguas... el Buga. Llano Grande a Cali 3 leguas. ______________ Cuando se quiere evitar el lodo de las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio, por un estrecho atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la izquierda. Este cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente hacia arriba o hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre raíces que debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa que se está saliendo de una mina. ______________ (Anotaciones al margen derecho:) Cuando el camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros, en vez de mulas se utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para que carguen; en el lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni siquiera los bueyes, se utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y resistentes que todo. ______________ Esa es la fiel descripción del camino en la elevada cordillera entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en adelante se vadean pantanos, lagunetas, exactamente como si se paseara en un corral, en un charco de estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de guadua casi siempre es de 2 pies de profundidad y peligroso por las púas del Arundo Bambos y de la espinosa Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los cargueros pasan esos pantanos de guadua muy habilidosamente, sobre delgados juncos de los que cualquiera sin experiencia se resbala. Dado los afeminado de los americanos, el que no quiere caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye una vergüenza para hombres blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es casi imposible). Se dice montar sobre gente, como sobre caballos; andar en carguero, como andar en bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era usual que personas distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios, en una especie de litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento español y fruto de la comodidad, así como también de la necesidad en un país donde es imposible montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos caminos (por Mompós y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare y Medellín), montar hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en el Chocó, por los caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San Agustín, debido al estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar, montar sobre gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a Santa Fé de Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río Samaná, hasta el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca (*) a San Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en la provincia de Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de Ibagué; desde Cali al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago, Nóvita, todas las personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no sólo porque es lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar por ahí, ¡la vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 - 14 pesos. El hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y muchas veces de 15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era desacostumbrado y vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es decir de cargadores de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece una diferencia, lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso firme, seguro y cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea terriblemente en la silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú con espaldar contra el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el transportado pueda arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición, la cargada se vuelve muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas suspendido en la silla. Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas de madera, las que muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si, en el camino de Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les cargaba a espaldas en una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta. La silla está sujeta a la espalda del sillero mediante correa de corteza cruzada, la que pasan por el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre la frente y sirve para mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente recto y erguido, mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una miserable y desamparada figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos de roca. Si el carguero quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta muy extendido, con la espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa de corteza cruzada. Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni mulas ni silleros. Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen siempre), buscaron sus sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente hábiles para de antemano y al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto fue la única vez en la que me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero que me dé la silla y se deje cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente pensó que yo estaba loco. Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé fácilmente en mis brazos, pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno se siente extrañamente halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un muchacho de 15 años y en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual se piensa al ajustar las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada más práctico para distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los cargueros se caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no saltar porque el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al sillero un impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se encuentra, en la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros —gentes—. Los comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda, Mompós y Santa Fé para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para vestidos). Regresan con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta cargueros, puesto que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y se escapan por desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse sus cargueros. Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de Popayán. _______________ Se tiene que estar muy convencido de la habilidad con la que caminan los silleros para no acobardarse en la silla. Hay que tomar en cuenta la descripción del camino arriba efectuada. Muchas veces el carguero hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida por varios minutos sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube al borde superior de la angostura, salta por encima de ella, se pasa las lagunetas sobre delgados palos... Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff, que sólo encuentran ciertos silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple a causa de su peso; así el gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos visto en Boca dei Nare. Si se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en Honda, no puede regresar a su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos muy fuertes que ayudan al carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6 a 7 y a veces 9 arrobas durante varios días. Hay gentes que cometen la barbaridad de espolear con tacones a los cargueros, como si fueran animales; pero ellos saben muy bien cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan sillas y personas en la cordillera, y huyen: un accidente que siempre he escuchado con una especie de cáustica satisfacción. Para demostrar que al carguero se lo trata exactamente como a un animal, menciono que en el Quindio y en la montaña de Nóvita es muy común que cuando el carguero enferma por el peso de la carga, el cargado abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a pie, con el resto del equipaje. En El Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con las piernas desnudas que (como todo pueblo afeminado) se quejaba del camino paramuno casi con lágrimas. Se les había enfermado un carguero que estaba reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían dejado en el bosque y se jactaban de su caridad cristiana (como ellos decían) porque le habían dejado suficiente comida. Ellos opinaban que entre tanto seguramente moriría, y en caso de que recuperase sus faenas, poco a poco se arrastraría a su casa. Los cargueros contaban histo rias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado no debería imponer terribles penas contra esos crímenes? A mi, de conformidad con mis sentimientos, me fue imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado si en una república la cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a enfermos y desamparados o mujeres... Se me obje tará que los cargueros son personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros, Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en silla... El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió hacer viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y Medellín, a Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de favorecer el proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud robusta, que en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que rebajarse arbitrariamente al papel de animales de carga. _____________ (Anotaciones al margen derecho:) Debido a que en el Quindio se utilizan más bueyes que mulas de carga, y aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han presentado graves accidentes cuando en las angosturas los bueyes se encuentran con el carguero y se espantan. No es posible eludirlos. _____________ Nosotros teníamos 5 cargueros para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro, y 12 bueyes y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de lienzo, de tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En la selva se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles, abiertos a hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales se pernocta, y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como en el Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos desde mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el mejor pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8 o 9, en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada mañana hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para preparar el almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada. Los cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua. Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos están, digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme en cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua de diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia. Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable. En el paso de los Andes no es posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de alimentos. Se tienen muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de hambre que enviaron por ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8 - 10 días, muchas veces dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de Popayán. Frecuentemente ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los riachuelos de la selva que parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el Quindío, de los cuales el uno nace en el nevado del Tolima y el otro en el nevado del Quindío, por los deshielos crecen tan rápidamente que vuelven impasables todas las quebradas y valles. Es más peligroso cuando las sacudidas sísmicas muy fuertes de la cordillera del Quindío, así como la de toda la sección de los Andes, obstruyen el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí se llama volcán a los derrumbos de rocas!). Luego el río crece hasta romper el dique. A veces el Quindío y el San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros se encuentran bloqueados entre ambos ríos de la selva de tal manera que no pueden ir ni para adelante ni para atrás. En ese caso una escopeta es de gran ayuda porque aquí hay muchas pavas (Phasianus y Crax), de las que uno se puede alimentar; también con frutos de palma, a pesar de que son escasos; cogollos de palma (las hojas no maduras y más gruesas); nueces... Nuevamente me refiero a la forma de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte por el miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3 hasta las 4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por cuanto uno tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la ranchería muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del espeso bosque al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque (plantas trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan palos. Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la casa, con habilidad y solidez admirables. El dibujo muestra el armazón. Este es amarrado con bejucos o en su defecto con pita o fique Agave, para luego cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por tanto: Bosquejo de mano de Humboldt Las tejas son hojas de Novum Genus Monandriae, dibujadas y descritas en el río Magdalena, muy diferentes del Thalia Geniculata, y según la propia confesión de Mutis (aunque él conoce la flor sólo a través de mis dibujos) un nuevo género. Esa planta, bijao (así llaman los americanos a todas las heliconáceas, y casi a todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito botánico. Crece en todo el valle del Magdalena y en los ríos afluen¬tes del Magdalena, muchas veces también en la caída occidental de los Andes, en el río Quindío, La Vieja y entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 - 20 pulgadas de largo, y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de salir de viaje haciendo una incisión o un doblez en el nervio de la hoja. Bosquejo de mano de Humboldt Valiéndose de este doblez el carguero cuelga las hojas a manera de tejas, en los hilos o bejucos con los que está amarrado el armazón. Todas estas son viejas artes de la experiencia indígena, aprendidas por los españoles. Es incomprensible cómo esos techos de hojas, mejor que cualquier carpa, resisten a los mas fuertes aguaceros. Esa admiración aumenta cuando se tiene una clara idea de la tremenda cantidad de agua que frecuentemente se precipita del cielo durante 96 horas ininterrumpidas, con truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro viaje por el Quindio tuvimos tristes experiencias porque llovía a cántaros día y noche, con truenos retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior Candicans) tiene una capa blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la penetración del agua. En cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así lo llaman los habitantes) y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la cordillera porque el techo ya no aguanta el agua. La casa es tan espaciosa que caben 2 catres. Debajo y al lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros 5 - 6 cargueros, cuyas transpiraciones y gases no son más agradables que los de los bogas en el río Magdalena. Los extremos abiertos; el frontón de la casa de hojas lo cerramos con nuestros toldos. Es muy desagradable que en cuanto se levanta el sol sobre el horizonte, por las mañanas, se empieza a enrollar las hojas (por miedo de que se sequen demasiado). Por consiguiente, si se quiere acampar algunos días, como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se está expuesto al ardiente sol y se cambian rayos solares por aguaceros; se corre el riesgo de mojarse hasta los huesos en un instante por cuanto no es posible cubrir la casa rápidamente con las hojas. Para una casa espaciosa y una cocina abierta, que se construye al lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4 arrobas, y las carga un peón. Vista global Geonostica Véase mi cuadro mineralógico de la América Meridional. La Cordillera Real o de los Andes, que en el norte del Perú forma una cordillera angosta, en Quito se extiende en un gran macizo montañoso del que salen varias ramificaciones, divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud en el Reino de Nueva Granada. El punto de esta división es el Páramo de las Papas, al sudoeste del Caloto. La Cordillera Oriental pasa al este del río Magdalena y Neiva, por el Páramo de Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca, Páramo de Tuquillo, Pamplona, hacia los Nevados de Mérida y Santa Marta. La Cordillera Central pasa entre los ríos Magdalena y Cauca, por Guanacas, Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de Arma, hacia Guamocó y cerros de San Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va al oeste del Cauca por las montañas o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro del Torrá (el más alto y famoso cerro del Chocó, entre San Agustín y Dagua), montaña de Nóvita hacia Citará y cordillera del Sinú. La cadena central es la principal; como lo demuestra su altura y sus primitivas masas montañosas, no cubiertas con arenisca. Tiene una altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de latitud, y esa cordillera gana altura hasta mas arriba de la nieve, como en el Nevado de Puracé, cerca de Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan, Tolima y Páramo de Ruiz. La masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene nieves eternas, de tal manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte. La cordillera decae rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle de los Osos, con una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental que divide el valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece baja desde los 2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo, está coronada por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde, Chingaza, cerro San Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna más de 2.100 toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud (donde la cadena Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera Oriental se eleva en el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos poderosas masas montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena montañosa occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende occidentalmente desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia la ensenada de Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en ninguna parte sube a más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los manantiales de los ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda, las tres cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos valles del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar) separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta, con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi desaparece lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las más altas muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino al final de una sierra de menor altura. En la Cordillera Central se encuentra el granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a nivel de tierra, desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San Lúcas. Cerca de Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué, apenas se lo ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del Magdalena incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se encuentra cubierta casi totalmente con formaciones estratificadas del Magdalena. Allá, en el Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz Verde y Laguna de Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a 1.800 . 