Conquistado ya, el Reino de Quito por Sebastián de Belalcázar y con el conocimiento de que antes de llegar a Cundinamarca se encontraba otra provincia fértil y rica en oro, gobernada por dos hermanos Popayán y CaIanbas; en el año de mil quinientos y treinta y seis salió de Quito con ciento y cincuenta caballos y otros infantes bien equipados y armados, llevando a Pedro Puelles, Juan de Cabrera, Pedro de Añasco, Juan de Ampudia, Juan Muñoz de Collantes, Miguel López Muñoz y Francisco García de Tovar, Hernán Sánchez Morillo, Jorge Robledo, Martín de Amoroto Rui Vanegas, Sancho Sánchez de Ávila, Juan de Cabrera, Francisco Sánchez, Luís Daza, Pedro Bazán. Hernando Álvarez de Saavedra, Cobos, Zepero y otros que pasaron al Nuevo Reino de Granada, habitada por más de seiscientos mil indios agrupados por los reinos de los Pijaos, Omaguas y Paeces. Los Pijaos, ocupaban las montañas de Ibagué en un área de más de cien leguas en las que hoy se incluyen las ciudades de Cartago, Buga, Toro, Cali, Popayán.
Jorge Robledo, Francisco de Cieza, Miguel Muñoz, Juan de Vadillo, Suer de Nava, Rodríguez de Sosa y Álvaro de Mendoza, exploraron la Hoya del Quindío y empezaron la fundación de pueblos en la región. Jorge Robledo funda a Cartago viejo, el 9 de agosto de 1541, a orillas del río Consota (hoy Pereira).
Jorge Robledo llega al pueblo de Irra, por donde se angosta el Cauca, fabricó balsas de guaduas que fueron conducidas por indios nadadores y salvaron el Cauca y prosiguieron las nuevas conquistas. Despacho mensajeros a los indios de la provincia de Carrapa ofreciéndoles su amistad.
Los Carrapas que estaban en guerra con los Picaras,
admitieron con gusto la invitación de Robledo y los tuvieron alojados en sus
tierras cuarenta días, socorriéndolos con suministros y obsequios de joyas de
oro, y la noticia de que atravesada la cordillera dé los Andes hallarían la
provincia de Arbi y antes de atravesarlas las de Pícara, Paucura.
Un espacio habitado hace poco más de cuatrocientos
cincuenta años (Cartago viejo) punta de lanza del proceso de colonización del
territorio a partir del año de su fundación,1540, que condujo a la creación de
Filandia 20 de agosto de 1878.
Filandia nace en la segunda mitad del siglo XIX no
sólo por la expansión colonizadora de antioqueños, sino también por la
colonización de individuos procedentes del Cauca, Tolima, Cundinamarca y
Boyacá. Que finalmente estos últimos hayan impuesto el prototipo de
colonización no excluye a los primeros.
Ochenta
caciques formaban una poderosa confederación, los más poderosos y destacados
eran: TACORONVI, VIA, YANVA, ZAZAQUAVI, PINDANA; según lo afirman diversos
cronistas españoles.
Lorenzo
de Aldana fue comisionado por Sebastián de Belalcázar para la conquista y, explotación de la Provincia de Anserma, y
este a su vez, eligió a Jorge Robledo para tal efecto.
Robledo, protegido
por cien conquistadores españoles, el 14 de julio de 1539, marchó desde Cali
hacia el norte, circundando las márgenes del río Grande (Cauca), en
cumplimiento de su misión.
Luego de ocho días de marcha, llegaron al territorio de los indígenas Gorrones, en las inmediaciones de lo que es hoy el municipio de Roldanillo (Valle); fueron denominados “Gorrones” a causa de un pez nombrado Gorrón, que hacía parte de su dieta, y que ofrecieron a los españoles repitiendo "Gorrón Gorrón". En este lugar, esperó las balsas que venían por el río Cauca, para continuar luego a la provincia de Anserma, territorio de las tribus: CARRAPAS, PICARAS, POZOS, PÁCORAS, COCUYES.
ROBLEDO FUNDA ANSERMA.
Aproximadamente
a seis leguas del territorio de los Gorrones, se encontraba unos soldados
españoles provenientes de Cartagena de Indias, liderados por Juan Graciano y
Luis Bernal, con cien hombres que venían tras la persecución del Oidor Juan de
Badillo. Robledo envió a Ruy Vanegas, con la orden de que se presentaran ante
él.
