HUMBOLDTH EN SU PASO POR “LLANO GRANDE.”
Así se nombraba una parte del Valle del Magdalena, a partir de Melgar, Espinal; San Luis y Contreras, en la Mesa de Coello, donde Humboldt describe su estadía, del 17 al 20 de septiembre del año 1801.
Concretamente se refiere en su parada, a la hacienda azucarera del laborioso e inteligente Luis Caicedo, hermano del honorable clérigo Fernando Caicedo rector del Colegio del Rosario en Santafé. Allí hizo algunos experimentos relacionados con la preparación del jugo de caña de azúcar y su conversión en panela
En este lugar, describe la hermosísima palma de cuesco, también denominada “palma real o palma de vino”, que se enarbolaban entre los matorrales, cuyo fruto maduro emana un delicioso olor a manzana madura, y que se utilizaba en la destilación del famosísimo “Vino de Palma”, y como alimento para cerdos. Describe sus características, su altura de 12 a 15 metros, con hoja que alcanzan hasta 6 metros de largo, y que ancestralmente se usaban para la techumbre de viviendas.
Después de su parada, prosigue su camino, y cruza el río Coello en el paso denominado “Angostura”, ubicado en el cañón de impresionante y romántica belleza visual, y de más de 60 metros de profundidad, adornado con espesos matorrales y palmas de Cuesco; que después de su vado, conduce al pequeño valle, formado por los ríos Combeima y Chipalo, en cuyo extremo occidental esta ubicada Ibagué.
Describa las impresiones de Humboldt
Alexander von Humboldt quedó
impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza
natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue
fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro
de la región.
Impresiones sobre el Camino
del Quindío
- Humboldt se sorprendió por la dificultad del
camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca
del monte en el camino de Honda a Santa Fé.
- Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas
más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá.
- El granito del Quindío es más adecuado para la
mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta.
La Gente y la Economía Local
- Humboldt describió a los habitantes de Ibagué
como gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una
economía local muy pobre.
- Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una
vida mísera y sin dinero.
- El comercio estaba dominado por Cartagena,
Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué.
El Papel de Don Ignacio
Buenaventura
- Humboldt destacó la labor de Don Ignacio
Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a
Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello.
- Sin embargo, su diligencia le valió el odio de
sus conciudadanos, que casi lo arruinaron.
- El camino se deterioró después de que los
habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y
destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura .
Crónica del Paso de Alexander
von Humboldt por el Camino del Quindío
En la mañana del 21 de
septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron
su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y
majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío
constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación
exuberante y misteriosa.
Al llegar a la ciudad de
Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y
la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la
falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.
Durante su estancia en Ibagué,
Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había
trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto
del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición
de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de
mercancías a través del camino.
Humboldt se sintió conmovido
por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por
mejorar su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de
la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas
en sus obras.
A medida que avanzaban por el
camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos
desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima
impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de
sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.
La crónica de Humboldt sobre
su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable
y su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la
emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de
esta región de Colombia.
enumerar y describir las
etapas, paradas e intenciones del el viaje de humbolth por el camino del
quindio segun el contenido del siguientge texto Alexander von Humboldt quedó
impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural
del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en
una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la
región. Impresiones sobre el Camino del Quindío • Humboldt se sorprendió por la
dificultad del camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que
la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. • Consideró que el camino
de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino del valle del Magdalena a la
sabana de Bogotá. • El granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del
camino que el esquisto arcilloso de Villeta. La Gente y la Economía Local •
Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como gente común habituada a la
vagabundería de la montaña, con una economía local muy pobre. • Los bogas
(remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero. • El comercio
estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con
más de 10.000 P. en Ibagué. El Papel de Don Ignacio Buenaventura • Humboldt
destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que
abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y
el Coello. • Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos,
que casi lo arruinaron. • El camino se deterioró después de que los habitantes
de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los
puentes y las rancherías construidas por Buenaventura . En la mañana del 21 de
septiembre vadeamos el río Coello, que nace en el páramo de Quindío y el cuál
pasaríamos por allí mismo de nuevo (véase mi copia del mapa del QuindíoEs muy
probable que las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido
construidas con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago.
La ciudad de Ibagué fue construida al comienzo de la conquista en una alta
cuesta del Páramo de Quindio, cuando menos a 1500 t. de altura. La gran riqueza
en oro, parte en filones, parte oro de aluvión, motivó esa aventurada posición,
alejada de todo humano tráfico En la cordillera, entre Herveo, Páramo de Ruiz,
Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro montañas cubiertas eternamente de nieve;
sólo Herveo no tiene nieve permanentemente) existe casi la seguridad de no
poder encontrar indios salvajes (se dice mejor independientes) Pero al ser del
Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven todavía indios libres en
apartadas cordilleras. Es muy probable que las chozas de los indios, al sur del
nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva
el río Quindio hacia Cartago. La culpa es posiblemente la gran capacidad de
absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la
cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte
en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en
Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y
la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña.
El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi
imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas
(remeros) y los cargueros. Don Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es
el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio
de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo arruinaron. Por la época
del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el camino de Ibagué a
Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando
por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello,
el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en
esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del
Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el
camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno
hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de
derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la
jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas,
víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años
(aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas,
incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. En el alboroto del
Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el
arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la
supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido
Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías)
que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el
camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos
del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango. Desde el
virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a
pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de
esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la capital y el de
Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar
tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo,
rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la
Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del Magdalena a la
sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El
camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más elevado que la
boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas
más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del Quindío es más
adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. El
activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que
el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y
conlleva ventajas. Ibagué es una mísera aldea en la que probablemente el número
de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es muy extraño que desde la
destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer. El clima es excelente,
más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus habitantes da
testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y produce cuanto se
cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es eternamente agradable y
hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción y
desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del
mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de
miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo
el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad
de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio
tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible
imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los
cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a
la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales
de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser
abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de
desfallecimiento.. todo esto no pesa más que el goce de satisfacer la tendencia
hacia una vida libre, sin obligaciones, salvaje como la del jabalí. Tan fuerte
es el ansia del hombre social de retornar al rudo estado natural. De ahí, el
gusto de las clases cultas por la caza y por los viajes a los bosques y a los
ríos... Los padres llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años cargados
con 15 libras. Con la edad, la carga aumenta; no se abandona una profesión a la
cual se ha acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga por los Andes
5 a 7 arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino está muy malo,
en 15 días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y, como el regreso
tarda 4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 - 12 pesos, de los
cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender el viaje. En un
país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y donde el trabajo
humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir este oficio de
cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad a la energía
humana. Este cambio es posible poniendo, abriendo mejores caminos, ya que los
hombres pueden trepar, llevando carga, altura que los animales no pueden
escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta ahora lo contrario. Se debía
haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el Peñol, hacia Medellín y
haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier época del año; pero no;
la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros con respecto a que su ganancia
disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido mejorar el camino. La localización
de la ciudad de Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común, sobre una mesa
(meseta) entre los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de la montaña,
que descienden desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in mensas
profundidades. El agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría debido
a que está mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el suroeste se
tiene una romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy extenso, 200 m.
de profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las cuales
sobresalen altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza. Un
puente de caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna
obra colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que
confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué
se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle,
anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de
aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos
han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se
encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha
cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se
crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido
enviados por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85
años, don Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don
Ignacio Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en
descomposición, don Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de
rentas de tabaco y aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era
relativamente instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y
Tejada. En el convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por
Felipe II) vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega
había abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que
permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la
viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de
Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce
excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y
en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época
había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas
con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto
Cabello, desde hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá
probablemente al interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la
similitud del clima y a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del
Magdalena. En Ibagué fueron ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque
habían practicado sodomía con una mula (para llegar más placenteramente al
trabajo) y por ello no fueron completamente enterrados. Es extraño que en este
país, donde hay tal cantidad de mujeres de todos los colores, que en un país,
así, las mulas tengan que cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena
aquí al destierro, pero los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don
Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido
de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a
tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio
Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan
transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó
puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia
impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época,
acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde
Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el
Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera
adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos
de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de
Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres,
herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente
1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo
desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. Se enviaron expertos desde Santa Fé,
quienes avaluaron el camino en 18.000 p. Como lo que los hacendados habían
dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal exigió que Buenaventura entregara
6.000 p. El contestó, con gran acierto, que, de acuerdo con su lógica, debería
suceder lo contrario, que él exigiera... El fiscal calló. La rigidez con que
Buenaventura juntó todo para el mejoramiento del camino; la sugerencia que le
hizo al virrey para el mantenimiento del camino: por cada carga hacer pagar 2
reales de aduana (en un año entrarían 600 p. y todavía funcionaba el transporte
principal, por costumbre antigua, pasando por Guanacas). El flete tan barato
que servía a los intereses privados de algunos habitantes ricos en bueyes
(quienes no se daban cuenta de que es preferible hacer en un año 5 a 6 viajes
por caminos mejores, cobrando menos, que, por el contrario, realizar en un año
dos viajes por caminos pésimos ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*)
ytodas estas circunstancias se conjugaron para terminar con el mejoramiento del
camino. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo,
que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron
tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que
había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas
casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en
pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues
los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el
fango. _______________ [Nota marginal a la izquierda en la página 169:1] Es
injusto que la jurisdicción de Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que
hacer sola el camino (aunque Buenaventura comprobó a través de las actas
—documentos— que es una obligación vieja de aquella jurisdicción el mejorar el
camino de tiempo en tiempo, y que esta obligación se cumplió mejor en los
primeros 50 años después de la Conquista). El interés es que toda la región
comercie con el Chocó, Popayán, Quito y todas las provincias al occidente de los
Andes. Por eso es de alguna forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué)
se oponga siempre que so trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo
se vuelva a realizar sólo a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la
ruina de la ganadería que pasa a segundo plano por el mejoramiento. Que el
gobierno adelante el dinero y lo recupere de nuevo a través de impuestos, (los
cuales se pagarán tan voluntariamente como los del dique de Fontibón) y
entonces la mejor parte de los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a
oponer. _______________ Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del
activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho,
el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con
el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos
caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el
camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la
cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el
camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la
cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más
alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a
Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel
camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que
el esquisto arcilloso de Villeta... _______________ [Adición complementaria]
Buga Fusilado en Buga Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los
125 que hizo fusilar Morillo en el mismo año [Notas marginales a la derecha en
la pág. 170] El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha
dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el
de Quindio y conlleva ventajas. En el camino de Buga a Popayán, al norte de Río
Palo, vimos con estremecimiento la localidad de García, donde habita la asesina
Lemus, una mujer de la distinguida familia Arboleda de Popayán quien asesinó,
con su primer marido y con dos negros, a un enemigo, europeo de nombre Crespo,
en Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito los condenó a todos a la
horca, pero la sentencia se aplicó solamente a los esclavos, cuyas cabezas se
ven en Popayán en las rejas. La poderosa familia escondió a la señora, la
colgaron en efigie; y tiene la frescura, creyendo que todo está olvidado, de
volverse a casar y de vivir abiertamente a dos días de viaje del lugar donde
cometió el crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió dispensa para el nuevo
matrimonio, gritó con razón que existen hombres tan dementes que se casan con
una asesina. Pero como la iglesia pidió silencio y exigió el sacramento del
matrimonio, el obispo tuvo que permitir la boda. Tan grande es la influencia de
algunas pocas familias en los países distantes, para las cuales no es imposible
embellecer el delito. Medición del Tolima [Adición posterior:] De mi diario de
Nueva Granada Al. Humboldt Latitud 4° 46’ Véase p. 66, 67 Medida del Tolima
(Volcán al oeste de Santa Fé de Bogotá) He hablado en muchos sitios (p. 67) de
la inmensa pirámide, ¿granítica?, de Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se
la ve desde los más alejados puntos del Reino de la Nueva Granada, desde Honda,
Santa Ana, Guaduas, Santa Fé, el páramo de Chingan, Melgar, del Hato de
Quemado, cerca de Fusagasugá, de Ibagué y de todo el valle del Magdalena al sur
del Saldaña. Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme masa de nieve que
presenta, y él sólo podría bastar para situar en el mapa una infinidad de
lugares. La operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy imperfecta. Para
medirlo no es posible acercarse más que hasta el Valle de Carvajal, cerca de
Ibagué, ya que los pocos indios que aseguran haber llegado al pie mismo de la
nieve, aseguran también que allí el terreno es tan desigual que seria imposible
hacer una operación geodésica. En el valle mismo, donde medí, tuve que vencer
grandes dificultades para hacer la nivelación. Sinembargo, me halaga que la
operación fue bien ejecutada. Los ángulos tienen una exactitud mejor que 8’’,
creo de cerca de 5”. La nivelación fue hecha con el anteojo de prueba,
colocando horizontalmente; pero la base: He ahí la dificultad no fue medida
como la de Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con una cadena de Le Noir,
pero con esmero... El terreno, por sus desigualdades, no ha permitido sino
tomar los ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima se presentaba
desde aquí menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende del flanco que
ofrezca el Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve, pues el casquete
de nieve que hay, es tan enorme que todos los indígenas aseguran que un día la
cima es más puntuda, que otro, mesurada, que se forma nieve, o que se derrite.
He aquí la forma que presentaba Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en
que este coloso permaneció descubierto durante tres horas sin átomo de nubes.
Medí el saliente occidental, que es lo que parece algo más alto que el resto.
Seminario, II p. 176 Fig. I El plano del terreno donde medí. Bosquejo de la
mano de Humboldt [Adición:] Sextante de Ramsden El señor Oltmanns encuentra
para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del mar. Fig. II. Bosquejo de la
mano de Humboldt Medida de la base Los ángulos de altura fueron tomados en A y
en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo un ángulo de 16°
80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los ángulos se
igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los contornos de nieve
se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la oscuridad del espejo.
Nótese que es necesario _______________ [Nota en el margen izquierdo de la
página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima
más alto que la azotea del Observatorio de Santa Fé: 1524 toesas Azotea: 1358
t. Tolima, sobre el mar: 2882 Mesa de Herveo, sobre el nivel del mar: 2871 t.
Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal del Tollina a la
altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la parte nevada del
Tolima 2882 - 2465 417 t. Ángulo de la línea que une el Tolima y el
Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más arriba, p. 67).
El Páramo del Ruiz tiene una sierra horizontal de puntas caprichosas de las
cuales solamente algunas pasan el limite inferior de la nieve. Semanario II, p.
176. Yo le doy 2865 toesas. Relation Hostirique, III, p. 204 Caldas,
anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6. El señor Galle encuentra por encima
de la estación A (669 t.). He aquí la cima a 2120 toesas, el límite de las
nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima 2785 t., el
límite de las nieves 2354 t. (abril 1842). agregar 1’ 30” a los ángulos que da
el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin corregir
por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra... En la estación
B, la cima tenía sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es
visible el fin de la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de
p era 12° 40’ 10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba
Tolima por encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la
cima estaban en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula.
Medí las pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré
con el sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es
decir, que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A,
habiendo quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que
el error fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias
confesando las dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar
completamente, falta de tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar
los máximos del error. Mi ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del
horizonte [artificial], y 8-12 pulgadas más alto. En B la distancia era de 10
pies 5 pulgadas, y la elevación apenas 13 pulgadas. Declinación magnética en
Ibagué (p. 10), 5° 10’ NE. Llamada la más alta cima del Globo en el Hemisferio.
Semanario, II p. 212. con Himalaya. _________________ La nivelación, con más de
18 estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La
señal X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia,
que la hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más
alto que A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las
distancias BS y XA fueron medidas inmediatamente; BS, reducido al horizonte=
462 metros XA= 77,4— 539,4 Para encontrar SX medí un triángulo rectángulo en el
cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX = 72’ 80” [Adición:] 72° 30’
Oltmanns Para medir el cuerpo de la montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb
1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta tomar la mitad de la anchura por que no se
veía la falda de la montaña del lado oriental. Como el límite inferior de la
nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’.
Desde el punto B (estación superior) ha sido levantado el centro del Tolima,
haciendo un ángulo de 27° al occidente con el polo norte magnético; y la
iglesia de Santo Domingo de Ibagué estando a 35° 55’ a la derecha de la
estación A, es decir, ABC 35° 55’ otra parte Semanario, I, p. 3-8 2819 t. El
barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro corregido,
termómetro, 17 R. Esta es mi medida: 2863 t. este es también el resultado que
obtuve en Kl. Schr. I, p. 460. El Semanario, II 178, coloca Tolima 1524 t.
sobre Santa Fé, donde altura observada 2882 t. 669 163 832 Por un cálculo hecho
de prisa parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A
está a 1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas
sobre el mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón. [Aquí el fin
de la parte principal:] __________________ Perdí el cálculo del señor Oltmanns,
pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863 t. sobre el
mar. __________________ [ ¡Tachado por Humboldt! ] A, daría por La Place 4215
m. 608 t. 2163 2771 __________________ El cálculo hecho con el ángulo de Santa
Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando se
considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y como
las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día por
las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser evaluada
y verificada con gran exactitud. No es de extrañar que yo tuve estaciones donde
la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil criticar que hacerlo
mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con esta condición como
pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la montaña, una gran base
me pareció el punto más esencial. [Adición posterior:] Termómetro en Popayán
agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30. iaje por la cordillera
de los Andes Más adverso que el mismo viaje son los preparativos. La
apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos los criollos de convertir
los aspectos más comunes en algo prodigioso y monstruoso, y el interés de los
sectores más populares de describir el camino como excesivamente largo y
peligroso - eso ocasionó interminables y no solicitados consejos,
contradictorios...- Ora aconsejan dejarse cargar, ora tomar mulas, ora un toldo
de lino, ora hojas para el rancho porque aquél, mojado, pesa mucho... Los
muleros son, y eso no con injusticia, tan delicados que dejan reempacar las
petacas (así se llaman las maletas americanas de viaje, una especie de caja de
cuero) cien veces y pesarlas para que ninguna de las 2 compañeras tenga una
libra más que [la otra...] Se aprende más fácilmente a bailar bolero, hablar
cáusticamente.., que pasar el Quindio; así parece en Ibagué. La realidad es
completamente diferente. Para gentes como nosotros que caminamos 6-9 leguas a
pie, vadeamos ríos y permanecimos meses entre indios en las selvas, el viaje no
tiene nada de extraordinario. El camino es una zanja con agua, rara vez
empinado, y aún más raramente rodeado de precipicios. Está cavado en un granito
meteorizado que tiene poderosos depósitos de arcillas producto de la
descomposición de feldespato, y por eso es monstruosamente fangoso. Los
aguaceros se juntan en los caminos y los derrumban con lodo y ardilla gredosa
(letten). Ellos son casi siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal manera que se
pueden alternar los pies con dificultad; por consiguiente, se parecen a la
trocha de Honda, pero mucho más angosta por allí las rocas están erosionadas y se
desmoronan en menor grado. El camino se amplía hacia arriba en forma cónica y
el equipaje roza con las paredes. Muchas veces no se entiende cómo se abren
paso las mulas y torpes bueyes. La profundidad de esas angosturas es de 20-30
pies, en las que con frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las paredes
están cubiertas de musgo y sirven para agarrarse cuando se camina por los
pequeños tabiques, los cuales han quedado entre los camellones formados por el
paso de los animales; así, siempre se tambalea a derecha e izquierda y se
requiere de apoyo. Esos camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies
de profundidad, cunetas llenas de lodo negro, separadas por diques de 2
pulgadas de espesor; cuando el pie no da con el dique y cuando hay fuertes lluvias
(como ocurrió en los últimos días en el Quindio), el dique se inunda y se
confunde un hueco con el otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota con
agua, sino que uno corre el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación
obliga a poner ininterrumpida atención en el camino, una elección, un íntimo
aconsejarse a si mismo acerca de qué hueco es el más profundo. Es lo peor del
camino y cansa el espíritu. Además, nunca faltan las heridas que uno se causa
mediante las muchas inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es
demasiado ancho para poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es
muy peligrosa. Es lo mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté
inclinada a 30° y en la que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente
estas angosturas tienen influencia muy dañina para la salud. En ellas se
soporta un verdadero aire de sótano, el que debido al sin fin de vueltas está
completamente estancado; un aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto
con arcilla húmeda. Muchas veces la angostura durante largos trechos está
cubierta de matorrales colgados de tal manera que se piensa estar viajando por
un túnel. En esas angosturas he visto plantas etiolirte, y la obscuridad en
pleno día es indescriptible. ¿Cómo puede ser saludable un camino, una travesía
que sale de una llanura, pasando en parte por campos de hierba, en los que uno
está expuesto a los más fuertes rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser
saludable entrar en esos estrechos subterráneos y respirar aire viciado? Pero
en un país donde no se razona, diariamente se repite que el camino del Quindio
es sumamente saludable, que allí se sanan los enfermos... Se habla de las
fuerzas maravillosas del agua, de las aguas delgadas, de la mayor pureza del
aire... Lo que uno dice, durante cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si
el primero fue un monje! Aparte de la circunstancial que el camino sobre los
Andes está abierto por lugares que mantienen una altura media entre Guaduas y
Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre el nivel del mar, de tal manera que se goza
de agradable temperatura media, no se ve en que se basa la idea de la
salubridad. Una selva espesa y húmeda en la que se pudre gran cantidad de
materiales vegetales, depósitos de pirita que descomponen el aire y estratos de
ardilla gredosa (letten), eterno cambio de los rayos solares al oscuro aire de
sótano en las angosturas, la inevitable mojada de los pies con agua estancada
en la que se pudren las raíces de guadua... Eso por lo menos no son causas de
salubridad. Tampoco faltan personas que se han enfermado en Quindío; no cuento
los innumerables cargueros porque en ellos la causa es el cansancio, sino los
mismos viajeros... Considero que la fama de la salubridad proviene del
bienestar que experimentan la mayoría de los viajeros cuando cambian una vida
sedentaria por la de la selva. Los españoles en las Indias llenan su cuerpo con
carne hebrosa cocinada en agua y azúcar; no se mueven a ninguna parte, huyen
del aire fresco como si fuese veneno. En Quindio están obligados a realizar
esfuerzos corporales; viven al aire libre. La falta de provisiones obliga a la
sobriedad... Personas que solo conocen la sombra de los campanarios, consideran
que cada bosque es un paraíso, por eso la gran fama de la salubridad y de la
maravillosa naturaleza del Quindío. De ninguna manera creo que la montaña sea
muy malsana, pero tampoco hay ninguna causa física para creerlo mas curativo
que cualquier otro camino en un bosque (como por ejemplo entre Guaduas y
Honda). ______________ (Anotaciones al margen:) Sobre la altura de los pasos y
la diferencia entre el espinazo de los Andes y los picos, véase mi nota adjunta
al manuscrito de Ramond sobre la altura de los Pirineos. Alpes y Pirineos
Espinazo 1200 toesas Andes 1800 diferencia de los picos 900 toesas De Buga a 3
leguas a 500 varas en el meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de
Cali y 7 leguas... el Buga. Llano Grande a Cali 3 leguas. ______________ Cuando
se quiere evitar el lodo de las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio,
por un estrecho atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la
izquierda. Este cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente
hacia arriba o hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre
raíces que debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa
que se está saliendo de una mina. ______________ (Anotaciones al margen
derecho:) Cuando el camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros,
en vez de mulas se utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para
que carguen; en el lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni
siquiera los bueyes, se utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y
resistentes que todo. ______________ Esa es la fiel descripción del camino en
la elevada cordillera entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en adelante se
vadean pantanos, lagunetas, exactamente como si se paseara en un corral, en un
charco de estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de guadua casi
siempre es de 2 pies de profundidad y peligroso por las púas del Arundo Bambos
y de la espinosa Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los cargueros
pasan esos pantanos de guadua muy habilidosamente, sobre delgados juncos de los
que cualquiera sin experiencia se resbala. Dado los afeminado de los
americanos, el que no quiere caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye
una vergüenza para hombres blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es
casi imposible). Se dice montar sobre gente, como sobre caballos; andar en
carguero, como andar en bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era
usual que personas distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios,
en una especie de litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento
español y fruto de la comodidad, así como también de la necesidad en un país
donde es imposible montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos
caminos (por Mompós y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare
y Medellín), montar hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en
el Chocó, por los caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San
Agustín, debido al estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar,
montar sobre gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a
Santa Fé de Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río
Samaná, hasta el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca
(*) a San Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en la
provincia de Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de Ibagué;
desde Cali al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago, Nóvita,
todas las personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no sólo porque
es lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar por ahí, ¡la
vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 - 14 pesos. El
hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y muchas veces de
15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era desacostumbrado y
vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es decir de cargadores
de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece una diferencia,
lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso firme, seguro y
cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea terriblemente en la
silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú con espaldar contra
el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el transportado pueda
arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición, la cargada se vuelve
muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas suspendido en la silla.
Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas de madera, las que
muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si, en el camino de
Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les cargaba a espaldas en
una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta. La silla está sujeta
a la espalda del sillero mediante correa de corteza cruzada, la que pasan por
el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre la frente y sirve para
mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente recto y erguido,
mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una miserable y desamparada
figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos de roca. Si el carguero
quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta muy extendido, con la
espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa de corteza cruzada.
Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni mulas ni silleros.
Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen siempre), buscaron sus
sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente hábiles para de antemano y
al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto fue la única vez en la que
me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero que me dé la silla y se deje
cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente pensó que yo estaba loco.
Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé fácilmente en mis brazos,
pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno se siente extrañamente
halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un muchacho de 15 años y
en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual se piensa al ajustar
las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada más práctico para
distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los cargueros se
caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no saltar porque
el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al sillero un
impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída. _______________ (Anotaciones
al margen izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se
encuentra, en la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros
—gentes—. Los comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda,
Mompós y Santa Fé para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para
vestidos). Regresan con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta
cargueros, puesto que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y
se escapan por desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse
sus cargueros. Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de
Popayán. _______________ Se tiene que estar muy convencido de la habilidad con
la que caminan los silleros para no acobardarse en la silla. Hay que tomar en
cuenta la descripción del camino arriba efectuada. Muchas veces el carguero
hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida por varios minutos
sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube al borde superior de
la angostura, salta por encima de ella, se pasa las lagunetas sobre delgados
palos... Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff, que sólo encuentran ciertos
silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple a causa de su peso; así el
gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos visto en Boca dei Nare. Si
se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en Honda, no puede regresar a
su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos muy fuertes que ayudan al
carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6 a 7 y a veces 9 arrobas
durante varios días. Hay gentes que cometen la barbaridad de espolear con
tacones a los cargueros, como si fueran animales; pero ellos saben muy bien
cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan sillas y personas en la
cordillera, y huyen: un accidente que siempre he escuchado con una especie de
cáustica satisfacción. Para demostrar que al carguero se lo trata exactamente
como a un animal, menciono que en el Quindio y en la montaña de Nóvita es muy
común que cuando el carguero enferma por el peso de la carga, el cargado
abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a pie, con el resto del
equipaje. En El Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con
las piernas desnudas que (como todo pueblo afeminado) se quejaba del camino
paramuno casi con lágrimas. Se les había enfermado un carguero que estaba
reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían dejado en el bosque y se jactaban
de su caridad cristiana (como ellos decían) porque le habían dejado suficiente
comida. Ellos opinaban que entre tanto seguramente moriría, y en caso de que
recuperase sus faenas, poco a poco se arrastraría a su casa. Los cargueros
contaban histo rias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado
no debería imponer terribles penas contra esos crímenes? A mi, de conformidad
con mis sentimientos, me fue imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado
si en una república la cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a
enfermos y desamparados o mujeres... Se me obje tará que los cargueros son
personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros,
Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen
cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación
afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en
silla... El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió
hacer viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y
Medellín, a Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de
favorecer el proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud
robusta, que en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que
rebajarse arbitrariamente al papel de animales de carga. _____________
(Anotaciones al margen derecho:) Debido a que en el Quindio se utilizan más
bueyes que mulas de carga, y aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han
presentado graves accidentes cuando en las angosturas los bueyes se encuentran
con el carguero y se espantan. No es posible eludirlos. _____________ Nosotros
teníamos 5 cargueros para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro,
y 12 bueyes y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de
lienzo, de tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En
la selva se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles,
abiertos a hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales
se pernocta, y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como
en el Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos
desde mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el
mejor pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8
o 9, en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada
mañana hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para
preparar el almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada.