2.000 toesas de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante singular el que la misma formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme manera, a una altura en la que en el viejo continente difícilmente se ven capas estratificadas, no cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real. Yo personalmente estoy inseguro si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes. ¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva, que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud, en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura; un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas (conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico. _____________ (Anotaciones al margen derecho:) no en la cumbre, pero si en la vertiente occidental se presenta arcilla pizarrosa en forma de islas, entre Fusagasugá y la Palma en la región de Villeta y Moniquirá, hay arcilla esquistosa primitiva. _____________ Además es sorprendente que las dos cuencas de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de Mompós y de Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que los inmensos valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a pesar de que se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el grosor de las estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más estrechas, y menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama. Porque aquí (indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa Fé, Sumapaz, con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el granito desnudo sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra del Meta, Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan el misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo). Mas hacia el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de México, no hay nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a la cadena oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había medido, tiene más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400 toesas. A 2.000 toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas. Así, en la parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre Puracé y Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas, como lo enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los declives más suaves). _____________ (Anotaciones al margen izquierdo:) De vez en cuando es posible encontrar arenisca en alturas desiguales porque se sedimentó en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin comunicación entre sí. Pero en el valle del Magdalena esta explicación es imposible porque aquí, en una cuenca, las faldas montañosas que la circundan están cubiertas con piedra arenisca, de manera desigual. Continuación del capítulo 36 Ya que desde Honda hasta Ibagué habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde Cartago hasta Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la fisonomía de la más vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención es tanto más natural, cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no sólo un poco, con la idea de haber visto lo más grande y elevado de esta tierra. ¡Montañas de la luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando nuestra cultura por otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y prejuicios, desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas Indias. Ver mi empezada composición sobre la fisonomía de las montañas en de Haeftens. la cadena de los Andes tiene la misma forma que todas las montañas de granito de otras partes del mundo. Esféricas, cumbres como segmentos esféricos, contornos suavemente redondeados... Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia, así el Riesengebirge, el Thüringer Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de los Alpes, Pirineos, la cordillera de Toledo, la cordillera de Caracas y todas las cadenas de granito que yo había visto en el viejo y nuevo continente. Esta forma seguramente se origina por la altura y la edad de aquellas cumbres que los eleva encima del escenario de posteriores corrientes, destrozos, tumultuosas hazañas de la creación, por la falta de estratificación que en micacitas forma cantos y dientes pizarrosos porque los estratos se rajan y resbalan; y por la falta de un tejido filamentoso y la falta de una atmósfera calmada en las alturas con acción uniforme y paulatina, mas disgregando que destruyendo. Así, la forma del granito común y corrientemente no estratificado. Pero en el granito mismo se elevan masas individuales en las que en el afloramiento se encuentra el propio granito con grandes cristales de feldespato y esteatita; en parte sobre el granito sienita y sienita en forma de pórfido, en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de Chamonix, y el Drachenfels, cerca de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de Cura, en la Cordillera de Caracas, tiene masas de granito estratificadas, en las que las capas están erigidas según prodigiosas leyes de atracción, hasta que convergen en pirámides. Esas masas más raras de granito se distinguen particularmente frente a las formas esféricas del resto de los granitos. Tienen casi la forma grotesca de los esquistos de pórfido, pero siempre en contornos medianos y dientes medianos, de estilo más simple, dirigido más hacia uno que según varios puntos. En los Andes no había visto estas estratificaciones de granito. Las más altas cumbres, nevados, aquí se distinguen mediante figuras en forma de torres y castillos, y casi siempre por conos enormemente truncados; así el Tolima, Quindío y Ruiz; a lo lejos aparecen como conos truncados, como pirámides, y así es la vista de las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde el Monserrate, desde Honda, tan grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei desde la torre de Marcus, cerca de Venecia; hay que esforzarse para considerar todo eso como granito. Mientras más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo grotesco cambia, pero los nevados siempre aparecen como masas en formas de torres y casas (por eso arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la condición desamparada de ese mundo indígena me impide, debido al aire enrarecido alcanzar las cumbres de esos nevados, y debido a que uno no puede acercarse a los nevados demasiado para darse en su cercanía una idea clara de su forma, así sólo se puede juzgar sobre sus masas montañosas, a raíz de las piedras y los detritos arrastrados por el agua nieve. Esos cantos rodados los he visto muy parecidos en los puntos más distantes; en el río Gualí que baja del Ruiz y Páramo de Herveo; en los ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado del Tolima; cerca de los nevados del Quindío y San Juan, en el paso de la cordillera; así también en los ríos que bajan del nevado Barragán —de tal manera que casi no cabe duda de que todos los nevados, todas esas formas arquitectónicas están construidas de la misma clase montañosa. Esa clase de montaña es difícil de denominar; es análoga la del Drachenfels y Siebengebirge, cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita Werner, siendo mezcla de, 1) mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con brillo de concha perla y muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como el feldespato del Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide. 2) de poco cuarzo, cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra cristalizada en láminas, pero acumulada en columnas de mica caucásica pero cuidado para que no se confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda cristalizada negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es más fibrosa que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero llamarlo, en vez de pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito porfidiáceo); la misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de feldespato, casi ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles (fenocristales) apretados en una masa fundamental [pasta] arcilifera de color, ora blancorrojizo, ora gris amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas, análogas el granito, son sin discusión los elementos que dan a los nevados la forma arquitectónica extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios más bajos lo demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen muy alto en el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así, aquella sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de Neiva y entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las arrastran al Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita con cantos rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río Negro, que rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo, mezclando sus cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la formación de sienita se demuestra también por la circunstancia de que nosotros habíamos visto aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente rodados, no rocas in situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la altura de 1600 toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas, y aún hoy en tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación de sienita tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las 1600 toesas _______________ es muy buena prueba de que lo mismo que el pórfi do de transición de Popayán pasa a Traquita hay también sienitas con cuarzo [pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su cuarzo y pasan a traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica y de masa fundamental [?], granitica, granulada. _______________ Formas cónicas y contornos arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua? _______________ i.e. donde no arden volcanes, como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y diabasa, _______________ Los componentes de los Andes son como las de todas las elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y micacita. Dolomieu me dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar las formaciones de granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres clases montañosas siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y no se pueden definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos veces, una gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda España, y he puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un observador tan exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas más elevadas del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del Reino de Nueva Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina, en el término de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se observan cambios en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania especialmente en Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas montañosas uniformes y totalmente separadas la una de la otra. Pero esta vecindad no decide nada frente a la edad relativa. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo): granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es tan común en Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau de l’Amerique Meridionale). [Adicción posterior] no había visto hasta ahora (escrito en Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la elevada cadena de los Andes; ahora acaso, cerca de Acapulco. Bosquejo de mano de Humboldt Si se sale del granito en d hacia f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto más bajo b c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por eso que aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que éste sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como en el Erzgebirge, Freiesleben. En la Cordillera de los Andes no he encontrado hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el que había visto cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de Seissen, en el Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde en los Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña, en la costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a considerar el granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al pie de los Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del valle del Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de Ibagué, en el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima, también cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán. Ese granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un poco de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta; barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el primero es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se hizo tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región gnéisica se encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de feldespato alterado); también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del gneis hacia la magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones de Freiberg, señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del gneis, o se trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo que llamamos diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y nitrógeno, formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las fuerzas químicas? La micacita, siempre sin granates, en los Andes del Quindio, Tolima... cubre el granito y en las faldas oriental y occidental, especialmente en la región del Moral, quebradas del Azufral y Aguas Calientes, en torno a Toche, en el Alto de Tres Cruces (donde se erigió una plancha de micacita, muy curiosa y bonita, orientada de oeste a este como recuerdo de que allí celebró misa el arzobispo de Popayán), los Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de Boquía y Portachuelo; es decir existe una poderosa capa de micacita de más de 600 toesas. En esta micacita de los Andes hay cuarzo detrítico con pirita entremezclada y a ella probablemente se debe el origen del azufre natural en la Quebrada del Azufral. Las aguas de esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de ácido sulfhídrico gaseoso un poco blanco lechoso. No sólo en el Tolima las aguas se saturan con ese gas, sino también a todo lo largo del camino. Con bastante peligro, colgados de ramas descendimos al abismo, donde se arranca el azufre de las rocas; al norte de la Quebrada del Azufral donde el barómetro marca 272 lin., aire, 16,5 R, encontramos una especie de cueva de la que brotaba vapor de azufre (38°, 2 R). Estando agachado, el gas de azufre me produjo mareos, a pesar de que mantuve el termómetro sólo pocos minutos en el hueco. La quebradita de azufre apenas tiene 23°,3 porque está mezclada con agua nieve. La familia blanca que vive en Moral se ocupa