Robledo,
al ignorar las intenciones de aquella tropa, decidió actuar antes de que
Vanegas llegara y mandó a cabalgar a varios hombres, ordenándoles que buscaran
un sitio llano, haciendo talar toda la sabana. Fue el 15 de agosto de 1539, en
aquel lugar, donde Robledo fundó la ciudad de San Juan (Anserma).
Pocos
días después, por órdenes de Robledo, la ciudad fue trasladada al sitio que hoy
ocupa Anserma (Caldas), y pasado un siglo, a un paraje vecino al Cauca, en el
lugar que actualmente ocupa la ciudad de Ansermanuevo, en el Valle del Cauca.
LA COLONIZACIÓN DE LA HOYA DEL QUINDÍO: UNA EPOPEYA DE LUCHA Y SUPERVIVENCIA.
La historia de la colonización de la “Hoya del Quindío”
fue una gesta de pobreza, lucha y supervivencia.
A finales del siglo XIX, la región de Antioquia se
encontraba sumida en una profunda crisis económica y social. La tierra era
escasa y de mala calidad, lo que llevó a muchos campesinos a buscar fortuna en
otras tierras.
La marginación social y la falta de oportunidades
empujaron a miles de antioqueños a abandonar sus hogares y aventurarse en la
desconocida selva del Quindío. La promesa de tierras fértiles y ricas en
recursos naturales era un atractivo irresistible para aquellos que buscaban una
vida mejor.
La migración fue un proceso lento y arduo. Los
colonos, cargados con sus pocas pertenencias, se adentraron en la selva,
abriendo caminos y estableciendo asentamientos. La región del Quindío, con sus
valles fértiles y sus ríos caudalosos, se convirtió en el destino de muchos de
estos pioneros.
La colonización no fue un proceso pacífico. Los
colonos se enfrentaron a la resistencia de las concesiones de tierras, que
habían sido otorgadas por el gobierno a compañías extranjeras. La lucha por la
tierra fue intensa, y muchos colonos perdieron sus vidas en la disputa.
A pesar de los desafíos, la colonización antioqueña
fue un éxito. Los colonos establecieron prósperas comunidades, cultivaron la
tierra y extrajeron riquezas minerales. La región del Quindío se convirtió en
un importante centro económico y cultural, y su legado sigue siendo visible en
la actualidad.
La migración antioqueña a la Hoya del Quindío fue un capítulo importante en la historia de Colombia. Fue un proceso de lucha y supervivencia, pero también de esperanza y realización. Los colonos que se aventuraron en la selva desconocida demostraron una determinación y un coraje que sigue inspirando a las generaciones actuales.
TRES
GRANDES CONCESIONES EXPOLIARON Y SE APROPIARON DEL TERRITORIO DE LOS QUIMBAYA.
Concesiones
de tierras en la provincia Quimbaya
Las
concesiones de tierras en la provincia Quimbaya fueron:
- Concesión Villegas: otorgada en 1763
a Felipe de Villegas y Córdoba, abarcaba una extensión de cerca de 40
kilómetros al sur de Medellín, en dirección de los ríos Arma y Buey.
- Concesión Aránzazu: otorgada a José
María de Aránzazu, abarcaba una extensión superficial de cerca de 240
kilómetros cuadrados, desde el Arma hasta el Chinchiná, entre el Cauca y
la Cordillera Central.
- Concesión Burila: equivalente a la mitad del sur del Quindío y la mitad del norte del Valle del Cauca, fue cedida a una sociedad constituida en Manizales en 1884.
LA DE
VILLEGAS,
en el año 1763, el español Felipe de Villegas y Córdoba propuso al Virrey José
Alfonso Pizarro Márquez del Villar la construcción de un camino que uniera
Rionegro con la capital virreinal Santafé. Para lo cual solicitó la cesión de
los terrenos que se encontraban en el camino que se dirigía a Popayán y estaban
limitados por los ríos Arma y Buey, para descubrir, poblar, y en
contraprestación, construir un camino que de Medellín llevara a Mariquita. Los
terrenos se extendían en una longitud de cerca de cuarenta kilómetros al sur de
Medellín, en dirección de los ríos Arma y Buey.
Los
colonos de Sonsón fueron presionados por estas concesiones y debieron continuar
su marcha por las vertientes del sur en búsqueda de tierras disponibles,
llegando a los territorios de Abejorral y Sonsón. Terrenos en donde se ubicaban
los poblados de Pascua y Puebloblanco, habitados por los indígenas Armas.