Los cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en
Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y
ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para
personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un
lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua.
Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el
elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica
sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las
personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los
españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han
comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos
están, digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme
en cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a
los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua
de diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni
ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se
deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan
seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua
son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de
Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia.
Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del
Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable. En el paso de
los Andes no es posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de
alimentos. Se tienen muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de
hambre que enviaron por ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8
- 10 días, muchas veces dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de
Popayán. Frecuentemente ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los
riachuelos de la selva que parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el
Quindío, de los cuales el uno nace en el nevado del Tolima y el otro en el
nevado del Quindío, por los deshielos crecen tan rápidamente que vuelven
impasables todas las quebradas y valles. Es más peligroso cuando las sacudidas
sísmicas muy fuertes de la cordillera del Quindío, así como la de toda la
sección de los Andes, obstruyen el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí
se llama volcán a los derrumbos de rocas!). Luego el río crece hasta romper el
dique. A veces el Quindío y el San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros
se encuentran bloqueados entre ambos ríos de la selva de tal manera que no
pueden ir ni para adelante ni para atrás. En ese caso una escopeta es de gran
ayuda porque aquí hay muchas pavas (Phasianus y Crax), de las que uno se puede
alimentar; también con frutos de palma, a pesar de que son escasos; cogollos de
palma (las hojas no maduras y más gruesas); nueces... Nuevamente me refiero a
la forma de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte
por el miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3
hasta las 4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por
cuanto uno tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la
ranchería muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del espeso bosque
al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque (plantas
trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan palos.
Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la casa,
con habilidad y solidez admirables. El dibujo muestra el armazón. Este es
amarrado con bejucos o en su defecto con pita o fique Agave, para luego
cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por tanto: Bosquejo de mano de
Humboldt Las tejas son hojas de Novum Genus Monandriae, dibujadas y descritas
en el río Magdalena, muy diferentes del Thalia Geniculata, y según la propia
confesión de Mutis (aunque él conoce la flor sólo a través de mis dibujos) un
nuevo género. Esa planta, bijao (así llaman los americanos a todas las
heliconáceas, y casi a todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito
botánico. Crece en todo el valle del Magdalena y en los ríos afluen¬tes del
Magdalena, muchas veces también en la caída occidental de los Andes, en el río
Quindío, La Vieja y entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 -
20 pulgadas de largo, y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de
salir de viaje haciendo una incisión o un doblez en el nervio de la hoja.
Bosquejo de mano de Humboldt Valiéndose de este doblez el carguero cuelga las
hojas a manera de tejas, en los hilos o bejucos con los que está amarrado el
armazón. Todas estas son viejas artes de la experiencia indígena, aprendidas
por los españoles. Es incomprensible cómo esos techos de hojas, mejor que
cualquier carpa, resisten a los mas fuertes aguaceros. Esa admiración aumenta
cuando se tiene una clara idea de la tremenda cantidad de agua que
frecuentemente se precipita del cielo durante 96 horas ininterrumpidas, con
truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro viaje por el Quindio tuvimos
tristes experiencias porque llovía a cántaros día y noche, con truenos
retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior Candicans) tiene una capa
blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la penetración del agua. En
cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así lo llaman los habitantes)
y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la cordillera porque el techo
ya no aguanta el agua. La casa es tan espaciosa que caben 2 catres. Debajo y al
lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros 5 - 6 cargueros, cuyas
transpiraciones y gases no son más agradables que los de los bogas en el río
Magdalena. Los extremos abiertos; el frontón de la casa de hojas lo cerramos
con nuestros toldos. Es muy desagradable que en cuanto se levanta el sol sobre
el horizonte, por las mañanas, se empieza a enrollar las hojas (por miedo de
que se sequen demasiado). Por consiguiente, si se quiere acampar algunos días,
como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se está expuesto al ardiente sol y se
cambian rayos solares por aguaceros; se corre el riesgo de mojarse hasta los
huesos en un instante por cuanto no es posible cubrir la casa rápidamente con
las hojas. Para una casa espaciosa y una cocina abierta, que se construye al
lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4 arrobas, y las carga un peón. Vista
global Geonostica Véase mi cuadro mineralógico de la América Meridional. La
Cordillera Real o de los Andes, que en el norte del Perú forma una cordillera
angosta, en Quito se extiende en un gran macizo montañoso del que salen varias
ramificaciones, divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud en el Reino de Nueva
Granada. El punto de esta división es el Páramo de las Papas, al sudoeste del
Caloto. La Cordillera Oriental pasa al este del río Magdalena y Neiva, por el
Páramo de Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca, Páramo de Tuquillo, Pamplona,
hacia los Nevados de Mérida y Santa Marta. La Cordillera Central pasa entre los
ríos Magdalena y Cauca, por Guanacas, Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de
Arma, hacia Guamocó y cerros de San Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va
al oeste del Cauca por las montañas o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro
del Torrá (el más alto y famoso cerro del Chocó, entre San Agustín y Dagua),
montaña de Nóvita hacia Citará y cordillera del Sinú. La cadena central es la
principal; como lo demuestra su altura y sus primitivas masas montañosas, no
cubiertas con arenisca. Tiene una altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de
latitud, y esa cordillera gana altura hasta mas arriba de la nieve, como en el
Nevado de Puracé, cerca de Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan,
Tolima y Páramo de Ruiz. La masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene
nieves eternas, de tal manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte.
La cordillera decae rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle
de los Osos, con una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental
que divide el valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece
baja desde los 2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo,
está coronada por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde,
Chingaza, cerro San Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna
más de 2.100 toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud
(donde la cadena Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera
Oriental se eleva en el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos
poderosas masas montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena
montañosa occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende
occidentalmente desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia
la ensenada de Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en
ninguna parte sube a más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los
manantiales de los ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda,
las tres cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos
valles del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran
claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar)
separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera
Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto
de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas
las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el
Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí
pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia
y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo
el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el
puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren
nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen
los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con
el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de
México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas
colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la
cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una
altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y
al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una
planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se
eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta,
con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede
apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que
fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que
aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son
nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente
pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi desaparece
lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las más altas
muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino al final
de una sierra de menor altura. En la Cordillera Central se encuentra el
granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a nivel de tierra,
desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San Lúcas. Cerca de
Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué, apenas se lo
ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del Magdalena
incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se encuentra cubierta
casi totalmente con formaciones estratificadas del Magdalena. Allá, en el
Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz Verde y Laguna de
Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a 1.800 . 2.000 toesas
de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante singular el que la misma
formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme manera, a una altura en
la que en el viejo continente difícilmente se ven capas estratificadas, no
cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real. Yo personalmente estoy inseguro
si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de
Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes.
¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han
acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero
paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva,
que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en
ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos
o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más
bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean
en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran
en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un
acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de
latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de
Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata
inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud,
en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación
de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas
de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura;
un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está
principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que
el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las
montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado
más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas
(conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico.
_____________ (Anotaciones al margen derecho:) no en la cumbre, pero si en la
vertiente occidental se presenta arcilla pizarrosa en forma de islas, entre
Fusagasugá y la Palma en la región de Villeta y Moniquirá, hay arcilla
esquistosa primitiva. _____________ Además es sorprendente que las dos cuencas
de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de Mompós y de
Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que los inmensos
valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a pesar de que
se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el grosor de las
estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más estrechas, y
menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama. Porque aquí
(indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa Fé, Sumapaz,
con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el granito desnudo
sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra del Meta,
Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan el
misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las
columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el
mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los
Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el
norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más
bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas,
Barragán, Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo).
Mas hacia el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de
México, no hay nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a
la cadena oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había
medido, tiene más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400
toesas. A 2.000 toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas.
Así, en la parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre
Puracé y Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas,
como lo enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los
declives más suaves). _____________ (Anotaciones al margen izquierdo:) De vez
en cuando es posible encontrar arenisca en alturas desiguales porque se sedimentó
en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin comunicación entre sí. Pero en
el valle del Magdalena esta explicación es imposible porque aquí, en una
cuenca, las faldas montañosas que la circundan están cubiertas con piedra
arenisca, de manera desigual. Continuación del capítulo 36 Ya que desde Honda
hasta Ibagué habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde
Cartago hasta Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la
fisonomía de la más vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención
es tanto más natural, cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no
sólo un poco, con la idea de haber visto lo más grande y elevado de esta
tierra. ¡Montañas de la luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando
nuestra cultura por otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y
prejuicios, desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas
Indias. Ver mi empezada composición sobre la fisonomía de las montañas en de
Haeftens. la cadena de los Andes tiene la misma forma que todas las montañas de
granito de otras partes del mundo. Esféricas, cumbres como segmentos esféricos,
contornos suavemente redondeados... Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia,
así el Riesengebirge, el Thüringer Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de
los Alpes, Pirineos, la cordillera de Toledo, la cordillera de Caracas y todas
las cadenas de granito que yo había visto en el viejo y nuevo continente. Esta
forma seguramente se origina por la altura y la edad de aquellas cumbres que
los eleva encima del escenario de posteriores corrientes, destrozos,
tumultuosas hazañas de la creación, por la falta de estratificación que en
micacitas forma cantos y dientes pizarrosos porque los estratos se rajan y
resbalan; y por la falta de un tejido filamentoso y la falta de una atmósfera
calmada en las alturas con acción uniforme y paulatina, mas disgregando que
destruyendo. Así, la forma del granito común y corrientemente no estratificado.
Pero en el granito mismo se elevan masas individuales en las que en el
afloramiento se encuentra el propio granito con grandes cristales de feldespato
y esteatita; en parte sobre el granito sienita y sienita en forma de pórfido,
en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de Chamonix, y el Drachenfels, cerca
de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de Cura, en la Cordillera de Caracas,
tiene masas de granito estratificadas, en las que las capas están erigidas
según prodigiosas leyes de atracción, hasta que convergen en pirámides. Esas
masas más raras de granito se distinguen particularmente frente a las formas
esféricas del resto de los granitos. Tienen casi la forma grotesca de los
esquistos de pórfido, pero siempre en contornos medianos y dientes medianos, de
estilo más simple, dirigido más hacia uno que según varios puntos. En los Andes
no había visto estas estratificaciones de granito. Las más altas cumbres,
nevados, aquí se distinguen mediante figuras en forma de torres y castillos, y
casi siempre por conos enormemente truncados; así el Tolima, Quindío y Ruiz; a
lo lejos aparecen como conos truncados, como pirámides, y así es la vista de
las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde el Monserrate, desde Honda, tan
grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei desde la torre de Marcus, cerca
de Venecia; hay que esforzarse para considerar todo eso como granito. Mientras
más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo grotesco cambia, pero los
nevados siempre aparecen como masas en formas de torres y casas (por eso
arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la condición desamparada de
ese mundo indígena me impide, debido al aire enrarecido alcanzar las cumbres de
esos nevados, y debido a que uno no puede acercarse a los nevados demasiado
para darse en su cercanía una idea clara de su forma, así sólo se puede juzgar
sobre sus masas montañosas, a raíz de las piedras y los detritos arrastrados
por el agua nieve. Esos cantos rodados los he visto muy parecidos en los puntos
más distantes; en el río Gualí que baja del Ruiz y Páramo de Herveo; en los
ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado del Tolima; cerca de los nevados del
Quindío y San Juan, en el paso de la cordillera; así también en los ríos que
bajan del nevado Barragán —de tal manera que casi no cabe duda de que todos los
nevados, todas esas formas arquitectónicas están construidas de la misma clase
montañosa. Esa clase de montaña es difícil de denominar; es análoga la del
Drachenfels y Siebengebirge, cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita
Werner, siendo mezcla de, 1) mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con
brillo de concha perla y muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como
el feldespato del Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide.
2) de poco cuarzo, cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra
cristalizada en láminas, pero acumulada en columnas de mica caucásica pero
cuidado para que no se confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda
cristalizada negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es
más fibrosa que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero
llamarlo, en vez de pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito
porfidiáceo); la misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de
feldespato, casi ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles
(fenocristales) apretados en una masa fundamental [pasta] arcilifera de color,
ora blancorrojizo, ora gris amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas,
análogas el granito, son sin discusión los elementos que dan a los nevados la
forma arquitectónica extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios
más bajos lo demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen
muy alto en el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así,
aquella sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de
Neiva y entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las
arrastran al Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita
con cantos rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río
Negro, que rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo,
mezclando sus cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la
formación de sienita se demuestra también por la circunstancia de que nosotros
habíamos visto aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente
rodados, no rocas in situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la
altura de 1600 toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas,
y aún hoy en tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación
de sienita tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las
1600 toesas _______________ es muy buena prueba de que lo mismo que el pórfi do
de transición de Popayán pasa a Traquita hay también sienitas con cuarzo
[pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su cuarzo y pasan a
traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica y de masa
fundamental [?], granitica, granulada. _______________ Formas cónicas y contornos
arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato
vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la
prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca
de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de
granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en
el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua? _______________ i.e. donde no
arden volcanes, como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y
diabasa, _______________ Los componentes de los Andes son como las de todas las
elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y micacita. Dolomieu me
dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar las formaciones de
granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres clases montañosas
siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y no se pueden
definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos veces, una
gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda España, y he
puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un observador tan
exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas más elevadas
del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del Reino de Nueva
Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina, en el término
de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se observan
cambios en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania especialmente
en Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas montañosas uniformes y
totalmente separadas la una de la otra. Pero esta vecindad no decide nada
frente a la edad relativa. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo):
granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es tan común en
Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau de l’Amerique
Meridionale). [Adicción posterior] no había visto hasta ahora (escrito en
Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la elevada cadena de los Andes; ahora
acaso, cerca de Acapulco. Bosquejo de mano de Humboldt Si se sale del granito
en d hacia f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto
más bajo b c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por
eso que aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que
éste sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del
valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había
visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero
si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y
yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido
sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al
presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con
estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la
cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de
menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como
en el Erzgebirge, Freiesleben. En la Cordillera de los Andes no he encontrado
hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el que había visto
cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de Seissen, en el
Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde en los
Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña, en la
costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a considerar el
granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al pie de los
Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del valle del
Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de Ibagué, en
el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima, también
cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán. Ese
granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un poco
de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los
componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se
vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta;
barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del
páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino
alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el
primero es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se
hizo tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región
gnéisica se encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de
feldespato alterado); también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del
gneis hacia la magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones
de Freiberg, señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del
gneis, o se trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo
que llamamos diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y
nitrógeno, formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las
fuerzas químicas? La micacita, siempre sin granates, en los Andes del Quindio,
Tolima... cubre el granito y en las faldas oriental y occidental, especialmente
en la región del Moral, quebradas del Azufral y Aguas Calientes, en torno a
Toche, en el Alto de Tres Cruces (donde se erigió una plancha de micacita, muy
curiosa y bonita, orientada de oeste a este como recuerdo de que allí celebró
misa el arzobispo de Popayán), los Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de
Boquía y Portachuelo; es decir existe una poderosa capa de micacita de más de
600 toesas. En esta micacita de los Andes hay cuarzo detrítico con pirita
entremezclada y a ella probablemente se debe el origen del azufre natural en la
Quebrada del Azufral. Las aguas de esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de
ácido sulfhídrico gaseoso un poco blanco lechoso. No sólo en el Tolima las
aguas se saturan con ese gas, sino también a todo lo largo del camino. Con
bastante peligro, colgados de ramas descendimos al abismo, donde se arranca el
azufre de las rocas; al norte de la Quebrada del Azufral donde el barómetro
marca 272 lin., aire, 16,5 R, encontramos una especie de cueva de la que
brotaba vapor de azufre (38°, 2 R). Estando agachado, el gas de azufre me
produjo mareos, a pesar de que mantuve el termómetro sólo pocos minutos en el
hueco. La quebradita de azufre apenas tiene 23°,3 porque está mezclada con agua
nieve. La familia blanca que vive en Moral se ocupa únicamente en la minería de
azufre. Ellos recogen en parte arcilla gredosa mezclada con azufre natural en
micacita descompuesta, en parte azufre mismo, desprendido con barras de la roca
firme. Aquí se encuentran grietas y pasadizos llenos de azufre natural
amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de azufre, probablemente (igual a los
yacimientos naturales de alumbre del Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen
muy nuevo con azufre separado del hierro de la recalentada pirita (***) y,
quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda precipitado en las
grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la naturaleza tiene aún otras
vías de producir azufre a partir de distintas clases de tierra, así como se
forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad en algunas plantas,
presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la teoría de los
volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria inmensamente
importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en grandes cantidades,
se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé..., prueba ésta de la
uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes. Hasta ahora no he
visto en los Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que se
transforma en arcilla pizarrosa. El gneis y la micacita, que empieza a cubrir
el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse mucho más que hasta
230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la Guarida del paramo
del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de grano más fino pero
libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por consiguiente, hoy en día.
Bosquejo de mano de Humboldt en una altura media, c d, una especie de abrigo
alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no alcanza ni al pie, ni
a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido por transformaciones
posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el mar caótico cundo se
formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal vez de origen más
reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de sienita, incluso
la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de origen mucho más
nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la singular roca de
sienita, ya descrita. p. 24. A juzgar por la falta de cantos rodados de granito
en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su frecuente ocurrencia en
la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en la ensenada del valle,
entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la presencia de micacita
pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental de los Andes. En la
falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas bajan más
impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental. El declive
occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay que atribuir
que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es acarreado por
las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente cerca de
Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle oriental del
Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa, café rojiza
y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos rodados de
diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas) ______________
[Anotaciones al margen derecho): En sitios meridionales al sur de los Andes,
por ejemplo en el cerro Munchique, al este de Cascabel, se presenta sobre el
granito sienita antigua sin feldespato vítreo o nacarado, sino una combinación
granulada de feldespato común cristalizado, blanco-rojizo, en menor cantidad de
hornblenda negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y ninguna mica, parecida a
la antigua sienita que encontré en la isla de Cuba, cerca de la Regla, que está
superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa rica en plata, y atravesada
por venitas de Calcedonia. Ese horizonte con oro en polvo parece existir a
través de todo el valle porque al oriente de la cordillera del Chocó también se
le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla occidental del Cauca. El
hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en Cartago, Buga y Cali, y que
allí solamente pueden lavar oro en los actuales ríos, se debe en parte a las
destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle de su nombre, y en parte a
estratos estériles depositados sobre el granito; faltando estos estratos en el
terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca, hacia Quilichao y Alegría,
faltan esos yacimientos estratificados. Un importante examen consistiría en
determinar si el conglomerado cercano a los Andes no es aurífero en ninguna
parte, habida cuenta que contiene los mismos fósiles que se encuentran en los
lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue destruido muchas veces y en sus
erosiones no se encuentran granos de oro, casi se debería pensar que esa vieja
formación de arenisca no contiene oro. Eso por lo menos demuestra que no es
simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro en polvo (así llamo
abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que contiene cantos rodados
de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que es más vieja, porque si
fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el conglomerado, y sobre la
objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en polvo encima del
conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la superficie del
conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por calcita, yeso..., y
que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos F _______________ Porque
solamente una superficie tan fácilmente cambiable, como la arcilla gredosa
(letten) y montañas de aluvión no han cambiado. _______________ Pero lo que más
demuestra que el polvo de oro se ha originado en una muy, muy nueva evolución
geológica es la importantísima circunstancia para el lavador de oro consistente
en que la mayor cantidad de ese metal se encuentra en terrenos bajos y en
collados o en gargantas secas principalmente en aquellas donde convergen varios
barrancos secundarios. ¡Qué nueva debe ser una transformación del terreno, ya que
no ha cambiado la actual superficie de la tierra, es decir una superficie tan
fácilmente variable de arcilla gredosa y terrenos aluviales! Sobre la sienita
yace principalmente en la vertiente occidental de los Andes una muy rara
formación afín a la sienita porfidiácea, una diabasa primitiva. (Urtrapp). El
parecido de esta con el basalto y basalto diabásico filoniano (como con el del
Dransfeld, cerca de (Göttingen) es tan grande que uno puede equivocarse
fácilmente. Pero la comparación de la construcción de los Andes con la de la
Cordillera de Caracas, Cordillera de Parima, con la del Fichtelgebirge de
Franconia y otras cadenas de granito, elimina totalmente las dudas sobre la
existencia del Urtrapp primitivo. En el Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa
forma mantos en el gneis y sienita, asimismo forma mantos en granito, en la
cordillera de Caracas. En los elevados Andes, en ninguna parte he encontrado el
Urtrapp entre rocas primitivas; pero su distancia de otras formaciones
filonianas, su reposo inmediato sobre sienita y gneis, así como su iden tidad
exterior con la indudable y primitiva diabasa de Caracas, me afirma que
pertenece a una formación de transición y no a la filoniana. Esa diabasa se
encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán, entre Iraca y páramo de
Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua cuenca del Cauca, donde en
larga loma forma la antigua orilla, descendiendo profundamente en el valle, en
el curato de Quina Mayor y en los manantiales de Mandiva y Páez. Esa diabasa es
negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el feldespato está íntimamente
mezclado con la hornblenda que apenas se lo reconoce a través de una lupa, en
la mayoría de las veces no contiene fósiles (fenocristales) incrustados y es
fácilmente confundible con el esquisto anfibólico; a veces también contiene
(como cerca de Quilichao) grandes y (especial mente y en gran cantidad) de
olivina (1)verde espárrago, en delgadas zonas. Nunca es pizarroso; tiene
estratificaciones en lajas de 12-14 pulgadas; no intranquiliza en absoluto al
imán; contiene mucha pirita (maciza) entremezclada y se descompone en la
superficie como el basalto, en arcilla de color amarillo-ocre, y
(especialmente) en los afloramientos está conglomerado a bolas casi siempre de
18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas separadas. En el curato de Quina Mayor y
Quilichao, esa diabasa primitiva forma la peña donde están directamente
superpuesta por el horizonte de oro en polvo que también comprende los cantos
rodados de la diabasa. La arcilla gredosa café-rojizo y café-amarillenta que,
desde el río Fraile, llena la parte suroriental de la cuenca del Cauca,
probablemente en gran parte debe su origen a la descomposición de la diabasa,
de la misma manera que en la cordillera central de Bohemia la tierra negra se
debe al basalto. Digo, en gran parte, puesto que es propio de las formaciones
de diabasa y trapp (Werner), que con ella se han precipitado grandes
formaciones de arcilla y arcilla gredosa (letten). La arcilla gredosa cubre en
grandes cantidades la región situada alrededor de Tetilla de Julumito, cerca de
Popayán (Los Cerillos); el camino de Popayán a Almaguer, en todo el trecho
donde se encuentra verdadero basalto (Tetilla), pórfido de sienita (Puracé) y
granito porfidiáceo en forma de columnas aisladas. Ésas masas de arcilla
gredosa (letten) que acompañan a las formaciones trapp, no sólo hacen el camino
a través de la cordillera de los Andes tan inaguantablemente resbaladizo y casi
insuperable, sino que también tienen una triste influencia sobre ciertos
sucesos naturales. Los volcanes andinos actúan en la formación de diabasa -
trapp y vomitan (porque en volcanes tan elevados la roca fundida, lava, no
puede llegar a la boca del cráter) sólo vapores y agua azufrada. Las colinas de
arcilla gredosa (letten) de los alrededores se reblandecen y se deslizan... Así
ocurre en Riobamba y en el Tunguragua. Además, la arcilla gredosa actúa por si
misma mediante su enorme afinidad con el oxigeno (ver mi Mémoire sur les
terre), y de este modo se originan, creo, fácilmente incendios en las montañas,
cuyas rocas contienen mucha alumina todo explica la ocurrencia en los volcanes
de diabasa, sienita, sienita de obsidiana y basalto, pórfido... ______________
(Anotaciones al margen derecho:) no dolerita sino diabasa de transición, como
la calcita negra de cubertura, sobre pórfido de transición, demuestra que se
transforma en traquitica, p. 39 y 24. ______________ A 2° - 3° de latitud,
alrededor de Popayán, una formación trapp ampliamente extendida, ver libro
Amarillo, viaje a Puracé. De Quilichao hasta Sotará, en 50 millas cuadradas, no
se ve ningún granito; sólo cerca de Timbío, en los manantiales del río, de Las
Piedras, hay micacita en la superficie; por lo demás, todo esta cubierto con
sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes alturas con obsidiana de pórfido
(Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas rocas con mucha hornblenda y con
feldespatos vítreos, toman aquí la forma exterior de columnas de basalto. En
todas partes se ven, alrededor de Popayán, conos truncados, cumbres redondas
como una bola, tetas, montañas gemelas, contornos que hacen recordar los de
Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma de cono hacia Jelima y Cali; así es
el alta Chisquío, desde donde se ve el mar meridional con dos tetillas arriba, sobre
la inmensa loma; así es el Broncaso, recortado en forma tabloide, cerca del
Alto de las Piedras; así es el inmenso Pan de Azúcar de la Mazamorra y muchas
otras montañas del Chocó, las que se ven desde Buga y Quilichao; así es la
Tetilla de Julumito. Al principio se está dispuesto a considerar todo eso como
si fuese basalto o diabasa, y las formas columnares de las partes engañan
todavía más. Pero no, la mayoría de esas montañas cónicas son sienita
porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad de feldespato
nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto (2) sólo he
visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y precisamente ésa carece de
fragmentos columnares separados. Las columnas, excelentes, muchas veces de 18
pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy regulares de Pisojé, ni siquiera son
diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo con feldespato común, mica negra y muy
poca hornblenda. Esa región es según eso, más análoga al monte Eugenei (el
“Graniti Colonnari” descrito por Strange), al cual vi en el Abano, que a los
basaltos de Bohemia. Esas columnas de Pisojé, en la orilla del Cauca, declive
occidental del Puracé, son en parte verticales, en parte están paradas
perpendicularmente sobre horizontales. Es curioso que el verdadero basalto de
la Tetilla se encuentra en pleno valle, talvez un indicio de cuanto más nuevo
es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y más nuevo que los granitos
porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa porfidiácea y pórfido de sienita del
volcán Puracé y Sotará Addenda para el viaje a Puracé, ver Libro Amarillo. Es
un hecho seguro y confirmado por todos los viejos habitantes que el páramo de
Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40 años. Antiguamente este volcán
era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió romo y actualmente parece una
meseta. Este cambio es demasiado considerable y regular como parte atribuírselo
a cambios producidos por la nieve. También los indios aseguran que hoy en día
se observa en la cima del Puracé una suave depresión. Por consiguiente, el
fuego ha ahondado el interior del volcán, el cual está precipitándose,
hundiéndose como un edifico al cual le faltan los cimientos; una tremenda idea
que llena la inspiración al pensar en la enorme masa de piedras en él volcán
andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla, en los Cerillos, así como en
otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el pórfido, pasando del denso
al finamente granu lado muy veteado por calcita blanca, sin petrificaciones,
pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo, desprendiéndose y
descascarándose. La modi ficación negra tiñe los desprendimientos, un verda
dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el mar caótico se precipitó
aparte del ácido carbónico también caliza. _____________ bien que, p. 25
pórfido de transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde
detenerse? pero Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p.