únicamente en la minería de azufre. Ellos recogen en parte arcilla gredosa mezclada con azufre natural en micacita descompuesta, en parte azufre mismo, desprendido con barras de la roca firme. Aquí se encuentran grietas y pasadizos llenos de azufre natural amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de azufre, probablemente (igual a los yacimientos naturales de alumbre del Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen muy nuevo con azufre separado del hierro de la recalentada pirita (***) y, quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda precipitado en las grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la naturaleza tiene aún otras vías de producir azufre a partir de distintas clases de tierra, así como se forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad en algunas plantas, presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la teoría de los volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria inmensamente importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en grandes cantidades, se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé..., prueba ésta de la uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes. Hasta ahora no he visto en los Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que se transforma en arcilla pizarrosa. El gneis y la micacita, que empieza a cubrir el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse mucho más que hasta 230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la Guarida del paramo del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de grano más fino pero libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por consiguiente, hoy en día. Bosquejo de mano de Humboldt en una altura media, c d, una especie de abrigo alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no alcanza ni al pie, ni a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido por transformaciones posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el mar caótico cundo se formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal vez de origen más reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de sienita, incluso la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de origen mucho más nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la singular roca de sienita, ya descrita. p. 24. A juzgar por la falta de cantos rodados de granito en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su frecuente ocurrencia en la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en la ensenada del valle, entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la presencia de micacita pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental de los Andes. En la falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas bajan más impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental. El declive occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay que atribuir que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es acarreado por las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente cerca de Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle oriental del Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa, café rojiza y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos rodados de diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas) ______________ [Anotaciones al margen derecho): En sitios meridionales al sur de los Andes, por ejemplo en el cerro Munchique, al este de Cascabel, se presenta sobre el granito sienita antigua sin feldespato vítreo o nacarado, sino una combinación granulada de feldespato común cristalizado, blanco-rojizo, en menor cantidad de hornblenda negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y ninguna mica, parecida a la antigua sienita que encontré en la isla de Cuba, cerca de la Regla, que está superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa rica en plata, y atravesada por venitas de Calcedonia. Ese horizonte con oro en polvo parece existir a través de todo el valle porque al oriente de la cordillera del Chocó también se le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla occidental del Cauca. El hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en Cartago, Buga y Cali, y que allí solamente pueden lavar oro en los actuales ríos, se debe en parte a las destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle de su nombre, y en parte a estratos estériles depositados sobre el granito; faltando estos estratos en el terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca, hacia Quilichao y Alegría, faltan esos yacimientos estratificados. Un importante examen consistiría en determinar si el conglomerado cercano a los Andes no es aurífero en ninguna parte, habida cuenta que contiene los mismos fósiles que se encuentran en los lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue destruido muchas veces y en sus erosiones no se encuentran granos de oro, casi se debería pensar que esa vieja formación de arenisca no contiene oro. Eso por lo menos demuestra que no es simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro en polvo (así llamo abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que contiene cantos rodados de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que es más vieja, porque si fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el conglomerado, y sobre la objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en polvo encima del conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la superficie del conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por calcita, yeso..., y que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos F _______________ Porque solamente una superficie tan fácilmente cambiable, como la arcilla gredosa (letten) y montañas de aluvión no han cambiado. _______________ Pero lo que más demuestra que el polvo de oro se ha originado en una muy, muy nueva evolución geológica es la importantísima circunstancia para el lavador de oro consistente en que la mayor cantidad de ese metal se encuentra en terrenos bajos y en collados o en gargantas secas principalmente en aquellas donde convergen varios barrancos secundarios. ¡Qué nueva debe ser una transformación del terreno, ya que no ha cambiado la actual superficie de la tierra, es decir una superficie tan fácilmente variable de arcilla gredosa y terrenos aluviales! Sobre la sienita yace principalmente en la vertiente occidental de los Andes una muy rara formación afín a la sienita porfidiácea, una diabasa primitiva. (Urtrapp). El parecido de esta con el basalto y basalto diabásico filoniano (como con el del Dransfeld, cerca de (Göttingen) es tan grande que uno puede equivocarse fácilmente. Pero la comparación de la construcción de los Andes con la de la Cordillera de Caracas, Cordillera de Parima, con la del Fichtelgebirge de Franconia y otras cadenas de granito, elimina totalmente las dudas sobre la existencia del Urtrapp primitivo. En el Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa forma mantos en el gneis y sienita, asimismo forma mantos en granito, en la cordillera de Caracas. En los elevados Andes, en ninguna parte he encontrado el Urtrapp entre rocas primitivas; pero su distancia de otras formaciones filonianas, su reposo inmediato sobre sienita y gneis, así como su iden tidad exterior con la indudable y primitiva diabasa de Caracas, me afirma que pertenece a una formación de transición y no a la filoniana. Esa diabasa se encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán, entre Iraca y páramo de Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua cuenca del Cauca, donde en larga loma forma la antigua orilla, descendiendo profundamente en el valle, en el curato de Quina Mayor y en los manantiales de Mandiva y Páez. Esa diabasa es negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el feldespato está íntimamente mezclado con la hornblenda que apenas se lo reconoce a través de una lupa, en la mayoría de las veces no contiene fósiles (fenocristales) incrustados y es fácilmente confundible con el esquisto anfibólico; a veces también contiene (como cerca de Quilichao) grandes y (especial mente y en gran cantidad) de olivina (1)verde espárrago, en delgadas zonas. Nunca es pizarroso; tiene estratificaciones en lajas de 12-14 pulgadas; no intranquiliza en absoluto al imán; contiene mucha pirita (maciza) entremezclada y se descompone en la superficie como el basalto, en arcilla de color amarillo-ocre, y (especialmente) en los afloramientos está conglomerado a bolas casi siempre de 18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas separadas. En el curato de Quina Mayor y Quilichao, esa diabasa primitiva forma la peña donde están directamente superpuesta por el horizonte de oro en polvo que también comprende los cantos rodados de la diabasa. La arcilla gredosa café-rojizo y café-amarillenta que, desde el río Fraile, llena la parte suroriental de la cuenca del Cauca, probablemente en gran parte debe su origen a la descomposición de la diabasa, de la misma manera que en la cordillera central de Bohemia la tierra negra se debe al basalto. Digo, en gran parte, puesto que es propio de las formaciones de diabasa y trapp (Werner), que con ella se han precipitado grandes formaciones de arcilla y arcilla gredosa (letten). La arcilla gredosa cubre en grandes cantidades la región situada alrededor de Tetilla de Julumito, cerca de Popayán (Los Cerillos); el camino de Popayán a Almaguer, en todo el trecho donde se encuentra verdadero basalto (Tetilla), pórfido de sienita (Puracé) y granito porfidiáceo en forma de columnas aisladas. Ésas masas de arcilla gredosa (letten) que acompañan a las formaciones trapp, no sólo hacen el camino a través de la cordillera de los Andes tan inaguantablemente resbaladizo y casi insuperable, sino que también tienen una triste influencia sobre ciertos sucesos naturales. Los volcanes andinos actúan en la formación de diabasa - trapp y vomitan (porque en volcanes tan elevados la roca fundida, lava, no puede llegar a la boca del cráter) sólo vapores y agua azufrada. Las colinas de arcilla gredosa (letten) de los alrededores se reblandecen y se deslizan... Así ocurre en Riobamba y en el Tunguragua. Además, la arcilla gredosa actúa por si misma mediante su enorme afinidad con el oxigeno (ver mi Mémoire sur les terre), y de este modo se originan, creo, fácilmente incendios en las montañas, cuyas rocas contienen mucha alumina todo explica la ocurrencia en los volcanes de diabasa, sienita, sienita de obsidiana y basalto, pórfido... ______________ (Anotaciones al margen derecho:) no dolerita sino diabasa de transición, como la calcita negra de cubertura, sobre pórfido de transición, demuestra que se transforma en traquitica, p. 39 y 24. ______________ A 2° - 3° de latitud, alrededor de Popayán, una formación trapp ampliamente extendida, ver libro Amarillo, viaje a Puracé. De Quilichao hasta Sotará, en 50 millas cuadradas, no se ve ningún granito; sólo cerca de Timbío, en los manantiales del río, de Las Piedras, hay micacita en la superficie; por lo demás, todo esta cubierto con sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes alturas con obsidiana de pórfido (Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas rocas con mucha hornblenda y con feldespatos vítreos, toman aquí la forma exterior de columnas de basalto. En todas partes se ven, alrededor de Popayán, conos truncados, cumbres redondas como una bola, tetas, montañas gemelas, contornos que hacen recordar los de Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma de cono hacia Jelima y Cali; así es el alta Chisquío, desde donde se ve el mar meridional con dos tetillas arriba, sobre la inmensa loma; así es el Broncaso, recortado en forma tabloide, cerca del Alto de las Piedras; así es el inmenso Pan de Azúcar de la Mazamorra y muchas otras montañas del Chocó, las que se ven desde Buga y Quilichao; así es la Tetilla de Julumito. Al principio se está dispuesto a considerar todo eso como si fuese basalto o diabasa, y las formas columnares de las partes engañan todavía más. Pero no, la mayoría de esas montañas cónicas son sienita porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad de feldespato nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto (2) sólo he visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y precisamente ésa carece de fragmentos columnares separados. Las columnas, excelentes, muchas veces de 18 pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy regulares de Pisojé, ni siquiera son diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo con feldespato común, mica negra y muy poca hornblenda. Esa región es según eso, más análoga al monte Eugenei (el “Graniti Colonnari” descrito por Strange), al cual vi en el Abano, que a los basaltos de Bohemia. Esas columnas de Pisojé, en la orilla del Cauca, declive occidental del Puracé, son en parte verticales, en parte están paradas perpendicularmente sobre horizontales. Es curioso que el verdadero basalto de la Tetilla se encuentra en pleno valle, talvez un indicio de cuanto más nuevo es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y más nuevo que los granitos porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa porfidiácea y pórfido de sienita del volcán Puracé y Sotará Addenda para el viaje a Puracé, ver Libro Amarillo. Es un hecho seguro y confirmado por todos los viejos habitantes que el páramo de Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40 años. Antiguamente este volcán era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió romo y actualmente parece una meseta. Este cambio es demasiado considerable y regular como parte atribuírselo a cambios producidos por la nieve. También los indios aseguran que hoy en día se observa en la cima del Puracé una suave depresión. Por consiguiente, el fuego ha ahondado el interior del volcán, el cual está precipitándose, hundiéndose como un edifico al cual le faltan los cimientos; una tremenda idea que llena la inspiración al pensar en la enorme masa de piedras en él volcán andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla, en los Cerillos, así como en otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el pórfido, pasando del denso al finamente granu lado muy veteado por calcita blanca, sin petrificaciones, pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo, desprendiéndose y descascarándose. La modi ficación negra tiñe los desprendimientos, un verda dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el mar caótico se precipitó aparte del ácido carbónico también caliza. _____________ bien que, p. 25 pórfido de transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde detenerse? pero Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p. 175. _____________ No debe confundirse esta formación calcárea con la que llena la parte honda del valle del Cauca, es decir el antiguo lago de Quilichao hasta el salto de San Antonio. Ese lecho marítimo, así como el del Valle del Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca arcillosa, que se apoya sobre los Andes y sube, como en las cercanías de la [Macana], piedra molar en el declive occidental del Quindío. Sobre esa arenisca, en muchos puntos, hay caliza compacta, especialmente cerca de Cali (desde donde va hasta Popayán), y encima de la caliza aquí y allá, yeso, pero la caliza y el yeso fueron arrastrados en el pasado por antiguas avenidas del agua; por consiguiente en la cuenca del Cauca se lo encuentra escasamente como ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé). La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán, donde hay fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá... La cuenca del Magdalena tiene la misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se encuentra limonita parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de Maracaibo y Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra madera petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto hay en la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al Totenliegenden de Turingia. (Comentario marginal, adición posterior a la derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra que una parte de esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido de transición y cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición que se acerca a la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de transición, p. 34. (Anotaciones al margen): Cerca de Cali, en Pereira, cerca de la cadena del Chocó, hace 3 -4 años un trecho de tierra empezó a arrojar humo y se formó un pequeño crater; en las inmediaciones desenterraron bolas de pirita de 7 - 8 pulgadas de diámetro, las que en contacto con el acero producen tantas chispas como nunca he visto en ninguna parte. Se taparon algunos huecos con tierra y aparecieron otros. La ciudad estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo se apaciguó. ______________ En el nevado de Barragán hay auténtico pórfido de retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el Chocó hay glosopetren de 4 pulgas de ancho. ______________ (Adición posterior): Cerca de Santa Ana hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de Croton sanguilf, Cumanaoua, diferente. ______________