LA DE
ARÁNZAZU,
más al sur, se concedió una extensión superficial de cerca de doscientos
cuarenta kilómetros cuadrados a José María de Aránzazu, español que ejerció
como presidente de Colombia por encargo entre 1841 y 1842, durante el gobierno
de Pedro Alcántara Herrán; territorio que abarcaba desde el Arma hasta el
Chinchiná, entre el Cauca y la Cordillera Central, encajados entre los ríos
Pozo y Chinchiná; sur del río Pácora y los ríos Pozo y San Lorenzo.
Esta
concesión ocasionó uno de los conflictos agrarios más graves del país, ya que
los herederos, por intermedio de matones a sueldo, asesinaban a los colonos y
quemaban sus ranchos y cosechas, además de impedirles el asentamiento en
predios de los actuales municipios de Marulanda, Aránzazu, Neira, Filadelfia y
Manizales.
Fermín López, reconocido gestor de la colonización, que primero se radicó en un sitio llamado Sabanalarga, hoy Salamina, luego se trasladó a los territorios en donde se empezó a fundar Manizales, en terrenos de la concesión Villegas, y luego, en el año de 1853, fundó Santa Rosa de Cabal.
LA BURILA: UN LEGADO DE DESPOJO Y OPRESIÓN EN EL QUINDÍO.
LA
BURILA, vocablo indígena derivado de una tribu de los Pijaos (Bulirás).
Concesión equivalente a la mitad del sur del Quindío y la mitad del norte del
Valle del Cauca.
La
Concesión Burila, un nombre que evoca recuerdos de injusticia y despojo en la
región del Quindío. En 1884, un grupo de poderosos empresarios, entre ellos los
hermanos Caicedo, el General Eliseo Payán y el General Miguel Hurtado, fundaron
la Sociedad Anónima Burila con el objetivo de explotar las riquezas naturales
de la región.
La
Sociedad Anónima Burila estaba compuesta por 100 accionistas, todos ellos
insignes representantes y administradores de la política y la de justicia de la
época en emnción, entre ellos:
Hermanos
Caicedo (socios mayoritarios)
Lisandro
Caicedo
Belisario
Caicedo
General
Eliseo Payán
General
Miguel Hurtado
Federico
Restrepo
Manuel
M. Castro
Primitivo
Valencia
Joaquín
de Caicedo Caicedo
Juan
de Dios Ulloa
Rafael
Reyes
Eustaquio
Palacios
Belisario
Zamorano
Julio
Bertin
Belisario
Buenaventura
C. H.
Simmons
Elías
Reyes
Fortunato
Cabal
José
M. Rivera Garrido
José
M. Domínguez
Manuel
A. Sanclemente
Manuel
M. Sanclemente
Banco
Industrial de Manizales
Banco
del Estado del Cauca de Popayán
Estos
accionistas, con su influencia política y económica, lograron apoderarse de una
gran cantidad de tierras de la región, el cual abarcaba más de 125.000
hectáreas de los municipios de Zarzal,
Sevilla, Caicedonia, Génova, Pijao, Buenavista, Córdoba, Calarcá y Armenia.
El
objetivo principal de la Sociedad Burila era explotar las minas, salinas y
carboneras de la región, así como colonizar y desarrollar la zona. Sin embargo,
esto se hizo a costa de los colonos que habían ocupado y trabajado la tierra
durante años y posterior al acoso, persecución y despojo de la tierra que
ocupaban fueron despojados con la complicidad
y respaldo de las autoridades de la época.
Los
colonos, que habían llegado la Hoya del Quindío, huyendo de las guerras civiles,
y en done establecieron sus mejoras agrarias, buscando nuevas oportunidades, se encontraron
con que la Sociedad Burila, que les reclamaba la propiedad de la tierra,
respaldada por títulos sospechosos de la corona española.
La
Sociedad Burila utilizó su influencia política y económica para despojar a los
colonos de sus tierras, utilizando métodos violentos y coercitivos. Los
colonos, que no tenían los recursos ni la influencia para defenderse, se vieron
obligados a abandonar sus tierras o a trabajar para la Sociedad Anónima Burila
en condiciones de explotación.
En 1912, el Ministerio de Obras Públicas de Colombia emitió una resolución que declaraba que los terrenos de Burila no eran baldíos, sino de propiedad de la Sociedad Anónima Burila. Esta decisión, que se tomó después de una inspección ocular realizada por el alcalde del Zarzal, fue un golpe significativo para los colonos y un triunfo para la Sociedad Anónima Burila.