175. _____________ No debe confundirse esta formación calcárea con la que llena
la parte honda del valle del Cauca, es decir el antiguo lago de Quilichao hasta
el salto de San Antonio. Ese lecho marítimo, así como el del Valle del
Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca arcillosa, que se apoya sobre los
Andes y sube, como en las cercanías de la [Macana], piedra molar en el declive
occidental del Quindío. Sobre esa arenisca, en muchos puntos, hay caliza
compacta, especialmente cerca de Cali (desde donde va hasta Popayán), y encima
de la caliza aquí y allá, yeso, pero la caliza y el yeso fueron arrastrados en
el pasado por antiguas avenidas del agua; por consiguiente en la cuenca del
Cauca se lo encuentra escasamente como ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé).
La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán,
donde hay fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá... La cuenca
del Magdalena tiene la misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se
encuentra limonita parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de
Maracaibo y Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra
madera petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto
hay en la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al
Totenliegenden de Turingia. (Comentario marginal, adición posterior a la
derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra que una parte de
esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido de transición y
cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición que se acerca a
la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de transición, p. 34.
(Anotaciones al margen): Cerca de Cali, en Pereira, cerca de la cadena del
Chocó, hace 3 -4 años un trecho de tierra empezó a arrojar humo y se formó un
pequeño crater; en las inmediaciones desenterraron bolas de pirita de 7 - 8
pulgadas de diámetro, las que en contacto con el acero producen tantas chispas
como nunca he visto en ninguna parte. Se taparon algunos huecos con tierra y
aparecieron otros. La ciudad estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo
se apaciguó. ______________ En el nevado de Barragán hay auténtico pórfido de
retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el Chocó hay
glosopetren de 4 pulgas de ancho. ______________ (Adición posterior): Cerca de
Santa Ana hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de
Croton sanguilf, Cumanaoua, diferente. ______________
Etapas, Paradas e Intenciones
del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío
- Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de
viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear
el río Coello.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don
Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para
mejorar el camino del Quindío.
- Intención: Aprender sobre la historia y la
economía local, y recopilar información sobre la región.
- Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su
compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones
más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y
su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una
gran variedad de flora y fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región.
- Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su
compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran
variedad de flora y fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región.
- Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero
regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del
Quindío.
- Intención: Recopilar información adicional y
reflexionar sobre su experiencia en la región.
Paradas
- Ibagué
- La Palmilla
- La Ceja de los Volcancitos
- La Guarida del Páramo
- El Moral
- Boquía
- Portachuelo
Intenciones
- Explorar la región y recopilar información sobre
la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Aprender sobre la historia y la economía local.
- Recopilar información sobre la geología y la
biodiversidad de la región.
- Reflexionar sobre su experiencia en la región.
compilar del siguiente texto
una reseña relacionada con su estadía en boquia, y la descripcion de los
cargueros y silleros y comose fabricaban las tiendas para pernocatar en el
camino Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío En
la mañana del 21 de septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje,
Bonpland, iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más
inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un
desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una
vegetación exuberante y misteriosa. Al llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt
se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de
sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta de
oportunidades que afectaban a la mayoría de la población. Durante su estancia
en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre
visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la
región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había
enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del
comercio y la carga de mercancías a través del camino. Humboldt se sintió
conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de
Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por la geología y la
biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde
serían publicadas en sus obras. A medida que avanzaban por el camino del
Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos desafíos,
incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin
embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes
hicieron que la travesía fuera inolvidable. La crónica de Humboldt sobre su
paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y
su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la
emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de
esta región de Colombia. Alexander von Humboldt quedó impresionado por la
majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza natural del Quindío.
Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue fundada en una alta cuesta
del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro de la región. Etapas,
Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío 1.
Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué
el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello. • Intención: Explorar la
región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura
local. 2. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura,
un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío. •
Intención: Aprender sobre la historia y la economía local, y recopilar
información sobre la región. 3. Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su
compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más
inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. • Intención: Explorar
la región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la
cultura local. 4. Paso por la Ceja de los Volcancitos: Humboldt y su compañero
pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de
flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la
biodiversidad de la región. 5. Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y su
compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de
flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la geología y la
biodiversidad de la región. 6. Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero
regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del Quindío. •
Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su experiencia
en la región. Paradas • Ibagué • La Palmilla • La Ceja de los Volcancitos • La
Guarida del Páramo • El Moral • Boquía • Portachuelo Intenciones • Explorar la
región y recopilar información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura
local. • Aprender sobre la historia y la economía local. • Recopilar
información sobre la geología y la biodiversidad de la región. • Reflexionar
sobre su experiencia en la región. Impresiones sobre el Camino del Quindío •
Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que en su punto más alto
es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa
Fé. • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas más suaves que el camino
del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. • El granito del Quindío es más
adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta. La
Gente y la Economía Local • Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como
gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía local
muy pobre. • Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una vida mísera y sin
dinero. • El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no
había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué. El Papel de Don Ignacio
Buenaventura • Humboldt destacó la labor de Don Ignacio Buenaventura, un hombre
activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a Cartago y construyó puentes
sobre el río San Juan y el Coello. • Sin embargo, su diligencia le valió el
odio de sus conciudadanos, que casi lo arruinaron. • El camino se deterioró
después de que los habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del
camino y destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura
. En la mañana del 21 de septiembre vadeamos el río Coello, que nace en el
páramo de Quindío y el cuál pasaríamos por allí mismo de nuevo (véase mi copia
del mapa del QuindíoEs muy probable que las chozas de los indios, al sur del
nevado del Quindío, han sido construidas con troncos de Iatropha, los que lleva
el río Quindio hacia Cartago. La ciudad de Ibagué fue construida al comienzo de
la conquista en una alta cuesta del Páramo de Quindio, cuando menos a 1500 t.
de altura. La gran riqueza en oro, parte en filones, parte oro de aluvión,
motivó esa aventurada posición, alejada de todo humano tráfico En la
cordillera, entre Herveo, Páramo de Ruiz, Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro
montañas cubiertas eternamente de nieve; sólo Herveo no tiene nieve permanentemente)
existe casi la seguridad de no poder encontrar indios salvajes (se dice mejor
independientes) Pero al ser del Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven
todavía indios libres en apartadas cordilleras. Es muy probable que las chozas
de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con troncos
de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago. La culpa es
posiblemente la gran capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la
capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser
fuente de bienestar se convierte en fuente de miseria. Comerciantes que
dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo el comercio viene
directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad de la gente común está
habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio tiene aquí la misma
influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más
mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los cargueros. Don Ignacio
Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de
Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal
punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio
Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan
transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó
puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia
impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente,
mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva,
mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció
el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y
luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a
todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió
en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según
sus posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba
abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta
Cartago. En el alboroto del Socorro, una especie de levantamiento del pueblo,
que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron
tumultuosamente la supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que
había construido Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas
casas (rancherías) que había establecido él como reposo para los viajeros —y en
pocos años el camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues
los obstáculos del camino son peores para las bestias de carga que todo el
fango. Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo Ezpeleta,
no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el mejoramiento
casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el camino a la
capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos. Quien no
conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de Quindío
sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más grande
del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del
Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión
opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más
elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera
tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del
Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de
Villeta. El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha
dejado saber que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el
de Quindio y conlleva ventajas. Ibagué es una mísera aldea en la que
probablemente el número de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es muy
extraño que desde la destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer. El
clima es excelente, más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus habitantes
da testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y produce cuanto
se cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es eternamente
agradable y hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad de absorción
y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la cercanía del
mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte en fuente de
miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en Ibagué; todo
el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y la totalidad
de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña. El Quindio
tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi imposible
imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas (remeros) y los
cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del páramo, expuestos a
la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a verdaderos animales
de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el riesgo de ser abandonados
en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman de desfallecimiento.. todo
esto no pesa más que el goce de satisfacer la tendencia hacia una vida libre,
sin obligaciones, salvaje como la del jabalí. Tan fuerte es el ansia del hombre
social de retornar al rudo estado natural. De ahí, el gusto de las clases
cultas por la caza y por los viajes a los bosques y a los ríos... Los padres
llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años cargados con 15 libras. Con
la edad, la carga aumenta; no se abandona una profesión a la cual se ha
acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga por los Andes 5 a 7
arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino está muy malo, en 15
días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y, como el regreso tarda
4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 - 12 pesos, de los
cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender el viaje. En un
país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y donde el trabajo
humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir este oficio de
cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad a la energía
humana. Este cambio es posible poniendo, abriendo mejores caminos, ya que los
hombres pueden trepar, llevando carga, altura que los animales no pueden
escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta ahora lo contrario. Se debía
haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el Peñol, hacia Medellín y
haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier época del año; pero no;
la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros con respecto a que su
ganancia disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido mejorar el camino. La
localización de la ciudad de Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común,
sobre una mesa (meseta) entre los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de
la montaña, que descienden desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in
mensas profundidades. El agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría
debido a que está mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el
suroeste se tiene una romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy
extenso, 200 m. de profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las
cuales sobresalen altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza.
Un puente de caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna
obra colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que
confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué
se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle,
anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de
aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos
han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se
encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha
cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se
crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido enviados
por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85 años, don
Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don Ignacio
Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en descomposición, don
Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de rentas de tabaco y
aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era relativamente
instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y Tejada. En el
convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por Felipe II)
vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega había
abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que permanecer 8 a
9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la viruela ha
causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de Nueva Granada,
generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce excelentes
resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y en Santa
Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época había otra
preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas con síntomas
de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto Cabello, desde
hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá probablemente al
interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la similitud del clima y
a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del Magdalena. En Ibagué fueron
ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque habían practicado sodomía con
una mula (para llegar más placenteramente al trabajo) y por ello no fueron
completamente enterrados. Es extraño que en este país, donde hay tal cantidad
de mujeres de todos los colores, que en un país, así, las mulas tengan que
cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena aquí al destierro, pero
los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don Ignacio Buenaventura,
hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su
diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi
lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto
el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5
días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre
el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con
sus crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del
Quindío y del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié.
El modo como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado. En
lugar de que el gobierno hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera
recobrado de nuevo a través de derechos de aduana, se reunió a todos los
habitantes pertenecientes a la jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el
Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres, herramientas de hierro (según sus
posibilidades). En dos años (aproximadamente 1778) el camino estaba abierto;
abarca unas 121.580 varas, incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago.
Se enviaron expertos desde Santa Fé, quienes avaluaron el camino en 18.000 p.
Como lo que los hacendados habían dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal
exigió que Buenaventura entregara 6.000 p. El contestó, con gran acierto, que,
de acuerdo con su lógica, debería suceder lo contrario, que él exigiera... El
fiscal calló. La rigidez con que Buenaventura juntó todo para el mejoramiento
del camino; la sugerencia que le hizo al virrey para el mantenimiento del
camino: por cada carga hacer pagar 2 reales de aduana (en un año entrarían 600
p. y todavía funcionaba el transporte principal, por costumbre antigua, pasando
por Guanacas). El flete tan barato que servía a los intereses privados de
algunos habitantes ricos en bueyes (quienes no se daban cuenta de que es
preferible hacer en un año 5 a 6 viajes por caminos mejores, cobrando menos,
que, por el contrario, realizar en un año dos viajes por caminos pésimos
ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*) ytodas estas circunstancias se
conjugaron para terminar con el mejoramiento del camino. En el alboroto del
Socorro, una especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el
arzobispo Góngora, los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la
supresión del impuesto del camino; quemaron los puentes que había construido
Buenaventura sobre el río San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías)
que había establecido él como reposo para los viajeros —y en pocos años el
camino de Quindio se volvió peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos
del camino son peores para las bestias de carga que todo el fango.
_______________ [Nota marginal a la izquierda en la página 169:1] Es injusto
que la jurisdicción de Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que hacer sola
el camino (aunque Buenaventura comprobó a través de las actas —documentos— que
es una obligación vieja de aquella jurisdicción el mejorar el camino de tiempo
en tiempo, y que esta obligación se cumplió mejor en los primeros 50 años
después de la Conquista). El interés es que toda la región comercie con el
Chocó, Popayán, Quito y todas las provincias al occidente de los Andes. Por eso
es de alguna forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué) se oponga
siempre que so trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo se vuelva a
realizar sólo a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la ruina de la
ganadería que pasa a segundo plano por el mejoramiento. Que el gobierno
adelante el dinero y lo recupere de nuevo a través de impuestos, (los cuales se
pagarán tan voluntariamente como los del dique de Fontibón) y entonces la mejor
parte de los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a oponer.
_______________ Desde el virrey Flórez, inclusive bajo el gobierno del activo
Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por los Andes y, de hecho, el
mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan indiferente como con el
camino a la capital y el de Honda a Santa Fé. Comparación entre ambos caminos.
Quien no conoce el lugar tiene que considerar más difícil mejorar el camino de
Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas nevadas, sobre la cordillera más
grande del mundo (la Cordillera real de los Andes), que el camino del valle del
Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que pasé la cordillera soy de opinión
opuesta. El camino de Quindío es, en su punto más alto, sólo es 360 t. más
elevado que la boca del monte en el camino de Honda a Santa Fé. La cordillera
tiene cuestas más suaves en el Quindio que en aquel camino; el granito del
Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto arcilloso de
Villeta... _______________ [Adición complementaria] Buga Fusilado en Buga
Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los 125 que hizo fusilar
Morillo en el mismo año [Notas marginales a la derecha en la pág. 170] El
activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que
el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y
conlleva ventajas. En el camino de Buga a Popayán, al norte de Río Palo, vimos
con estremecimiento la localidad de García, donde habita la asesina Lemus, una
mujer de la distinguida familia Arboleda de Popayán quien asesinó, con su
primer marido y con dos negros, a un enemigo, europeo de nombre Crespo, en
Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito los condenó a todos a la horca,
pero la sentencia se aplicó solamente a los esclavos, cuyas cabezas se ven en
Popayán en las rejas. La poderosa familia escondió a la señora, la colgaron en
efigie; y tiene la frescura, creyendo que todo está olvidado, de volverse a
casar y de vivir abiertamente a dos días de viaje del lugar donde cometió el
crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió dispensa para el nuevo matrimonio,
gritó con razón que existen hombres tan dementes que se casan con una asesina.
Pero como la iglesia pidió silencio y exigió el sacramento del matrimonio, el
obispo tuvo que permitir la boda. Tan grande es la influencia de algunas pocas
familias en los países distantes, para las cuales no es imposible embellecer el
delito. Medición del Tolima [Adición posterior:] De mi diario de Nueva Granada
Al. Humboldt Latitud 4° 46’ Véase p. 66, 67 Medida del Tolima (Volcán al oeste
de Santa Fé de Bogotá) He hablado en muchos sitios (p. 67) de la inmensa
pirámide, ¿granítica?, de Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se la ve desde
los más alejados puntos del Reino de la Nueva Granada, desde Honda, Santa Ana,
Guaduas, Santa Fé, el páramo de Chingan, Melgar, del Hato de Quemado, cerca de
Fusagasugá, de Ibagué y de todo el valle del Magdalena al sur del Saldaña.
Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme masa de nieve que presenta, y
él sólo podría bastar para situar en el mapa una infinidad de lugares. La
operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy imperfecta. Para medirlo no es
posible acercarse más que hasta el Valle de Carvajal, cerca de Ibagué, ya que
los pocos indios que aseguran haber llegado al pie mismo de la nieve, aseguran
también que allí el terreno es tan desigual que seria imposible hacer una
operación geodésica. En el valle mismo, donde medí, tuve que vencer grandes
dificultades para hacer la nivelación. Sinembargo, me halaga que la operación
fue bien ejecutada. Los ángulos tienen una exactitud mejor que 8’’, creo de
cerca de 5”. La nivelación fue hecha con el anteojo de prueba, colocando
horizontalmente; pero la base: He ahí la dificultad no fue medida como la de
Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con una cadena de Le Noir, pero con
esmero... El terreno, por sus desigualdades, no ha permitido sino tomar los
ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima se presentaba desde aquí
menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende del flanco que ofrezca el
Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve, pues el casquete de nieve
que hay, es tan enorme que todos los indígenas aseguran que un día la cima es
más puntuda, que otro, mesurada, que se forma nieve, o que se derrite. He aquí
la forma que presentaba Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en que
este coloso permaneció descubierto durante tres horas sin átomo de nubes. Medí
el saliente occidental, que es lo que parece algo más alto que el resto.
Seminario, II p. 176 Fig. I El plano del terreno donde medí. Bosquejo de la
mano de Humboldt [Adición:] Sextante de Ramsden El señor Oltmanns encuentra
para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del mar. Fig. II. Bosquejo de la
mano de Humboldt Medida de la base Los ángulos de altura fueron tomados en A y
en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo un ángulo de 16°
80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los ángulos se
igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los contornos de nieve
se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la oscuridad del espejo.
Nótese que es necesario _______________ [Nota en el margen izquierdo de la
página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima
más alto que la azotea del Observatorio de Santa Fé: 1524 toesas Azotea: 1358
t. Tolima, sobre el mar: 2882 Mesa de Herveo, sobre el nivel del mar: 2871 t.
Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal del Tollina a la
altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la parte nevada del
Tolima 2882 - 2465 417 t. Ángulo de la línea que une el Tolima y el
Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más arriba, p. 67).
El Páramo del Ruiz tiene una sierra horizontal de puntas caprichosas de las
cuales solamente algunas pasan el limite inferior de la nieve. Semanario II, p.
176. Yo le doy 2865 toesas. Relation Hostirique, III, p. 204 Caldas,
anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6. El señor Galle encuentra por encima
de la estación A (669 t.). He aquí la cima a 2120 toesas, el límite de las
nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima 2785 t., el
límite de las nieves 2354 t. (abril 1842). agregar 1’ 30” a los ángulos que da
el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin corregir
por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra... En la estación
B, la cima tenía sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es
visible el fin de la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de
p era 12° 40’ 10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba
Tolima por encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la cima
estaban en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula. Medí
las pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré con
el sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es
decir, que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A,
habiendo quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que
el error fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias
confesando las dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar
completamente, falta de tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar
los máximos del error. Mi ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del
horizonte [artificial], y 8-12 pulgadas más alto. En B la distancia era de 10
pies 5 pulgadas, y la elevación apenas 13 pulgadas. Declinación magnética en
Ibagué (p. 10), 5° 10’ NE. Llamada la más alta cima del Globo en el Hemisferio.
Semanario, II p. 212. con Himalaya. _________________ La nivelación, con más de
18 estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La
señal X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia,
que la hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más
alto que A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las
distancias BS y XA fueron medidas inmediatamente; BS, reducido al horizonte=
462 metros XA= 77,4— 539,4 Para encontrar SX medí un triángulo rectángulo en el
cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX = 72’ 80” [Adición:] 72° 30’
Oltmanns Para medir el cuerpo de la montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb
1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta tomar la mitad de la anchura por que no se
veía la falda de la montaña del lado oriental. Como el límite inferior de la
nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’.
Desde el punto B (estación superior) ha sido levantado el centro del Tolima,
haciendo un ángulo de 27° al occidente con el polo norte magnético; y la
iglesia de Santo Domingo de Ibagué estando a 35° 55’ a la derecha de la
estación A, es decir, ABC 35° 55’ otra parte Semanario, I, p. 3-8 2819 t. El
barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro corregido,
termómetro, 17 R. Esta es mi medida: 2863 t. este es también el resultado que
obtuve en Kl. Schr. I, p. 460. El Semanario, II 178, coloca Tolima 1524 t.
sobre Santa Fé, donde altura observada 2882 t. 669 163 832 Por un cálculo hecho
de prisa parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A
está a 1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas
sobre el mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón. [Aquí el fin
de la parte principal:] __________________ Perdí el cálculo del señor Oltmanns,
pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863 t. sobre el
mar. __________________ [ ¡Tachado por Humboldt! ] A, daría por La Place 4215
m. 608 t. 2163 2771 __________________ El cálculo hecho con el ángulo de Santa
Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando se
considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y como
las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día por
las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser evaluada
y verificada con gran exactitud. No es de extrañar que yo tuve estaciones donde
la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil criticar que hacerlo
mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con esta condición como
pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la montaña, una gran base
me pareció el punto más esencial. [Adición posterior:] Termómetro en Popayán
agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30. iaje por la cordillera
de los Andes Más adverso que el mismo viaje son los preparativos. La
apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos los criollos de convertir
los aspectos más comunes en algo prodigioso y monstruoso, y el interés de los
sectores más populares de describir el camino como excesivamente largo y peligroso
- eso ocasionó interminables y no solicitados consejos, contradictorios...- Ora
aconsejan dejarse cargar, ora tomar mulas, ora un toldo de lino, ora hojas para
el rancho porque aquél, mojado, pesa mucho... Los muleros son, y eso no con
injusticia, tan delicados que dejan reempacar las petacas (así se llaman las
maletas americanas de viaje, una especie de caja de cuero) cien veces y
pesarlas para que ninguna de las 2 compañeras tenga una libra más que [la
otra...] Se aprende más fácilmente a bailar bolero, hablar cáusticamente.., que
pasar el Quindio; así parece en Ibagué. La realidad es completamente diferente.
Para gentes como nosotros que caminamos 6-9 leguas a pie, vadeamos ríos y
permanecimos meses entre indios en las selvas, el viaje no tiene nada de
extraordinario. El camino es una zanja con agua, rara vez empinado, y aún más
raramente rodeado de precipicios. Está cavado en un granito meteorizado que
tiene poderosos depósitos de arcillas producto de la descomposición de
feldespato, y por eso es monstruosamente fangoso. Los aguaceros se juntan en
los caminos y los derrumban con lodo y ardilla gredosa (letten). Ellos son casi
siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal manera que se pueden alternar los pies
con dificultad; por consiguiente, se parecen a la trocha de Honda, pero mucho
más angosta por allí las rocas están erosionadas y se desmoronan en menor
grado. El camino se amplía hacia arriba en forma cónica y el equipaje roza con
las paredes. Muchas veces no se entiende cómo se abren paso las mulas y torpes
bueyes. La profundidad de esas angosturas es de 20-30 pies, en las que con
frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las paredes están cubiertas de musgo
y sirven para agarrarse cuando se camina por los pequeños tabiques, los cuales
han quedado entre los camellones formados por el paso de los animales; así,
siempre se tambalea a derecha e izquierda y se requiere de apoyo. Esos
camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies de profundidad, cunetas
llenas de lodo negro, separadas por diques de 2 pulgadas de espesor; cuando el
pie no da con el dique y cuando hay fuertes lluvias (como ocurrió en los
últimos días en el Quindio), el dique se inunda y se confunde un hueco con el
otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota con agua, sino que uno corre
el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación obliga a poner ininterrumpida
atención en el camino, una elección, un íntimo aconsejarse a si mismo acerca de
qué hueco es el más profundo. Es lo peor del camino y cansa el espíritu.
Además, nunca faltan las heridas que uno se causa mediante las muchas
inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es demasiado ancho para
poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es muy peligrosa. Es lo
mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté inclinada a 30° y en la
que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente estas angosturas tienen
influencia muy dañina para la salud. En ellas se soporta un verdadero aire de
sótano, el que debido al sin fin de vueltas está completamente estancado; un
aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto con arcilla húmeda. Muchas
veces la angostura durante largos trechos está cubierta de matorrales colgados
de tal manera que se piensa estar viajando por un túnel. En esas angosturas he
visto plantas etiolirte, y la obscuridad en pleno día es indescriptible. ¿Cómo
puede ser saludable un camino, una travesía que sale de una llanura, pasando en
parte por campos de hierba, en los que uno está expuesto a los más fuertes
rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser saludable entrar en esos estrechos
subterráneos y respirar aire viciado? Pero en un país donde no se razona,
diariamente se repite que el camino del Quindio es sumamente saludable, que
allí se sanan los enfermos... Se habla de las fuerzas maravillosas del agua, de
las aguas delgadas, de la mayor pureza del aire... Lo que uno dice, durante
cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si el primero fue un monje! Aparte
de la circunstancial que el camino sobre los Andes está abierto por lugares que
mantienen una altura media entre Guaduas y Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre
el nivel del mar, de tal manera que se goza de agradable temperatura media, no
se ve en que se basa la idea de la salubridad. Una selva espesa y húmeda en la
que se pudre gran cantidad de materiales vegetales, depósitos de pirita que
descomponen el aire y estratos de ardilla gredosa (letten), eterno cambio de
los rayos solares al oscuro aire de sótano en las angosturas, la inevitable
mojada de los pies con agua estancada en la que se pudren las raíces de
guadua... Eso por lo menos no son causas de salubridad. Tampoco faltan personas
que se han enfermado en Quindío; no cuento los innumerables cargueros porque en
ellos la causa es el cansancio, sino los mismos viajeros... Considero que la fama
de la salubridad proviene del bienestar que experimentan la mayoría de los
viajeros cuando cambian una vida sedentaria por la de la selva. Los españoles
en las Indias llenan su cuerpo con carne hebrosa cocinada en agua y azúcar; no
se mueven a ninguna parte, huyen del aire fresco como si fuese veneno. En
Quindio están obligados a realizar esfuerzos corporales; viven al aire libre.
La falta de provisiones obliga a la sobriedad... Personas que solo conocen la
sombra de los campanarios, consideran que cada bosque es un paraíso, por eso la
gran fama de la salubridad y de la maravillosa naturaleza del Quindío. De
ninguna manera creo que la montaña sea muy malsana, pero tampoco hay ninguna
causa física para creerlo mas curativo que cualquier otro camino en un bosque
(como por ejemplo entre Guaduas y Honda). ______________ (Anotaciones al
margen:) Sobre la altura de los pasos y la diferencia entre el espinazo de los
Andes y los picos, véase mi nota adjunta al manuscrito de Ramond sobre la
altura de los Pirineos. Alpes y Pirineos Espinazo 1200 toesas Andes 1800
diferencia de los picos 900 toesas De Buga a 3 leguas a 500 varas en el
meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de Cali y 7 leguas... el Buga.
Llano Grande a Cali 3 leguas. ______________ Cuando se quiere evitar el lodo de
las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio, por un estrecho
atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la izquierda. Este
cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente hacia arriba o
hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre raíces que
debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa que se está
saliendo de una mina. ______________ (Anotaciones al margen derecho:) Cuando el
camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros, en vez de mulas se
utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para que carguen; en el
lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni siquiera los bueyes, se
utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y resistentes que todo.
______________ Esa es la fiel descripción del camino en la elevada cordillera
entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en adelante se vadean pantanos,
lagunetas, exactamente como si se paseara en un corral, en un charco de
estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de guadua casi siempre es de 2
pies de profundidad y peligroso por las púas del Arundo Bambos y de la espinosa
Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los cargueros pasan esos pantanos
de guadua muy habilidosamente, sobre delgados juncos de los que cualquiera sin
experiencia se resbala. Dado los afeminado de los americanos, el que no quiere
caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye una vergüenza para hombres
blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es casi imposible). Se dice
montar sobre gente, como sobre caballos; andar en carguero, como andar en
bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era usual que personas
distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios, en una especie de
litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento español y fruto de
la comodidad, así como también de la necesidad en un país donde es imposible
montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos caminos (por Mompós
y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare y Medellín), montar
hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en el Chocó, por los
caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San Agustín, debido al
estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar, montar sobre
gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a Santa Fé de
Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río Samaná, hasta
el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca (*) a San
Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en la provincia de
Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de Ibagué; desde Cali
al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago, Nóvita, todas las
personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no sólo porque es
lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar por ahí, ¡la
vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 - 14 pesos. El
hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y muchas veces de
15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era desacostumbrado y
vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es decir de cargadores
de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece una diferencia,
lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso firme, seguro y
cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea terriblemente en la
silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú con espaldar contra
el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el transportado pueda
arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición, la cargada se vuelve
muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas suspendido en la silla.
Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas de madera, las que
muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si, en el camino de
Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les cargaba a espaldas en
una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta. La silla está sujeta
a la espalda del sillero mediante correa de corteza cruzada, la que pasan por
el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre la frente y sirve para
mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente recto y erguido,
mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una miserable y desamparada
figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos de roca. Si el carguero
quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta muy extendido, con la
espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa de corteza cruzada.
Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni mulas ni silleros.
Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen siempre), buscaron sus
sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente hábiles para de antemano y
al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto fue la única vez en la que
me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero que me dé la silla y se deje
cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente pensó que yo estaba loco.
Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé fácilmente en mis brazos,
pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno se siente extrañamente
halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un muchacho de 15 años y
en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual se piensa al ajustar
las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada más práctico para
distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los cargueros se
caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no saltar porque
el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al sillero un
impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída. _______________ (Anotaciones
al margen izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se
encuentra, en la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros
—gentes—. Los comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda,
Mompós y Santa Fé para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para
vestidos). Regresan con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta
cargueros, puesto que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y
se escapan por desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse
sus cargueros. Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de
Popayán. _______________ Se tiene que estar muy convencido de la habilidad con
la que caminan los silleros para no acobardarse en la silla. Hay que tomar en
cuenta la descripción del camino arriba efectuada. Muchas veces el carguero
hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida por varios minutos
sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube al borde superior de
la angostura, salta por encima de ella, se pasa las lagunetas sobre delgados palos...
Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff, que sólo encuentran ciertos
silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple a causa de su peso; así el
gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos visto en Boca dei Nare. Si
se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en Honda, no puede regresar a
su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos muy fuertes que ayudan al
carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6 a 7 y a veces 9 arrobas
durante varios días. Hay gentes que cometen la barbaridad de espolear con
tacones a los cargueros, como si fueran animales; pero ellos saben muy bien
cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan sillas y personas en la
cordillera, y huyen: un accidente que siempre he escuchado con una especie de
cáustica satisfacción. Para demostrar que al carguero se lo trata exactamente
como a un animal, menciono que en el Quindio y en la montaña de Nóvita es muy
común que cuando el carguero enferma por el peso de la carga, el cargado
abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a pie, con el resto del
equipaje. En El Moral encontramos una caravana de caballeros andrajosos y con
las piernas desnudas que (como todo pueblo afeminado) se quejaba del camino
paramuno casi con lágrimas. Se les había enfermado un carguero que estaba
reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían dejado en el bosque y se jactaban
de su caridad cristiana (como ellos decían) porque le habían dejado suficiente
comida. Ellos opinaban que entre tanto seguramente moriría, y en caso de que
recuperase sus faenas, poco a poco se arrastraría a su casa. Los cargueros
contaban histo rias vergonzosas de la inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado
no debería imponer terribles penas contra esos crímenes? A mi, de conformidad
con mis sentimientos, me fue imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado
si en una república la cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a
enfermos y desamparados o mujeres... Se me obje tará que los cargueros son
personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros,
Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen
cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación
afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en silla...
El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió hacer
viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y Medellín, a
Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de favorecer el
proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud robusta, que
en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que rebajarse
arbitrariamente al papel de animales de carga. _____________ (Anotaciones al
margen derecho:) Debido a que en el Quindio se utilizan más bueyes que mulas de
carga, y aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han presentado graves
accidentes cuando en las angosturas los bueyes se encuentran con el carguero y
se espantan. No es posible eludirlos. _____________ Nosotros teníamos 5
cargueros para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro, y
12 bueyes y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de
lienzo, de tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En
la selva se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles,
abiertos a hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales
se pernocta, y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como
en el Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos
desde mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el
mejor pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8
o 9, en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada
mañana hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para
preparar el almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada.
Los cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en
Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y
ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para
personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un
lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua.
Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el
elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica
sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las
personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los
españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han
comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos están,
digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme en
cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a
los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua
de diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni
ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se
deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan
seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua
son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de
Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia.
Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del
Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable. En el paso de
los Andes no es posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de
alimentos. Se tienen muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de
hambre que enviaron por ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8
- 10 días, muchas veces dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de
Popayán. Frecuentemente ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los
riachuelos de la selva que parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el
Quindío, de los cuales el uno nace en el nevado del Tolima y el otro en el
nevado del Quindío, por los deshielos crecen tan rápidamente que vuelven
impasables todas las quebradas y valles. Es más peligroso cuando las sacudidas
sísmicas muy fuertes de la cordillera del Quindío, así como la de toda la
sección de los Andes, obstruyen el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí
se llama volcán a los derrumbos de rocas!). Luego el río crece hasta romper el
dique. A veces el Quindío y el San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros
se encuentran bloqueados entre ambos ríos de la selva de tal manera que no
pueden ir ni para adelante ni para atrás. En ese caso una escopeta es de gran
ayuda porque aquí hay muchas pavas (Phasianus y Crax), de las que uno se puede
alimentar; también con frutos de palma, a pesar de que son escasos; cogollos de
palma (las hojas no maduras y más gruesas); nueces... Nuevamente me refiero a
la forma de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte
por el miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3
hasta las 4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por
cuanto uno tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la
ranchería muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del espeso bosque
al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque (plantas
trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan palos.
Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la casa,
con habilidad y solidez admirables. El dibujo muestra el armazón. Este es
amarrado con bejucos o en su defecto con pita o fique Agave, para luego
cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por tanto: Bosquejo de mano de Humboldt
Las tejas son hojas de Novum Genus Monandriae, dibujadas y descritas en el río
Magdalena, muy diferentes del Thalia Geniculata, y según la propia confesión de
Mutis (aunque él conoce la flor sólo a través de mis dibujos) un nuevo género.
Esa planta, bijao (así llaman los americanos a todas las heliconáceas, y casi a
todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito botánico. Crece en todo
el valle del Magdalena y en los ríos afluen¬tes del Magdalena, muchas veces
también en la caída occidental de los Andes, en el río Quindío, La Vieja y
entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 - 20 pulgadas de largo,
y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de salir de viaje haciendo
una incisión o un doblez en el nervio de la hoja. Bosquejo de mano de Humboldt
Valiéndose de este doblez el carguero cuelga las hojas a manera de tejas, en
los hilos o bejucos con los que está amarrado el armazón. Todas estas son
viejas artes de la experiencia indígena, aprendidas por los españoles. Es incomprensible
cómo esos techos de hojas, mejor que cualquier carpa, resisten a los mas
fuertes aguaceros. Esa admiración aumenta cuando se tiene una clara idea de la
tremenda cantidad de agua que frecuentemente se precipita del cielo durante 96
horas ininterrumpidas, con truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro
viaje por el Quindio tuvimos tristes experiencias porque llovía a cántaros día
y noche, con truenos retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior
Candicans) tiene una capa blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la
penetración del agua. En cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así
lo llaman los habitantes) y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la
cordillera porque el techo ya no aguanta el agua. La casa es tan espaciosa que
caben 2 catres. Debajo y al lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros
5 - 6 cargueros, cuyas transpiraciones y gases no son más agradables que los de
los bogas en el río Magdalena. Los extremos abiertos; el frontón de la casa de
hojas lo cerramos con nuestros toldos. Es muy desagradable que en cuanto se
levanta el sol sobre el horizonte, por las mañanas, se empieza a enrollar las
hojas (por miedo de que se sequen demasiado). Por consiguiente, si se quiere
acampar algunos días, como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se está
expuesto al ardiente sol y se cambian rayos solares por aguaceros; se corre el
riesgo de mojarse hasta los huesos en un instante por cuanto no es posible
cubrir la casa rápidamente con las hojas. Para una casa espaciosa y una cocina
abierta, que se construye al lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4 arrobas,
y las carga un peón. Vista global Geonostica Véase mi cuadro mineralógico de la
América Meridional. La Cordillera Real o de los Andes, que en el norte del Perú
forma una cordillera angosta, en Quito se extiende en un gran macizo montañoso
del que salen varias ramificaciones, divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud
en el Reino de Nueva Granada. El punto de esta división es el Páramo de las
Papas, al sudoeste del Caloto. La Cordillera Oriental pasa al este del río
Magdalena y Neiva, por el Páramo de Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca,
Páramo de Tuquillo, Pamplona, hacia los Nevados de Mérida y Santa Marta. La
Cordillera Central pasa entre los ríos Magdalena y Cauca, por Guanacas,
Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de Arma, hacia Guamocó y cerros de San
Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va al oeste del Cauca por las montañas
o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro del Torrá (el más alto y famoso cerro
del Chocó, entre San Agustín y Dagua), montaña de Nóvita hacia Citará y
cordillera del Sinú. La cadena central es la principal; como lo demuestra su
altura y sus primitivas masas montañosas, no cubiertas con arenisca. Tiene una
altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de latitud, y esa cordillera gana
altura hasta mas arriba de la nieve, como en el Nevado de Puracé, cerca de
Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan, Tolima y Páramo de Ruiz. La
masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene nieves eternas, de tal
manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte. La cordillera decae
rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle de los Osos, con
una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental que divide el
valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece baja desde los
2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo, está coronada
por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde, Chingaza, cerro San
Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna más de 2.100
toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud (donde la cadena
Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera Oriental se eleva en
el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos poderosas masas
montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena montañosa
occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende occidentalmente
desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia la ensenada de
Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en ninguna parte sube a
más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los manantiales de los
ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda, las tres
cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos valles
del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran
claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar)
separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera
Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto
de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas
las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el
Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí
pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia
y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo
el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el
puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren
nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen
los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con
el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de
México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas
colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la
cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una
altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y
al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una
planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se
eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta,
con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede
apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que
fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que
aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son
nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente
pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi
desaparece lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las
más altas muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino
al final de una sierra de menor altura. En la Cordillera Central se encuentra
el granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a nivel de
tierra, desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San Lúcas. Cerca
de Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué, apenas se
lo ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del Magdalena
incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se encuentra cubierta
casi totalmente con formaciones estratificadas del Magdalena. Allá, en el
Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz Verde y Laguna de
Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a 1.800 . 2.000 toesas
de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante singular el que la misma
formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme manera, a una altura en
la que en el viejo continente difícilmente se ven capas estratificadas, no
cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real. Yo personalmente estoy inseguro
si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de
Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes.
¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han
acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero
paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva,
que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en
ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos
o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más
bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean
en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran
en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un
acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de
latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de
Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata
inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud,
en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación
de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas
de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura;
un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está
principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que
el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las
montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado
más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas
(conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico.
_____________ (Anotaciones al margen derecho:) no en la cumbre, pero si en la
vertiente occidental se presenta arcilla pizarrosa en forma de islas, entre
Fusagasugá y la Palma en la región de Villeta y Moniquirá, hay arcilla
esquistosa primitiva. _____________ Además es sorprendente que las dos cuencas
de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de Mompós y de
Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que los inmensos
valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a pesar de que
se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el grosor de las
estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más estrechas, y
menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama. Porque aquí
(indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa Fé, Sumapaz,
con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el granito desnudo
sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra del Meta,
Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan el
misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las
columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el
mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los
Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el
norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más
bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas,
Barragán, Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo).
Mas hacia el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de
México, no hay nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a
la cadena oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había
medido, tiene más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400
toesas. A 2.000 toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas.
Así, en la parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre
Puracé y Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas,
como lo enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los
declives más suaves). _____________ (Anotaciones al margen izquierdo:) De vez
en cuando es posible encontrar arenisca en alturas desiguales porque se
sedimentó en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin comunicación entre sí.
Pero en el valle del Magdalena esta explicación es imposible porque aquí, en
una cuenca, las faldas montañosas que la circundan están cubiertas con piedra
arenisca, de manera desigual. Continuación del capítulo 36 Ya que desde Honda
hasta Ibagué habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde
Cartago hasta Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la
fisonomía de la más vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención
es tanto más natural, cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no
sólo un poco, con la idea de haber visto lo más grande y elevado de esta tierra.
¡Montañas de la luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando
nuestra cultura por otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y
prejuicios, desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas
Indias. Ver mi empezada composición sobre la fisonomía de las montañas en de
Haeftens. la cadena de los Andes tiene la misma forma que todas las montañas de
granito de otras partes del mundo. Esféricas, cumbres como segmentos esféricos,
contornos suavemente redondeados... Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia,
así el Riesengebirge, el Thüringer Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de
los Alpes, Pirineos, la cordillera de Toledo, la cordillera de Caracas y todas
las cadenas de granito que yo había visto en el viejo y nuevo continente. Esta
forma seguramente se origina por la altura y la edad de aquellas cumbres que
los eleva encima del escenario de posteriores corrientes, destrozos,
tumultuosas hazañas de la creación, por la falta de estratificación que en
micacitas forma cantos y dientes pizarrosos porque los estratos se rajan y
resbalan; y por la falta de un tejido filamentoso y la falta de una atmósfera
calmada en las alturas con acción uniforme y paulatina, mas disgregando que
destruyendo. Así, la forma del granito común y corrientemente no estratificado.
Pero en el granito mismo se elevan masas individuales en las que en el
afloramiento se encuentra el propio granito con grandes cristales de feldespato
y esteatita; en parte sobre el granito sienita y sienita en forma de pórfido,
en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de Chamonix, y el Drachenfels, cerca
de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de Cura, en la Cordillera de Caracas,
tiene masas de granito estratificadas, en las que las capas están erigidas
según prodigiosas leyes de atracción, hasta que convergen en pirámides. Esas
masas más raras de granito se distinguen particularmente frente a las formas
esféricas del resto de los granitos. Tienen casi la forma grotesca de los
esquistos de pórfido, pero siempre en contornos medianos y dientes medianos, de
estilo más simple, dirigido más hacia uno que según varios puntos. En los Andes
no había visto estas estratificaciones de granito. Las más altas cumbres,
nevados, aquí se distinguen mediante figuras en forma de torres y castillos, y
casi siempre por conos enormemente truncados; así el Tolima, Quindío y Ruiz; a
lo lejos aparecen como conos truncados, como pirámides, y así es la vista de
las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde el Monserrate, desde Honda, tan
grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei desde la torre de Marcus, cerca
de Venecia; hay que esforzarse para considerar todo eso como granito. Mientras
más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo grotesco cambia, pero los
nevados siempre aparecen como masas en formas de torres y casas (por eso
arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la condición desamparada de
ese mundo indígena me impide, debido al aire enrarecido alcanzar las cumbres de
esos nevados, y debido a que uno no puede acercarse a los nevados demasiado
para darse en su cercanía una idea clara de su forma, así sólo se puede juzgar
sobre sus masas montañosas, a raíz de las piedras y los detritos arrastrados
por el agua nieve. Esos cantos rodados los he visto muy parecidos en los puntos
más distantes; en el río Gualí que baja del Ruiz y Páramo de Herveo; en los
ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado del Tolima; cerca de los nevados del
Quindío y San Juan, en el paso de la cordillera; así también en los ríos que
bajan del nevado Barragán —de tal manera que casi no cabe duda de que todos los
nevados, todas esas formas arquitectónicas están construidas de la misma clase
montañosa. Esa clase de montaña es difícil de denominar; es análoga la del
Drachenfels y Siebengebirge, cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita
Werner, siendo mezcla de, 1) mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con
brillo de concha perla y muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como
el feldespato del Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide.
2) de poco cuarzo, cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra
cristalizada en láminas, pero acumulada en columnas de mica caucásica pero
cuidado para que no se confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda
cristalizada negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es
más fibrosa que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero
llamarlo, en vez de pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito
porfidiáceo); la misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de
feldespato, casi ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles
(fenocristales) apretados en una masa fundamental [pasta] arcilifera de color,
ora blancorrojizo, ora gris amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas, análogas
el granito, son sin discusión los elementos que dan a los nevados la forma
arquitectónica extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios más
bajos lo demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen muy
alto en el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así,
aquella sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de
Neiva y entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las
arrastran al Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita
con cantos rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río
Negro, que rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo,
mezclando sus cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la formación
de sienita se demuestra también por la circunstancia de que nosotros habíamos
visto aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente rodados, no
rocas in situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la altura de
1600 toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas, y aún hoy
en tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación de
sienita tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las 1600
toesas _______________ es muy buena prueba de que lo mismo que el pórfi do de
transición de Popayán pasa a Traquita hay también sienitas con cuarzo
[pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su cuarzo y pasan a
traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica y de masa fundamental
[?], granitica, granulada. _______________ Formas cónicas y contornos
arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato
vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la
prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca
de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de
granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en
el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua? _______________ i.e. donde no
arden volcanes, como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y
diabasa, _______________ Los componentes de los Andes son como las de todas las
elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y micacita. Dolomieu me
dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar las formaciones de
granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres clases montañosas
siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y no se pueden
definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos veces, una
gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda España, y he
puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un observador tan
exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas más elevadas
del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del Reino de Nueva
Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina, en el término
de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se observan cambios
en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania especialmente en
Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas montañosas uniformes y
totalmente separadas la una de la otra. Pero esta vecindad no decide nada
frente a la edad relativa. _______________ (Anotaciones al margen izquierdo):
granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es tan común en
Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau de l’Amerique
Meridionale). [Adicción posterior] no había visto hasta ahora (escrito en
Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la elevada cadena de los Andes; ahora
acaso, cerca de Acapulco. Bosquejo de mano de Humboldt Si se sale del granito
en d hacia f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto
más bajo b c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por
eso que aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que
éste sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del
valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había
visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero
si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y
yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido
sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al
presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con
estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la
cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de
menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como
en el Erzgebirge, Freiesleben. En la Cordillera de los Andes no he encontrado
hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el que había visto
cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de Seissen, en el
Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde en los
Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña, en la
costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a considerar el
granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al pie de los
Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del valle del
Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de Ibagué, en
el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima, también
cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán. Ese
granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un poco
de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los
componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se
vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta;
barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del
páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino
alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el primero
es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se hizo
tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región gnéisica se
encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de feldespato alterado);
también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del gneis hacia la
magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones de Freiberg,
señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del gneis, o se
trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo que llamamos
diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y nitrógeno,
formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las fuerzas
químicas? La micacita, siempre sin granates, en los Andes del Quindio, Tolima...
cubre el granito y en las faldas oriental y occidental, especialmente en la
región del Moral, quebradas del Azufral y Aguas Calientes, en torno a Toche, en
el Alto de Tres Cruces (donde se erigió una plancha de micacita, muy curiosa y
bonita, orientada de oeste a este como recuerdo de que allí celebró misa el
arzobispo de Popayán), los Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de Boquía
y Portachuelo; es decir existe una poderosa capa de micacita de más de 600
toesas. En esta micacita de los Andes hay cuarzo detrítico con pirita
entremezclada y a ella probablemente se debe el origen del azufre natural en la
Quebrada del Azufral. Las aguas de esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de
ácido sulfhídrico gaseoso un poco blanco lechoso. No sólo en el Tolima las
aguas se saturan con ese gas, sino también a todo lo largo del camino. Con
bastante peligro, colgados de ramas descendimos al abismo, donde se arranca el
azufre de las rocas; al norte de la Quebrada del Azufral donde el barómetro
marca 272 lin., aire, 16,5 R, encontramos una especie de cueva de la que
brotaba vapor de azufre (38°, 2 R). Estando agachado, el gas de azufre me
produjo mareos, a pesar de que mantuve el termómetro sólo pocos minutos en el
hueco. La quebradita de azufre apenas tiene 23°,3 porque está mezclada con agua
nieve. La familia blanca que vive en Moral se ocupa únicamente en la minería de
azufre. Ellos recogen en parte arcilla gredosa mezclada con azufre natural en
micacita descompuesta, en parte azufre mismo, desprendido con barras de la roca
firme. Aquí se encuentran grietas y pasadizos llenos de azufre natural
amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de azufre, probablemente (igual a los
yacimientos naturales de alumbre del Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen
muy nuevo con azufre separado del hierro de la recalentada pirita (***) y,
quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda precipitado en las
grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la naturaleza tiene aún otras
vías de producir azufre a partir de distintas clases de tierra, así como se
forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad en algunas plantas,
presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la teoría de los
volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria inmensamente
importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en grandes
cantidades, se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé..., prueba
ésta de la uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes. Hasta
ahora no he visto en los Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que
se transforma en arcilla pizarrosa. El gneis y la micacita, que empieza a
cubrir el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse mucho más
que hasta 230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la Guarida del
paramo del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de grano más fino
pero libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por consiguiente, hoy en
día. Bosquejo de mano de Humboldt en una altura media, c d, una especie de
abrigo alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no alcanza ni al
pie, ni a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido por
transformaciones posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el mar
caótico cundo se formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal vez de
origen más reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de
sienita, incluso la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de
origen mucho más nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la
singular roca de sienita, ya descrita. p. 24. A juzgar por la falta de cantos
rodados de granito en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su
frecuente ocurrencia en la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en
la ensenada del valle, entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la
presencia de micacita pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental
de los Andes. En la falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas
bajan más impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental.
El declive occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay
que atribuir que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es
acarreado por las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente
cerca de Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle
oriental del Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa,
café rojiza y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos
rodados de diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas)
______________ [Anotaciones al margen derecho): En sitios meridionales al sur
de los Andes, por ejemplo en el cerro Munchique, al este de Cascabel, se
presenta sobre el granito sienita antigua sin feldespato vítreo o nacarado,
sino una combinación granulada de feldespato común cristalizado, blanco-rojizo,
en menor cantidad de hornblenda negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y
ninguna mica, parecida a la antigua sienita que encontré en la isla de Cuba,
cerca de la Regla, que está superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa
rica en plata, y atravesada por venitas de Calcedonia. Ese horizonte con oro en
polvo parece existir a través de todo el valle porque al oriente de la cordillera
del Chocó también se le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla
occidental del Cauca. El hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en
Cartago, Buga y Cali, y que allí solamente pueden lavar oro en los actuales
ríos, se debe en parte a las destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle
de su nombre, y en parte a estratos estériles depositados sobre el granito;
faltando estos estratos en el terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca,
hacia Quilichao y Alegría, faltan esos yacimientos estratificados. Un
importante examen consistiría en determinar si el conglomerado cercano a los
Andes no es aurífero en ninguna parte, habida cuenta que contiene los mismos
fósiles que se encuentran en los lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue
destruido muchas veces y en sus erosiones no se encuentran granos de oro, casi
se debería pensar que esa vieja formación de arenisca no contiene oro. Eso por
lo menos demuestra que no es simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro
en polvo (así llamo abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que
contiene cantos rodados de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que
es más vieja, porque si fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el
conglomerado, y sobre la objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en
polvo encima del conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la
superficie del conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por
calcita, yeso..., y que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos F
_______________ Porque solamente una superficie tan fácilmente cambiable, como
la arcilla gredosa (letten) y montañas de aluvión no han cambiado.
_______________ Pero lo que más demuestra que el polvo de oro se ha originado
en una muy, muy nueva evolución geológica es la importantísima circunstancia
para el lavador de oro consistente en que la mayor cantidad de ese metal se
encuentra en terrenos bajos y en collados o en gargantas secas principalmente
en aquellas donde convergen varios barrancos secundarios. ¡Qué nueva debe ser
una transformación del terreno, ya que no ha cambiado la actual superficie de
la tierra, es decir una superficie tan fácilmente variable de arcilla gredosa y
terrenos aluviales! Sobre la sienita yace principalmente en la vertiente
occidental de los Andes una muy rara formación afín a la sienita porfidiácea,
una diabasa primitiva. (Urtrapp). El parecido de esta con el basalto y basalto
diabásico filoniano (como con el del Dransfeld, cerca de (Göttingen) es tan
grande que uno puede equivocarse fácilmente. Pero la comparación de la
construcción de los Andes con la de la Cordillera de Caracas, Cordillera de
Parima, con la del Fichtelgebirge de Franconia y otras cadenas de granito,
elimina totalmente las dudas sobre la existencia del Urtrapp primitivo. En el
Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa forma mantos en el gneis y sienita,
asimismo forma mantos en granito, en la cordillera de Caracas. En los elevados
Andes, en ninguna parte he encontrado el Urtrapp entre rocas primitivas; pero
su distancia de otras formaciones filonianas, su reposo inmediato sobre sienita
y gneis, así como su iden tidad exterior con la indudable y primitiva diabasa
de Caracas, me afirma que pertenece a una formación de transición y no a la
filoniana. Esa diabasa se encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán,
entre Iraca y páramo de Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua
cuenca del Cauca, donde en larga loma forma la antigua orilla, descendiendo
profundamente en el valle, en el curato de Quina Mayor y en los manantiales de
Mandiva y Páez. Esa diabasa es negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el
feldespato está íntimamente mezclado con la hornblenda que apenas se lo
reconoce a través de una lupa, en la mayoría de las veces no contiene fósiles
(fenocristales) incrustados y es fácilmente confundible con el esquisto
anfibólico; a veces también contiene (como cerca de Quilichao) grandes y
(especial mente y en gran cantidad) de olivina (1)verde espárrago, en delgadas
zonas. Nunca es pizarroso; tiene estratificaciones en lajas de 12-14 pulgadas;
no intranquiliza en absoluto al imán; contiene mucha pirita (maciza)
entremezclada y se descompone en la superficie como el basalto, en arcilla de
color amarillo-ocre, y (especialmente) en los afloramientos está conglomerado a
bolas casi siempre de 18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas separadas. En el
curato de Quina Mayor y Quilichao, esa diabasa primitiva forma la peña donde
están directamente superpuesta por el horizonte de oro en polvo que también
comprende los cantos rodados de la diabasa. La arcilla gredosa café-rojizo y
café-amarillenta que, desde el río Fraile, llena la parte suroriental de la
cuenca del Cauca, probablemente en gran parte debe su origen a la
descomposición de la diabasa, de la misma manera que en la cordillera central
de Bohemia la tierra negra se debe al basalto. Digo, en gran parte, puesto que
es propio de las formaciones de diabasa y trapp (Werner), que con ella se han
precipitado grandes formaciones de arcilla y arcilla gredosa (letten). La
arcilla gredosa cubre en grandes cantidades la región situada alrededor de
Tetilla de Julumito, cerca de Popayán (Los Cerillos); el camino de Popayán a
Almaguer, en todo el trecho donde se encuentra verdadero basalto (Tetilla), pórfido
de sienita (Puracé) y granito porfidiáceo en forma de columnas aisladas. Ésas
masas de arcilla gredosa (letten) que acompañan a las formaciones trapp, no
sólo hacen el camino a través de la cordillera de los Andes tan
inaguantablemente resbaladizo y casi insuperable, sino que también tienen una
triste influencia sobre ciertos sucesos naturales. Los volcanes andinos actúan
en la formación de diabasa - trapp y vomitan (porque en volcanes tan elevados
la roca fundida, lava, no puede llegar a la boca del cráter) sólo vapores y
agua azufrada. Las colinas de arcilla gredosa (letten) de los alrededores se
reblandecen y se deslizan... Así ocurre en Riobamba y en el Tunguragua. Además,
la arcilla gredosa actúa por si misma mediante su enorme afinidad con el oxigeno
(ver mi Mémoire sur les terre), y de este modo se originan, creo, fácilmente
incendios en las montañas, cuyas rocas contienen mucha alumina todo explica la
ocurrencia en los volcanes de diabasa, sienita, sienita de obsidiana y basalto,
pórfido... ______________ (Anotaciones al margen derecho:) no dolerita sino
diabasa de transición, como la calcita negra de cubertura, sobre pórfido de
transición, demuestra que se transforma en traquitica, p. 39 y 24.