Reseña de la Estancia de Humboldt en Boquía

Durante su viaje por el Camino del Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región ubicada en la cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la amabilidad de sus habitantes.

Descripción de los Cargueros y Silleros

Humboldt se sorprendió por la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días.

Fabricación de Tiendas para Pernocar en el Camino

Para pernoctar en el camino, los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.

La Vida en Boquía

Humboldt describe la vida en Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la agricultura y la ganadería.

Conclusión

La estancia de Humboldt en Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la cultura y la naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y silleros, así como de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la habilidad y resistencia de los habitantes de la cordillera de los Andes.

corregir sintaxis, ortofrafia y dar forma de cronica de viaje de humbolth por su paso por el camino del quindio, conforme a lo relacionado en el siguientge texto Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío En la mañana del 21 de septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa. Al llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población. Durante su estancia en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino. Humboldt se sintió conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en sus obras. A medida que avanzaban por el camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable. La crónica de Humboldt sobre su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de esta región de Colombia. Alexander von Humboldt quedó impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región. Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío 1. Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello. • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. 2. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío. • Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar información sobre la región. 3. Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. 4. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. 5. Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. 6. Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del Quindío. • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su experiencia en la región. Paradas • Ibagué • La Palmilla • La Ceja de los Volcancitos • La Guarida del Páramo • El Moral • Boquía • Portachuelo • Reseña de la Estancia de Humboldt en Boquía • Durante su viaje por el Camino del Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región ubicada en la cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la amabilidad de sus habitantes. • Descripción de los Cargueros y Silleros • Humboldt se sorprendió por la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días. • Fabricación de Tiendas para Pernocar en el Camino • Para pernoctar en el camino, los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento. • La Vida en Boquía • Humboldt describe la vida en Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la agricultura y la ganadería. • Conclusión • La estancia de Humboldt en Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la cultura y la naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y silleros, así como de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la habilidad y resistencia de los habitantes de la cordillera de los Andes. Intenciones • Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local. • Aprender sobre la historia y la economía local. • Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región. • Reflexionar sobre su experiencia en la región. Impresiones sobre el Camino del Quindío • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. La Gente y la Economía Local • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre. • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero. • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué. El Papel de Don Ignacio Buenaventura • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello. • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron. • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura .

Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío

El 21 de septiembre, mi compañero de viaje, Bonpland, y yo iniciamos nuestro ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa.

Al llegar a la ciudad de Ibagué, me sentí impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también noté la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.

Durante mi estancia en Ibagué, me reuní con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino.

Me sentí conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También me interesé por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en mis obras.

A medida que avanzábamos por el camino del Quindío, mi compañero y yo nos enfrentamos a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.

Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje

  1. Llegada a Ibagué: Llegamos a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Estancia en Ibagué: Me reuní con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío.
  • Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar información sobre la región.
  1. Ascenso al Páramo de Quindío: Iniciamos nuestro ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Pasamos por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Llegada a la Guarida del Páramo: Llegamos a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Regreso a Ibagué: Regresamos a Ibagué, después de completar nuestro viaje por el Camino del Quindío.
  • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre nuestra experiencia en la región.

Paradas

  • Ibagué
  • La Palmilla
  • La Ceja de los Volcancitos
  • La Guarida del Páramo
  • El Moral
  • Boquía
  • Portachuelo

Reseña de la Estancia en Boquía

Durante mi viaje por el Camino del Quindío, me detuve en Boquía, una región ubicada en la cordillera de los Andes. En mi crónica, describo Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaco la amabilidad de sus habitantes.

Me sorprendió la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días.

Para pernoctar en el camino, los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.

La vida en Boquía era simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la agricultura y la ganadería

Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío

En la mañana del 21 de septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa.

Al llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.

Durante su estancia en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino.

Humboldt se sintió conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en sus obras.

A medida que avanzaban por el camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.

La crónica de Humboldt sobre su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de esta región de Colombia.

Alexander von Humboldt quedó impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región.

Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío

  1. Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío.
  • Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar información sobre la región.
  1. Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes.
  • Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  1. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna.
  • Intención: Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  1. Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del Quindío.
  • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su experiencia en la región.

Paradas

  • Ibagué
  • La Palmilla
  • La Ceja de los Volcancitos
  • La Guarida del Páramo
  • El Moral
  • Boquía
  • Portachuelo
  • Reseña de la Estancia de Humboldt en Boquía
  • Durante su viaje por el Camino del Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región ubicada en la cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la amabilidad de sus habitantes.
  • Descripción de los Cargueros y Silleros
  • Humboldt se sorprendió por la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días.
  • Fabricación de Tiendas para Pernocar en el Camino
  • Para pernoctar en el camino, los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.
  • La Vida en Boquía
  • Humboldt describe la vida en Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la agricultura y la ganadería.
  • Conclusión
  • La estancia de Humboldt en Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la cultura y la naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y silleros, así como de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la habilidad y resistencia de los habitantes de la cordillera de los Andes.

 

Intenciones

  • Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
  • Aprender sobre la historia y la economía local.
  • Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la región.
  • Reflexionar sobre su experiencia en la región.

 

Impresiones sobre el Camino del Quindío

  • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé.
  • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá.
  • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta.

La Gente y la Economía Local

  • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre.
  • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero.
  • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué.

El Papel de Don Ignacio Buenaventura

  • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello.
  • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron.
  • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura .

 

 

 

 

En la mañana del 21 de septiembre vadeamos el río Coello, que nace en el páramo de Quindío y el cuál pasaríamos por allí mismo de nuevo (véase mi copia del mapa del QuindíoEs muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago.

La ciudad de Ibagué fue construida al comienzo de la conquista en una alta cuesta del Páramo de Quindio, cuando menos a 1500 t. de altura. La gran riqueza en oro, parte en filones, parte oro de aluvión, motivó esa aventurada posición, alejada de todo humano tráfico

En la cordillera, entre Herveo, Páramo de Ruiz, Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro montañas cubiertas eternamente de nieve; sólo Herveo no tiene nieve permanentemente) existe casi la seguridad de no poder encontrar indios salvajes (se dice mejor independientes) Pero al ser del Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven todavía indios libres en apartadas cordilleras. 

 Es muy probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago.

La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros.

Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. 

En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. 

En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango.

Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta.

El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas.

Ibagué es una mísera aldea en la que probablemente el número de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es muy extraño que desde la destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer. El clima es excelente, más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus habitantes da testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y produce cuanto se cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es eternamente agradable y hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de desfallecimiento.. todo esto no pesa más que el goce de satisfacer la tendencia hacia una vida libre, sin obligaciones, salvaje como la del jabalí. Tan fuerte es el ansia del hombre social de retornar al rudo estado natural. De ahí, el gusto de las clases cultas por la caza y por los viajes a los bosques y a los ríos... Los padres llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años cargados con 15 libras. Con la edad, la carga aumenta; no se abandona una profesión a la cual se ha acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga por los Andes 5 a 7 arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino está muy malo, en 15 días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y, como el regreso tarda 4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 - 12 pesos, de los cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender el viaje. En un país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y donde el trabajo humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir este oficio de cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad a la energía humana.

Este cambio es posible poniendo, abriendo mejores caminos, ya que los hombres pueden trepar, llevando carga, altura que los animales no pueden escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta ahora lo contrario. Se debía haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el Peñol, hacia Medellín y haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier época del año; pero no; la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros con respecto a que su ganancia disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido mejorar el camino.

La localización de la ciudad de Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común, sobre una mesa (meseta) entre los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de la montaña, que descienden desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in mensas profundidades. El agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría debido a que está mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el suroeste se tiene una romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy extenso, 200 m. de profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las cuales sobresalen altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza. Un puente de caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna obra colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle, anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido enviados por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85 años, don Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don Ignacio Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en descomposición, don Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de rentas de tabaco y aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era relativamente instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y Tejada. En el convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por Felipe II) vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega había abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto Cabello, desde hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá probablemente al interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la similitud del clima y a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del Magdalena. En Ibagué fueron ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque habían practicado sodomía con una mula (para llegar más placenteramente al trabajo) y por ello no fueron completamente enterrados. Es extraño que en este país, donde hay tal cantidad de mujeres de todos los colores, que en un país, así, las mulas tengan que cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena aquí al destierro, pero los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. Se enviaron expertos desde Santa Fé, quienes avaluaron el camino en 18.000 p. Como lo que los hacendados habían dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal exigió que Buenaventura entregara 6.000 p. El contestó, con gran acierto, que, de acuerdo con su lógica, debería suceder lo contrario, que él exigiera... El fiscal calló. La rigidez con que Buenaventura juntó todo para el mejoramiento del camino; la sugerencia que le hizo al virrey para el mantenimiento del camino: por cada carga hacer pagar 2 reales de aduana (en un año entrarían 600 p. y todavía funcionaba el transporte principal, por costumbre antigua, pasando por Guanacas). El flete tan barato que servía a los intereses privados de algunos habitantes ricos en bueyes (quienes no se daban cuenta de que es preferible hacer en un año 5 a 6 viajes por caminos mejores, cobrando menos, que, por el contrario, realizar en un año dos viajes por caminos pésimos ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*) ytodas estas circunstancias se conjugaron para terminar con el mejoramiento del camino. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango.

_______________

[Nota marginal a la izquierda en la página 169:1]

Es injusto que la jurisdicción de Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que hacer sola el camino (aunque Buenaventura comprobó a través de las actas —documentos— que es una obligación vieja de aquella jurisdicción el mejorar el camino de tiempo en tiempo, y que esta obligación se cumplió mejor en los primeros 50 años después de la Conquista). El interés es que toda la región comercie con el Chocó, Popayán, Quito y todas las provincias al occidente de los Andes. Por eso es de alguna forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué) se oponga siempre que so trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo se vuelva a realizar sólo a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la ruina de la ganadería que pasa a segundo plano por el mejoramiento. Que el gobierno adelante el dinero y lo recupere de nuevo a través de impuestos, (los cuales se pagarán tan voluntariamente como los del dique de Fontibón) y entonces la mejor parte de los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a oponer.

_______________

Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta...

_______________

[Adición complementaria] 
Buga 
Fusilado en Buga Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los 125 que hizo fusilar Morillo en el mismo año

[Notas marginales a la derecha en la pág. 170] 
El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas.

En el camino de Buga a Popayán, al norte de Río Palo, vimos con estremecimiento la localidad de García, donde habita la asesina Lemus, una mujer de la distinguida familia Arboleda de Popayán quien asesinó, con su primer marido y con dos negros, a un enemigo, europeo de nombre Crespo, en Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito los condenó a todos a la horca, pero la sentencia se aplicó solamente a los esclavos, cuyas cabezas se ven en Popayán en las rejas. La poderosa familia escondió a la señora, la colgaron en efigie; y tiene la frescura, creyendo que todo está olvidado, de volverse a casar y de vivir abiertamente a dos días de viaje del lugar donde cometió el crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió dispensa para el nuevo matrimonio, gritó con razón que existen hombres tan dementes que se casan con una asesina. Pero como la iglesia pidió silencio y exigió el sacramento del matrimonio, el obispo tuvo que permitir la boda. Tan grande es la influencia de algunas pocas familias en los países distantes, para las cuales no es imposible embellecer el delito.