La Concesión Burila es un ejemplo de cómo la influencia política y económica puede ser utilizada para obtener beneficios a expensas de los más débiles. La historia de la Burila y su lucha por el control de la región es un recordatorio de la injusticia social y la no proteccion los derechos de los más vulnerables.
Distribución
Accionaria de los Socios de la Burila
La
distribución accionaria de los socios de la Burila se estableció de la
siguiente manera:
- El capital inicial
se conformó con los terrenos mencionados, dividiéndose en 1.000 acciones
de 200 fanegadas a 100 pesos cada una.
- Cada acción daba
el derecho a un lote de terreno de 100 fanegadas con dominio exclusivo.
- De las 1.000
acciones, 400 fueron reservadas por los señores Caicedo, sin costo alguno,
como parte del terreno que ellos cedían.
- Las 600 acciones
restantes se distribuyeron entre los demás socios.
Objetivos
de la Burila
Los
objetivos de la Burila eran:
- Explotar minas,
salinas y carboneras existentes en los terrenos cedidos por los señores
Lisandro y Belisario Caicedo.
- Colonizar y
desarrollar la región, reservando 4.000 fanegadas para establecer una
ciudad (Caicedonia) en un lugar estratégico, cerca de la confluencia de
los ríos Barragán y Quindío.
- Aprovechar la ubicación geográfica de la región para establecer rutas comerciales y de transporte, ya que se preveía el cruce de tres caminos importantes en el área.
Las
motivaciones de los accionistas de la Burila fueron:
- Consolidar el
dominio y provecho del territorio: Los accionistas de la Burila buscaban
establecer un control total sobre la región, aprovechando su conocimiento
de la zona y su influencia política y económica.
- Aprovechar la
ubicación estratégica: La Burila se enteró de que por los terrenos pasaría
un camino y se proyectaba la línea del tren, lo que aumentaría el valor de
la tierra y la haría más atractiva para la inversión.
- Reclamar la
propiedad de las tierras: La Burila comenzó a reclamar la
propiedad de las tierras previamente adjudicadas a colonos, lo que generó
un conflicto con los colonos que habían ocupado y trabajado la tierra
durante años.
- Explotar los
recursos naturales: La Burila buscaba explotar los recursos naturales de
la región, incluyendo la madera, la leña y otros materiales necesarios
para el establecimiento y laboreo de las minas, salinas y carboneras.
- En resumen, las motivaciones de los accionistas de la Burila eran fundamentalmente económicas y se centraban en la explotación de los recursos naturales y la especulación con la tierra, lo que los llevó a entrar en conflicto con los colonos que habían ocupado y trabajado la tierra.
La
propiedad de esta compañía era un paralelogramo de 125 mil hectáreas entre
Bugalagrande y el páramo del Quindío que incluía los municipios de Zarzal,
Sevilla, Caicedonia (Valle), Génova, Pijao, Buenavista, Córdoba, Calarcá y
Armenia (Quindío), compañía formalizada por escritura pública número 693 de 25
de noviembre de 1884, otorgada en la notaría de Manizales y constituida por
cien accionistas de reconocida influencia económica y política de Cauca y
Caldas.
Esta
compañía despojó a cincuenta mil colonos pobres, cuya única riqueza y poderío
eran su trabajo y deseos de establecer su núcleo familiar lejos de la
influencia de las guerras de fin de siglo XIX, para poder vivir en paz.
En medio
de estos conflictos fueron fundadas Armenia (1889), Montenegro (1890), Pijao
(1891), Génova (1903), Quimbaya (1914), Sevilla y Caicedonia como estrategia de
los colonos para luchar contra la Burila. Establecidos como poblados debían
recibir las 12.000 hectáreas que estipulaban las leyes.
La
legalidad de estos despojos de tierras se fundamentó en "títulos fingidos”,
que supuestamente fueron emanados por merced real de la corona española. Así
fue como los territorios del sur de Antioquía, de Risaralda, Quindío, norte del
Tolima, y del Valle del Cauca, fueron ocupados y apropiados respaldados por
títulos realengos de dudosa legitimidad.
El
territorio de la denominada “Hoya del Quindío”, la concesión de tierras
denomina “Burila” se apodero de la mayor parte del territorio.
En 1842,
la “Hoya del Quindío” estaba ocupada por animales de todos los pelambres,
espesos guadales y colosales árboles, serpientes, bichos y otras formas de
vida. Territorio de profusa biodiversidad nunca antes vista, agua en
abundancia, terrenos impolutos y fecundos, donde nacían las semillas sin
necesidad de arar, solo se desbrozaba, quemaba, surcaba y sembraba.