______________ A 2° - 3° de latitud, alrededor de Popayán, una formación trapp
ampliamente extendida, ver libro Amarillo, viaje a Puracé. De Quilichao hasta
Sotará, en 50 millas cuadradas, no se ve ningún granito; sólo cerca de Timbío,
en los manantiales del río, de Las Piedras, hay micacita en la superficie; por
lo demás, todo esta cubierto con sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes
alturas con obsidiana de pórfido (Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas
rocas con mucha hornblenda y con feldespatos vítreos, toman aquí la forma
exterior de columnas de basalto. En todas partes se ven, alrededor de Popayán,
conos truncados, cumbres redondas como una bola, tetas, montañas gemelas,
contornos que hacen recordar los de Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma
de cono hacia Jelima y Cali; así es el alta Chisquío, desde donde se ve el mar
meridional con dos tetillas arriba, sobre la inmensa loma; así es el Broncaso,
recortado en forma tabloide, cerca del Alto de las Piedras; así es el inmenso
Pan de Azúcar de la Mazamorra y muchas otras montañas del Chocó, las que se ven
desde Buga y Quilichao; así es la Tetilla de Julumito. Al principio se está
dispuesto a considerar todo eso como si fuese basalto o diabasa, y las formas
columnares de las partes engañan todavía más. Pero no, la mayoría de esas
montañas cónicas son sienita porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad
de feldespato nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto
(2) sólo he visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y precisamente ésa
carece de fragmentos columnares separados. Las columnas, excelentes, muchas
veces de 18 pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy regulares de Pisojé, ni
siquiera son diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo con feldespato común,
mica negra y muy poca hornblenda. Esa región es según eso, más análoga al monte
Eugenei (el “Graniti Colonnari” descrito por Strange), al cual vi en el Abano,
que a los basaltos de Bohemia. Esas columnas de Pisojé, en la orilla del Cauca,
declive occidental del Puracé, son en parte verticales, en parte están paradas
perpendicularmente sobre horizontales. Es curioso que el verdadero basalto de
la Tetilla se encuentra en pleno valle, talvez un indicio de cuanto más nuevo
es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y más nuevo que los granitos
porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa porfidiácea y pórfido de sienita del
volcán Puracé y Sotará Addenda para el viaje a Puracé, ver Libro Amarillo. Es
un hecho seguro y confirmado por todos los viejos habitantes que el páramo de
Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40 años. Antiguamente este volcán
era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió romo y actualmente parece una
meseta. Este cambio es demasiado considerable y regular como parte atribuírselo
a cambios producidos por la nieve. También los indios aseguran que hoy en día
se observa en la cima del Puracé una suave depresión. Por consiguiente, el
fuego ha ahondado el interior del volcán, el cual está precipitándose,
hundiéndose como un edifico al cual le faltan los cimientos; una tremenda idea
que llena la inspiración al pensar en la enorme masa de piedras en él volcán
andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla, en los Cerillos, así como en
otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el pórfido, pasando del denso
al finamente granu lado muy veteado por calcita blanca, sin petrificaciones,
pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo, desprendiéndose y
descascarándose. La modi ficación negra tiñe los desprendimientos, un verda
dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el mar caótico se precipitó
aparte del ácido carbónico también caliza. _____________ bien que, p. 25
pórfido de transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde
detenerse? pero Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p.
175. _____________ No debe confundirse esta formación calcárea con la que llena
la parte honda del valle del Cauca, es decir el antiguo lago de Quilichao hasta
el salto de San Antonio. Ese lecho marítimo, así como el del Valle del
Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca arcillosa, que se apoya sobre los
Andes y sube, como en las cercanías de la [Macana], piedra molar en el declive
occidental del Quindío. Sobre esa arenisca, en muchos puntos, hay caliza
compacta, especialmente cerca de Cali (desde donde va hasta Popayán), y encima
de la caliza aquí y allá, yeso, pero la caliza y el yeso fueron arrastrados en
el pasado por antiguas avenidas del agua; por consiguiente en la cuenca del
Cauca se lo encuentra escasamente como ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé).
La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán,
donde hay fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá... La cuenca
del Magdalena tiene la misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se
encuentra limonita parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de
Maracaibo y Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra
madera petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto
hay en la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al
Totenliegenden de Turingia. (Comentario marginal, adición posterior a la
derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra que una parte de
esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido de transición y
cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición que se acerca a
la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de transición, p. 34.
(Anotaciones al margen): Cerca de Cali, en Pereira, cerca de la cadena del
Chocó, hace 3 -4 años un trecho de tierra empezó a arrojar humo y se formó un
pequeño crater; en las inmediaciones desenterraron bolas de pirita de 7 - 8
pulgadas de diámetro, las que en contacto con el acero producen tantas chispas
como nunca he visto en ninguna parte. Se taparon algunos huecos con tierra y
aparecieron otros. La ciudad estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo
se apaciguó. ______________ En el nevado de Barragán hay auténtico pórfido de
retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el Chocó hay glosopetren
de 4 pulgas de ancho. ______________ (Adición posterior): Cerca de Santa Ana
hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de Croton
sanguilf, Cumanaoua, diferente. ______________
Reseña de la Estancia de
Humboldt en Boquía
Durante su viaje por el Camino
del Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región ubicada en
la cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe Boquía como un
lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la amabilidad de sus
habitantes.
Descripción de los Cargueros y
Silleros
Humboldt se sorprendió por la
habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de
transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos
hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar
hasta 9 arrobas durante varios días.
Fabricación de Tiendas para
Pernocar en el Camino
Para pernoctar en el camino,
los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que
eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas
tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.
La Vida en Boquía
Humboldt describe la vida en
Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los
habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la
agricultura y la ganadería.
Conclusión
La estancia de Humboldt en
Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la cultura y la
naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y silleros, así como
de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la habilidad y resistencia de
los habitantes de la cordillera de los Andes.
corregir sintaxis, ortofrafia
y dar forma de cronica de viaje de humbolth por su paso por el camino del
quindio, conforme a lo relacionado en el siguientge texto Crónica del Paso de
Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío En la mañana del 21 de septiembre,
Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron su ascenso
al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la
cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos
empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa. Al
llegar a la ciudad de Ibagué, Humboldt se sintió impresionado por la riqueza
natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también
notó la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la
población. Durante su estancia en Ibagué, Humboldt se reunió con Don Ignacio
Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino
del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su
dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de
Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del
camino. Humboldt se sintió conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha
de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También se interesó por
la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y
observaciones que más tarde serían publicadas en sus obras. A medida que
avanzaban por el camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a
numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima
impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de
sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable. La crónica de
Humboldt sobre su paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su
curiosidad insaciable y su pasión por la exploración. A través de sus palabras,
podemos revivir la emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza
natural y cultural de esta región de Colombia. Alexander von Humboldt quedó
impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza
natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue
fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro
de la región. Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje de Humboldt por el Camino
del Quindío 1. Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland,
llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear el río Coello. •
Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la
biodiversidad y la cultura local. 2. Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con
Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar
el camino del Quindío. • Intención: Aprender sobre la historia y la economía
local, y recopilar información sobre la región. 3. Ascenso al Páramo de
Quindío: Humboldt y su compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una
de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. •
Intención: Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la
biodiversidad y la cultura local. 4. Paso por la Ceja de los Volcancitos:
Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región con
una gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región. 5. Llegada a la Guarida del Páramo:
Humboldt y su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una
gran variedad de flora y fauna. • Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región. 6. Regreso a Ibagué: Humboldt y su
compañero regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del
Quindío. • Intención: Recopilar información adicional y reflexionar sobre su
experiencia en la región. Paradas • Ibagué • La Palmilla • La Ceja de los
Volcancitos • La Guarida del Páramo • El Moral • Boquía • Portachuelo • Reseña
de la Estancia de Humboldt en Boquía • Durante su viaje por el Camino del
Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región ubicada en la
cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe Boquía como un lugar
con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la amabilidad de sus
habitantes. • Descripción de los Cargueros y Silleros • Humboldt se sorprendió
por la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se
encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la
cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y
podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días. • Fabricación de Tiendas
para Pernocar en el Camino • Para pernoctar en el camino, los cargueros y
silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente
espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas
para protegerse de la lluvia y el viento. • La Vida en Boquía • Humboldt
describe la vida en Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza
cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se
dedicaban a la agricultura y la ganadería. • Conclusión • La estancia de
Humboldt en Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la
cultura y la naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y
silleros, así como de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la
habilidad y resistencia de los habitantes de la cordillera de los Andes.
Intenciones • Explorar la región y recopilar información sobre la geología, la
biodiversidad y la cultura local. • Aprender sobre la historia y la economía
local. • Recopilar información sobre la geología y la biodiversidad de la
región. • Reflexionar sobre su experiencia en la región. Impresiones sobre el
Camino del Quindío • Humboldt se sorprendió por la dificultad del camino, que
en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca del monte en el
camino de Honda a Santa Fé. • Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas
más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. • El
granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino que el esquisto
arcilloso de Villeta. La Gente y la Economía Local • Humboldt describió a los
habitantes de Ibagué como gente común habituada a la vagabundería de la
montaña, con una economía local muy pobre. • Los bogas (remeros) y los
cargueros llevaban una vida mísera y sin dinero. • El comercio estaba dominado
por Cartagena, Mompós y Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P.
en Ibagué. El Papel de Don Ignacio Buenaventura • Humboldt destacó la labor de
Don Ignacio Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de
Ibagué a Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello. • Sin
embargo, su diligencia le valió el odio de sus conciudadanos, que casi lo
arruinaron. • El camino se deterioró después de que los habitantes de Ibagué
exigieran la supresión del impuesto del camino y destruyeran los puentes y las
rancherías construidas por Buenaventura .
Crónica del Paso de Alexander von Humboldt por el Camino del Quindío
El 21 de septiembre, mi compañero de viaje, Bonpland, y yo iniciamos nuestro ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación exuberante y misteriosa.
Al llegar a la ciudad de Ibagué, me sentí impresionado por la riqueza natural de la región y la hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también noté la pobreza y la falta de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.
Durante mi estancia en Ibagué, me reuní con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de mercancías a través del camino.
Me sentí conmovido por la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar su situación. También me interesé por la geología y la biodiversidad de la región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas en mis obras.
A medida que avanzábamos por el camino del Quindío, mi compañero y yo nos enfrentamos a numerosos desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.
Etapas, Paradas e Intenciones del Viaje
- Llegada a Ibagué: Llegamos a Ibagué el 21 de
septiembre, después de vadear el río Coello.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Estancia en Ibagué: Me reuní con Don Ignacio
Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para mejorar el
camino del Quindío.
- Intención: Aprender sobre la historia y la
economía local, y recopilar información sobre la región.
- Ascenso al Páramo de Quindío: Iniciamos nuestro
ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y
majestuosas de la cordillera de los Andes.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Paso por la Ceja de los Volcancitos: Pasamos por
la Ceja de los Volcancitos, una región con una gran variedad de flora y
fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región.
- Llegada a la Guarida del Páramo: Llegamos a la
Guarida del Páramo, una región con una gran variedad de flora y fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la
geología y la biodiversidad de la región.
- Regreso a Ibagué: Regresamos a Ibagué, después
de completar nuestro viaje por el Camino del Quindío.
- Intención: Recopilar información adicional y
reflexionar sobre nuestra experiencia en la región.
Paradas
- Ibagué
- La Palmilla
- La Ceja de los Volcancitos
- La Guarida del Páramo
- El Moral
- Boquía
- Portachuelo
Reseña de la Estancia en Boquía
Durante mi viaje por el Camino del Quindío, me detuve en Boquía, una región ubicada en la cordillera de los Andes. En mi crónica, describo Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaco la amabilidad de sus habitantes.
Me sorprendió la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días.
Para pernoctar en el camino, los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos, que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres. Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.
La vida en Boquía era simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la agricultura y la ganadería
Crónica del Paso de Alexander
von Humboldt por el Camino del Quindío
En la mañana del 21 de
septiembre, Alexander von Humboldt y su compañero de viaje, Bonpland, iniciaron
su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones más inhóspitas y
majestuosas de la cordillera de los Andes. La travesía fue un desafío
constante, con caminos empinados y resbalosos, rodeados de una vegetación
exuberante y misteriosa.
Al llegar a la ciudad de Ibagué,
Humboldt se sintió impresionado por la riqueza natural de la región y la
hospitalidad de sus habitantes. Sin embargo, también notó la pobreza y la falta
de oportunidades que afectaban a la mayoría de la población.
Durante su estancia en Ibagué,
Humboldt se reunió con Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había
trabajado para mejorar el camino del Quindío y conectar la región con el resto
del país. A pesar de su dedicación, Buenaventura había enfrentado la oposición
de muchos habitantes de Ibagué, que se beneficiaban del comercio y la carga de
mercancías a través del camino.
Humboldt se sintió conmovido por
la historia de Buenaventura y la lucha de los habitantes de Ibagué por mejorar
su situación. También se interesó por la geología y la biodiversidad de la
región, realizando mediciones y observaciones que más tarde serían publicadas
en sus obras.
A medida que avanzaban por el
camino del Quindío, Humboldt y su compañero se enfrentaron a numerosos
desafíos, incluyendo ríos caudalosos, pendientes empinadas y un clima
impredecible. Sin embargo, la belleza natural de la región y la amabilidad de
sus habitantes hicieron que la travesía fuera inolvidable.
La crónica de Humboldt sobre su
paso por el Camino del Quindío es un testimonio de su curiosidad insaciable y
su pasión por la exploración. A través de sus palabras, podemos revivir la
emoción y la aventura de su viaje, y apreciar la riqueza natural y cultural de
esta región de Colombia.
Alexander von Humboldt quedó
impresionado por la majestuosidad de la cordillera de los Andes y la riqueza
natural del Quindío. Durante su viaje, observó que la ciudad de Ibagué fue
fundada en una alta cuesta del Páramo de Quindío, atraída por la riqueza en oro
de la región.
Etapas, Paradas e Intenciones
del Viaje de Humboldt por el Camino del Quindío
- Llegada a Ibagué: Humboldt y su compañero de
viaje, Bonpland, llegaron a Ibagué el 21 de septiembre, después de vadear
el río Coello.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Estancia en Ibagué: Humboldt se reunió con
Don Ignacio Buenaventura, un hombre visionario que había trabajado para
mejorar el camino del Quindío.
- Intención: Aprender sobre la historia y la economía
local, y recopilar información sobre la región.
- Ascenso al Páramo de Quindío: Humboldt y su
compañero iniciaron su ascenso al páramo de Quindío, una de las regiones
más inhóspitas y majestuosas de la cordillera de los Andes.
- Intención: Explorar la región y recopilar
información sobre la geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Paso por la Ceja de los Volcancitos:
Humboldt y su compañero pasaron por la Ceja de los Volcancitos, una región
con una gran variedad de flora y fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la geología
y la biodiversidad de la región.
- Llegada a la Guarida del Páramo: Humboldt y
su compañero llegaron a la Guarida del Páramo, una región con una gran
variedad de flora y fauna.
- Intención: Recopilar información sobre la geología
y la biodiversidad de la región.
- Regreso a Ibagué: Humboldt y su compañero
regresaron a Ibagué, después de completar su viaje por el Camino del
Quindío.
- Intención: Recopilar información adicional y
reflexionar sobre su experiencia en la región.
Paradas
- Ibagué
- La Palmilla
- La Ceja de los Volcancitos
- La Guarida del Páramo
- El Moral
- Boquía
- Portachuelo
- Reseña de la Estancia de
Humboldt en Boquía
- Durante su viaje por el
Camino del Quindío, Alexander von Humboldt se detuvo en Boquía, una región
ubicada en la cordillera de los Andes. En su crónica, Humboldt describe
Boquía como un lugar con una gran variedad de flora y fauna, y destaca la
amabilidad de sus habitantes.
- Descripción de los Cargueros
y Silleros
- Humboldt se sorprendió por
la habilidad y resistencia de los cargueros y silleros, quienes se
encargaban de transportar a los viajeros y su equipaje a través de la
cordillera. Estos hombres eran expertos en el manejo de la silla y el
camino, y podían cargar hasta 9 arrobas durante varios días.
- Fabricación de Tiendas para
Pernocar en el Camino
- Para pernoctar en el camino,
los cargueros y silleros construían tiendas de hojas de palma y bejucos,
que eran lo suficientemente espaciosas para albergar a varios hombres.
Estas tiendas eran muy efectivas para protegerse de la lluvia y el viento.
- La Vida en Boquía
- Humboldt describe la vida en
Boquía como simple y austera, pero con una gran riqueza cultural. Los
habitantes de la región eran amables y hospitalarios, y se dedicaban a la
agricultura y la ganadería.
- Conclusión
- La estancia de Humboldt en
Boquía fue una experiencia inolvidable, que le permitió conocer la cultura
y la naturaleza de la región. Su descripción de los cargueros y silleros,
así como de la fabricación de tiendas, es un testimonio de la habilidad y
resistencia de los habitantes de la cordillera de los Andes.
Intenciones
- Explorar la región y recopilar información sobre la
geología, la biodiversidad y la cultura local.
- Aprender sobre la historia y la economía local.
- Recopilar información sobre la geología y la
biodiversidad de la región.
- Reflexionar sobre su experiencia en la región.
Impresiones sobre el Camino
del Quindío
- Humboldt se sorprendió por la dificultad del
camino, que en su punto más alto es solo 360 t. más elevado que la boca
del monte en el camino de Honda a Santa Fé.
- Consideró que el camino de Quindío tiene cuestas
más suaves que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá.
- El granito del Quindío es más adecuado para la
mejoría del camino que el esquisto arcilloso de Villeta.
La Gente y la Economía Local
- Humboldt describió a los habitantes de Ibagué como
gente común habituada a la vagabundería de la montaña, con una economía
local muy pobre.
- Los bogas (remeros) y los cargueros llevaban una
vida mísera y sin dinero.
- El comercio estaba dominado por Cartagena, Mompós y
Santa Fé, y no había comerciantes con más de 10.000 P. en Ibagué.
El Papel de Don Ignacio
Buenaventura
- Humboldt destacó la labor de Don Ignacio
Buenaventura, un hombre activo y entendido que abrió el camino de Ibagué a
Cartago y construyó puentes sobre el río San Juan y el Coello.
- Sin embargo, su diligencia le valió el odio de sus
conciudadanos, que casi lo arruinaron.
- El camino se deterioró después de que los
habitantes de Ibagué exigieran la supresión del impuesto del camino y
destruyeran los puentes y las rancherías construidas por Buenaventura .
En la mañana del 21 de septiembre
vadeamos el río Coello, que nace en el páramo de Quindío y el cuál pasaríamos
por allí mismo de nuevo (véase mi copia del mapa del QuindíoEs muy probable que
las chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas
con troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago.
La ciudad de Ibagué fue
construida al comienzo de la conquista en una alta cuesta del Páramo de
Quindio, cuando menos a 1500 t. de altura. La gran riqueza en oro, parte en
filones, parte oro de aluvión, motivó esa aventurada posición, alejada de todo
humano tráfico
En la cordillera, entre Herveo,
Páramo de Ruiz, Tolima, San Juan y Quindío, (cuatro montañas cubiertas
eternamente de nieve; sólo Herveo no tiene nieve permanentemente) existe casi
la seguridad de no poder encontrar indios salvajes (se dice mejor independientes)
Pero al ser del Quindio, en las fuentes del río Saldaña, viven todavía indios
libres en apartadas cordilleras.
Es muy probable que las
chozas de los indios, al sur del nevado del Quindío, han sido construidas con
troncos de Iatropha, los que lleva el río Quindio hacia Cartago.
La culpa es posiblemente la gran
capacidad de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y
quizá la cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se
convierte en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P.
no hay en Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y
Santa Fé, y la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de
la montaña. El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del
Magdalena. Es casi imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la
de los bogas (remeros) y los cargueros.
Don Ignacio Buenaventura, hijo de
un siciliano, es el hombre más activo y entendido de Ibagué y por su diligencia
se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a tal punto que casi lo
arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio Flórez, había abierto el
camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan transitable que en 4 a 5 días
se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó puentes (cubiertos) sobre el río
San Juan y el Coello, el cual con frecuencia impedía la comunicación con sus
crecientes. Levantó en esa época, acertadamente, mapas especiales del Quindío y
del valle del Magdalena desde Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo
como se abrió el camino en el Quindío no me pareció el más adecuado.
En lugar de que el gobierno
hubiera adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de
derechos de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la
jurisdicción de Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas,
víveres, herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años
(aproximadamente 1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas,
incluyendo desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago.
En el alboroto del Socorro, una
especie de levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora,
los habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto
del camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río
San Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él
como reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió
peor que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para
las bestias de carga que todo el fango.
Desde el virrey Flórez, inclusive
bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por
los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan
indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé.
Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar
más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas
nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los
Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que
pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto
más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de
Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en
aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino
que el esquisto arcilloso de Villeta.
El activo y excelente gobernador
de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber que el camino por Barragán se
puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y conlleva ventajas.
Ibagué es una mísera aldea en la
que probablemente el número de habitantes apenas alcanza a 1000 personas. Es
muy extraño que desde la destrucción esta ciudad nunca se haya podido reponer.
El clima es excelente, más suave que el de Fusagasugá; la avanzada edad de sus
habitantes da testimonio de la salubridad del aire; el suelo es magnífico y
produce cuanto se cultive (productos de clima frío y cálido); el valle es
eternamente agradable y hermoso... La culpa es posiblemente la gran capacidad
de absorción y desproporcionada magnitud de la capital, Santa Fé, y quizá la
cercanía del mismo Quindio. Lo que debiera ser fuente de bienestar se convierte
en fuente de miseria. Comerciantes que dispongan de más de 10.000 P. no hay en
Ibagué; todo el comercio viene directamente de Cartagena, Mompós y Santa Fé, y
la totalidad de la gente común está habituada a la vagabundería de la montaña.
El Quindio tiene aquí la misma influencia que el caudal del Magdalena. Es casi
imposible imaginar una vida más mísera y sin dinero que la de los bogas
(remeros) y los cargueros. Alternando los más altos calores con el frío del
páramo, expuestos a la humedad de tremendas lluvias tempestuosas, rebajados a
verdaderos animales de carga, frecuentemente con la espalda herida, con el
riesgo de ser abandonados en la montaña, solos y sin ayuda cuando se enferman
de desfallecimiento.. todo esto no pesa más que el goce de satisfacer la
tendencia hacia una vida libre, sin obligaciones, salvaje como la del jabalí.
Tan fuerte es el ansia del hombre social de retornar al rudo estado natural. De
ahí, el gusto de las clases cultas por la caza y por los viajes a los bosques y
a los ríos... Los padres llevan a la montaña a los muchachos de 8 a 9 años
cargados con 15 libras. Con la edad, la carga aumenta; no se abandona una
profesión a la cual se ha acostumbrado tan temprana edad. Un hombre mayor carga
por los Andes 5 a 7 arrobas en 7 a 8 días y, con frecuencia, cuando el camino
está muy malo, en 15 días. Se le paga al carguero 10 a 12 reales por arroba y,
como el regreso tarda 4 a 5 días, el carguero gana escasamente en un mes 10 -
12 pesos, de los cuales, normalmente, ya ha gastado la mitad antes de emprender
el viaje. En un país donde hay tantos animales de carga (bueyes y mulas) y
donde el trabajo humano es tan escaso, el gobierno debería intentar reducir
este oficio de cargueros, para darle un enfoque más provechoso para la sociedad
a la energía humana.
Este cambio es posible poniendo,
abriendo mejores caminos, ya que los hombres pueden trepar, llevando carga,
altura que los animales no pueden escalar. Pero no; la Audiencia ha hecho hasta
ahora lo contrario. Se debía haber mejorado el camino de Boca de Nares, por el
Peñol, hacia Medellín y haberlo hecho transitable por mulas durante cualquier
época del año; pero no; la Audiencia ha escuchado las quejas de los cargueros
con respecto a que su ganancia disminuirá y, en consecuencia, ha prohibido
mejorar el camino.