 

Medición del Tolima

[Adición posterior:] De mi diario de Nueva Granada Al. Humboldt

Latitud 4° 46’

Véase p. 66, 67

Medida del Tolima

(Volcán al oeste de Santa Fé de Bogotá) 
He hablado en muchos sitios (p. 67) de la inmensa pirámide, ¿granítica?, de Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se la ve desde los más alejados puntos del Reino de la Nueva Granada, desde Honda, Santa Ana, Guaduas, Santa Fé, el páramo de Chingan, Melgar, del Hato de Quemado, cerca de Fusagasugá, de Ibagué y de todo el valle del
Magdalena al sur del Saldaña. Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme masa de nieve que presenta, y él sólo podría bastar para situar en el mapa una infinidad de lugares. La operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy imperfecta. Para medirlo no es posible acercarse más que hasta el Valle de Carvajal, cerca de Ibagué, ya que los pocos indios que aseguran haber llegado al pie mismo de la nieve, aseguran también que allí el terreno es tan desigual que seria imposible hacer una operación geodésica. En el valle mismo, donde medí, tuve que vencer grandes dificultades para hacer la nivelación. Sinembargo, me halaga que la operación fue bien ejecutada. Los ángulos tienen una exactitud mejor que 8’’, creo de cerca de 5”. La nivelación fue hecha con el anteojo de prueba, colocando horizontalmente; pero la base: He ahí la dificultad no fue medida como la de Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con una cadena de Le Noir, pero con esmero... El terreno, por sus desigualdades, no ha permitido sino tomar los ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima se presentaba desde aquí menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende del flanco que ofrezca el Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve, pues el casquete de nieve que hay, es tan enorme que todos los indígenas aseguran que un día la cima es más puntuda, que otro, mesurada, que se forma nieve, o que se derrite.

He aquí la forma que presentaba Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en que este coloso permaneció descubierto durante tres horas sin átomo de nubes. Medí el saliente occidental, que es lo que parece algo más alto que el resto.

Seminario, II p. 176

Fig. I

El plano del terreno donde medí.

Bosquejo de la mano de Humboldt

[Adición:] 
Sextante de Ramsden 
El señor Oltmanns encuentra para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del mar.

Fig. II.

Bosquejo de la mano de Humboldt


Medida de la base

Los ángulos de altura fueron tomados en A y en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo un ángulo de 16° 80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los ángulos se igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los contornos de nieve se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la oscuridad del espejo. Nótese que es necesario

_______________

[Nota en el margen izquierdo de la página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima más alto que la azotea del

Observatorio de Santa Fé:

1524 toesas

Azotea:

1358 t.

Tolima, sobre el mar:

2882

Mesa de Herveo, sobre el nivel del mar: 2871 t. Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal del Tollina a la altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la parte nevada del

Tolima

2882

- 2465

417 t.

Ángulo de la línea que une el Tolima y el Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más arriba, p. 67).

El Páramo del Ruiz tiene una sierra horizontal de puntas caprichosas de las cuales solamente algunas pasan el limite inferior de la nieve. Semanario II, p. 176.

Yo le doy 2865 toesas. 
Relation Hostirique, III, p. 204 
Caldas, anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6.

El señor Galle encuentra por encima de la estación A (669 t.).

He aquí la cima a 2120 toesas, el límite de las nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima 2785 t., el límite de las nieves 2354 t. (abril 1842).

agregar 1’ 30” a los ángulos que da el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin corregir por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra...

En la estación B, la cima tenía sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es visible el fin de la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de p era 12° 40’ 10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba Tolima por encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la cima estaban en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula. Medí las pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré con el sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es decir, que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A, habiendo quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que el error fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias confesando las dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar completamente, falta de tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar los máximos del error. Mi ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del horizonte [artificial], y 8-12 pulgadas más alto. En B la distancia era de 10 pies 5 pulgadas, y la elevación apenas 13 pulgadas.

Declinación magnética en Ibagué (p. 10), 5° 10’ NE.

Llamada la más alta cima del Globo en el Hemisferio. Semanario, II p. 212. con Himalaya.
_________________

La nivelación, con más de 18 estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La señal X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia, que la hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más alto que A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las distancias BS y XA fueron medidas inmediatamente;

BS, reducido al horizonte=

462 metros

XA= 77,4—

539,4

Para encontrar SX medí un triángulo rectángulo en el cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX = 72’ 80” [Adición:] 72° 30’ Oltmanns

Para medir el cuerpo de la montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb 1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta tomar la mitad de la anchura por que no se veía la falda de la montaña del lado oriental.

Como el límite inferior de la nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’.

Desde el punto B (estación superior) ha sido levantado el centro del Tolima, haciendo un ángulo de 27° al occidente con el polo norte magnético; y la iglesia de Santo Domingo de Ibagué estando a 35° 55’ a la derecha de la estación A, es decir, ABC 35° 55’ 

otra parte Semanario, I, p. 3-8
2819 t.


El barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro corregido, termómetro, 17 R. 
Esta es mi medida: 
2863 t. este es también el resultado que obtuve en Kl. Schr. I, p. 460.

El Semanario, II 
178, coloca Tolima 
1524 t. sobre Santa 
Fé, donde altura 
observada 2882 t. 
669 
163 
832

Por un cálculo hecho de prisa parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A está a 1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas sobre el mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón.

[Aquí el fin de la parte principal:] 
__________________

Perdí el cálculo del señor Oltmanns, pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863 t. sobre el mar. 
__________________ 
[ ¡Tachado por Humboldt! ] 
A, daría por La Place 4215 m. 608 t. 
2163 
2771 
__________________

El cálculo hecho con el ángulo de Santa Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando se considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y como las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día por las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser evaluada y verificada con gran exactitud.

No es de extrañar que yo tuve estaciones donde la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil criticar que hacerlo mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con esta condición como pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la montaña, una gran base me pareció el punto más esencial.

[Adición posterior:] 
Termómetro en Popayán 
agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30.

 

iaje por la cordillera de los Andes

Más adverso que el mismo viaje son los preparativos. La apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos los criollos de convertir los aspectos más comunes en algo prodigioso y monstruoso, y el interés de los sectores más populares de describir el camino como excesivamente largo y peligroso - eso ocasionó interminables y no solicitados consejos, contradictorios...- Ora aconsejan dejarse cargar, ora tomar mulas, ora un toldo de lino, ora hojas para el rancho porque aquél, mojado, pesa mucho... Los muleros son, y eso no con injusticia, tan delicados que dejan reempacar las petacas (así se llaman las maletas americanas de viaje, una especie de caja de cuero) cien veces y pesarlas para que ninguna de las 2 compañeras tenga una libra más que [la otra...] Se aprende más fácilmente a bailar bolero, hablar cáusticamente.., que pasar el Quindio; así parece en Ibagué. La realidad es completamente diferente. Para gentes como nosotros que caminamos 6-9 leguas a pie, vadeamos ríos y permanecimos meses entre indios en las selvas, el viaje no tiene nada de extraordinario. El camino es una zanja con agua, rara vez empinado, y aún más raramente rodeado de precipicios. Está cavado en un granito meteorizado que tiene poderosos depósitos de arcillas producto de la descomposición de feldespato, y por eso es monstruosamente fangoso. Los aguaceros se juntan en los caminos y los derrumban con lodo y ardilla gredosa (letten). Ellos son casi siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal manera que se pueden alternar los pies con dificultad; por consiguiente, se parecen a la trocha de Honda, pero mucho más angosta por allí las rocas están erosionadas y se desmoronan en menor grado. El camino se amplía hacia arriba en forma cónica y el equipaje roza con las paredes. Muchas veces no se entiende cómo se abren paso las mulas y torpes bueyes. La profundidad de esas angosturas es de 20-30 pies, en las que con frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las paredes están cubiertas de musgo y sirven para agarrarse cuando se camina por los pequeños tabiques, los cuales han quedado entre los camellones formados por el paso de los animales; así, siempre se tambalea a derecha e izquierda y se requiere de apoyo. Esos camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies de profundidad, cunetas llenas de lodo negro, separadas por diques de 2 pulgadas de espesor; cuando el pie no da con el dique y cuando hay fuertes lluvias (como ocurrió en los últimos días en el Quindio), el dique se inunda y se confunde un hueco con el otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota con agua, sino que uno corre el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación obliga a poner ininterrumpida atención en el camino, una elección, un íntimo aconsejarse a si mismo acerca de qué hueco es el más profundo. Es lo peor del camino y cansa el espíritu. Además, nunca faltan las heridas que uno se causa mediante las muchas inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es demasiado ancho para poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es muy peligrosa. Es lo mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté inclinada a 30° y en la que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente estas angosturas tienen influencia muy dañina para la salud. En ellas se soporta un verdadero aire de sótano, el que debido al sin fin de vueltas está completamente estancado; un aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto con arcilla húmeda. Muchas veces la angostura durante largos trechos está cubierta de matorrales colgados de tal manera que se piensa estar viajando por un túnel. En esas angosturas he visto plantas etiolirte, y la obscuridad en pleno día es indescriptible. ¿Cómo puede ser saludable un camino, una travesía que sale de una llanura, pasando en parte por campos de hierba, en los que uno está expuesto a los más fuertes rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser saludable entrar en esos estrechos subterráneos y respirar aire viciado? Pero en un país donde no se razona, diariamente se repite que el camino del Quindio es sumamente saludable, que allí se sanan los enfermos... Se habla de las fuerzas maravillosas del agua, de las aguas delgadas, de la mayor pureza del aire... Lo que uno dice, durante cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si el primero fue un monje! Aparte de la circunstancial que el camino sobre los Andes está abierto por lugares que mantienen una altura media entre Guaduas y Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre el nivel del mar, de tal manera que se goza de agradable temperatura media, no se ve en que se basa la idea de la salubridad. Una selva espesa y húmeda en la que se pudre gran cantidad de materiales vegetales, depósitos de pirita que descomponen el aire y estratos de ardilla gredosa (letten), eterno cambio de los rayos solares al oscuro aire de sótano en las angosturas, la inevitable mojada de los pies con agua estancada en la que se pudren las raíces de guadua... Eso por lo menos no son causas de salubridad. Tampoco faltan personas que se han enfermado en Quindío; no cuento los innumerables cargueros porque en ellos la causa es el cansancio, sino los mismos viajeros... Considero que la fama de la salubridad proviene del bienestar que experimentan la mayoría de los viajeros cuando cambian una vida sedentaria por la de la selva. Los españoles en las Indias llenan su cuerpo con carne hebrosa cocinada en agua y azúcar; no se mueven a ninguna parte, huyen del aire fresco como si fuese veneno. En Quindio están obligados a realizar esfuerzos corporales; viven al aire libre. La falta de provisiones obliga a la sobriedad... Personas que solo conocen la sombra de los campanarios, consideran que cada bosque es un paraíso, por eso la gran fama de la salubridad y de la maravillosa naturaleza del Quindío. De ninguna manera creo que la montaña sea muy malsana, pero tampoco hay ninguna causa física para creerlo mas curativo que cualquier otro camino en un bosque (como por ejemplo entre Guaduas y Honda). 

______________

(Anotaciones al margen:) Sobre la altura de los pasos y la diferencia entre el espinazo de los Andes y los picos, véase mi nota adjunta al manuscrito de Ramond sobre la altura de los Pirineos.