Colonizadores
oriundos de disímiles comarcas, evadiendo las reyertas civiles de fin de siglo
XIX, buscando nuevas oportunidades se aventuraron por el camino del Quindío y
plantaron sus reales en Boquía. De aquí se extendió el poblamiento a Salento,
Filandia, Circasia, Calarcá, Armenia, Pijao, Génova y Quimbaya.
Las
tierras no tenían dueño, eran baldías, estaban en pura montaña, se rumoraba la
abundancia de oro de guacas (todo el que daba un azadonazo obtenía grandes
tesoros) y minas de veta y aluvión.
En un
principio, los colonos vivieron en paz con sus familias, pero pronto llegaron
los malos días y las desgracias causadas por los poderosos tentáculos de una
nefasta empresa que borró por completo la felicidad primera de tan agraciado
edén.
La anarquía económica, política y administrativa motivada por tres guerras civiles (1876, 1885 y la de los “Mil Días”), dio inicio a un proceso de distribución, adjudicación y apropiación de tierras baldías, presentándose litigios terciados por políticos y mineros caucanos, quienes a través de las élites manizaleñas se aprovecharon de las necesidades y del trabajo de los colonos recién asentados, constituyeron la Sociedad Anónima Burila en el año 1884.
A
continuación, algunos aspectos referentes:
- 1884: La Sociedad
Anónima Burila se constituye con el objetivo de explotar minas, salinas y
carboneras en los terrenos cedidos por los señores Lisandro y Belisario
Caicedo.
- 1884-1906: Los
representantes legales de Burila, Marcelino y José Miguel Arango, padre e
hijo, se hacen propietarios de terrenos en la región y comienzan a
despojar a los colonos de sus tierras.
- 1884-1912: Los
colonos son objeto de intimidación, despojo y violencia por parte de los
esbirros de Burila, quienes queman sus ranchos y cultivos, y los obligan a
desocupar o pagar onerosos precios por la tierra.
- 1900: Don Catarino
Cardona, maestro de escuela y tinterillo, se convierte en el adalid en la
defensa de los colonos y redacta un memorial dirigido al gobierno central,
que firman treinta mil colonos, en el que se pide la anulación del acto
administrativo por medio del cual se reconoce a Burila como la única dueña
del territorio.
- 1912: El
Ministerio de Obras Públicas revoca todos los derechos sobre los terrenos
de Burila.
- 1930: El ministro
Juan Antonio Montalvo decide poner fin al asunto, mediante resolución del
26 de febrero, en la cual pone en pie de igualdad a colonos y Compañía.
EL
GOBIERNO LEGISLÓ EN FAVOR DE LA SOCIEDAD DE BURILA
En
diciembre de 1912, el Ministerio de Obras Públicas de Colombia emitió una
resolución declarando que los terrenos de Burila, ubicados en los municipios de
Calarcá, Zarzal y Bugalagrande, no eran baldíos, sino de propiedad de la
Sociedad de Burila.
Decisión
que se tomó después de una inspección ocular realizada por el alcalde del
Zarzal, quien dijo haber comprobado que los terrenos estaban dentro de los
linderos de la Sociedad de Burila. La resolución también ordenó a las
autoridades respectivas dar la debida protección legal a la Sociedad de Burila
y abstenerse de perjudicar sus derechos.
Esta
decisión fue un golpe significativo para los colonos que habían ocupado y
trabajado la tierra durante años, ya que les negaba el derecho a la propiedad
de la tierra que habían desbrozado y cultivado. La resolución también sentó un
precedente para la explotación de los recursos naturales de la región por parte
de empresas privadas.
La
Sociedad de Burila, que había sido fundada en 1884, había estado luchando por
el control de la región y había utilizado su influencia política y económica
para lograr sus objetivos. La resolución del Ministerio de Obras Públicas fue
un triunfo para la Sociedad de Burila y un revés para los colonos y los
defensores de la reforma agraria.
La
historia de la Sociedad de Burila y su lucha por el control de la región es un
ejemplo de cómo la influencia política y económica puede ser utilizada para
obtener beneficios a expensas de los más débiles. La resolución del Ministerio
de Obras Públicas es un recordatorio de la importancia de la justicia social y
la necesidad de proteger los derechos de los más vulnerables.
La acción de los propietarios y administradores de la Concesión Burila se caracterizó por la violencia, la intimidación y el despojo de tierras a los colonos, lo que generó un conflicto sangriento que duró décadas.
Álvaro Hernando Camargo B.
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