La localización de la ciudad de
Ibagué es de una amabilidad fuera de lo común, sobre una mesa (meseta) entre
los ríos Combeima y Chipalo, dos raudos cauces de la montaña, que descienden
desde la alta cadena de Los Andes y han excavado in mensas profundidades. El
agua del Combeima no se bebe porque es demasiado fría debido a que está
mezclada con la nieve del Tolima. De la ciudad hacia el suroeste se tiene una
romántica vista al valle del Combeima que aquí es muy extenso, 200 m. de
profundidad y lleno de plantaciones de plátano por entre las cuales sobresalen
altas palmas de chonta, mientras en el centro el río se desliza. Un puente de
caña de bambú conduce al Valle de Carvajal. No existe casi ninguna obra
colgante tan esbelta, y uno prefiere generalmente atravesar el río que
confiarse a la bamboleante caña y a los bejuos (lianas). Al occidente de Ibagué
se eleva la alta montaña de Cae, detrás de la cual está otro valle,
anteriormente muy habitado; el Valle de Santa Isabel. Arboles de limón y de
aguacate (Laurus Persea) anuncian todavía las antiguas culturas. Los europeos
han heredado de Suramérica el espíritu viajero de los indígenas. Casi no se
encuentra un pedazo de tierra donde no haya existido ya una choza. Se ha
cambiado de lugar de vivienda. Otras regiones están cultivadas ahora. No se
crea por eso que la zona está de nuevo habitada. Nosotros habíamos sido
enviados por el ciego don Miguel Rivas en Santa Fé a donde el anciano de 85
años, don Moscoso, en Ibagué, quien nos hospedó en la casa de su pariente, don
Ignacio Buenaventura. El colega de Moscoso, un sacerdote casi en
descomposición, don Ignacio Ibáñez. Don Antonio Espina, el administrador de
rentas de tabaco y aguardiente, un castellano que hablaba bien el francés, era
relativamente instruido y logró para mi recomendacio nes ante Escallón y
Tejada. En el convento dominico (al cual había un cuadro de María, donado por
Felipe II) vivían dos monjes. El alcalde, Don Antonio Ortiz, a quien su colega
había abierto un proceso porque sostenía una concubina... Tuvimos que
permanecer 8 a 9 días allá porque hacían falta cargueros, entre los cuales la
viruela ha causado grandes estragos. La viruela se presenta en el reino de
Nueva Granada, generalmente cada 19 a 20 años y, aunque la vacuna produce
excelentes resultados, es poco usada. Esta vez la viruela provenía de Popayán y
en Santa Fé había mucho temor por la cercanía de Ibagué. Por la misma época
había otra preocupación más seria. En Cartagena habían muerto varias personas
con síntomas de fiebre amarilla (epidemia que reinaba en la Guayana y Puerto
Cabello, desde hacía 5 años). Si la fiebre empieza allá, se extenderá
probablemente al interior, hasta Honda, debido al tráfico por el río, a la
similitud del clima y a la tremenda insalubridad del aire en el cauce del
Magdalena. En Ibagué fueron ejecutados dos indígenas, uno tras otro, porque
habían practicado sodomía con una mula (para llegar más placenteramente al
trabajo) y por ello no fueron completamente enterrados. Es extraño que en este
país, donde hay tal cantidad de mujeres de todos los colores, que en un país,
así, las mulas tengan que cumplir las funciones de las mujeres. La ley condena
aquí al destierro, pero los delincuentes generalmente escapan de la cárcel. Don
Ignacio Buenaventura, hijo de un siciliano, es el hombre más activo y entendido
de Ibagué y por su diligencia se ganó el odio de sus conciudadanos de Ibagué a
tal punto que casi lo arruinaron. Por la época del virrey don Manuel Antonio
Flórez, había abierto el camino de Ibagué a Cartago y lo había hecho tan
transitable que en 4 a 5 días se llegaba cabalgando por los Andes. Construyó
puentes (cubiertos) sobre el río San Juan y el Coello, el cual con frecuencia
impedía la comunicación con sus crecientes. Levantó en esa época,
acertadamente, mapas especiales del Quindío y del valle del Magdalena desde
Honda hasta Neiva, mapas que yo copié. El modo como se abrió el camino en el
Quindío no me pareció el más adecuado. En lugar de que el gobierno hubiera
adelantado el dinero y luego lo hubiera recobrado de nuevo a través de derechos
de aduana, se reunió a todos los habitantes pertenecientes a la jurisdicción de
Ibagué y se les exigió en el Quindio a enviar esclavos, yuntas, víveres,
herramientas de hierro (según sus posibilidades). En dos años (aproximadamente
1778) el camino estaba abierto; abarca unas 121.580 varas, incluyendo
desviaciones, desde Ibagué hasta Cartago. Se enviaron expertos desde Santa Fé,
quienes avaluaron el camino en 18.000 p. Como lo que los hacendados habían
dado, no sumaba sino 12.000 p., el fiscal exigió que Buenaventura entregara
6.000 p. El contestó, con gran acierto, que, de acuerdo con su lógica, debería
suceder lo contrario, que él exigiera... El fiscal calló. La rigidez con que
Buenaventura juntó todo para el mejoramiento del camino; la sugerencia que le
hizo al virrey para el mantenimiento del camino: por cada carga hacer pagar 2
reales de aduana (en un año entrarían 600 p. y todavía funcionaba el transporte
principal, por costumbre antigua, pasando por Guanacas). El flete tan barato
que servía a los intereses privados de algunos habitantes ricos en bueyes
(quienes no se daban cuenta de que es preferible hacer en un año 5 a 6 viajes
por caminos mejores, cobrando menos, que, por el contrario, realizar en un año
dos viajes por caminos pésimos ganando 10 a 14 pesos por mula por buey (*) ytodas estas circunstancias se conjugaron para terminar con el
mejoramiento del camino. En el alboroto del Socorro, una especie de
levantamiento del pueblo, que fue atenuado por el arzobispo Góngora, los
habitantes de Ibagué exigieron tumultuosamente la supresión del impuesto del
camino; quemaron los puentes que había construido Buenaventura sobre el río San
Juan; destruyeron las pequeñas casas (rancherías) que había establecido él como
reposo para los viajeros —y en pocos años el camino de Quindio se volvió peor
que antes de la mejoría, pues los obstáculos del camino son peores para las
bestias de carga que todo el fango.
_______________
[Nota marginal a la izquierda en
la página 169:1]
Es injusto que la jurisdicción de
Ibagué que, de por si es tan pobre, tenga que hacer sola el camino (aunque
Buenaventura comprobó a través de las actas —documentos— que es una obligación
vieja de aquella jurisdicción el mejorar el camino de tiempo en tiempo, y que
esta obligación se cumplió mejor en los primeros 50 años después de la
Conquista). El interés es que toda la región comercie con el Chocó, Popayán,
Quito y todas las provincias al occidente de los Andes. Por eso es de alguna
forma excusable que el concejo (cabildo en Ibagué) se oponga siempre que so
trate de mejoramiento del camino. Temen que de nuevo se vuelva a realizar sólo
a costa de los habitantes y ve, no sin razón, la ruina de la ganadería que pasa
a segundo plano por el mejoramiento. Que el gobierno adelante el dinero y lo
recupere de nuevo a través de impuestos, (los cuales se pagarán tan
voluntariamente como los del dique de Fontibón) y entonces la mejor parte de
los habitantes de Ibagué con seguridad no so va a oponer.
_______________
Desde el virrey Flórez, inclusive
bajo el gobierno del activo Ezpeleta, no se volvió a pensar en el camino por
los Andes y, de hecho, el mejoramiento casi no es de esperarse cuando se es tan
indiferente como con el camino a la capital y el de Honda a Santa Fé.
Comparación entre ambos caminos. Quien no conoce el lugar tiene que considerar
más difícil mejorar el camino de Quindío sobre un páramo, rodeado por montañas
nevadas, sobre la cordillera más grande del mundo (la Cordillera real de los
Andes), que el camino del valle del Magdalena a la sabana de Bogotá. Desde que
pasé la cordillera soy de opinión opuesta. El camino de Quindío es, en su punto
más alto, sólo es 360 t. más elevado que la boca del monte en el camino de
Honda a Santa Fé. La cordillera tiene cuestas más suaves en el Quindio que en
aquel camino; el granito del Quindío es más adecuado para la mejoría del camino
que el esquisto arcilloso de Villeta...
_______________
[Adición complementaria]
Buga
Fusilado en Buga Carlos Montufar Coronel, 20 de julio de 1816 uno de los 125
que hizo fusilar Morillo en el mismo año
[Notas marginales a la derecha en
la pág. 170]
El activo y excelente gobernador de Popayán, don Diego Nieto, ha dejado saber
que el camino por Barragán se puede mejorar más fácilmente que el de Quindio y
conlleva ventajas.
En el camino de Buga a Popayán,
al norte de Río Palo, vimos con estremecimiento la localidad de García, donde
habita la asesina Lemus, una mujer de la distinguida familia Arboleda de
Popayán quien asesinó, con su primer marido y con dos negros, a un enemigo,
europeo de nombre Crespo, en Popayán, a quien odiaban. La audiencia de Quito
los condenó a todos a la horca, pero la sentencia se aplicó solamente a los
esclavos, cuyas cabezas se ven en Popayán en las rejas. La poderosa familia
escondió a la señora, la colgaron en efigie; y tiene la frescura, creyendo que
todo está olvidado, de volverse a casar y de vivir abiertamente a dos días de
viaje del lugar donde cometió el crimen. Cuando el obispo de Popayán concedió
dispensa para el nuevo matrimonio, gritó con razón que existen hombres tan
dementes que se casan con una asesina. Pero como la iglesia pidió silencio y
exigió el sacramento del matrimonio, el obispo tuvo que permitir la boda. Tan
grande es la influencia de algunas pocas familias en los países distantes, para
las cuales no es imposible embellecer el delito.
Medición del Tolima
[Adición posterior:] De mi diario
de Nueva Granada Al. Humboldt
Latitud 4° 46’
Véase p. 66, 67
Medida del Tolima
(Volcán al oeste de Santa Fé de
Bogotá)
He hablado en muchos sitios (p. 67) de la inmensa pirámide, ¿granítica?, de
Tolima, eternamente cubierta de nieve. Se la ve desde los más alejados puntos
del Reino de la Nueva Granada, desde Honda, Santa Ana, Guaduas, Santa Fé, el
páramo de Chingan, Melgar, del Hato de Quemado, cerca de Fusagasugá, de Ibagué
y de todo el valle del
Magdalena al sur del Saldaña. Ofrece el más bello golpe de vista por la enorme
masa de nieve que presenta, y él sólo podría bastar para situar en el mapa una
infinidad de lugares. La operación hecha desde Santa Fé no fue sino muy
imperfecta. Para medirlo no es posible acercarse más que hasta el Valle de
Carvajal, cerca de Ibagué, ya que los pocos indios que aseguran haber llegado
al pie mismo de la nieve, aseguran también que allí el terreno es tan desigual
que seria imposible hacer una operación geodésica. En el valle mismo, donde
medí, tuve que vencer grandes dificultades para hacer la nivelación.
Sinembargo, me halaga que la operación fue bien ejecutada. Los ángulos tienen
una exactitud mejor que 8’’, creo de cerca de 5”. La nivelación fue hecha con
el anteojo de prueba, colocando horizontalmente; pero la base: He ahí la
dificultad no fue medida como la de Lieusaint, o la de Tralles, simplemente con
una cadena de Le Noir, pero con esmero... El terreno, por sus desigualdades, no
ha permitido sino tomar los ángulos en la dirección de la cima misma. Esta cima
se presentaba desde aquí menos piramidal que en Honda y Santa Fé. Eso depende
del flanco que ofrezca el Tolima, y de la mayor o menor acumulación de nieve,
pues el casquete de nieve que hay, es tan enorme que todos los indígenas
aseguran que un día la cima es más puntuda, que otro, mesurada, que se forma
nieve, o que se derrite.
He aquí la forma que presentaba
Tolima, hoy, 28 de septiembre. día magnífico en que este coloso permaneció
descubierto durante tres horas sin átomo de nubes. Medí el saliente occidental,
que es lo que parece algo más alto que el resto.
Seminario, II p. 176
Fig. I
El plano del terreno donde medí.
|
|
|
Bosquejo de la mano de Humboldt |
[Adición:]
Sextante de Ramsden
El señor Oltmanns encuentra para a (la cima) 2865 toesas sobre el nivel del
mar.
Fig. II.
|
|
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Bosquejo de la mano de Humboldt |
Medida de la base
Los ángulos de altura fueron
tomados en A y en B. En A la cima se presentó en el horizonte artificial bajo
un ángulo de 16° 80’ 20”; no se dejó de corregir el horizonte sino cuando los
ángulos se igualaban, a 10” de diferencia, lo que es posible ya que los
contornos de nieve se destacan mucho contra la bóveda azul del cielo y en la
oscuridad del espejo. Nótese que es necesario
_______________
[Nota en el margen izquierdo de
la página 163:] Medición de Caldas en 1806, observado desde Santa Fé, da Tolima
más alto que la azotea del
|
Observatorio de Santa Fé: |
1524 toesas |
|
Azotea: |
1358 t. |
|
Tolima, sobre el mar: |
2882 |
Mesa de Herveo, sobre el nivel
del mar: 2871 t. Altura de las nieves perpetuas: 2465 t. Diámetro horizontal
del Tollina a la altura del limite inferior de las nieves, 1732 t. Altura de la
parte nevada del
|
Tolima |
2882 |
|
- 2465 |
|
|
417 t. |
Ángulo de la línea que une el
Tolima y el Observatorio de Santa Fé con la meridiana: 87° 16’ 15” (ver más
arriba, p. 67).
El Páramo del Ruiz tiene una
sierra horizontal de puntas caprichosas de las cuales solamente algunas pasan
el limite inferior de la nieve. Semanario II, p. 176.
Yo le doy 2865 toesas.
Relation Hostirique, III, p. 204
Caldas, anteriormente 2809 t., Semanario, I, p. 6.
El señor Galle encuentra por
encima de la estación A (669 t.).
He aquí la cima a 2120 toesas, el
límite de las nieves a 1685 t., entonces alturas absolutas: cima del Tolima
2785 t., el límite de las nieves 2354 t. (abril 1842).
agregar 1’ 30” a los ángulos que
da el limbo del sextante de Ramsden, y que doy igualmente los ángulos sin
corregir por las influencias de la refrac ción, curvatura de la Tierra...
En la estación B, la cima tenía
sobre el horizonte 15° 59’ 28’’. Sólo desde esta estación es visible el fin de
la nieve, su límite inferior, Fig. 1, p. y la doble altura de p era 12° 40’
10”, ángulo que él solo prueba a que enorme altura se levantaba Tolima por
encima de la nieve perpetua. Para estar bien seguro que A, B y la cima estaban
en el mismo plano vertical, utilicé el grafómetro y la brújula. Medí las
pequeñas diferencias que había repitiendo el alineamiento, y encontré con el
sextante que si había un error, este no era sino de 15’ (Fig. III), es decir,
que ABa, en vez de ser cero podría ser 15’, la señal inferior A, habiendo
quedado demasiado a la izquierda, al occidente. Pero es probable que el error
fuera menor que la décima parte. Anoté todas las circunstancias confesando las
dudas que me quedaban y que no tuve tiempo de disipar completamente, falta de
tiempo para recomenzar la operación. Es fácil evaluar los máximos del error. Mi
ojo estuvo en A a 15 pies 4 pulgadas alejado del horizonte [artificial], y 8-12
pulgadas más alto. En B la distancia era de 10 pies 5 pulgadas, y la elevación
apenas 13 pulgadas.
|
|
Declinación magnética en Ibagué
(p. 10), 5° 10’ NE.
Llamada la más alta cima del
Globo en el Hemisferio. Semanario, II p. 212. con Himalaya.
_________________
La nivelación, con más de 18
estaciones, dio que (Fig. II) S es 72 pies 0 pulgadas más alto que B. La señal
X se colocó del otro lado del barranco (quebrada, llano, de Heliconia, que la
hacen impracticable), al nivel de S, y X está 13 pies 11 pulgadas más alto que
A, por lo tanto A está 85 pies 11 pulgadas más alto que B. Las distancias BS y
XA fueron medidas inmediatamente;
|
BS, reducido al horizonte= |
462 metros |
|
XA= 77,4— |
|
|
539,4 |
Para encontrar SX medí un
triángulo rectángulo en el cual X = 90°, la distancia Xr = 55,6 metros, y SrX =
72’ 80” [Adición:] 72° 30’ Oltmanns
|
|
Para medir el cuerpo de la
montaña tomé desde B el ángulo (Fig. 1) aBb 1° 44’, y pBd = 3° 56’. Hizo falta
tomar la mitad de la anchura por que no se veía la falda de la montaña del lado
oriental.
Como el límite inferior de la
nieve, p, no está en un plano con A y B. observé que (Fig. III) pBA 2° 40’.
Desde el punto B (estación
superior) ha sido levantado el centro del Tolima, haciendo un ángulo de 27° al
occidente con el polo norte magnético; y la iglesia de Santo Domingo de Ibagué
estando a 35° 55’ a la derecha de la estación A, es decir, ABC 35° 55’
|
otra parte Semanario, I, p. 3-8 |
|
El barómetro se sostenía en A a 294,6 a las 6h de la tarde, barómetro
corregido, termómetro, 17 R.
Esta es mi medida:
2863 t. este es también el resultado que obtuve en Kl. Schr. I, p. 460.
El Semanario, II
178, coloca Tolima
1524 t. sobre Santa
Fé, donde altura
observada 2882 t.
669
163
832
Por un cálculo hecho de prisa
parece que el Tolima tiene 4215 metros sobre la estación A, y (como A está a
1140 metros sobre el mar) el Tolima está a 5355 metros = 2819 toesas sobre el
mar, por lo tanto mucho más alto que Pichincha y Corazón.
[Aquí el fin de la parte
principal:]
__________________
Perdí el cálculo del señor
Oltmanns, pero se que él encontró por mis mediciones la cima de Tolima a 2863
t. sobre el mar.
__________________
[ ¡Tachado por Humboldt! ]
A, daría por La Place 4215 m. 608 t.
2163
2771
__________________
El cálculo hecho con el ángulo de
Santa Fé estará muy de acuerdo con el resultado de esta medida geodésica cuando
se considere (p. 67) una distancia mayor que 24 leguas, hay más de 30 - 32, y
como las latitudes y longitudes de Santa Fé e Ibagué son bien conocidas hoy día
por las observaciones que hice en los dos lugares, su distancia puede ser
evaluada y verificada con gran exactitud.
No es de extrañar que yo tuve
estaciones donde la una estaba 85 pies por debajo de la otra. Es más fácil
criticar que hacerlo mejor. Conociendo el terreno se vería que no es sino con
esta condición como pude lograr una gran base, y con la gran distancia de la
montaña, una gran base me pareció el punto más esencial.
[Adición posterior:]
Termómetro en Popayán
agua hirviendo, Controversia con Caldas. Memoria, p. 30.
iaje por la cordillera de los
Andes
Más adverso que el mismo viaje
son los preparativos. La apacibilidad de los españoles, la tendencia de todos
los criollos de convertir los aspectos más comunes en algo prodigioso y
monstruoso, y el interés de los sectores más populares de describir el camino
como excesivamente largo y peligroso - eso ocasionó interminables y no
solicitados consejos, contradictorios...- Ora aconsejan dejarse cargar, ora
tomar mulas, ora un toldo de lino, ora hojas para el rancho porque aquél,
mojado, pesa mucho... Los muleros son, y eso no con injusticia, tan delicados
que dejan reempacar las petacas (así se llaman las maletas americanas de viaje,
una especie de caja de cuero) cien veces y pesarlas para que ninguna de las 2
compañeras tenga una libra más que [la otra...] Se aprende más fácilmente a
bailar bolero, hablar cáusticamente.., que pasar el Quindio; así parece en
Ibagué. La realidad es completamente diferente. Para gentes como nosotros que
caminamos 6-9 leguas a pie, vadeamos ríos y permanecimos meses entre indios en las
selvas, el viaje no tiene nada de extraordinario. El camino es una zanja con
agua, rara vez empinado, y aún más raramente rodeado de precipicios. Está
cavado en un granito meteorizado que tiene poderosos depósitos de arcillas
producto de la descomposición de feldespato, y por eso es monstruosamente
fangoso. Los aguaceros se juntan en los caminos y los derrumban con lodo y
ardilla gredosa (letten). Ellos son casi siempre de 8 pulgadas de ancho, de tal
manera que se pueden alternar los pies con dificultad; por consiguiente, se
parecen a la trocha de Honda, pero mucho más angosta por allí las rocas están
erosionadas y se desmoronan en menor grado. El camino se amplía hacia arriba en
forma cónica y el equipaje roza con las paredes. Muchas veces no se entiende
cómo se abren paso las mulas y torpes bueyes. La profundidad de esas angosturas
es de 20-30 pies, en las que con frecuencia se vadean serpenteadas vueltas. Las
paredes están cubiertas de musgo y sirven para agarrarse cuando se camina por
los pequeños tabiques, los cuales han quedado entre los camellones formados por
el paso de los animales; así, siempre se tambalea a derecha e izquierda y se
requiere de apoyo. Esos camellones tienen un pie de ancho y siempre 12-14 pies
de profundidad, cunetas llenas de lodo negro, separadas por diques de 2
pulgadas de espesor; cuando el pie no da con el dique y cuando hay fuertes
lluvias (como ocurrió en los últimos días en el Quindio), el dique se inunda y
se confunde un hueco con el otro, y si falla el pie no sólo se llena la bota
con agua, sino que uno corre el peligro de quebrarse el pie. Esta preocupación
obliga a poner ininterrumpida atención en el camino, una elección, un íntimo
aconsejarse a si mismo acerca de qué hueco es el más profundo. Es lo peor del
camino y cansa el espíritu. Además, nunca faltan las heridas que uno se causa
mediante las muchas inevitables caídas. Montaña abajo y cuando el camino es
demasiado ancho para poder agarrarse de las paredes, esa búsqueda de diques es
muy peligrosa. Es lo mismo que si uno se paseara por una escalera, que esté
inclinada a 30° y en la que no se debe pisar entre los peldaños. Seguramente
estas angosturas tienen influencia muy dañina para la salud. En ellas se
soporta un verdadero aire de sótano, el que debido al sin fin de vueltas está
completamente estancado; un aire húmedo y frío, desoxigenado por el contacto
con arcilla húmeda. Muchas veces la angostura durante largos trechos está
cubierta de matorrales colgados de tal manera que se piensa estar viajando por
un túnel. En esas angosturas he visto plantas etiolirte, y la obscuridad en
pleno día es indescriptible. ¿Cómo puede ser saludable un camino, una travesía
que sale de una llanura, pasando en parte por campos de hierba, en los que uno
está expuesto a los más fuertes rayos solares (26 – 27° R.), cómo puede ser
saludable entrar en esos estrechos subterráneos y respirar aire viciado? Pero
en un país donde no se razona, diariamente se repite que el camino del Quindio
es sumamente saludable, que allí se sanan los enfermos... Se habla de las
fuerzas maravillosas del agua, de las aguas delgadas, de la mayor pureza del
aire... Lo que uno dice, durante cien años lo repi ten todos, ¡especialmente si
el primero fue un monje! Aparte de la circunstancial que el camino sobre los
Andes está abierto por lugares que mantienen una altura media entre Guaduas y
Santa Fé de 800 - 900 toesas sobre el nivel del mar, de tal manera que se goza
de agradable temperatura media, no se ve en que se basa la idea de la
salubridad. Una selva espesa y húmeda en la que se pudre gran cantidad de
materiales vegetales, depósitos de pirita que descomponen el aire y estratos de
ardilla gredosa (letten), eterno cambio de los rayos solares al oscuro aire de
sótano en las angosturas, la inevitable mojada de los pies con agua estancada
en la que se pudren las raíces de guadua... Eso por lo menos no son causas de
salubridad. Tampoco faltan personas que se han enfermado en Quindío; no cuento
los innumerables cargueros porque en ellos la causa es el cansancio, sino los mismos
viajeros... Considero que la fama de la salubridad proviene del bienestar que
experimentan la mayoría de los viajeros cuando cambian una vida sedentaria por
la de la selva. Los españoles en las Indias llenan su cuerpo con carne hebrosa
cocinada en agua y azúcar; no se mueven a ninguna parte, huyen del aire fresco
como si fuese veneno. En Quindio están obligados a realizar esfuerzos
corporales; viven al aire libre. La falta de provisiones obliga a la
sobriedad... Personas que solo conocen la sombra de los campanarios, consideran
que cada bosque es un paraíso, por eso la gran fama de la salubridad y de la
maravillosa naturaleza del Quindío. De ninguna manera creo que la montaña sea
muy malsana, pero tampoco hay ninguna causa física para creerlo mas curativo
que cualquier otro camino en un bosque (como por ejemplo entre Guaduas y
Honda).
______________
(Anotaciones al margen:) Sobre la
altura de los pasos y la diferencia entre el espinazo de los Andes y los picos,
véase mi nota adjunta al manuscrito de Ramond sobre la altura de los Pirineos.
Alpes y Pirineos
Espinazo 1200 toesas
Andes 1800
diferencia de los picos 900 toesas
De Buga a 3 leguas a 500 varas en
el meridiano de Buga. Llano Grande esta al oriente de Cali y 7 leguas... el
Buga. Llano Grande a Cali 3 leguas.
______________
Cuando se quiere evitar el lodo
de las angosturas, se camina por el borde que da al precipicio, por un estrecho
atajo que tiene la angostura a ratos a la derecha, a ratos a la izquierda. Este
cambio hace que se pase la angostura arrastrándose rápidamente hacia arriba o
hacia abajo por la pared perpendicular de 20 pies de alto, sobre raíces que
debían ser numeradas para saber dónde colocar los pies. Se piensa que se está
saliendo de una mina.
______________
(Anotaciones al margen derecho:)
Cuando el camino de la montaña se vuelve más malo con los aguaceros, en vez de
mulas se utilizan bueyes, a los que se entrena desde su juventud para que
carguen; en el lodo aguantan más que las mulas. Si no pueden pasar ni siquiera
los bueyes, se utilizan sólo cargueros. Los hombres son más hábiles y
resistentes que todo.
______________
Esa es la fiel descripción del
camino en la elevada cordillera entre La Palmilla y Buenavista. De ahí en
adelante se vadean pantanos, lagunetas, exactamente como si se paseara en un
corral, en un charco de estiercol. El lodo negro y líquido en el bosque de
guadua casi siempre es de 2 pies de profundidad y peligroso por las púas del
Arundo Bambos y de la espinosa Vaginae Deciduae, los que lastiman los pies. Los
cargueros pasan esos pantanos de guadua muy habilidosamente, sobre delgados
juncos de los que cualquiera sin experiencia se resbala.
Dado los afeminado de los
americanos, el que no quiere caminar a pie se deja cargar, lo cual constituye
una vergüenza para hombres blancos (porque pasar los Andes sobre mulas ahora es
casi imposible). Se dice montar sobre gente, como sobre caballos; andar en
carguero, como andar en bestia. Entre los indios, ya antes de la conquista, era
usual que personas distinguidas se dejaran cargar sobre los hombros de varios,
en una especie de litera o silla portátil. El sistema actual es descubrimiento
español y fruto de la comodidad, así como también de la necesidad en un país
donde es imposible montar a caballo. En la provincia de Antioquia, en los dos
caminos (por Mompós y Puerto del Espíritu Santo, así como por la Boca del Nare
y Medellín), montar hacia la capital es casi imposible; totalmente imposible en
el Chocó, por los caminos de Cartago a Guayabal, desde [Cajamarca] hasta San
Agustín, debido al estado actual de los caminos montañosos. Por eso el cargar,
montar sobre gentes, es común en los caminos de Puerto del Espíritu Santo a
Santa Fé de Antioquia; de Boca de Nare, o más bien de las Juntas, en el río
Samaná, hasta el mismo término; de Cartago a Guayabal y Nóvita; de Cajamarca (*) a San Agustín; de Ibagué a Cartago, por el Quindío; de Tuluá, en
la provincia de Popayán, por el páramo de Barragán, a Chaparral, al sur de
Ibagué; desde Cali al Tambo de Calima, en el Chocó. En Ibagué, Cali, Cartago,
Nóvita, todas las personas jóvenes y fuertes se dedican a ese menes ter, no
sólo porque es lucrativo sino por el general apego a la vagabundería, al andar
por ahí, ¡la vida libre! Desde Cartago hasta Ibagué se paga a un carguero 12 -
14 pesos. El hombre se alimenta por si mismo y gasta mínimo 12 - 14 días, ¡y
muchas veces de 15 a 20! en los viajes. En el pasado (Hace 20 - 30 años) era
desacostumbrado y vergonzoso que hombres blancos trabajaran de silleros, es
decir de cargadores de silla. Ahora se ha perdido ese prejuicio. Aquí se establece
una diferencia, lo mismo que en los caballos, entre silleros que tienen un paso
firme, seguro y cómodo. Algunos caminan tan incómodamente que uno se golpea
terriblemente en la silla. Las sillas son muy bien ideadas, de cañas de bambú
con espaldar contra el que está inclinado el asiento a 60° a fin de que el
transportado pueda arrimarse contra la espalda del sillero. Sin esa posición,
la cargada se vuelve muy pesada. Para las piernas hay un estribo de piolas
suspendido en la silla. Las personas pesadas llevan consigo sus propias sillas
de madera, las que muchas veces tienen una especie de techo contra el sol. Si,
en el camino de Honda a Santa Fé he encontrado enfermos a los que se les
cargaba a espaldas en una especie de cajón o jaula de mico, totalmente cubierta.
La silla está sujeta a la espalda del sillero mediante correa de corteza
cruzada, la que pasan por el hombro. Una segunda correa cruzada, descansa sobre
la frente y sirve para mantener el equilibrio. El sillero camina infinitamente
recto y erguido, mientras que el cargado, atrás, recostado, presenta una
miserable y desamparada figura. Para subir y bajar se utilizan piedras, pedazos
de roca. Si el carguero quiere liberarse totalmente de la silla, se recuesta
muy extendido, con la espalda en el suelo y se desliza de ese modo de la correa
de corteza cruzada. Yo sabía de antemano que en el Quindío no utilizaría ni
mulas ni silleros. Cuando los silleros cerraron su contrato (y así lo hacen
siempre), buscaron sus sillas y probaron nuestro peso. Son increíblemente
hábiles para de antemano y al ojo determinar el peso. Esa prueba en el cuarto
fue la única vez en la que me hice cargar. Cuando me bajé le rogué al sillero
que me dé la silla y se deje cargar él. El hombre abrió los ojos y seguramente
pensó que yo estaba loco. Atendió a mi pedido. El tipo no era pesado. Le llevé
fácilmente en mis brazos, pero con él en la silla no pude caminar 3 pasos. Uno
se siente extrañamente halado de uno a otro lado. Cambié al gran sillero por un
muchacho de 15 años y en ese momento tuve clara idea de la comodidad en la cual
se piensa al ajustar las correas en cruz. En realidad no se puede idear nada
más práctico para distribuir el peso muy uniformemente. Es muy muy raro que los
cargueros se caigan y por adelantado aconsejan, en el caso de que resbalen, no
saltar porque el salto es peligroso; muchas veces no se logra y se le da al
sillero un impulso que vuelve doblemente peligrosa la caída.