Alpes y Pirineos 
Espinazo 1200 toesas 
Andes 1800 
diferencia de los picos 900 toesas

De Buga a 3 leguas a 500 varas en el meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de Cali y 7 leguas... el Buga. Llano Grande a Cali 3 leguas. 

______________

Cuando se quiere evitar el lodo de las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio, por un estrecho atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la izquierda. Este cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente hacia arriba o hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre raíces que debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa que se está saliendo de una mina. 
______________

(Anotaciones al margen derecho:) Cuando el camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros, en vez de mulas se utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para que carguen; en el lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni siquiera los bueyes, se utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y resistentes que todo. 
______________

Esa es la fiel descripción del camino en la elevada cordillera entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en adelante se vadean pantanos, lagunetas, exactamente como si se paseara en un corral, en un charco de estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de guadua casi siempre es de 2 pies de profundidad y peligroso por las púas del Arundo Bambos y de la espinosa Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los cargueros pasan esos pantanos de guadua muy habilidosamente, sobre delgados juncos de los que cualquiera sin experiencia se resbala.

Dado los afeminado de los americanos, el que no quiere caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye una vergüenza para hombres blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es casi imposible). Se dice montar sobre gente, como sobre caballos; andar en carguero, como andar en bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era usual que personas distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios, en una especie de litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento español y fruto de la comodidad, así como también de la necesidad en un país donde es imposible montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos caminos (por Mompós y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare y Medellín), montar hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en el Chocó, por los caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San Agustín, debido al estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar, montar sobre gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a Santa Fé de Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río Samaná, hasta el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca (*) a San Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en la provincia de Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de Ibagué; desde Cali al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago, Nóvita, todas las personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no sólo porque es lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar por ahí, ¡la vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 - 14 pesos. El hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y muchas veces de 15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era desacostumbrado y vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es decir de cargadores de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece una diferencia, lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso firme, seguro y cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea terriblemente en la silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú con espaldar contra el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el transportado pueda arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición, la cargada se vuelve muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas suspendido en la silla. Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas de madera, las que muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si, en el camino de Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les cargaba a espaldas en una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta. La silla está sujeta a la espalda del sillero mediante correa de corteza cruzada, la que pasan por el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre la frente y sirve para mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente recto y erguido, mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una miserable y desamparada figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos de roca. Si el carguero quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta muy extendido, con la espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa de corteza cruzada. Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni mulas ni silleros. Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen siempre), buscaron sus sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente hábiles para de antemano y al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto fue la única vez en la que me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero que me dé la silla y se deje cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente pensó que yo estaba loco. Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé fácilmente en mis brazos, pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno se siente extrañamente halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un muchacho de 15 años y en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual se piensa al ajustar las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada más práctico para distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los cargueros se caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no saltar porque el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al sillero un impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída.

_______________

(Anotaciones al margen izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se encuentra, en la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros —gentes—. Los comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda, Mompós y Santa Fé para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para vestidos). Regresan con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta cargueros, puesto que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y se escapan por desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse sus cargueros. Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de Popayán. 
_______________

Se tiene que estar muy convencido de la habilidad con la que caminan los silleros para no acobardarse en la silla. Hay que tomar en cuenta la descripción del camino arriba efectuada. Muchas veces el carguero hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida por varios minutos sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube al borde superior de la angostura, salta por encima de ella, se pasa las lagunetas sobre delgados palos... Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff, que sólo encuentran ciertos silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple a causa de su peso; así el gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos visto en Boca dei Nare. Si se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en Honda, no puede regresar a su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos muy fuertes que ayudan al carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6 a 7 y a veces 9 arrobas durante varios días. Hay gentes que cometen la barbaridad de espolear con tacones a los cargueros, como si fueran animales; pero ellos saben muy bien cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan sillas y personas en la cordillera, y huyen: un accidente que siempre he escuchado con una especie de cáustica satisfacción. Para demostrar que al carguero se lo trata exactamente como a un animal, menciono que en el Quindio y en la montaña de Nóvita es muy común que cuando el carguero enferma por el peso de la carga, el cargado abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a pie, con el resto del equipaje. En El Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con las piernas desnudas que (como todo pueblo afeminado) se quejaba del camino paramuno casi con lágrimas. Se les había enfermado un carguero que estaba reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían dejado en el bosque y se jactaban de su caridad cristiana (como ellos decían) porque le habían dejado suficiente comida. Ellos opinaban que entre tanto seguramente moriría, y en caso de que recuperase sus faenas, poco a poco se arrastraría a su casa. Los cargueros contaban histo rias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado no debería imponer terribles penas contra esos crímenes? A mi, de conformidad con mis sentimientos, me fue imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado si en una república la cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a enfermos y desamparados o mujeres... Se me obje tará que los cargueros son personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros, Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en silla... El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió hacer viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y Medellín, a Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de favorecer el proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud robusta, que en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que rebajarse arbitrariamente al papel de animales de carga.

_____________

(Anotaciones al margen derecho:) Debido a que en el Quindio se utilizan más bueyes que mulas de carga, y aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han presentado graves accidentes cuando en las angosturas los bueyes se encuentran con el carguero y se espantan. No es posible eludirlos. 
_____________

Nosotros teníamos 5 cargueros para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro, y 12 bueyes y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de lienzo, de tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En la selva se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles, abiertos a hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales se pernocta, y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como en el Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos desde mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el mejor pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8 o 9, en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada mañana hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para preparar el almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada. Los cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua. Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos están, digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme en cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua de diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia. Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable.

En el paso de los Andes no es posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de alimentos. Se tienen muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de hambre que enviaron por ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8 - 10 días, muchas veces dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de Popayán. Frecuentemente ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los riachuelos de la selva que parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el Quindío, de los cuales el uno nace en el nevado del Tolima y el otro en el nevado del Quindío, por los deshielos crecen tan rápidamente que vuelven impasables todas las quebradas y valles. Es más peligroso cuando las sacudidas sísmicas muy fuertes de la cordillera del Quindío, así como la de toda la sección de los Andes, obstruyen el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí se llama volcán a los derrumbos de rocas!). Luego el río crece hasta romper el dique. A veces el Quindío y el San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros se encuentran bloqueados entre ambos ríos de la selva de tal manera que no pueden ir ni para adelante ni para atrás. En ese caso una escopeta es de gran ayuda porque aquí hay muchas pavas (Phasianus y Crax), de las que uno se puede alimentar; también con frutos de palma, a pesar de que son escasos; cogollos de palma (las hojas no maduras y más gruesas); nueces...

Nuevamente me refiero a la forma de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte por el miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3 hasta las 4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por cuanto uno tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la ranchería muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del espeso bosque al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque (plantas trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan palos. Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la casa, con habilidad y solidez admirables.

El dibujo muestra el armazón. Este es amarrado con bejucos o en su defecto con pita o fique Agave, para luego cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por tanto:

Bosquejo de mano de Humboldt

Las tejas son hojas de Novum Genus Monandriae, dibujadas y descritas en el río Magdalena, muy diferentes del Thalia Geniculata, y según la propia confesión de Mutis (aunque él conoce la flor sólo a través de mis dibujos) un nuevo género. Esa planta, bijao (así llaman los americanos a todas las heliconáceas, y casi a todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito botánico. Crece en todo el valle del Magdalena y en los ríos afluen­tes del Magdalena, muchas veces también en la caída occidental de los Andes, en el río Quindío, La Vieja y entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 - 20 pulgadas de largo, y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de salir de viaje haciendo una incisión o un doblez en el nervio de la hoja.

Bosquejo de mano de Humboldt

Valiéndose de este doblez el carguero cuelga las hojas a manera de tejas, en los hilos o bejucos con los que está amarrado el armazón. Todas estas son viejas artes de la experiencia indígena, aprendidas por los españoles. Es incomprensible cómo esos techos de hojas, mejor que cualquier carpa, resisten a los mas fuertes aguaceros. Esa admiración aumenta cuando se tiene una clara idea de la tremenda cantidad de agua que frecuentemente se precipita del cielo durante 96 horas ininterrumpidas, con truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro viaje por el Quindio tuvimos tristes experiencias porque llovía a cántaros día y noche, con truenos retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior Candicans) tiene una capa blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la penetración del agua. En cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así lo llaman los habitantes) y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la cordillera porque el techo ya no aguanta el agua.

La casa es tan espaciosa que caben 2 catres. Debajo y al lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros 5 - 6 cargueros, cuyas transpiraciones y gases no son más agradables que los de los bogas en el río Magdalena.

Los extremos abiertos; el frontón de la casa de hojas lo cerramos con nuestros toldos. Es muy desagradable que en cuanto se levanta el sol sobre el horizonte, por las mañanas, se empieza a enrollar las hojas (por miedo de que se sequen demasiado). Por consiguiente, si se quiere acampar algunos días, como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se está expuesto al ardiente sol y se cambian rayos solares por aguaceros; se corre el riesgo de mojarse hasta los huesos en un instante por cuanto no es posible cubrir la casa rápidamente con las hojas. Para una casa espaciosa y una cocina abierta, que se construye al lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4 arrobas, y las carga un peón.

Vista global Geonostica Véase mi cuadro mineralógico de la América Meridional. La Cordillera Real o de los Andes, que en el norte del Perú forma una cordillera angosta, en Quito se extiende en un gran macizo montañoso del que salen varias ramificaciones, divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud en el Reino de Nueva Granada. El punto de esta división es el Páramo de las Papas, al sudoeste del Caloto. La Cordillera Oriental pasa al este del río Magdalena y Neiva, por el Páramo de Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca, Páramo de Tuquillo, Pamplona, hacia los Nevados de Mérida y Santa Marta. La Cordillera Central pasa entre los ríos Magdalena y Cauca, por Guanacas, Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de Arma, hacia Guamocó y cerros de San Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va al oeste del Cauca por las montañas o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro del Torrá (el más alto y famoso cerro del Chocó, entre San Agustín y Dagua), montaña de Nóvita hacia Citará y cordillera del Sinú. La cadena central es la principal; como lo demuestra su altura y sus primitivas masas montañosas, no cubiertas con arenisca. Tiene una altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de latitud, y esa cordillera gana altura hasta mas arriba de la nieve, como en el Nevado de Puracé, cerca de Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan, Tolima y Páramo de Ruiz. La masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene nieves eternas, de tal manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte. La cordillera decae rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle de los Osos, con una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental que divide el valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece baja desde los 2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo, está coronada por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde, Chingaza, cerro San Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna más de 2.100 toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud (donde la cadena Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera Oriental se eleva en el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos poderosas masas montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena montañosa occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende occidentalmente desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia la ensenada de Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en ninguna parte sube a más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los manantiales de los ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda, las tres cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos valles del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar) separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta, con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi desaparece lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las más altas muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino al final de una sierra de menor altura.