_______________
(Anotaciones al margen
izquierdo:] El tránsito por el Quindío es tan intenso que uno se encuentra, en
la cordillera, a cada momento con mulas, bueyes y silleros —gentes—. Los
comerciantes de Popayán, Buga e incluso Pasto, viajan a Honda, Mompós y Santa Fé
para comprar ropa (así llaman a toda clase de telas para vestidos). Regresan
con la ropa y un comerciante muchas veces necesita sesenta cargueros, puesto
que éstos últimos con frecuencia dejan abandonado el tercio y se escapan por
desgana; se necesita de cierta habilidad propia para atraerse sus cargueros.
Por el Quindio también se envía tabaco y sal a la provincia de Popayán.
_______________
Se tiene que estar muy convencido
de la habilidad con la que caminan los silleros para no acobardarse en la
silla. Hay que tomar en cuenta la descripción del camino arriba efectuada.
Muchas veces el carguero hace vueltas durante las cuales la silla está suspendida
por varios minutos sobre un profundo precipicio. Para evitar el lodo, se sube
al borde superior de la angostura, salta por encima de ella, se pasa las
lagunetas sobre delgados palos... Aquí hay personas tan gordas, comp Falstaff,
que sólo encuentran ciertos silleros que los cargan. Ellos pagan doble y triple
a causa de su peso; así el gordo y rico Rubias, de Antioquía, al que habíamos
visto en Boca dei Nare. Si se mueren sus cargueros mientras él se encuentra en
Honda, no puede regresar a su tierra. Para otros más gordos se alquilan tipos
muy fuertes que ayudan al carguero y se cambian con él. Un carguero carga de 6
a 7 y a veces 9 arrobas durante varios días. Hay gentes que cometen la
barbaridad de espolear con tacones a los cargueros, como si fueran animales;
pero ellos saben muy bien cómo vengarse por cuanto muchas veces abandonan
sillas y personas en la cordillera, y huyen: un accidente que siempre he
escuchado con una especie de cáustica satisfacción. Para demostrar que al
carguero se lo trata exactamente como a un animal, menciono que en el Quindio y
en la montaña de Nóvita es muy común que cuando el carguero enferma por el peso
de la carga, el cargado abandona a aquél, desamparado, y prosigue el viaje a
pie, con el resto del equipaje. En El Moral encontramos una caravana de
caballeros andrajosos y con las piernas desnudas que (como todo pueblo
afeminado) se quejaba del camino paramuno casi con lágrimas. Se les había
enfermado un carguero que estaba reponiéndose de las viruelas; ellos lo habían
dejado en el bosque y se jactaban de su caridad cristiana (como ellos decían)
porque le habían dejado suficiente comida. Ellos opinaban que entre tanto
seguramente moriría, y en caso de que recuperase sus faenas, poco a poco se
arrastraría a su casa. Los cargueros contaban histo rias vergonzosas de la
inhumanidad de los viajeros. ¿El Estado no debería imponer terribles penas
contra esos crímenes? A mi, de conformidad con mis sentimientos, me fue
imposible cabalgar sobre gente, y me he preguntado si en una república la
cargada no debería limitarse, por medio de leyes, a enfermos y desamparados o
mujeres... Se me obje tará que los cargueros son personas libres (**) (sí, y tan distinguidos que uno de los nuestros,
Villanero, se hizo llamar su merced y don); que en las ciuda des se tienen
cargadores de sillas; que el comercio es frenado si personas, cuya educación
afeminada hace imposible que caminen a pie, no puede atravesar el Quindío en
silla... El mejor remedio seria mejorar el camino. Pero no. Cuando se sugirió
hacer viable el camino para mulas, desde Boca del Nare por San Carlos y
Medellín, a Antioquia, los cargueros se quejaron y la Audiencia, muy lejos de favorecer
el proyecto, prohibió la apertura y decidió en contra de una juventud robusta,
que en un país inocuo puede utilizar sus fuerzas en algo más útil que rebajarse
arbitrariamente al papel de animales de carga.
_____________
(Anotaciones al margen derecho:)
Debido a que en el Quindio se utilizan más bueyes que mulas de carga, y
aquellos regresan vacíos desde Cartago, se han presentado graves accidentes
cuando en las angosturas los bueyes se encuentran con el carguero y se espantan.
No es posible eludirlos.
_____________
Nosotros teníamos 5 cargueros
para instrumentos de precisión: barómetro, termómetro, higrómetro, y 12 bueyes
y mulas. Para cada partida de carga los peones tienen una carpa de lienzo, de
tal manera que formábamos en el bosque una especie de campamento. En la selva
se encuentra casi cada 2 - 3 horas lugares desprovistos de árboles, abiertos a
hachazos, los que se llaman rancherías o contaderos, en los cuales se pernocta,
y esos son los albergues, y en eso está la diferencia (aquí como en el
Orinoco), al igual que en los restaurantes. Se oyen alabanzas de algunos desde
mucho antes, pero toda la ventaja de un claro en el bosque radica en el mejor
pasto para los animales. En los Andes usualmente se sale de viaje a las 8 o 9,
en parte debido a la niebla que cubre el camino, en parte porque cada mañana
hay que deshacer la carpa. Una porción del desayuno se guarda para preparar el
almuerzo a las 11 de la mañana, en una vertiente o en una quebrada. Los
cargueros sólo comen azúcar (panela carmelita) y pan; el casabe, excepto en
Cartagena, casi no se conoce en todo el Reino de Nueva Granada. A lo largo y
ancho del Quindio se oyen alabanzas acerca de las aguas muy delgadas. Para
personas de Francia, Italia o España, acostumbradas a oír alabar el vino de un
lugar, resultan fastidiosas las eternas loas que en América hacen al agua.
Mucho más porque el fallo lo determina el prejuicio adquirido. Junto con el
elogio al agua hay que tragarse una disertación totalmente absurda y patológica
sobre uso y abuso de aguas delgadas, crudas, espesas, salitrosas... Si, las
personas son tan locas que atribuyen al agua, que ni siquiera beben (porque los
españoles son como aves de rapiña: beben solamente 2 veces al día, cuando han
comido confituras, pero en este caso aparatosamente, con pedantería); ellos
están, digo yo, tan encaprichados en dar al agua, repartida de manera uniforme
en cierta clase de montañas, las mismas condiciones que se atribuyen al aire, a
los víveres... Apenas ha llegado un curioso (como nosotros), ya le traen agua de
diferentes pozos para que la examine. Lo que sea ese examen no lo saben ni
ellos mismos. En Honda, la ciudadanía está dividida en dos partidos, los que se
deciden por las aguas del Gualí y los que están por la del Magdalena. Es tan
seguro que ambos tienen cotos de igual tamaño. En Quindio los elogios al agua
son sin fundamento. En muchas otras partes de los Andes o de la cordillera de
Parima, entre el Amazonas y el Orinoco, he encontrado más agua y más limpia.
Sí, es verdad que en el Azufral y en la quebrada de Aguas Calientes, del
Quindio, se pasan algunos días de viaje con agua muy impotable.
En el paso de los Andes no es
posible ser suficientemente cuidadoso con la provisión de alimentos. Se tienen
muy, muy tristes ejemplos de viajeros semimuertos de hambre que enviaron por
ayuda a Ibagué o Cartago. Un viaje qué parece ser de 8 - 10 días, muchas veces
dura 20 - 25 días; así le ocurrió al último obispo de Popayán. Frecuentemente
ni siquiera es posible pedir ayuda a Ibagué. Los riachuelos de la selva que
parecen tan pequeños, el San Juan o Coello, y el Quindío, de los cuales el uno
nace en el nevado del Tolima y el otro en el nevado del Quindío, por los
deshielos crecen tan rápidamente que vuelven impasables todas las quebradas y
valles. Es más peligroso cuando las sacudidas sísmicas muy fuertes de la
cordillera del Quindío, así como la de toda la sección de los Andes, obstruyen
el río (se dice un volcán lo tapa, ¡porque aquí se llama volcán a los derrumbos
de rocas!). Luego el río crece hasta romper el dique. A veces el Quindío y el
San Juan crecen al mismo tiempo y los viajeros se encuentran bloqueados entre
ambos ríos de la selva de tal manera que no pueden ir ni para adelante ni para
atrás. En ese caso una escopeta es de gran ayuda porque aquí hay muchas pavas
(Phasianus y Crax), de las que uno se puede alimentar; también con frutos de
palma, a pesar de que son escasos; cogollos de palma (las hojas no maduras y
más gruesas); nueces...
Nuevamente me refiero a la forma
de viajar. Casi siempre se llega muy temprano a la ranchería, en parte por el
miedo de que a uno le sorprenda la noche, en parte porque desde las 3 hasta las
4, con frecuencia más temprano, brama una terrible tempestad. Por cuanto uno
tiene que hacer su casa cada vez de nuevo, es necesario llegar a la ranchería
muy temprano. El trabajo se divide apenas se sale del
espeso bosque al contadero o desmonte; los jóvenes buscan bejucos en el bosque
(plantas trepadoras, Aristolochias Bignonias); los cargueros mayores cortan
palos. Cuando se han recogido los materiales, en pocos minutos se construye la
casa, con habilidad y solidez admirables.
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El
dibujo muestra el armazón. Este es amarrado con bejucos o en su defecto con
pita o fique Agave, para luego cubrirlo con hojas como si fuesen tejas; por
tanto: |
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Bosquejo
de mano de Humboldt |
Las tejas son hojas de Novum
Genus Monandriae, dibujadas y descritas en el río Magdalena, muy diferentes del
Thalia Geniculata, y según la propia confesión de Mutis (aunque él conoce la
flor sólo a través de mis dibujos) un nuevo género. Esa
planta, bijao (así llaman los americanos a todas las heliconáceas, y casi a
todas las Scitaminea), es n. 1533 en nuestro manuscrito botánico. Crece en todo
el valle del Magdalena y en los ríos afluentes del Magdalena, muchas veces
también en la caída occidental de los Andes, en el río Quindío, La Vieja
y entre Cartago y Buga. Las hojas de largos tallos, de 18 - 20 pulgadas de
largo, y de 12 - 14 pulgadas de ancho, son preparadas antes de salir de viaje
haciendo una incisión o un doblez en el nervio de la hoja.
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Bosquejo de mano de Humboldt |
Valiéndose de este doblez el
carguero cuelga las hojas a manera de tejas, en los hilos o bejucos con los que
está amarrado el armazón. Todas estas son viejas artes de la experiencia
indígena, aprendidas por los españoles. Es incomprensible cómo esos techos de
hojas, mejor que cualquier carpa, resisten a los mas fuertes aguaceros. Esa
admiración aumenta cuando se tiene una clara idea de la tremenda cantidad de
agua que frecuentemente se precipita del cielo durante 96 horas
ininterrumpidas, con truenos y rayos. En los últimos 4 días de nuestro viaje
por el Quindio tuvimos tristes experiencias porque llovía a cántaros día y
noche, con truenos retumbantes. El envés de las hojas (parte inferior
Candicans) tiene una capa blanca jabonosa, de brillo plateado, que le impide la
penetración del agua. En cuanto las hojas están secas, se pela ese barniz (así
lo llaman los habitantes) y eso es señal de que hay que apresurarse a dejar la
cordillera porque el techo ya no aguanta el agua.
La casa es tan espaciosa que
caben 2 catres. Debajo y al lado de aquellos habitualmente duermen con nosotros
5 - 6 cargueros, cuyas transpiraciones y gases no son más agradables que los de
los bogas en el río Magdalena.
Los extremos abiertos; el frontón
de la casa de hojas lo cerramos con nuestros toldos. Es muy desagradable que en
cuanto se levanta el sol sobre el horizonte, por las mañanas, se empieza a
enrollar las hojas (por miedo de que se sequen demasiado). Por consiguiente, si
se quiere acampar algunos días, como lo hicimos en la Quebrada de Boquia, se
está expuesto al ardiente sol y se cambian rayos solares por aguaceros; se
corre el riesgo de mojarse hasta los huesos en un instante por cuanto no es
posible cubrir la casa rápidamente con las hojas. Para una casa espaciosa y una
cocina abierta, que se construye al lado de la casa, las hojas pesan de 3 - 4
arrobas, y las carga un peón.
Vista global Geonostica Véase mi
cuadro mineralógico de la América Meridional. La Cordillera Real o de los
Andes, que en el norte del Perú forma una cordillera angosta, en Quito se
extiende en un gran macizo montañoso del que salen varias ramificaciones,
divergiendo más todavía a 1° 30 de latitud en el Reino de Nueva Granada. El
punto de esta división es el Páramo de las Papas, al sudoeste del Caloto. La
Cordillera Oriental pasa al este del río Magdalena y Neiva, por el Páramo de
Sumapaz, Chingaza, Guatavita, Simijaca, Páramo de Tuquillo, Pamplona, hacia los
Nevados de Mérida y Santa Marta. La Cordillera Central pasa entre los ríos
Magdalena y Cauca, por Guanacas, Barragán, Quindío, Herveo, Villanueva de Arma,
hacia Guamocó y cerros de San Lúcar. La cadena occidental o del Chocó va al
oeste del Cauca por las montañas o cordilleras de Barbacoas, Calima, cerro del
Torrá (el más alto y famoso cerro del Chocó, entre San Agustín y Dagua),
montaña de Nóvita hacia Citará y cordillera del Sinú. La cadena central es la
principal; como lo demuestra su altura y sus primitivas masas montañosas, no
cubiertas con arenisca. Tiene una altura de 2.000 - 2.500 toesas, a 2° - 5° de
latitud, y esa cordillera gana altura hasta mas arriba de la nieve, como en el
Nevado de Puracé, cerca de Popayán, Guanacas, Barragán, Quindio, San Juan,
Tolima y Páramo de Ruiz. La masa montañosa más septentrional, Herveo, no tiene
nieves eternas, de tal manera que el Ruiz es el último nevado hacia el norte.
La cordillera decae rápidamente desde Herveo y se eleva una vez más en el valle
de los Osos, con una altura de apenas 1.400 toesas. La cordillera más Oriental
que divide el valle del Magdalena de la llanura del Napo y Orinoco, permanece
baja desde los 2° - 8°, mientras que la cadena principal, en sentido paralelo,
está coronada por casquetes de nieve. El Páramo de Sumapaz, Cruz Verde,
Chingaza, cerro San Fernando, Tuquillo, son sus más altas cumbres, pero ninguna
más de 2.100 toesas, ninguna con nieves perpetuas. Desde los 8° de latitud
(donde la cadena Principal apenas tiene 500 toesas de altura) la Cordillera
Oriental se eleva en el Nevado de Mérida y Santa Marta, bruscamente, como dos
poderosas masas montañosas con una altura superior a 2.500 toesas. La cadena
montañosa occidental, o de Barbacoas y Chocó, es la más baja; se extiende
occidentalmente desde el Cauca, por el manantial del río Dagua y Atrato, hacia
la ensenada de Cupica, Cruces y el manantial de Chagres; probablemente en
ninguna parte sube a más de 800 toesas. Desde los 2° - 5° de latitud, desde los
manantiales de los ríos La Plata y Páez, hasta el salto de San Antonio y Honda,
las tres cordilleras mencionadas están totalmente separadas entre sí. Extensos
valles del río Magdalena y Cauca (valles cuya forma y piso plano, demuestran
claramente que alguna vez eran lagos con agua estancada proveniente del mar)
separan en ese trecho las cordilleras. Precisamente en esa zona la Cordillera
Central aparece como la cordillera más elevada. Al norte de Honda y del Salto
de San Antonio, 5° de latitud, los valles desaparecen casi completamente. Todas
las cordilleras aumentan en masa y estrechan el valle, en el que el Cauca y el
Magdalena se abren camino con esfuerzo, y todas las tres cordilleras aquí
pueden considerarse como una sola. Desde Pamplona y Muzo, pasando por Antioquia
y Tadó, en el Chocó, y desde el páramo de Tuquillo hasta el mar meridional todo
el país es un solo bloque montañoso. Así hasta los 8° de latitud. Desde el
puerto de Espíritu Santo y Badillas, los valles del Magdalena y Cauca se abren
nuevamente. La cordillera de Simití, Guamocó, la serranía de San Lúcas dividen
los dos valles fluviales. El valle del Magdalena se une alrededor de Mompós con
el valle del Cauca. A los 9° y 10° de latitud hacia la costa, en el Golfo de
México, la orgullosa cadena de los Andes apenas es un terreno con altas
colinas. Los cerros de San Bernardo, en el río Sinú, las Tetas de Tolú y la
cordillera de Turbaco son las más elevadas cumbres de esa región y tienen una
altura de apenas 150 - 800 toesas. Desde el río Nechí, pasando el Magdalena, y
al oriente por el valle de Upar, hacia el río Catatumbo, la tierra forma una
planicie casi horizontal, mientras que en el borde oriental de esa planicie se
eleva aquella cordillera que viene desde Pamplona hacia Mérida y Santa Marta,
con cumbres nevadas. En la disposición de la cordillera siempre se puede
apreciar orden y continuidad, no así en la altura de las montañas. Parece que
fue totalmente casual, es decir sin mayor relación con otros fenómenos el que
aquí o allá se haya acumulado mayor masa. Las cordilleras de granito son
nervaduras del núcleo de la tierra y las montañas son tan infinitamente
pequeñas en relación con la esfera terrestre, que en el infinito casi
desaparece lo alto y lo bajo. Qué aisladas vemos las elevadas montañas, y las
más altas muchas veces, no donde se interpone el cuerpo basal más potente, sino
al final de una sierra de menor altura.
En la Cordillera Central se
encuentra el granito, y otras masas primitivas montañosas análogas a él; a
nivel de tierra, desde Pasto hasta el Cimitarra rico en oro y cerro de San
Lúcas. Cerca de Mariquita, en La Toma, en el camino a Santa Ana y cerca de Ibagué,
apenas se lo ve a los 200 toesas de altura sobre el mar; al nivel del valle del
Magdalena incluso en la superficie: mientras que la cadena oriental se
encuentra cubierta casi totalmente con formaciones estratificadas del
Magdalena. Allá, en el Páramo de Sumapaz, al oriente de Santa Fé hacia Cruz
Verde y Laguna de Guatavita, se levanta la arenisca (viejo conglomerado) a
1.800 . 2.000 toesas de altura. Véase la memoria de Zipaquirá. Es bastante
singular el que la misma formación que se eleva hacia el oriente de tan enorme
manera, a una altura en la que en el viejo continente difícilmente se ven capas
estratificadas, no cubre ni siquiera el pie de la cordillera Real.
Yo personalmente estoy inseguro
si siguiera, al oriente de Santa Fé, en el cerro de San Fernando y páramo de
Chingaza, el granito presenta en la cumbre cretácea sin capas cubrientes.
¡seguramente no! Acaso las aguas caóticas, como ocurre todavía el olas, han
acumulado una barrera, lejos de la cadena principal (Cordillera Real), pero
paralelamente a ella y apenas a 600-700 toesas más abajo. La roca primitiva,
que probablemente tampoco aflora en la cumbre de la Cordillera de Bogotá en
ninguna parte desde el Sumapaz hasta muy lejos al norte del cerro de los Tunjos
o hasta los 5° de latitud, se encuentra en la misma cordillera en un nivel más
bajo, donde las tres cadenas se unen. En Muzo los filones de esmeraldas rumbean
en esquistos anfibólicos. En Pamplona, ricos minerales de plata se encuentran
en gneis. La cadena occidental o cordillera del Chocó parece tener un
acumulamiento semejante de arenisca, y eso en el mismo trecho de 3° - 5° de
latitud. Pero aquello me es menos conocido. El esquisto micaceo de la Vega de
Supía y Marmato, donde se extienden filones de oro y filones de plata
inmensamente ricos, demuestran que la roca primitiva aflora a 5 ½° de latitud,
en la cordillera del Chocó, así como en la de Santa Fé. Esa desigual elevación
de la arenisca (una arenisca con un aglutinante arcilloso a 800- 1.500 toesas
de altura; de grano muy fino, más abajo especialmente a 300 toesas de altura;
un fondo estéril de grano grueso y muy grueso con mucho cuarzo y lidita, está
principalmente en puntos bajos, pero sin caliza densa que es de menor edad que
el conglomerado) confirma el hecho geognóstico de que en la formación de las
montañas han actuado propias fuerzas de atracción, las que aquí han acumulado
más masa que allí y de que las formaciones aún las de mezclas mecánicas
(conglomerados), de ninguna manera siguen el nivel del flujo detrítico.
_____________
(Anotaciones al margen derecho:)
no en la cumbre, pero si en la vertiente occidental se presenta arcilla
pizarrosa en forma de islas, entre Fusagasugá y la Palma en la región de
Villeta y Moniquirá, hay arcilla esquistosa primitiva.
_____________
Además es sorprendente que las
dos cuencas de tipo lacustre - marino del Magdalena y del Cauca, los llanos de
Mompós y de Cartagena, (ver mapa), tienen aproximadamente la misma altura que
los inmensos valles del Orinoco y Amazonas. Según eso, en todos esos valles, a
pesar de que se parecen en sus formaciones estratificadas, es diferente el
grosor de las estratificaciones. Esas estratificaciones parecen ser las más
estrechas, y menos poderosas a 4° - 5° de latitud, en el llano del Meta y Zama.
Porque aquí (indicando antigua comunicación de la cordillera oriental de Santa
Fé, Sumapaz, con la cordillera de Parima) aflora en medio de areniscas el
granito desnudo sin formar colinas y casi siempre sin vegetación. Así la piedra
del Meta, Piedra Patienza, láminas de granito en el puerto de Carichaná que dan
el misterioso y sobrenatural concierto (música de las Lajas igual a la de las
columnas de Memnon). Aquí todo anuncia que el mar amazónico irrumpió hacia el
mar del Orinoco y destrozó la cadena de granito. La Cordillera Real de los
Andes o Cordillera Central, desde el paralelo de la ciudad de Popayán hacia el
norte, tiene nevados o cumbres cubiertas de nieve, unidos mediante crestas más
bajas en 1.000 toesas. Son los siguientes: Nevado de Puracé, Guanacas, Barragán,
Quindio, San Juan. Tolima, Ruiz (el último en el Páramo de Herveo). Mas hacia
el norte (yo creo), hasta Orizaba y el paralelo de la ciudad de México, no hay
nevados, porque los nevados de Mérida y Santa Marta pertenecen a la cadena
oriental, a la cordillera de Santa Fé. El Tolima, al que yo había medido, tiene
más de 2.800 toesas. La línea de nieve está a 2.300 - 2.400 toesas. A 2.000
toesas ya cae nieve que muchas veces permanece durante semanas. Así, en la
parte de los Andes, desde Chinche hacia el río Desbaratado. Entre Puracé y
Herveo, en ningún lugar hay una cadena más baja de las 1.700 toesas, como lo
enseñan los caminos de Quindío y Barragán. (construidos por los declives más
suaves).
_____________
(Anotaciones al margen
izquierdo:) De vez en cuando es posible encontrar arenisca en alturas
desiguales porque se sedimentó en las aguas de antiguas cuencas cerradas, sin
comunicación entre sí. Pero en el valle del Magdalena esta explicación es
imposible porque aquí, en una cuenca, las faldas montañosas que la circundan
están cubiertas con piedra arenisca, de manera desigual.
Continuación del capítulo 36
Ya que desde Honda hasta Ibagué
habíamos visto de cerca el declive oriental de los Andes, y desde Cartago hasta
Popayán el declive occidental, estuve sumamente atento a la fisonomía de la más
vieja y elevada cadena montañosa del mundo. Esta atención es tanto más natural,
cuanto en ese viaje la imaginación es lisonjeada, y no sólo un poco, con la
idea de haber visto lo más grande y elevado de esta tierra. ¡Montañas de la
luna y de venus! Cuándo realizaremos ese viaje, propagando nuestra cultura por
otros planetas, es decir la mezcla de nuestros vicios y prejuicios,
desvastándolos como los europeos han despoblado y saqueado ambas Indias.
Ver mi empezada composición sobre
la fisonomía de las montañas en de Haeftens. la cadena de los Andes tiene la
misma forma que todas las montañas de granito de otras partes del mundo.
Esféricas, cumbres como segmentos esféricos, contornos suavemente redondeados...
Así, los Cárpatos vistos desde Cracovia, así el Riesengebirge, el Thüringer
Waldgebirge, Harz, Fichtelberg, la cadena de los Alpes, Pirineos, la cordillera
de Toledo, la cordillera de Caracas y todas las cadenas de granito que yo había
visto en el viejo y nuevo continente. Esta forma seguramente se origina por la
altura y la edad de aquellas cumbres que los eleva encima del escenario de
posteriores corrientes, destrozos, tumultuosas hazañas de la creación, por la
falta de estratificación que en micacitas forma cantos y dientes pizarrosos
porque los estratos se rajan y resbalan; y por la falta de un tejido
filamentoso y la falta de una atmósfera calmada en las alturas con acción
uniforme y paulatina, mas disgregando que destruyendo.
Así, la forma del granito común y
corrientemente no estratificado. Pero en el granito mismo se elevan masas
individuales en las que en el afloramiento se encuentra el propio granito con
grandes cristales de feldespato y esteatita; en parte sobre el granito sienita
y sienita en forma de pórfido, en cerros cónicos. Así el Dru, en el valle de
Chamonix, y el Drachenfels, cerca de Bonn; así el Picacho del Diablo, cerca de
Cura, en la Cordillera de Caracas, tiene masas de granito estratificadas, en
las que las capas están erigidas según prodigiosas leyes de atracción, hasta
que convergen en pirámides. Esas masas más raras de granito se distinguen
particularmente frente a las formas esféricas del resto de los granitos. Tienen
casi la forma grotesca de los esquistos de pórfido, pero siempre en contornos
medianos y dientes medianos, de estilo más simple, dirigido más hacia uno que
según varios puntos. En los Andes no había visto estas estratificaciones de
granito. Las más altas cumbres, nevados, aquí se distinguen mediante figuras en
forma de torres y castillos, y casi siempre por conos enormemente truncados;
así el Tolima, Quindío y Ruiz; a lo lejos aparecen como conos truncados, como
pirámides, y así es la vista de las cadenas de los Andes desde Santa Fé, desde
el Monserrate, desde Honda, tan grotescas que yo creí ver la montaña de Euganei
desde la torre de Marcus, cerca de Venecia; hay que esforzarse para considerar
todo eso como granito. Mientras más cerca de Melgar, de Cartago, de Ibagué, lo
grotesco cambia, pero los nevados siempre aparecen como masas en formas de
torres y casas (por eso arquitectónicas) de construcción sencilla. Ya que la
condición desamparada de ese mundo indígena me impide, debido al aire
enrarecido alcanzar las cumbres de esos nevados, y debido a que uno no puede
acercarse a los nevados demasiado para darse en su cercanía una idea clara de
su forma, así sólo se puede juzgar sobre sus masas montañosas, a raíz de las
piedras y los detritos arrastrados por el agua nieve. Esos cantos rodados los
he visto muy parecidos en los puntos más distantes; en el río Gualí que baja
del Ruiz y Páramo de Herveo; en los ríos Luisa y Combeima que bajan del nevado
del Tolima; cerca de los nevados del Quindío y San Juan, en el paso de la
cordillera; así también en los ríos que bajan del nevado Barragán —de tal
manera que casi no cabe duda de que todos los nevados, todas esas formas
arquitectónicas están construidas de la misma clase montañosa. Esa clase de
montaña es difícil de denominar; es análoga la del Drachenfels y Siebengebirge,
cerca de Bonn, y es en parte verdadera sienita Werner, siendo mezcla de, 1)
mucho feldespato de grano fino, cristalizado, con brillo de concha perla y
muchas veces más fibroso que foliado, gris-rojizo como el feldespato del
Vesubio y los que he visto en el pérfido del Pico de Teide. 2) de poco cuarzo,
cristalizado, blancogrisáceo. 3) muy poca mica negra cristalizada en láminas,
pero acumulada en columnas de mica caucásica pero cuidado para que no se
confunda mica con horn blenda. 4) de mucha hornblenda cristalizada
negro-verdosa, con superficie fibrosa y rayada —toda la mezcla es más fibrosa
que granulada—, en parte sienita porfidiácea (así prefiero llamarlo, en vez de
pórfido de sienita de Nose, según la analogía del granito porfidiáceo); la
misma sienita arriba descrita, pero con menor cantidad de feldespato, casi
ningún cuarzo, más hornblenda y todos esos fósiles (fenocristales) apretados en
una masa fundamental [pasta] arcilifera de color, ora blancorrojizo, ora gris
amarillento. Estas clases mas nuevas de rocas, análogas el granito, son sin
discusión los elementos que dan a los nevados la forma arquitectónica
extravagante. Que provienen de gran altura y no de sitios más bajos lo
demuestra el hecho de que sólo se los encuentra en ríos que nacen muy alto en
el nevado, o en aquellos en los que entran esas aguasnieves. Así, aquella
sienita se halla en grandes cantidades en el río Magdalena, cerca de Neiva y
entre Honda y Carare, porque los ríos de la Plata y el Gualí las arrastran al
Río Grande. Entre Honda y Carare se ven los pórfidos de sienita con cantos
rodados de verdadero esquisto anfibólico. El último viene por el río Negro, que
rompe la montaña de esquisto anfibólico de Muzo y del Otromundo, mezclando sus
cantos rodados con la sienita del Guali. La altura de la formación de sienita
se demuestra también por la circunstancia de que nosotros habíamos visto
aquellos materiales rodados de roca sienítica y solamente rodados, no rocas in
situ, en el paso de la cordillera del Quindío primero a la altura de 1600
toesas, en las ahora secas hondonadas que en anteriores épocas, y aún hoy en
tiempos de grandes deshielos, estaban llenos de agua: la formación de sienita
tiene que encontrarse, consecuentemente aún a mayor altura que las 1600 toesas
_______________
es muy buena prueba de que lo
mismo que el pórfi do de transición de Popayán pasa a Traquita hay también
sienitas con cuarzo [pertenecientes] a ese pórfído de transición que pierden su
cuarzo y pasan a traquita. Hay traquita andina sienitica, fibrosa, porfiritica
y de masa fundamental [?], granitica, granulada.
_______________
Formas cónicas y contornos
arquitectónicos son, por lo demás, propios de la sienita con feldespato
vidrioso, fibroso o nacarado, en todas partes del mundo. Recuérdese la
prodigiosa forma del Siebengebirges, cerca de Bonn; la montaña Euganei, cerca
de Abano; el Vesubio y el Etna... Tanto de esa forma... ¿No será también de
granito o de sienita el cerro Torrá, ampliamente famoso por su forma cónica, en
el Chocó; entre el río San Agustín y el Dagua?
_______________
i.e. donde no arden volcanes,
como en Quito, Popayán, Pasto, ningún granito, ¡todo pórfido! y diabasa,
_______________
Los componentes de los Andes son
como las de todas las elevadas cadenas de granito, granito porfídico, gneis y
micacita. Dolomieu me dijo en Ginebra que Werner no tiene razón para separar
las formaciones de granito, gneis y micacita; en Italia y Suiza esas tres
clases montañosas siempre se presentan juntas, casi nunca la una sin la otra, y
no se pueden definir cuál es más vieja. Desde entonces he visitado a Suiza dos
veces, una gran parte de Italia el sur de Francia, los Pirineos y casi toda
España, y he puesto mucho atención, en Europa y América, al dictamen de un
observador tan exce lente y cuidadoso. Es cierto que en las cadenas montañosas
más elevadas del mundo, en los Pirineos, Alpes Suizos, en la cordillera del
Reino de Nueva Granada, en la de la costa de Caracas y en los Andes se camina,
en el término de pocas horas, varias veces sobre granito, gneis, micacita y se
observan cambios en la clase de roca, los que muy poco se conocen en Alemania
especialmente en Sajonia, donde granito y gneis forman entre si masas
montañosas uniformes y totalmente separadas la una de la otra. Pero esta
vecindad no decide nada frente a la edad relativa.
_______________
(Anotaciones al margen
izquierdo): granito incrustado con fragmentos de granito más viejo, el que es
tan común en Chamonix, costa de Caracas (ver mi Tableau de l’Amerique Tableau
de l’Amerique Meridionale).
[Adicción posterior]
no había visto hasta ahora (escrito en Alegría, 2 de noviembre de 1801), en la
elevada cadena de los Andes; ahora acaso, cerca de Acapulco.
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Bosquejo de mano de Humboldt |
Si se sale del granito en d hacia
f sucesivamente al gneis en a b, al esquisto micáceo en un trayecto más bajo b
c y ascendiendo de nuevo al granito en c. t, no se debe concluir por eso que
aquí el granito esté superpuesto sobre micacita, de la misma manera que éste
sobre el gneis. No hay que olvidar que d a g f fue la vieja superficie del
valle de granito y que sobre esa se ha depositado gneis y micacita. Yo no había
visto, en ambos continentes, ningún esquisto micáceo metido en granito, pero
si, en varios puntos de los Andes y en los Alpes Suizos, gneis en granito, y
yaciendo el granito sobre gneis, totalmente parecido al granito que ha sido
sobrepuesto por gneis. Aquí la precipitación parecía contemporánea al
presentarse la mezcla de feldespato, cuarzo y mica en la erupción, con
estructura maciza granular, ora granulado, ora fibroso. Este caso, propio de la
cadena más elevada del mundo, no se debe confundir con aquel donde granito de
menor edad y de diferentes componentes se ha sobrepuesto sobre el gneis, como
en el Erzgebirge, Freiesleben.
En la Cordillera de los Andes no
he encontrado hasta ahora el granito con grandes cristales de feldespato, el
que había visto cerca de Karlsbad, Buchwald en Silesia, en el Rhin, cerca de
Seissen, en el Fichtelgebirge de Franconia, en el Canigou y cerca de Bellagarde
en los Pirineos, en Cataluña, en Guadarrama, España, y en el cerro de Mariaña,
en la costa de Caracas, América del Sur. Me encuentro más inclinado a
considerar el granito finamente granulado como más viejo. Ese es el que ya al
pie de los Andes, en la parte occidental del Magdalena y partes orientales del
valle del Cauca, se encuentra en todas partes en la superficie; así, cerca de
Ibagué, en el río Combeima y en la planicie donde medí la base para el Tolima,
también cerca de Quilichao. El Muerto y Caloto, en el camino de Buga a Popayán.
Ese granito tiene una mica blanco-plateada, feldespato blanco-amarillento y un
poco de cuarzo amarillo-grisáceo, y mayor cantidad de feldespato. Todos los
componentes casi siempre están cristalizados, pero en cristales pequeños. Se
vadea (porque está muy meteorizado) en el Paso del Quindío, Pie de la Cuesta;
barómetro 292 lín., hasta la Palmilla B. 267. Desde ahí hasta la altura del
páramo de San Juan ya no se ve más granito en la superficie, sino
alternativamente depósitos de gneis y micacita en algunas transiciones; el
primero es ora nudoso, ora en forma de tallo, pero no ondulado (la erupción se
hizo tranquilamente); el último siempre está sin granates. En la región
gnéisica se encuentran poderosos yacimientos de caolín (yacimiento de
feldespato alterado); también arcilla, con mucha magnesia. La disgregación del
gneis hacia la magnesia y el acumulamiento de esta en el gneis son los filones
de Freiberg, señales de enriquecimiento del filón. ¿La magnesia se forma del
gneis, o se trata sólo de varias condiciones y composiciones de materias, lo
que llamamos diferentes clases de tierras, mezcladas con más o menos oxigeno y
nitrógeno, formándose así, por meteorización, es decir en el vaivén de las
fuerzas químicas?
La micacita, siempre sin
granates, en los Andes del Quindio, Tolima... cubre el granito y en las faldas
oriental y occidental, especialmente en la región del Moral, quebradas del
Azufral y Aguas Calientes, en torno a Toche, en el Alto de Tres Cruces (donde
se erigió una plancha de micacita, muy curiosa y bonita, orientada de oeste a
este como recuerdo de que allí celebró misa el arzobispo de Popayán), los
Gallegos (barómetro 2,7 lin), y alrededor de Boquía y Portachuelo; es decir
existe una poderosa capa de micacita de más de 600 toesas. En esta micacita de
los Andes hay cuarzo detrítico con pirita entremezclada y a ella probablemente
se debe el origen del azufre natural en la Quebrada del Azufral. Las aguas de
esa quebrada vienen del Tolima, saturadas de ácido sulfhídrico gaseoso un poco
blanco lechoso. No sólo en el Tolima las aguas se saturan con ese gas, sino
también a todo lo largo del camino. Con bastante peligro, colgados de ramas
descendimos al abismo, donde se arranca el azufre de las rocas; al norte de la
Quebrada del Azufral donde el barómetro marca 272 lin., aire, 16,5 R,
encontramos una especie de cueva de la que brotaba vapor de azufre (38°, 2 R).
Estando agachado, el gas de azufre me produjo mareos, a pesar de que mantuve el
termómetro sólo pocos minutos en el hueco. La quebradita de azufre apenas tiene
23°,3 porque está mezclada con agua nieve. La familia blanca que vive en Moral
se ocupa únicamente en la minería de azufre. Ellos recogen en parte arcilla
gredosa mezclada con azufre natural en micacita descompuesta, en parte azufre
mismo, desprendido con barras de la roca firme. Aquí se encuentran grietas y
pasadizos llenos de azufre natural amarillo-claro. Por lo mismo, son filones de
azufre, probablemente (igual a los yacimientos naturales de alumbre del
Chuparipari, cerca de Cumaná) de origen muy nuevo con azufre separado del
hierro de la recalentada pirita (***) y, quien sabe por qué misteriosos procesos por vía húmeda
precipitado en las grietas abiertas en la micacita por terremotos. O la
naturaleza tiene aún otras vías de producir azufre a partir de distintas clases
de tierra, así como se forma el azufre en el cuerno humano y en gran cantidad
en algunas plantas, presuponiendo ¡que el azufre no sea un elemento! ¡Para la
teoría de los volcanes, el conocimiento de esas vías, de esos procesos, seria
inmensamente importante! Parecidos filones de azufre y azufre natural, en
grandes cantidades, se conocen en el nevado del Quindío, Barragán, Puracé...,
prueba ésta de la uniformidad con que está formada la cordillera de los Andes.
Hasta ahora no he visto en los
Andes arcilla pizarrosa, ni siquiera micacita, la que se transforma en arcilla
pizarrosa.
El gneis y la micacita, que
empieza a cubrir el granito desde una altura de 267 lin., parece no elevarse
mucho más que hasta 230 lin. Más arriba de la Ceja de los Volcancitos y de la
Guarida del paramo del Quindío, hoy granito nuevamente en la superficie, de
grano más fino pero libre de pórfidos. El gneis y la micacita forman, por
consiguiente, hoy en día.
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Bosquejo de mano de Humboldt |
en una altura media, c d, una
especie de abrigo alrededor de la montaña de granito a b c un abrigo que no
alcanza ni al pie, ni a la cumbre; al primero porque seguramente fue destruido
por transformaciones posteriores; y a la cumbre porque ya sobresalía sobre el
mar caótico cundo se formaba la micacita. Sobre el granito de la cumbre, tal
vez de origen más reciente que la micacita (porque sin discusión el pérfido de
sienita, incluso la sienita con feldespato vidrioso, fibroso, zeolítico, es de
origen mucho más nuevo que la sienita del Scharfenberg), está superpuesta la
singular roca de sienita, ya descrita. p. 24.
A juzgar por la falta de cantos
rodados de granito en la parte occidental de la cuenca del Magdalena, y su
frecuente ocurrencia en la parte oriental del valle del Cauca (especialmente en
la ensenada del valle, entre el río Desbaratado y Caloto), parece que la
presencia de micacita pertenece más a la vertiente oriental que a la occidental
de los Andes. En la falda occidental aparece más granito descubierto; las aguas
bajan más impetuosamente; todo anuncia más destrucción en la falda occidental.
El declive occidental es más tirante que el oriental y a esa destrucción hay
que atribuir que la falda occidental sea más rica en oro en polvo, el que es
acarreado por las corrientes rápidas de agua. Cerca de Caloto y especialmente
cerca de Quilichao y Alegría, en el curato de Quina Mayor, todo el valle
oriental del Cauca está lleno de arcilla gredosa (barro colorado), ferruginosa,
café rojiza y debajo de este se encuentra un horizonte de guijarros y cantos
rodados de diabasa, con oro en hojuelas (arenilla), y en grano (puntas)
______________
[Anotaciones al margen derecho):
En sitios meridionales al sur de los Andes, por ejemplo en el cerro Munchique,
al este de Cascabel, se presenta sobre el granito sienita antigua sin
feldespato vítreo o nacarado, sino una combinación granulada de feldespato
común cristalizado, blanco-rojizo, en menor cantidad de hornblenda
negro-verdosa, muy poquito cuarzo blanco y ninguna mica, parecida a la antigua
sienita que encontré en la isla de Cuba, cerca de la Regla, que está
superpuesta a la roca de serpentina de Guanabacoa rica en plata, y atravesada
por venitas de Calcedonia.
Ese horizonte con oro en polvo
parece existir a través de todo el valle porque al oriente de la cordillera del
Chocó también se le conoce, junto a Quiebralomo y Marmato, en la orilla
occidental del Cauca. El hecho de que no se conoce el hori zonte aurífero en
Cartago, Buga y Cali, y que allí solamente pueden lavar oro en los actuales
ríos, se debe en parte a las destrucciones ocasionadas por el Cauca en el Valle
de su nombre, y en parte a estratos estériles depositados sobre el granito;
faltando estos estratos en el terminal sur meridional de la Cuenca del Cauca,
hacia Quilichao y Alegría, faltan esos yacimientos estratificados. Un
importante examen consistiría en determinar si el conglomerado cercano a los
Andes no es aurífero en ninguna parte, habida cuenta que contiene los mismos
fósiles que se encuentran en los lavaderos, de oro. Ya que el conglomerado fue
destruido muchas veces y en sus erosiones no se encuentran granos de oro, casi
se debería pensar que esa vieja formación de arenisca no contiene oro. Eso por
lo menos demuestra que no es simultánea sino más nueva, o más vieja que el oro
en polvo (así llamo abreviadamente a la formación montañosa de aluvión que
contiene cantos rodados de cuarzo, mica o juan-blanco... platino...). Creo que
es más vieja, porque si fuese muy nueva habría penetrado el oro en polvo en el
conglomerado, y sobre la objeción de que en ninguna parte se encuentra oro en
polvo encima del conglomerado, se puede contestar que en ninguna parte se ve la
superficie del conglomerado, que antiguamente, sin duda, fue cubierto por
calcita, yeso..., y que ahora está descubierta en la mayoría de los puntos
F
_______________
Porque solamente una superficie
tan fácilmente cambiable, como la arcilla gredosa (letten) y montañas de
aluvión no han cambiado.
_______________
Pero lo que más demuestra que el
polvo de oro se ha originado en una muy, muy nueva evolución geológica es la
importantísima circunstancia para el lavador de oro consistente en que la mayor
cantidad de ese metal se encuentra en terrenos bajos y en collados o en
gargantas secas principalmente en aquellas donde convergen varios barrancos
secundarios. ¡Qué nueva debe ser una transformación del terreno, ya que no ha
cambiado la actual superficie de la tierra, es decir una superficie tan
fácilmente variable de arcilla gredosa y terrenos aluviales!
Sobre la sienita yace
principalmente en la vertiente occidental de los Andes una muy rara formación
afín a la sienita porfidiácea, una diabasa primitiva. (Urtrapp). El parecido de
esta con el basalto y basalto diabásico filoniano (como con el del Dransfeld,
cerca de (Göttingen) es tan grande que uno puede equivocarse fácilmente.
Pero la comparación de la
construcción de los Andes con la de la Cordillera de Caracas, Cordillera de
Parima, con la del Fichtelgebirge de Franconia y otras cadenas de granito,
elimina totalmente las dudas sobre la existencia del Urtrapp primitivo. En el
Fichtelgebirge de Bayreuth, la diabasa forma mantos en el gneis y sienita,
asimismo forma mantos en granito, en la cordillera de Caracas. En los elevados
Andes, en ninguna parte he encontrado el Urtrapp entre rocas primitivas; pero
su distancia de otras formaciones filonianas, su reposo inmediato sobre sienita
y gneis, así como su iden tidad exterior con la indudable y primitiva diabasa
de Caracas, me afirma que pertenece a una formación de transición y no a la
filoniana. Esa diabasa se encuentra en la superficie, en el páramo de Barragán,
entre Iraca y páramo de Chinche, y en el terminal sudoriental de la antigua
cuenca del Cauca, donde en larga loma forma la antigua orilla, descendiendo
profundamente en el valle, en el curato de Quina Mayor y en los manantiales de
Mandiva y Páez. Esa diabasa es negra-verde, fibrosa debido a la hornblenda; el
feldespato está íntimamente mezclado con la hornblenda que apenas se lo
reconoce a través de una lupa, en la mayoría de las veces no contiene fósiles
(fenocristales) incrustados y es fácilmente confundible con el esquisto
anfibólico; a veces también contiene (como cerca de Quilichao) grandes y
(especial mente y en gran cantidad) de olivina (1)verde
espárrago, en delgadas zonas. Nunca es pizarroso; tiene estratificaciones en
lajas de 12-14 pulgadas; no intranquiliza en absoluto al imán; contiene mucha
pirita (maciza) entremezclada y se descompone en la superficie como el basalto,
en arcilla de color amarillo-ocre, y (especialmente) en los afloramientos está
conglomerado a bolas casi siempre de 18 - 20 pulgadas, con capas cascarosas
separadas. En el curato de Quina Mayor y Quilichao, esa diabasa primitiva forma
la peña donde están directamente superpuesta por el horizonte de oro en polvo
que también comprende los cantos rodados de la diabasa. La arcilla gredosa
café-rojizo y café-amarillenta que, desde el río Fraile, llena la parte
suroriental de la cuenca del Cauca, probablemente en gran parte debe su origen
a la descomposición de la diabasa, de la misma manera que en la cordillera
central de Bohemia la tierra negra se debe al basalto. Digo, en gran parte,
puesto que es propio de las formaciones de diabasa y trapp (Werner), que con
ella se han precipitado grandes formaciones de arcilla y arcilla gredosa
(letten). La arcilla gredosa cubre en grandes cantidades la región situada
alrededor de Tetilla de Julumito, cerca de Popayán (Los Cerillos); el camino de
Popayán a Almaguer, en todo el trecho donde se encuentra verdadero basalto
(Tetilla), pórfido de sienita (Puracé) y granito porfidiáceo en forma de
columnas aisladas. Ésas masas de arcilla gredosa (letten) que acompañan a las
formaciones trapp, no sólo hacen el camino a través de la cordillera de los
Andes tan inaguantablemente resbaladizo y casi insuperable, sino que también
tienen una triste influencia sobre ciertos sucesos naturales. Los volcanes
andinos actúan en la formación de diabasa - trapp y vomitan (porque en volcanes
tan elevados la roca fundida, lava, no puede llegar a la boca del cráter) sólo
vapores y agua azufrada. Las colinas de arcilla gredosa (letten) de los
alrededores se reblandecen y se deslizan... Así ocurre en Riobamba y en el
Tunguragua. Además, la arcilla gredosa actúa por si misma mediante su enorme
afinidad con el oxigeno (ver mi Mémoire sur les terre), y de este modo se
originan, creo, fácilmente incendios en las montañas, cuyas rocas contienen
mucha alumina todo explica la ocurrencia en los volcanes de diabasa, sienita,
sienita de obsidiana y basalto, pórfido...
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(Anotaciones al margen derecho:)
no dolerita sino diabasa de transición, como la calcita negra de cubertura,
sobre pórfido de transición, demuestra que se transforma en traquitica, p. 39 y
24.
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A 2° - 3° de latitud, alrededor
de Popayán, una formación trapp ampliamente extendida, ver libro Amarillo,
viaje a Puracé. De Quilichao hasta Sotará, en 50 millas cuadradas, no se ve
ningún granito; sólo cerca de Timbío, en los manantiales del río, de Las
Piedras, hay micacita en la superficie; por lo demás, todo esta cubierto con
sienita, sienita porfidiácea, y en las grandes alturas con obsidiana de pórfido
(Cascajal del Volcán Puracé). Todas estas rocas con mucha hornblenda y con
feldespatos vítreos, toman aquí la forma exterior de columnas de basalto. En
todas partes se ven, alrededor de Popayán, conos truncados, cumbres redondas
como una bola, tetas, montañas gemelas, contornos que hacen recordar los de
Bonn y Bilin. Así son las montañas en forma de cono hacia Jelima y Cali; así es
el alta Chisquío, desde donde se ve el mar meridional con dos tetillas arriba,
sobre la inmensa loma; así es el Broncaso, recortado en forma tabloide, cerca
del Alto de las Piedras; así es el inmenso Pan de Azúcar de la Mazamorra y
muchas otras montañas del Chocó, las que se ven desde Buga y Quilichao; así es
la Tetilla de Julumito. Al principio se está dispuesto a considerar todo eso
como si fuese basalto o diabasa, y las formas columnares de las partes engañan
todavía más. Pero no, la mayoría de esas montañas cónicas son sienita
porfidiácea, diabasa porfidiácea con gran cantidad de feldespato
nacarado-brillante (parecida a la del Vesubio). Verdadero basalto (2) sólo he visto en la Tetilla, al occidente de Julumito, y
precisamente ésa carece de fragmentos columnares separados. Las columnas,
excelentes, muchas veces de 18 pies de largo, de 5- 7 lados, columnas muy
regulares de Pisojé, ni siquiera son diabasa-pórfido sino granito porfldiáceo
con feldespato común, mica negra y muy poca hornblenda. Esa región es según
eso, más análoga al monte Eugenei (el “Graniti Colonnari” descrito por
Strange), al cual vi en el Abano, que a los basaltos de Bohemia. Esas columnas
de Pisojé, en la orilla del Cauca, declive occidental del Puracé, son en parte
verticales, en parte están paradas perpendicularmente sobre horizontales. Es
curioso que el verdadero basalto de la Tetilla se encuentra en pleno valle,
talvez un indicio de cuanto más nuevo es que la diabasa de Quilichao, Caloto, y
más nuevo que los granitos porfidiáceos de Pisojé, el cual es diabasa
porfidiácea y pórfido de sienita del volcán Puracé y Sotará
Addenda para el viaje a Puracé,
ver Libro Amarillo. Es un hecho seguro y confirmado por todos los viejos
habitantes que el páramo de Puracé ha cambiado su cumbre desde hace 30 - 40
años. Antiguamente este volcán era puntiagudo y cónico. Poco a poco se volvió
romo y actualmente parece una meseta. Este cambio es demasiado considerable y
regular como parte atribuírselo a cambios producidos por la nieve. También los
indios aseguran que hoy en día se observa en la cima del Puracé una suave
depresión. Por consiguiente, el fuego ha ahondado el interior del volcán, el
cual está precipitándose, hundiéndose como un edifico al cual le faltan los
cimientos; una tremenda idea que llena la inspiración al pensar en la enorme
masa de piedras en él volcán andino.- En el valle, al occidente de la Tetilla,
en los Cerillos, así como en otros puntos, la calcita está superpuesta sobre el
pórfido, pasando del denso al finamente granu lado muy veteado por calcita
blanca, sin petrificaciones, pasando de color gris-ahumado a negro-grisaceo,
desprendiéndose y descascarándose. La modi ficación negra tiñe los
desprendimientos, un verda dero carbón negro en polvo!; por consiguiente, en el
mar caótico se precipitó aparte del ácido carbónico también caliza.
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bien que, p. 25 pórfido de
transición. Pisojé puede ser tranquita - ¿Dónde limita? ¿Dónde detenerse? pero
Pisojé, feldespato común, p. 37. Seguramente, UP? Santa Fé p. 175.
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No debe confundirse esta
formación calcárea con la que llena la parte honda del valle del Cauca, es
decir el antiguo lago de Quilichao hasta el salto de San Antonio. Ese lecho
marítimo, así como el del Valle del Magdalena y Santa Fé, se llenó de arenisca
arcillosa, que se apoya sobre los Andes y sube, como en las cercanías de la
[Macana], piedra molar en el declive occidental del Quindío. Sobre esa
arenisca, en muchos puntos, hay caliza compacta, especialmente cerca de Cali
(desde donde va hasta Popayán), y encima de la caliza aquí y allá, yeso, pero
la caliza y el yeso fueron arrastrados en el pasado por antiguas avenidas del
agua; por consiguiente en la cuenca del Cauca se lo encuentra escasamente como
ocurre en la laguna de Funza (Santa Fé). La formación de yeso (3) sube hacia la parte alta de los Andes, hasta Barragán, donde hay
fuentes saladas en el sitio San Miguel, al este de Tuluá...
La cuenca del Magdalena tiene la
misma formación de estratos. Cerca de Neiva y Timaná se encuentra limonita
parda densa y esférica, dentro de la arenisca, como cerca de Maracaibo y
Tarnowitz; cerca de Timaná, cal y yeso. En San Joaquín se encuentra madera
petrificada, convertida en semiópalo y resinita; seguramente todo esto hay en
la arenisca igual a la de los Llanos de Caracas y Orinoco, y al Totenliegenden
de Turingia.
(Comentario marginal, adición
posterior a la derecha:) Esa calcita negra (calcita de transición) demuestra
que una parte de esa sienita porfidiácea no es verdadera traquita sino pórfido
de transición y cuarzo, p. 24 y feldespato común, p. 37, pórfido de transición
que se acerca a la traquita. Eso mismo demuestra la cobertura de diabasa de
transición, p. 34.
(Anotaciones al margen): Cerca de
Cali, en Pereira, cerca de la cadena del Chocó, hace 3 -4 años un trecho de
tierra empezó a arrojar humo y se formó un pequeño crater; en las inmediaciones
desenterraron bolas de pirita de 7 - 8 pulgadas de diámetro, las que en
contacto con el acero producen tantas chispas como nunca he visto en ninguna
parte. Se taparon algunos huecos con tierra y aparecieron otros. La ciudad
estaba aterrada. Finalmente, mediante tierra, todo se apaciguó.
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En el nevado de Barragán hay
auténtico pórfido de retinita, del que he encontrado pedazos en los ríos. En el
Chocó hay glosopetren de 4 pulgas de ancho.
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(Adición posterior): Cerca de
Santa Ana hay Sangre de Dragón (crotonhi biscifol, Nov. Sep.) n. 1782, de
Croton sanguilf, Cumanaoua, diferente.
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