En la Cordillera Central se encuentra el granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a nivel de tierra, desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San Lúcas. Cerca de Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué, apenas se lo ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del Magdalena incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se encuentra cubierta casi totalmente con formaciones estratificadas del Magdalena. Allá, en el Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz Verde y Laguna de Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a 1.800 . 2.000 toesas de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante singular el que la misma formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme manera, a una altura en la que en el viejo continente difícilmente se ven capas estratificadas, no cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real.

Yo personalmente estoy inseguro si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes. ¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva, que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud, en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura; un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas (conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico.

_____________

(Anotaciones al margen derecho:) no en la cumbre, pero si en la vertiente occidental se presenta arcilla pizarrosa en forma de islas, entre Fusagasugá y la Palma en la región de Villeta y Moniquirá, hay arcilla esquistosa primitiva. 
_____________

Además es sorprendente que las dos cuencas de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de Mompós y de Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que los inmensos valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a pesar de que se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el grosor de las estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más estrechas, y menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama. Porque aquí (indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa Fé, Sumapaz, con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el granito desnudo sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra del Meta, Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan el misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo). Mas hacia el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de México, no hay nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a la cadena oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había medido, tiene más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400 toesas. A 2.000 toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas. Así, en la parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre Puracé y Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas, como lo enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los declives más suaves). 

_____________

(Anotaciones al margen izquierdo:) De vez en cuando es posible encontrar arenisca en alturas desiguales porque se sedimentó en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin comunicación entre sí. Pero en el valle del Magdalena esta explicación es imposible porque aquí, en una cuenca, las faldas montañosas que la circundan están cubiertas con piedra arenisca, de manera desigual. 

Continuación del capítulo 36

Ya que desde Honda hasta Ibagué habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde Cartago hasta Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la fisonomía de la más vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención es tanto más natural, cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no sólo un poco, con la idea de haber visto lo más grande y elevado de esta tierra. ¡Montañas de la luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando nuestra cultura por otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y prejuicios, desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas Indias.

Ver mi empezada composición sobre la fisonomía de las montañas en de Haeftens. la cadena de los Andes tiene la misma forma que todas las montañas de granito de otras partes del mundo. Esféricas, cumbres como segmentos esféricos, contornos suavemente redondeados... Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia, así el Riesengebirge, el Thüringer Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de los Alpes, Pirineos, la cordillera de Toledo, la cordillera de Caracas y todas las cadenas de granito que yo había visto en el viejo y nuevo continente. Esta forma seguramente se origina por la altura y la edad de aquellas cumbres que los eleva encima del escenario de posteriores corrientes, destrozos, tumultuosas hazañas de la creación, por la falta de estratificación que en micacitas forma cantos y dientes pizarrosos porque los estratos se rajan y resbalan; y por la falta de un tejido filamentoso y la falta de una atmósfera calmada en las alturas con acción uniforme y paulatina, mas disgregando que destruyendo.

Así, la forma del granito común y corrientemente no estratificado. Pero en el granito mismo se elevan masas individuales en las que en el afloramiento se encuentra el propio granito con grandes cristales de feldespato y esteatita; en parte sobre el granito sienita y sienita en forma de pórfido, en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de Chamonix, y el Drachenfels, cerca de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de Cura, en la Cordillera de Caracas, tiene masas de granito estratificadas, en las que las capas están erigidas según prodigiosas leyes de atracción, hasta que convergen en pirámides. Esas masas más raras de granito se distinguen particularmente frente a las formas esféricas del resto de los granitos. Tienen casi la forma grotesca de los esquistos de pórfido, pero siempre en contornos medianos y dientes medianos, de estilo más simple, dirigido más hacia uno que según varios puntos. En los Andes no había visto estas estratificaciones de granito. Las más altas cumbres, nevados, aquí se distinguen mediante figuras en forma de torres y castillos, y casi siempre por conos enormemente truncados; así el Tolima, Quindío y Ruiz; a lo lejos aparecen como conos truncados, como pirámides, y así es la vista de las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde el Monserrate, desde Honda, tan grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei desde la torre de Marcus, cerca de Venecia; hay que esforzarse para considerar todo eso como granito. Mientras más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo grotesco cambia, pero los nevados siempre aparecen como masas en formas de torres y casas (por eso arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la condición desamparada de ese mundo indígena me impide, debido al aire enrarecido alcanzar las cumbres de esos nevados, y debido a que uno no puede acercarse a los nevados demasiado para darse en su cercanía una idea clara de su forma, así sólo se puede juzgar sobre sus masas montañosas, a raíz de las piedras y los detritos arrastrados por el agua nieve. Esos cantos rodados los he visto muy parecidos en los puntos más distantes; en el río Gualí que baja del Ruiz y Páramo de Herveo; en los ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado del Tolima; cerca de los nevados del Quindío y San Juan, en el paso de la cordillera; así también en los ríos que bajan del nevado Barragán —de tal manera que casi no cabe duda de que todos los nevados, todas esas formas arquitectónicas están construidas de la misma clase montañosa. Esa clase de montaña es difícil de denominar; es análoga la del Drachenfels y Siebengebirge, cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita Werner, siendo mezcla de, 1) mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con brillo de concha perla y muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como el feldespato del Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide. 2) de poco cuarzo, cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra cristalizada en láminas, pero acumulada en columnas de mica caucásica pero cuidado para que no se confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda cristalizada negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es más fibrosa que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero llamarlo, en vez de pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito porfidiáceo); la misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de feldespato, casi ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles (fenocristales) apretados en una masa fundamental [pasta] arcilifera de color, ora blancorrojizo, ora gris amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas, análogas el granito, son sin discusión los elementos que dan a los nevados la forma arquitectónica extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios más bajos lo demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen muy alto en el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así, aquella sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de Neiva y entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las arrastran al Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita con cantos rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río Negro, que rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo, mezclando sus cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la formación de sienita se demuestra también por la circunstancia de que nosotros habíamos visto aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente rodados, no rocas in situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la altura de 1600 toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas, y aún hoy en tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación de sienita tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las 1600 toesas

_______________

es muy buena prueba de que lo mismo que el pórfi do de transición de Popayán pasa a Traquita hay también sienitas con cuarzo [pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su cuarzo y pasan a traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica y de masa fundamental [?], granitica, granulada. 
_______________

Formas cónicas y contornos arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua?

_______________

i.e. donde no arden volcanes, como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y diabasa,
_______________

Los componentes de los Andes son como las de todas las elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y micacita. Dolomieu me dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar las formaciones de granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres clases montañosas siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y no se pueden definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos veces, una gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda España, y he puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un observador tan exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas más elevadas del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del Reino de Nueva Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina, en el término de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se observan cambios en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania especialmente en Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas montañosas uniformes y totalmente separadas la una de la otra. Pero esta vecindad no decide nada frente a la edad relativa. 

_______________

(Anotaciones al margen izquierdo): granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es tan común en Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau de l’Amerique Meridionale).

[Adicción posterior] 
no había visto hasta ahora (escrito en Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la elevada cadena de los Andes; ahora acaso, cerca de Acapulco.

Bosquejo de mano de Humboldt

Si se sale del granito en d hacia f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto más bajo b c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por eso que aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que éste sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como en el Erzgebirge, Freiesleben.

En la Cordillera de los Andes no he encontrado hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el que había visto cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de Seissen, en el Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde en los Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña, en la costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a considerar el granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al pie de los Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del valle del Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de Ibagué, en el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima, también cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán. Ese granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un poco de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta; barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el primero es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se hizo tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región gnéisica se encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de feldespato alterado); también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del gneis hacia la magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones de Freiberg, señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del gneis, o se trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo que llamamos diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y nitrógeno, formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las fuerzas químicas?

La micacita, siempre sin granates, en los Andes del Quindio, Tolima... cubre el granito y en las faldas oriental y occidental, especialmente en la región del Moral, quebradas del Azufral y Aguas Calientes, en torno a Toche, en el Alto de Tres Cruces (donde se erigió una plancha de micacita, muy curiosa y bonita, orientada de oeste a este como recuerdo de que allí celebró misa el arzobispo de Popayán), los Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de Boquía y Portachuelo; es decir existe una poderosa capa de micacita de más de 600 toesas. En esta micacita de los Andes hay cuarzo detrítico con pirita entremezclada y a ella probablemente se debe el origen del azufre natural en la Quebrada del Azufral. Las aguas de esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de ácido sulfhídrico gaseoso un poco blanco lechoso. No sólo en el Tolima las aguas se saturan con ese gas, sino también a todo lo largo del camino. Con bastante peligro, colgados de ramas descendimos al abismo, donde se arranca el azufre de las rocas; al norte de la Quebrada del Azufral donde el barómetro marca 272 lin., aire, 16,5 R, encontramos una especie de cueva de la que brotaba vapor de azufre (38°, 2 R). Estando agachado, el gas de azufre me produjo mareos, a pesar de que mantuve el termómetro sólo pocos minutos en el hueco. La quebradita de azufre apenas tiene 23°,3 porque está mezclada con agua nieve. La familia blanca que vive en Moral se ocupa únicamente en la minería de azufre. Ellos recogen en parte arcilla gredosa mezclada con azufre natural en micacita descompuesta, en parte azufre mismo, desprendido con barras de la roca firme. Aquí se encuentran grietas y pasadizos llenos de azufre natural amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de azufre, probablemente (igual a los yacimientos naturales de alumbre del Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen muy nuevo con azufre separado del hierro de la recalentada pirita (***) y, quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda precipitado en las grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la naturaleza tiene aún otras vías de producir azufre a partir de distintas clases de tierra, así como se forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad en algunas plantas, presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la teoría de los volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria inmensamente importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en grandes cantidades, se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé..., prueba ésta de la uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes.

Hasta ahora no he visto en los Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que se transforma en arcilla pizarrosa.

El gneis y la micacita, que empieza a cubrir el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse mucho más que hasta 230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la Guarida del paramo del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de grano más fino pero libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por consiguiente, hoy en día.

Bosquejo de mano de Humboldt

en una altura media, c d, una especie de abrigo alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no alcanza ni al pie, ni a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido por transformaciones posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el mar caótico cundo se formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal vez de origen más reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de sienita, incluso la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de origen mucho más nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la singular roca de sienita, ya descrita. p. 24.

A juzgar por la falta de cantos rodados de granito en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su frecuente ocurrencia en la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en la ensenada del valle, entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la presencia de micacita pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental de los Andes. En la falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas bajan más impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental. El declive occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay que atribuir que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es acarreado por las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente cerca de Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle oriental del Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa, café rojiza y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos rodados de diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas) 

______________

[Anotaciones al margen derecho): En sitios meridionales al sur de los Andes, por ejemplo en el cerro Munchique, al este de Cascabel, se presenta sobre el granito sienita antigua sin feldespato vítreo o nacarado, sino una combinación granulada de feldespato común cristalizado, blanco-rojizo, en menor cantidad de hornblenda negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y ninguna mica, parecida a la antigua sienita que encontré en la isla de Cuba, cerca de la Regla, que está superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa rica en plata, y atravesada por venitas de Calcedonia.

Ese horizonte con oro en polvo parece existir a través de todo el valle porque al oriente de la cordillera del Chocó también se le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla occidental del Cauca. El hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en Cartago, Buga y Cali, y que allí solamente pueden lavar oro en los actuales ríos, se debe en parte a las destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle de su nombre, y en parte a estratos estériles depositados sobre el granito; faltando estos estratos en el terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca, hacia Quilichao y Alegría, faltan esos yacimientos estratificados. Un importante examen consistiría en determinar si el conglomerado cercano a los Andes no es aurífero en ninguna parte, habida cuenta que contiene los mismos fósiles que se encuentran en los lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue destruido muchas veces y en sus erosiones no se encuentran granos de oro, casi se debería pensar que esa vieja formación de arenisca no contiene oro. Eso por lo menos demuestra que no es simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro en polvo (así llamo abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que contiene cantos rodados de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que es más vieja, porque si fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el conglomerado, y sobre la objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en polvo encima del conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la superficie del conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por calcita, yeso..., y que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos F 

_______________

Porque solamente una superficie tan fácilmente cambiable, como la arcilla gredosa (letten) y montañas de aluvión no han cambiado. 
_______________

Pero lo que más demuestra que el polvo de oro se ha originado en una muy, muy nueva evolución geológica es la importantísima circunstancia para el lavador de oro consistente en que la mayor cantidad de ese metal se encuentra en terrenos bajos y en collados o en gargantas secas principalmente en aquellas donde convergen varios barrancos secundarios. ¡Qué nueva debe ser una transformación del terreno, ya que no ha cambiado la actual superficie de la tierra, es decir una superficie tan fácilmente variable de arcilla gredosa y terrenos aluviales!

Sobre la sienita yace principalmente en la vertiente occidental de los Andes una muy rara formación afín a la sienita porfidiácea, una diabasa primitiva. (Urtrapp). El parecido de esta con el basalto y basalto diabásico filoniano (como con el del Dransfeld, cerca de (Göttingen) es tan grande que uno puede equivocarse fácilmente.

Pero la comparación de la construcción de los Andes con la de la Cordillera de Caracas, Cordillera de Parima, con la del Fichtelgebirge de Franconia y otras cadenas de granito, elimina totalmente las dudas sobre la existencia del Urtrapp primitivo. En el Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa forma mantos en el gneis y sienita, asimismo forma mantos en granito, en la cordillera de Caracas. En los elevados Andes, en ninguna parte he encontrado el Urtrapp entre rocas primitivas; pero su distancia de otras formaciones filonianas, su reposo inmediato sobre sienita y gneis, así como su iden tidad exterior con la indudable y primitiva diabasa de Caracas, me afirma que pertenece a una formación de transición y no a la filoniana. Esa diabasa se encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán, entre Iraca y páramo de Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua cuenca del Cauca, donde en larga loma forma la antigua orilla, descendiendo profundamente en el valle, en el curato de Quina Mayor y en los manantiales de Mandiva y Páez. Esa diabasa es negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el feldespato está íntimamente mezclado con la hornblenda que apenas se lo reconoce a través de una lupa, en la mayoría de las veces no contiene fósiles (fenocristales) incrustados y es fácilmente confundible con el esquisto anfibólico; a veces también contiene (como cerca de Quilichao) grandes y (especial mente y en gran cantidad) de olivina (1)verde espárrago, en delgadas zonas. Nunca es pizarroso; tiene estratificaciones en lajas de 12-14 pulgadas; no intranquiliza en absoluto al imán; contiene mucha pirita (maciza) entremezclada y se descompone en la superficie como el basalto, en arcilla de color amarillo-ocre, y (especialmente) en los afloramientos está conglomerado a bolas casi siempre de 18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas separadas. En el curato de Quina Mayor y Quilichao, esa diabasa primitiva forma la peña donde están directamente superpuesta por el horizonte de oro en polvo que también comprende los cantos rodados de la diabasa. La arcilla gredosa café-rojizo y café-amarillenta que, desde el río Fraile, llena la parte suroriental de la cuenca del Cauca, probablemente en gran parte debe su origen a la descomposición de la diabasa, de la misma manera que en la cordillera central de Bohemia la tierra negra se debe al basalto. Digo, en gran parte, puesto que es propio de las formaciones de diabasa y trapp (Werner), que con ella se han precipitado grandes formaciones de arcilla y arcilla gredosa (letten). La arcilla gredosa cubre en grandes cantidades la región situada alrededor de Tetilla de Julumito, cerca de Popayán (Los Cerillos); el camino de Popayán a Almaguer, en todo el trecho donde se encuentra verdadero basalto (Tetilla), pórfido de sienita (Puracé) y granito porfidiáceo en forma de columnas aisladas. Ésas masas de arcilla gredosa (letten) que acompañan a las formaciones trapp, no sólo hacen el camino a través de la cordillera de los Andes tan inaguantablemente resbaladizo y casi insuperable, sino que también tienen una triste influencia sobre ciertos sucesos naturales. Los volcanes andinos actúan en la formación de diabasa - trapp y vomitan (porque en volcanes tan elevados la roca fundida, lava, no puede llegar a la boca del cráter) sólo vapores y agua azufrada. Las colinas de arcilla gredosa (letten) de los alrededores se reblandecen y se deslizan... Así ocurre en Riobamba y en el Tunguragua. Además, la arcilla gredosa actúa por si misma mediante su enorme afinidad con el oxigeno (ver mi Mémoire sur les terre), y de este modo se originan, creo, fácilmente incendios en las montañas, cuyas rocas contienen mucha alumina todo explica la ocurrencia en los volcanes de diabasa, sienita, sienita de obsidiana y basalto, pórfido... 
______________

(Anotaciones al margen derecho:) no dolerita sino diabasa de transición, como la calcita negra de cubertura, sobre pórfido de transición, demuestra que se transforma en traquitica, p. 39 y 24. 
______________

A 2° - 3° de latitud, alrededor de Popayán, una formación trapp ampliamente extendida, ver libro Amarillo, viaje a Puracé. De Quilichao hasta Sotará, en 50 millas cuadradas, no se ve ningún granito; sólo cerca de Timbío, en los manantiales del río, de Las Piedras, hay micacita en la superficie; por lo demás, todo esta cubierto con sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes alturas con obsidiana de pórfido (Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas rocas con mucha hornblenda y con feldespatos vítreos, toman aquí la forma exterior de columnas de basalto. En todas partes se ven, alrededor de Popayán, conos truncados, cumbres redondas como una bola, tetas, montañas gemelas, contornos que hacen recordar los de Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma de cono hacia Jelima y Cali; así es el alta Chisquío, desde donde se ve el mar meridional con dos tetillas arriba, sobre la inmensa loma; así es el Broncaso, recortado en forma tabloide, cerca del Alto de las Piedras; así es el inmenso Pan de Azúcar de la Mazamorra y muchas otras montañas del Chocó, las que se ven desde Buga y Quilichao; así es la Tetilla de Julumito. Al principio se está dispuesto a considerar todo eso como si fuese basalto o diabasa, y las formas columnares de las partes engañan todavía más. Pero no, la mayoría de esas montañas cónicas son sienita porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad de feldespato nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto (2) sólo he visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y precisamente ésa carece de fragmentos columnares separados. Las columnas, excelentes, muchas veces de 18 pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy regulares de Pisojé, ni siquiera son diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo con feldespato común, mica negra y muy poca hornblenda. Esa región es según eso, más análoga al monte Eugenei (el “Graniti Colonnari” descrito por Strange), al cual vi en el Abano, que a los basaltos de Bohemia. Esas columnas de Pisojé, en la orilla del Cauca, declive occidental del Puracé, son en parte verticales, en parte están paradas perpendicularmente sobre horizontales. Es curioso que el verdadero basalto de la Tetilla se encuentra en pleno valle, talvez un indicio de cuanto más nuevo es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y más nuevo que los granitos porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa porfidiácea y pórfido de sienita del volcán Puracé y Sotará

Addenda para el viaje a Puracé, ver Libro Amarillo. Es un hecho seguro y confirmado por todos los viejos habitantes que el páramo de Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40 años. Antiguamente este volcán era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió romo y actualmente parece una meseta. Este cambio es demasiado considerable y regular como parte atribuírselo a cambios producidos por la nieve. También los indios aseguran que hoy en día se observa en la cima del Puracé una suave depresión. Por consiguiente, el fuego ha ahondado el interior del volcán, el cual está precipitándose, hundiéndose como un edifico al cual le faltan los cimientos; una tremenda idea que llena la inspiración al pensar en la enorme masa de piedras en él volcán andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla, en los Cerillos, así como en otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el pórfido, pasando del denso al finamente granu lado muy veteado por calcita blanca, sin petrificaciones, pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo, desprendiéndose y descascarándose. La modi ficación negra tiñe los desprendimientos, un verda dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el mar caótico se precipitó aparte del ácido carbónico también caliza. 
_____________

bien que, p. 25 pórfido de transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde detenerse? pero Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p. 175.
_____________

No debe confundirse esta formación calcárea con la que llena la parte honda del valle del Cauca, es decir el antiguo lago de Quilichao hasta el salto de San Antonio. Ese lecho marítimo, así como el del Valle del Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca arcillosa, que se apoya sobre los Andes y sube, como en las cercanías de la [Macana], piedra molar en el declive occidental del Quindío. Sobre esa arenisca, en muchos puntos, hay caliza compacta, especialmente cerca de Cali (desde donde va hasta Popayán), y encima de la caliza aquí y allá, yeso, pero la caliza y el yeso fueron arrastrados en el pasado por antiguas avenidas del agua; por consiguiente en la cuenca del Cauca se lo encuentra escasamente como ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé). La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán, donde hay fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá...

La cuenca del Magdalena tiene la misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se encuentra limonita parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de Maracaibo y Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra madera petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto hay en la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al Totenliegenden de Turingia.

(Comentario marginal, adición posterior a la derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra que una parte de esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido de transición y cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición que se acerca a la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de transición, p. 34.

(Anotaciones al margen): Cerca de Cali, en Pereira, cerca de la cadena del Chocó, hace 3 -4 años un trecho de tierra empezó a arrojar humo y se formó un pequeño crater; en las inmediaciones desenterraron bolas de pirita de 7 - 8 pulgadas de diámetro, las que en contacto con el acero producen tantas chispas como nunca he visto en ninguna parte. Se taparon algunos huecos con tierra y aparecieron otros. La ciudad estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo se apaciguó.

______________

En el nevado de Barragán hay auténtico pórfido de retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el Chocó hay glosopetren de 4 pulgas de ancho.

______________

(Adición posterior): Cerca de Santa Ana hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de Croton sanguilf, Cumanaoua, diferente. 
______________

 

Álvaro Hernando Camargo Bonilla
Vigía del Patrimonio, Miembro de la Academia de Historia del Quindio.

No hay comentarios: